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Se acaba basura y mal olor en el Mapocho y el Zanjón

El Zanjón de la Aguada y el río Mapocho han sido, históricamente, los principales receptores de los desperdicios humanos capitalinos. Por lo mismo, era impensado que en sus riberas -siempre llenas de basura- o en sus lechos -contaminados con aguas servidas- se pudiera alguna vez realizar un paseo en bote, un picnic, o simplemente jugar.

 

Dos proyectos echaron por tierra ese imposible: prometen crear un parque en el primero y sanear las aguas del segundo.

De la mano de la empresa sanitaria Aguas Andinas, las aguas del río que recibió a Pedro de Valdivia en su llegada al valle, pasearán por las laderas del cerro San Cristóbal sin una gota de fecas. Y el histórico Zanjón de la Aguada se hará famoso por ser el primer parque inundable de nuestro país, y no -como hasta ahora- por afectar con sus crecidas a las poblaciones aledañas en períodos de lluvias.

Parque La Aguada

Este proyecto está actualmente en evaluación ambiental, la que debería terminar en los próximos meses. “De ser así, tenemos financiamiento para iniciar la obras en el segundo semestre de este año. El presupuesto inicial es de 500 millones de pesos, y la primera etapa sería desde Santa Rosa, unos mil cien metros”, dice el subsecretario del Ministerio de Obras Públicas, Juan Eduardo Saldivia.

Respecto a la calidad del agua que correrá por este proyecto urbano, Milo Millán, de la Dirección de Obras Hidráulicas el Ministerio, es enfático en señalar que las aguas servidas dejaron de escurrir por este cauce, en 2004, mediante un colector que las lleva hasta la planta La Farfana. “Además lo canalizamos con hormigón en el 2004-2005 desde Tobalaba hasta Maipú y tiene capacidad para recibir una lluvia que ocurre una vez cada cien años”, dice. Por ello, el parque está destinado a ponerle fin a las inundaciones en época invernal, que se producen en la zona donde el afluente se convierte en una bóveda. “La capacidad de la bóveda es de 94 metros cúbicos y el Zanjón lleva 252 en una crecida muy grande. Por eso a fines de este año va a estar finalizada la reparación de la bóveda, que data de 1940. Serán 1.830 millones de pesos destinados a reparar el hormigón y a alisar su superficie, para dar mayor velocidad al agua, y por ende mayor capacidad de contención, pasando de 80m3 a 94 m3”, dice.

El excedente de aguas lluvias se irá directamente al Parque La Aguada, donde esas inundaciones serán controladas, generando lagunas en época de lluvias, y prados, en etapa estival. Además, tendrá ciclovías, parque, juegos, mobiliario urbano y un largo etcétera. “Evitar las inundaciones se podría hacer mediante la simple colocación de colectores de aguas lluvias, pero éstos se usan dos o tres veces al año, cuando hay grandes lluvias, y son inversiones muy cuantiosas. Los parque inundables, en cambio, además de dar utilidad para la evacuación de aguas lluvias, generan un beneficio urbano a comunas que casi no cuentan con áreas verdes”, dice Saldivia.

Mapocho urbano Limpio

En una etapa previa se encuentra el río Mapocho. El cauce capitalino dejará de recibir fecas provenientes de las 21 descargas de aguas servidas que caen desde Las Condes hasta el poniente, a fines de 2009. Para ello ya se iniciaron las obras de un colector que viajará a una profundidad de cuatro a doce metros y que correrá por 28,5 kilómetros, transportando inicialmente los desechos a las plantas de tratamiento de La Farfana y El Trebal, y luego, a la nueva planta de tratamiento Mapocho, ubicada cerca de El Trebal. Se trata de una inversión de 72 millones de dólares. “Mientras esta millonaria obra de concluye, tanto el Trebal como La Farfana asumirán esa tarea. Sólo con esto, se completará el 85% de las aguas servidas limpias en todo Santiago”, dice Felipe Larraín, gerente general de Aguas Andinas, quien especifica que esta tercera planta se encuentra actualmente en estudio de impacto ambiental. “Una vez que eso termine, comenzaremos la licitación, porque debería estar operando el 2010”, cuenta. Tras ese paso se abre la puerta para el sueño de muchos: proyecto urbanos en torno al río que cruza nuestra capital.

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Alertan sobre rápido crecimiento de mancha de basura plástica en el Pacífico

La mancha de basura del Pacífico, una gigantesca “sopa de plástico” con un tamaño dos veces el territorio de EE.UU., crece a pasos agigantados, según denuncia del científico que la descubrió.

Charles Moore, oceanógrafo estadounidense y creador de la Fundación de Investigación Marina Algalita, dijo que “nadie puede limpiarla y la mancha sigue aumentado”.

En las costas de Japón, los científicos han descubierto que cada dos o tres años el número de partículas de plástico en el agua se multiplica por diez, explicó Moore.

“En el área que nosotros estudiamos encontramos ahora tres veces más partículas que hace diez años”, dijo el científico, que descubrió casualmente la mancha en 1997 durante un crucero entre Los Ángeles y Hawai.

Esta gigantesca superficie de basura, que Moore prefiere llamar “sopa de plástico”, está formada por pequeñas partículas de plástico, unas cien millones de toneladas de desperdicios, según los cálculos de Moore.

La “sopa” se extiende frente a la costa californiana, rodea Hawai y llega hasta Japón.

El principal problema es que “no se puede limpiar porque hay demasiada distancia entre sus partes” y el área total es inmensa. “Hemos encontrado partículas de plástico incluso a 10 y 30 metros bajo la superficie”.

En este enorme basurero flotan todo tipo de objetos “como cepillos de dientes, envases de shampoo y plumas estilográficas”. Sin embargo, la mayoría del plástico que acaba en el mar se quiebra en pequeños pedazos por efecto del sol y se mezcla con el agua y el plancton.

Los efectos de esta mezcla son devastadores para el hábitat marino. “Toda la cadena alimenticia se ve afectada”, señaló Moore. Los trozos de plástico más grandes “pueden parecer además cualquier tipo de comida, como calamar o huevas de pescado”.

“Hay animales como el albatros o la tortuga marina que están comiendo mucho plástico”, lamentó Moore. “Hemos encontrado plástico incluso en el estómago de ballenas y delfines”, dijo.

Para el científico estadounidense, se trata “de un problema que tiene que ver con la globalización de los productos” porque “todo está empaquetado en plástico y faltan infraestructuras para poder reciclar estos materiales”.

Tampoco está limitado sólo al Océano Pacífico, ya que hay vertederos similares, aunque más pequeños, en casi todos los mares del mundo. “En cada océano hay sistemas de alta presión que contribuyen a que se acumulen los desechos”, dijo Moore, que afirma que se trata de “un problema mundial”.

El fundador de Algalita pide a gobiernos, grupos medioambientales y “a todo el público” que “entiendan que cuando desechan un pedazo de plástico va a acabar llegando de alguna forma al mar y que no va a estar allí uno o dos años, sino siglos”.

Considera que son necesarias “más opciones para que la gente pueda reciclar” y que la industria debe crear maneras de recolectar el plástico inservible.

Aunque Moore no cree que sea factible eliminar por completo esta gigantesca sopa plástica, hay algunos esfuerzos locales que sí pueden dar fruto.

En el norte del archipiélago de Hawai, por ejemplo, se están utilizando redes para limpiar el océano antes de que las partículas de plástico dañen los arrecifes hawaianos. “Es sólo una pequeña parte, pero una parte que hace mucho daño a los corales, las focas tropicales y las tortugas, por ejemplo”, dijo Moore, que explicó que las tareas de limpieza son complicadas porque sólo pueden trabajar con buen tiempo y las olas y el viento “hunden toda la basura bajo el agua”.

EFE