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Nuevo informe vincula a Celco con muerte de cisnes

cisnes muertosLa investigación descarta los factores migratorios y climáticos en el aumento de la mortalidad y concluye que el “significativo” incremento de ésta y la “dramática” reducción de la reproducción de las aves “se corresponden con la puesta en marcha de la planta Valdivia de Celco”.

“Tanto el aumento de la mortalidad como la disminución de la abundancia y los indicadores de reproducción -número de polluelos, parejas de cisnes y huevos-, sugieren que la población de cisne de cuello negro enfrentó una fuerte modificación del entorno natural desde el inicio del año 2004 ( ) Todos estos abruptos cambios observados en el humedal río Cruces coinciden con la puesta en funcionamiento de la planta Valdivia de celulosa Celco“.

Así de lapidaria es la conclusión a la que llegó Nelson Lagos, investigador asociado del Centro de Ciencias Ambientales de la Universidad Santo Tomás que, por encargo del Consejo de Defensa del Estado (CDE), realizó el informe “Variabilidad de eventos de mortalidad y reproductivos del cisne de cuello negro en el Santuario de la Naturaleza Carlos Anwandter durante el período 2003 a 2005″, texto adjuntado a fines de 2008 al juicio seguido contra la celulosa Arauco por daño ambiental en el río Cruces.

Lagos basó su análisis en las bitácoras de observaciones que los guardaparques de Conaf realizan diariamente en el santuario por tratarse, señala, de “la única información disponible para cuantificar la magnitud de las fluctuaciones” del número de cisnes, huevos y polluelos. El biólogo marino analizó 2003, 2004 y 2005, cruzando los datos con los hitos de operación de la planta de Celco.

En este contexto, para el primer año de operación de la planta, el crecimiento de la mortalidad fue del orden del 669% entre el 2003 y 2004, en tanto que la abundancia del cisne de cuello negro bajó de 7.983 en mayo de 2004, a 518 aves en mayo de 2005.

“Concomitante” con el “aumento sostenido de mortalidad durante el año 2004″, Lagos registró una “severa disminución” en los eventos reproductivos del cisne.

“Entre 2003 y 2004, el número de polluelos y juveniles, y el número de parejas de cisnes cayó entre un 56% y 65%, respectivamente, mientras que en el año 2005 no se observaron polluelos y sólo una pareja de cisnes”, dice el texto. El número de huevos, además, bajó “drásticamente”, alcanzando un 97% menos en 2004.

NI CLIMA NI MIGRACIÓN

El estudio apunta que el aumento de la mortalidad de cisnes, por causas desconocidas, y la “total ausencia de eventos reproductivos durante los años 2004 y 2005″ no puede atribuirse a factores migratorios ni climáticos.

“Si bien la emigración es uno de los factores que explica una proporción de la drástica disminución de su abundancia durante el año 2004, este argumento no explica en forma alguna el aumento de la mortalidad por causas desconocidas ni la total ausencia de eventos reproductivos a partir de marzo del 2004″, dice el documento.

“Estas respuestas poblacionales no se manifestaron en relación a las variaciones climáticas registradas en el área. Estudios recientes han demostrado que, con excepción del río Cruces, las precipitaciones, radiación y temperatura no han presentado cambios significativos en la última década”.

FACTOR CELCO

El informe enfatiza que la “temporalidad de la desaparición de eventos reproductivos y el aumento de la mortalidad por causas desconocidas se corresponde con la puesta en marcha de la planta Valdivia de la celulosa Celco en el río Cruces”, pero además que el “patrón de variación espacial de la mortalidad” en 2004 “se asocia a los sectores norte y centro del humedal, que recibe aporte directo de los efluentes de la planta”.

EN QUÉ ESTÁ LA PLANTA

Tras operar casi tres años al 80% de su capacidad producto del escándalo ambiental, Celco Valdivia normalizó su operación en junio de 2008.

En febrero pasado, en tanto, presentó el estudio ambiental para construir el ducto que traslade sus residuos líquidos industriales hacia el mar, en la vecina comuna de Mariquina.

La causa contra la celulosa por daño ecológico continúa su tramitación en tribunales de Valdivia -y próximamente en el 13 Juzgado Civil de Santiago-, citando testigos de ambas partes.

Conaf fortalecerá trabajo para hacer cumplir normas en parques

parque nacional conguillio

A cumplir las normas de los Parques Nacionales, las Reservas Nacionales y los Monumentos Naturales llamó Luis Duchens, Director Ejecutivo (s) de CONAF. Al respecto señaló que dichas normas permiten conservar y mantener las bellezas que caracterizan nuestras áreas protegidas y especialmente tener un agradable disfrute y vacaciones de todos los que conviven en esas áreas. La misión de controlar el cumplimiento de estas normas está a cargo del cuerpo de Guardaparques de Conaf con el activo apoyo de Carabineros de Chile

En este mismo sentido agradeció la preocupación y denuncia de algunos visitantes, especialmente en el Parque Nacional Pan de Azúcar, de la Región de Atacama, donde los reclamos se han centrado en jóvenes que han querido transformar los camping de esta unidad en zonas de “fiestas nocturnas”, lo que junto con alterar la tranquilidad de los visitantes, vulnera las normas establecidas en los Parques Nacionales respecto de su uso público. Por lo mismo, se acordó un trabajo especial con Carabineros y con la empresa concesionaria de los camping, Gran Atacama, para intensificar las inspecciones y detener el bullicio nocturno y la posible ingesta de alcohol por jóvenes.

En informaciones de estos últimos días, se ha constatado que los guardaparques del Parque Nacional Pan de Azúcar, en conjunto con Carabineros, han debido desalojar a algunos visitantes por no respetar las normas de comportamiento que se les han dado a conocer al ingreso a la unidad. Uno de los aspectos que destacó Luis Duchens es que estas medidas no son sólo en este Parque, sino que a nivel nacional, destacando el efectivo trabajo conjunto con Carabineros y las empresas concesionarias, quienes están conscientes que una de las principales atracciones de estos lugares es la tranquilidad que ofrecen estos sitios que son un patrimonio natural y cultural a nivel mundial.

Cabe destacar que los Parques Nacionales, Reservas Nacionales y Monumentos Naturales son un polo de atracción turística nacional e internacional. Sólo el año pasado, estas unidades fueron visitadas por 1.762.255 personas, de las cuales 685.432 fueron extranjeros. En este mismo sentido, la Conaf ha reforzado en este último tiempo el Cuerpo de Guardaparques, incorporando el mes pasado 19 nuevos guardaparques entre las regiones de Antofagasta y Magallanes, destacando que todos ellos son profesionales y técnicos universitarios que se han incorporado a la labor de proteger los recursos naturales y culturales del país que se resguardan en estas unidades.

Sin embargo, pese a todos los resguardos que puede tomar Conaf, especialmente a través de sus guardaparques, el Director Ejecutivo (s), Luis Duchens, recalcó que ello no será posible si no se cuenta con la colaboración de la ciudadanía, primero respetando las normas existentes en estas unidades y segundo ayudando a denunciar a quienes no las respeten. En este aspecto, recordó que los 33 Parques Nacionales, 48 Reservas Nacionales y 15 Monumentos Naturales, que cubren el 19% del territorio continental, son administrados por Conaf y pertenecen a todos los chilenos y chilenas.

El 2 de Febrero se celebró el dia Mundial de los Humedales

dia mundial del os humedales
Con la frase “Aguas arriba, aguas abajo, los humedales nos conectan a todos” se celebra este 2 de febrero el Día Mundial de los Humedales. La fecha fue instaurada para crear conciencia ciudadana sobre la importancia de preservar estas formaciones en las que se desarrolla la vida y gran parte de las actividades humanas.

Dicho lema recoge la idea de que todos están interconectados dentro de una cuenca hidrográfica, y que por ende las acciones que se desarrollen aguas arriba repercuten en quienes habitan debajo.

La meta es que el Día Mundial de los Humedales de este año, sirva de oportunidad a la gente para reflexionar sobre su propio humedal y las interconexiones que mantiene con el entorno que lo rodea, examinando cómo beneficia el humedal a su entorno y cómo pueden influir las actividades que se llevan a cabo en toda la cuenca hidrográfica.

También se busca difundir un mejor conocimiento de cómo funciona una cuenca hidrográfica, de las repercusiones a que dan lugar los usuarios – y quienes la usan indebidamente – y de los desafíos que entraña el buen manejo.

HUMEDALES EN CHILE
Chile posee cientos de zonas que responden al concepto de un humedal: extensiones de agua, de régimen natural o artificial, permanentes o temporales, estancadas o corrientes, dulces, salobres o saladas, entre las que se incluyen marinos, estuarinos, lacustres, ribereños, palustres (ciénagas) y artificiales. Las vegas y bofedales del norte de Chile, por ejemplo, se denominan humedales altoandinos.

Sus funciones son tan diversas como relevantes, entre ellas destacan el control de inundaciones, recarga de napas subterráneas, estabilización de costas y protección contra marejadas, retención y exportación de sedimentos y nutrientes, mitigación del cambio climático, depuración de aguas, recreación y turismo, valor cultural, reservorio de diversidad biológica, entre otros.

La principal causa de destrucción de estos ambientes es la presión demográfica, o sea la extracción de agua y la contaminación.

En Chile se cuenta con 9 humedales que son parte de la Convención Ramsar (Irán, 1971, ratificada por Chile en 1981), identificados como ecosistemas únicos que es preciso preservar.

Por lo que diversas instituciones están a cargo de los Humedales, destacando el Ministerio de Relaciones Exteriores; la Comisión Nacional del Medio Ambiente, a cargo de la Estrategia Nacional de Humedales; Conaf, que actúa como punto focal del Convenio Ramsar en Chile, y la Dirección General de Aguas (DGA), encargada de proteger los humedales altoandinos en el norte grande.

VEGAS Y BOFEDALES
Las vegas y bofedales son un tipo de humedales ubicados en la zona norte del país que sirven como zonas de forraje y aguadero de valiosas especies animales, como la vicuña, el guanaco, la llama y la alpaca, entre otros. Son ecosistemas únicos, que deben ser estudiados en profundidad con el fin de reconocer la compleja interacción de sus componentes básicos como la tierra, el agua los animales y las plantas conn una gran importancia social, cultural, ambiental y económica, ya que constituyen el sustento para las comunidades aymará, quechua y atacameña.

Desde 1992 el Código de Aguas prohíbe la exploración y explotación de las aguas subterráneas en los acuíferos alimentadores de las vegas y bofedales del norte, la I y II región como una medida de protección de estos ecosistemas únicos y del manejo y uso ancestral que las comunidades habían hecho de ellos.

A partir de ese año la DGA ha realizado diversos estudios para identificar y ubicar áreas de vegas y bofedales y delimitar sus acuíferos alimentadores en dichas regiones.

Hoy se protegen en total 388 vegas y bofedales entre las regiones de Arica-Parinacota y Antofagasta, lo que significa un total de 5.640 km2. Además, en junio de 2005, con la modificación del Código de Aguas, se incorpora el establecimiento de un caudal mínimo ecológico en la constitución de derechos de aprovechamientos de agua con el fin de velar por la preservación de la naturaleza y la protección del medio ambiente.

INVENTARIO
El 2006 se determinó que los humedales menos representados dentro de los sitios prioritarios y sistema de áreas protegidas de Chile, corresponden a los de tipo costero, principalmente aquellos de intrusión salina, los que asimismo se encuentran con el mayor grado de amenaza actual.

En ese contexto, la Dirección General de Aguas llevó a cabo en enero de este año la primera actividad en terreno en conjunto con la U. de Chile, donde se monitorearon diversos y numerosos puntos dentro de los estuarios de Lebu en la región del Bío Bío y en el formado por la desembocadura del río Toltén en la región de la Aracucanía.

Del mismo modo, este estudio generará un importante avance respecto de la delimitación de estos cuerpos de agua, insumo fundamental para avanzar en un Inventario Nacional de Humedales, cuyo objetivo será impulsar un sistema de monitoreo y seguimiento ambiental de humedales que facilite prioridades en conservación, decisiones e intervención en el territorio, y apoyo a la gestión ambiental.

El pino que amenaza nuestras araucarias

Plantaciones forestales, un arbusto introducido que adorna un centro de esquí o una semilla incrustada en una zapatilla de trekking no son inofensivos. Gracias al cambio climático pueden causar estragos. Así lo revela una investigación que da cuenta del peligroso avance de especies externas en zonas de altura de las regiones del Biobío, de la Araucanía y Metropolitana.

Diversas especies de pinos que han formado la base de la industria forestal comercial en muchos países de Sudamérica han terminado convertidas en enemigos de los ecosistemas naturales en que fueron insertadas.

Chile no escapa al fenómeno: por ejemplo el Pino contorta está invadiendo las zona cordillerana de las regiones del Biobío y Araucanía donde crece una de las especies autóctonas más preciadas: la araucaria. Esto ocurre nada menos que en una reserva nacional: Malalcahuello. Allí no sólo crece y avanza rápido -”robándole” terreno al árbol nacional- sino que se adapta con facilidad a un ecosistema de altitud que hasta entonces se creía protegido de la colonización de las especies invasoras por su aislamiento y condiciones climáticas más adversas. Grueso error.

Un estudio multinacional ha logrado detectar más de 1.000 especies no nativas en ambientes de alta montaña alrededor del mundo (130 de ellas en Chile) gracias al “gentil auspicio” del cambio climático, el turismo y la urbanización. Y aunque una planta exótica o introducida no es sinónimo de invasora (de hecho, varias nunca logran adaptarse), sin un catálogo ni monitoreo constante nadie sabe cuán bien les irá en desplazar -con el tiempo- a las especies nativas. Un riesgo no sólo para las economías nacionales (por su impacto en la agricultura) sino para la biodiversidad planetaria. “Arriesgamos una homogenización de la biota. Algo así como meter a las diversas especies vegetales que hay en el mundo en una licuadora y tener el mismo set a donde vayamos. No queremos eso”, dice Aníbal Pauchard, investigador de la Facultad de Ciencias Forestales de la Universidad de Concepción y del Instituto de Ecología y Biodiversidad (IEB).

Cambio climático y resort

Pauchard, que lideró la investigación junto a 16 científicos de todo el mundo, dice que distintos factores explican el fenómeno: la preadaptación de las invasoras a condiciones ambientales de alta montaña, disturbios provocados por el hombre y de forma natural, la baja resistencia de las especies nativas a estas invasiones y la gran cantidad de semillas disponibles. En la primera, el calentamiento global ha jugado un rol preponderante. “Ha permitido que especies que antes no podían poblar esos lugares, con estas nuevas condiciones, sí lo puedan hacer”.

Pero no es el único responsable. Los centros de esquí, los circuitos de turismo de alta montaña, e incluso la expansión de la ganadería y agricultura, han aumentado las posibilidades de que estas invasiones se hagan frecuentes.

Pauchard explica que en el caso de los resorts y centros de esquí construidos a gran altitud y en áreas muy prístinas se están repartiendo semillas de especies exóticas que son llevadas a estos lugares para hermosearlos, sin medir las consecuencias”. Eso estaría pasando en sectores de El Colorado en la zona central (a 3.000 msnm), como en La Parva, donde también ha influido la urbanización y la apertura de caminos, según lo ha podido constatar Lohengrin Alexis Cavieare, del Departamento de Botánica de la Universidad de Concepción e investigador del Instituto de Ecología y Biodiversidad, encargado de estudiar la zona de Farellones.

Allí, el avance del diente de león es compleja. Más al sur, arbustos como la retamilla (muy combustible y un riesgo en caso de incendio), el aromo y el espinillo (Parque Nacional Villarrica) están afectando los ecosistemas. Allí, estas especies ganan terreno a paso agigantado y en muchos casos la flora nativa casi no puede regenerarse bajo ellas. “Estas especies están alterando ambientes muy frágiles y de alto valor de conservación”.

Acción pública y privada

La coordinación de las entidades públicas y privadas es importantísima para evitar la entrada de nuevas especies y controlar y erradicar las existentes, dice Pauchard, quien sostiene que aquellas personas que van a los centros de esquí o realizan actividad de alta montaña tienen también una responsabilidad: una semilla oculta en el zapato o ropa puede desatar con los años una problema ecológico que afecta a todo un ecosistema.

Lo bueno es que se puede combatir a las especies invasoras con un manejo integrado, control biológico (insectos que las consuman), corta e incluso herbicidas, tomando las precauciones necesarias. Pero a veces puede ser demasiado tarde. Por ello, los científicos piden a los gobiernos preocuparse del tema, en especial cuando se trata de parques nacionales y área protegidas.

En Chile, la Comisión Nacional de Medio Ambiente, el Servicio Agrícola Ganadero y la Conaf llevan a cabo una política nacional contra las especies invasoras, pero claramente faltan esfuerzos, recursos para estudios y monitoreo constante para contener uno de los problemas globales que más especies ha extinguido o amenazado gravemente en los últimos años en el mundo. La idea es que Chile no lidere ese ranking.

Acusan a minera Quiborax de poner en peligro a flamencos de monumento natural

Pese a que Corporación rechazó que minera Quiborax ampliara sus faenas en el Salar de Surire, la firma inició igual los trabajos, amparándose en un decreto supremo de 1978 que no garantiza los mínimos resguardos ambientales. Seremi de Minería encargó estudio jurídico para zanjar controversia.

Una delicada y anómala situación se vive en el monumento natural Salar de Surire, en la Región de Arica y Parinacota, hace una semana. Maquinaria de la minera Quiborax comenzó una exploración minera en su interior sin la autorización de la Corporación Nacional Forestal (Conaf) poniendo en peligro uno de los cuatro sitios de nidificación de flamencos más importantes de Chile.

La información fue confirmada a La Nación por el director regional del organismo forestal, Jorge Torres, quien explicó que la firma utilizó el decreto supremo (DS) 116 de 1978 para realizar las faenas en pleno corazón del salar, pese a que el 28 de julio la Conaf les informó que dicho documento carecía de validez.

Quiborax hace décadas extrae material en la zona protegida gracias al citado decreto y a otro de 1989.

Sin embargo, para la Conaf la nueva exploración minera “es un proyecto totalmente nuevo” que no puede ampararse en las citada autorizaciones, una de los cuales se emitió antes de la subdivisión del Parque Nacional Lauca, que permitió la creación de la reserva Las Vicuñas y el monumento natural Salar de Surire.

Nidos en peligro

“Nuestra posición es que ese decreto es ineficaz hoy en día (el de 1978), por lo tanto, la empresa debería obtener -por un lado- un nuevo decreto presidencial para cumplir con la ley de minería, además de someterse al sistema de evaluación de impacto ambiental, por tratarse de un área silvestre protegida”, dijo el funcionario.

Torres explicó que en una primera instancia se negó la autorización para la extracción de ulexita (mineral que se utiliza para la elaboración de ácido bórico) porque el decreto de 1989 establecía que las explotaciones no podían estar a menos de 700 metros de los cursos de agua ni a menos de 3 mil metros de las zonas de nidificación. “Cuando nos presentan el polígono de explotación, éste se encontraba aledaño a los sitios de nidificiación. Les dijimos, en consecuencia, que no podían hacerla bajo ese decreto la explotación”, indicó el director regional, cuyos temores se confirmaron con los últimos reportes de los guardaparques que informaron que la maquinaria está hoy a mil metros de los nidos.

Sin embargo, la empresa arremetió y le señaló a la corporación que no se amparaban en el DS de 1989, sino que en el de 1978, que para Conaf es débil en términos ambientales, porque no establece restricciones, sólo plantea que la empresa deberá tomar las precauciones para no afectar la flora y fauna del lugar.

Como la firma no acató la resolución de la Conaf, Torres reportó la situación a las seremi de Agricultura (superior jerárquico del organismo) y a la de Minería para que tomarán cartas en el asunto, ya que Surire también es área de interés científico para la minería, condición que obliga a contar con una autorización presidencial para la extracción de minerales.

Evaluación legal

El seremi de Minería se reunió ayer con Quiborax para conocer su plan de manejo y recabar mayores antecedentes. En la Región de Arica y Parinacota reconocen que la situación a la que están enfrentados no es habitual, razón por la que ayer despacharon una serie de antecedentes para que se realice una evaluación jurídica del conflicto.

La empresa guarda silencio

En tanto, Quiborax, de capitales nacionales, fue contactada por este medio para obtener una declaración, pero hasta el cierre de esta edición no se pronunciaba sobre el tema. En su sitio web (www.quiborax.com) la minera destaca su preocupación por el medio ambiente del salar y da cuenta de un convenio con la Conaf para evaluar el impacto de sus operaciones en la zona. La información fue confirmada por el director regional de la corporación, Jorge Torres, quien señaló que existe “un estricto seguimiento de las variables ambientales en las explotaciones amparadas en el decreto de 1989, que establece que no se pueden realizar explotaciones cerca de los cursos de agua y de los sitios de nidificación”.

El funcionario aclaró que este protocolo no rige para las nuevas faenas, pero que de igual modo los guardaparques están siguiendo todos los movimientos de las maquinarias para evitar daño ambiental.