Investigan daño ecológico al salar de Llamara

Hace 3.500 millones de años aparecieron en los mares y aguas de los nacientes continentes las cianobacterias. Ellas fueron capaces de captar la luz solar e “inventaron” la fotosíntesis, dando así origen al futuro de las plantas y a la liberación de oxígeno, que permitió que continuara la evolución.

   
En pleno desierto, el agua cubría por completo las
  formaciones salinas. Esta imagen fue tomada en septiembre de 2003.

 

El 20 de febrero de 2007 esta era la realidad de la laguna.

 

   
Un mes después, el 17 de marzo de 2007, la laguna
  está seca.
A 200 metros del lugar encontraron a camiones aljibe que
  extraían agua de un pozo para las faenas de reparación de la
  carretera A-5 Norte, a cargo del Ministerio de Obras Públicas.

Esas mismas bacterias prehistóricas todavía vivían en el Salar de Llamara, al interior de Iquique, pero la extracción de agua las mató. Lo que no hizo toda la evolución en millones de año lo lograron en poco tiempo camiones aljibe y pozos.

La voz de alerta la dieron la bióloga marina Raquel Pinto y los empresarios turísticos Sergio Cortez y Jaime Droguett. Ellos, al realizar un levantamiento en terreno para un estudio sobre plantas, detectaron que el salar presentaba una notable baja en su cantidad de agua.

Cortez relata que el sitio era de una belleza extrema, ya que se habían formado estromatolitos o alfombras de piedras. Son rocas sedimentarias conformadas por células fosilizadas. Estas crecen mediante capas superpuestas formadas muy lentamente por las cianobacterias.

“El lugar era precioso, además estaba cerca de un bosque primario de tamarugos y servía como sitio de descanso en la ruta de las aves migratorias que cruzan el desierto”, explica Cortez.

ORIGEN DEL CONFLICTO

Raquel Pinto señala que los estromatolitos son verdaderos fósiles vivientes compuestos por cianobacterias. Son células que no evolucionaron y que son capaces de sobrevivir en condiciones extremas, como alta alcalinidad, campos de hielos y agua hirviente.

Estas cianobacterias cristalizan la sal y por ello el agua queda azul en los salares. “Este sitio es de incalculable valor científico por la biodiversidad que posee y ha sido ampliamente difundido por científicos de varios países. Lugares así quedan muy pocos en el mundo”, dice Pinto.

La académica y los operadores turísticos consideran la situación como muy grave, y por ello presentaron una denuncia en la Dirección General de Aguas (DGA), el 17 de marzo.

Informaron que a 200 metros del lugar encontraron camiones aljibe que extraían agua de un pozo de Corfo para las faenas de reparación de la carretera A-5 Norte, a cargo del Ministerio de Obras Públicas (MOP).

“No podemos determinar si ésa es la causa de este impacto o daño que ha sufrido la laguna, pero urge determinar las responsabilidades y evitar que estas cosas sucedan. Además, la extensión y soledad del desierto hace que muchas situaciones o irregularidades sean casi invisibles, por lo cual es vital cuidar el patrimonio”, argumentan Raquel Pinto y Sergio Cortez.

Como ejemplo de lo anterior citan el daño ambiental en el sector de Lagunillas y el estrés hídrico que sufren los salares de Coposa y Michincha.

El director regional de Vialidad, Orlando Acosta, ofició a la Dirección de Vialidad del MOP, y ésta a su vez a las empresas contratistas que estaban sacando el recurso hídrico de un pozo muy cercano al salar de Llamara.

El seremi de Obras Públicas, Miguel Silva, señala que al día siguiente de conocer la denuncia se ordenó una investigación y el cese de la extracción. El 25 de marzo se visitó el lugar y el 27 de marzo se respondió por escrito a los molestos denunciantes.

“Abrimos un expediente por denuncia de extracción no autorizada, por lo que ahora se esperan los informes técnicos. Como una acción preventiva se ofició a la empresa para que, si era efectiva la extracción no autorizada, pusiera fin a ella”, dijo el seremi.

Silva explica que el nuevo Código de Aguas ordena luchar contra la extracción no autorizada, y es el juez competente (Letras o Policía Local según la jurisdicción) quien decidirá si debe multar o no a quienes resulten responsables.

Sin perjuicio de lo anterior, opina que el accionar de los aljibe no debería ser el culpable de la notable merma en el salar, por lo que estima necesario ampliar el radio de las pesquisas.

Señala que en la zona, además de las obras de camino, también hay exploraciones y yacimientos mineros.

Gracias a la denuncia y pese a que no está en las bases administrativas, en las futuras licitaciones se exigirá a los postulantes que certifiquen el origen del agua que usan en sus faenas, lo cual Silva, quien llegó a la zona después de trabajar en la creación del Departamento de Fiscalización de Agua, en 2005, considera como un gran avance.

“El tema del agua es muy importante, y más aún en una zona desértica como el norte. Este año, la Primera Región tendrá un fiscalizador exclusivo para la revisión de pozos y la extracción. Si bien es sólo uno, es mejor a nada, y una de mis metas es terminar con las extracciones no autorizadas”, explica Silva.

COORDENADAS

El sitio se ubica a 140 kilómetros al sureste de Iquique y a 740 metros sobre el nivel del mar, a medio camino entre la ex oficina salitrera Victoria y el control aduanero de Quillagua. Se estima que data del Mioceno Superior y era una especie de laguna en medio del desierto, rodeada por una costra salina y dura, en una zona llena de sulfatos y cloruros. No se sabe si el agua que poseía era de una cuenca independiente o recibía algún tipo de recarga de otro acuífero. Pero de un espejo de color azul intenso, con una extensión superior a los 70 metros de ancho por un metro de profundidad, hoy no queda nada.

ACUÍFEROS

El MOP posee pozos de observación para los acuíferos de San José, que abastece de agua a la población de Arica, y el de Pampa del Tamarugal, que brinda el líquido a Iquique. En el caso de Arica, la extracción supera tres veces la recarga natural, mientras que en Iquique los informes también muestran mermas en las cotas, y hace 10 años se calculó que la recarga no alcanzaría más allá de 2030.

3 comments

  1. Anonymous says:

    […] Investigan daño ecológico al salar de Llamara […]

  2. Salvemos el Salar de LLamara cambiando la Constitución Política de la Repúbila de Chile de 1980… Nuestra esperanza.

  3. eduardo guerrero p says:

    Lamentablemente es así, porque no se han culpado a los hechores de este delito ecológico, si se sabe quienes son, todo porque son empresas respaldadas por el gobierno que lo único que se quiere es el LUCRO, ¿que esperan para hacerlo, que definitivamente el Salar desaparezca para siempre tragadas por las arenas y la Chusca? como ocurre con una gran cantidad de Geoglifos y Petroglifos que existen a lo largo de las carreteras y cercanas a centro de extracción minera, ¡ Salvemos el Salar de Llamara !

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