Endesa y Colbún retrasan al 2014 entrada en operación de proyecto HidroAysén

El consorcio anunció la reducción en un 36,5% la superficie de inundación de los embalses y el incremento de la potencia instalada de 2.400 a 2.750 megawatts (MW). El proyecto completo comenzaría a operar aproximadamente en 2022.

Cochrane

“El agua constituye un recurso natural abundante en Chile y debemos utilizarla para dar solución a los problemas del país, como contar con una energía soberana, confiable, de menor costo, que contribuya a la estabilidad del sistema energético de Chile”. Con esta reflexión bajo la manga y confirmando que el crecimiento de la demanda energética entre 2008 y 2017 se situará en torno al 6,8% anual, el gerente general de HidroAysén

-consorcio formado por Endesa (51%) y Colbún (49%)-, Hernán Salazar, dio a conocer en Cochrane, Región de Aysén, el detalle del proyecto hidroeléctrico que entrará al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA) durante el primer trimestre del próximo año. Según explicó Salazar, dicho estudio lo realizará una compañía sueca con experiencia en el manejo de fiordos que está trabajando con consultores chilenos.

Se trata de una nueva versión del anteproyecto dado a conocer por Endesa en julio de 2005, que contempla la construcción de cinco centrales -dos en el río Baker y tres en el río Pascua-, manteniendo su aporte al Sistema Interconectado Central (SIC) de 18.430 GW/h/año, lo que según el ejecutivo representaría alrededor del 20% de la demanda del SIC hacia fines de la próxima década.

DISMINUYE ZONA INUNDADA

Sin embargo, la principal modificación respecto al anteproyecto es la reducción del 36,5% en la superficie de los embalses manteniendo la capacidad de generación de energía. Según explicó Salazar, eso se logra optimizando el uso de los recursos hídricos disponibles en la zona donde se emplazarán las centrales, disminuyendo la altura de los muros y construyendo las cinco centrales de generación.

Sobre la base de los datos recopilados durante los últimos diez meses para la elaboración de la Línea de Base Ambiental y las prospecciones de ingeniería realizadas desde julio de 2005, “concluimos la viabilidad de reducir el área de los embalses a sólo 5.910 hectáreas, un 36,5% menos que el anteproyecto”, señaló Salazar durante el lanzamiento del proyecto. El ejecutivo explicó que las centrales proyectadas en el río Baker disminuyen la superficie de los embalses en un 45,4%, alcanzando 4.300 hectáreas, mientras que en el río Pascua la superficie del embalse aumenta un 14,2%. Salazar aclaró que de las 5.910 hectáreas que se inundarán, 1.900 corresponden a la superficie actual de los ríos, y por ello el incremento es de sólo 4.010 hectáreas. “En términos de aprovechamiento, es casi tres veces Ralco”, graficó el ejecutivo.

Respecto a la capacidad instalada, el ejecutivo precisó que en las centrales Baker I y II será de 660 MW y 360 MW, respectivamente, mientras que en el Pascua, la unidad I tendrá 460 MW. Por su parte, los 940 MW asignados originalmente para la central Pascua II, se dividieron en las unidades 2,1 y 2,2, que en cada caso tendrán potencias de 770 MW y 500 MW, lo cual da como resultado los 2.750 MW de nueva capacidad asignadas al complejo.

Si bien estas modificaciones al anteproyecto implicarán un aumento de la inversión presupuestada inicialmente de 2.430 millones de dólares, Salazar no especificó el nuevo monto de inversión. Tampoco hizo alusión a la fecha de entrega del estudio de impacto ambiental del tendido eléctrico de Transelec, que llevará la energía de la Patagonia a la zona central del país. “Le hemos encargado a Transelec que está haciendo todos los estudios. Tienen una tarea importante porque es una línea de casi dos mil kilómetros y hay aspectos técnicos que tienen que ser mirados con cuidado por las autoridades respectivas. Es una línea que se está pensado en corriente continua y prefiero esperar las definiciones que pueda alcanzar este operador calificado”, dijo Salazar.

RESPETO AL TURISMO

Otro importante anuncio realizado por el ejecutivo fue que el salto en la confluencia de los ríos Baker y Nef, el sector de Valle Grande y el sector de lodges de pesca, sitios considerados de gran relevancia turística y ambiental por la comunidad de Aysén, quedan excluidos de la zona de los embalses. De esta manera, añadió, se protege los valores ambientales de importancia para la región.

Según el cronograma de la empresa, en el primer trimestre de 2009 se comenzará las obras de infraestructura previa para la central Baker I, mientras que la Baker II comenzará en 2017. Respecto a las centrales en el río Pascua, Salazar explicó que a mediados de 2.011 comenzarán las obras de infraestructura de la central Pascua 2.2; en el segundo semestre de 2.013 las obras de la central Pascua 2.1; y en el 2.015 las obras de la central Pascua I. La primera central estará operativa aproximadamente en 2014, aclaró Bernardo Canales, gerente técnico de HidroAysén.

Uno de los beneficios del proyecto, planteó Salazar, será la reducción del costo de energía para los habitantes de Aysén. Canales adelantó que para fin de año estaría lista la fórmula para reducir el costo de la energía en Aysén.

Quienes no se mostraron convencidos de los beneficios del proyecto, fueron un grupo de manifestantes de la Coalición Ciudadana por Aysén Reserva de Vida, quienes vociferaron con altoparlante frases como “ladrones”, “no queremos represas” y “den la cara”, afuera de la “Casa Abierta” de HidroAysén, lugar donde se llevaba a cabo la presentación del proyecto a los medios de comunicación.

Represas en Aysen

Fuente: www.lanacion.cl

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