Archive for Bosques

El Estado “exiliado” y el dilema del crecimiento infinito

Por Estefanía González, subdirectora de Campañas, Greenpeace 

A menudo en Chile (y seguramente, en el resto del mundo) oímos hablar de crecimiento económico. Este cliché de todas las conversaciones económicas, políticas y sociales, que se refiere a la necesidad constante de aumentar la producción y el consumo en una nación con la promesa de una mejor calidad y estándar de vida, que ha probado -una y otra vez- no ser del todo cierto.

En un país como el nuestro, donde la base económica está puesta en la extracción de recursos (minería, agricultura, sector forestal, salmonicultura, etc), el crecimiento económico ha implicado, históricamente, la degradación de los territorios y la creación de zonas de sacrificio, profundizando problemas graves como la inequidad y la desigual distribución de cargas y beneficios ambientales.

Campamento de Defensa Forestal en Indonesia Papua © Jurnasyanto Sukarno / Greenpeace

En noviembre del año pasado, desde Greenpeace Internacional, publicamos un informe elaborado por académicos, organizaciones y activistas de todo el mundo, llamado ‘Cultivando las alternativas: sociedades para un futuro más allá del PIB’ (en inglés, Growing the Alternatives: Societies for a Future Beyond GDP), que explora alternativas políticas, escenarios económicos y opciones de cara al mercado, a la vez que revisa ejemplos existentes que funcionan bien, marcando el camino para los futuros que se pueden construir sin destruir comunidades y naturaleza en el trayecto.

Como ya adelantaba, la sobreexplotación de recursos no se traduce como algo positivo para toda la sociedad; de hecho, en este reporte los expertos dan cuenta, por ejemplo, del mito que ha significado considerar la acumulación económica de las élites como algo positivo para el conjunto de la sociedad, ya que ese dinero no “drena” hacia el resto, como se pretende hacer creer, sino que se perpetúa en los mismos grupos de poder. Sin ir más lejos, un estudio de Oxfam de 2017, determinó que el 82% del crecimiento de la riqueza mundial fue a parar a manos del 1% más rico, mientras que, en el caso de Chile, un estudio de Cepal en 2022 determinó que el patrimonio de las nueve familias más ricas del país equivale al 16,1% del PIB de la nación, la concentración más alta de la riqueza en América Latina.

Prato, distrito textil de Italia, se compromete a desintoxicarse © Andrea Guermani / Greenpeace

Para revertir ese camino de destrucción global y enriquecimiento de unos pocos, los analistas convocados en este informe propusieron que los sistemas económicos y la sociedad en su conjunto prioricen cinco ítemes:

1) las personas y el planeta (por encima del crecimiento y la ganancia)

2) distribución equitativa del poder y la riqueza

3) bienestar en el centro

4) inclusión, justicia y diversidad, y, por último,

5) resiliencia y comunidades. 

Para que eso efectivamente suceda, los gobiernos deben promover y fomentar la transparencia y la confianza en la información; una democracia real y altamente participativa; los principios de cooperación, ayuda mutua y beneficio colectivo, y, por último, un accountability real para que todo lo anterior ocurra.

Sin embargo, al escuchar las discusiones políticas y económicas y su argumentación influenciada por el mito del éxito colectivo de nuestro modelo económico, tristemente nos damos cuenta de que estamos lejos de replantearnos el fracaso del modelo vigente y la posibilidad de construir todos (la ciudadanía, el Estado y el sector privado) uno que responda a las necesidades de la sociedad de hoy, y que tome en cuenta el desafiante momento actual de la naturaleza: caracterizado por una triple crisis planetaria interconectada (climática, de biodiversidad y contaminación) cuyas consecuencias nos están afectando a diario. 

Cuando vemos que un aumento de un 2% o 4% anual en tal o cual industria es considerado un fracaso del gobierno de turno, o apuntado como la evidencia absoluta de la ralentización económica, pareciera que el sector privado olvida que los recursos sobre la tierra son limitados y que pensar en un crecimiento infinito es un sinsentido desde el punto de vista práctico. Y, peor aún, cuando vemos que un gobierno que se hizo llamar ecologista “recoge el guante” e idea soluciones a medida para la degradación medioambiental, nos alejamos aún más de encontrar una alternativa que se haga cargo de la crisis climática y ecológica que atravesamos, que afecta directamente nuestro bienestar e, incluso, a nuestras economías.

En su ensayo ‘Crítica de la economía política del desarrollo y del crecimiento’, el economista francés Alain Mounier concluyó que la mencionada teoría económica suele olvidar las cuestiones sociales de tal forma que tiende a subordinar lo social a lo económico Esta situación nos impone un “estado exiliado”, que ha abandonado su rol de resguardo del bien común, poniendo en riesgo además, la salud de los ecosistemas de los que depende nuestra propia sobrevivencia.

Como sociedad nos urge una visión país que nos muestre la posibilidad de mejorar la calidad de vida de las personas y los territorios sin comprender a la naturaleza como un mero depositario de recursos a explotar para el beneficio de unos pocos. Debemos recordar que es la economía la que debe estar al servicio de las personas, y no al revés. No es posible que en nombre del crecimiento económico debamos aceptar la pérdida de biodiversidad, contaminación, extinción de especies y el deterioro de los lugares que habitamos. Es de esperar que pronto el Estado y sus administradores retornen de ese ostracismo y se permitan el rol que les corresponde: guiarnos de manera eficiente y acorde a nuestros tiempos, sin sacrificar al planeta, a las personas, ni a nuestro futuro.

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Author: Prensa Chile

Especies migratorias en peligro por la forma en que alteramos el mundo

Cientos de especies migratorias -es decir, aquellas que cada año realizan viajes extraordinarios atravesando tierra, ríos y océanos- se enfrentan a la extinción a causa de cómo la actividad humana interfiere en la naturaleza. Así lo confirmó el reporte elaborado para la Conferencia de Conservación de la Vida Silvestre de la Organización de Naciones Unidas (ONU) realizada en Samarkand, Uzbekistán.  

A medida que la expansión de la minería del carbón abarca cada vez más la zona forestal de la región de Chhattisgarh, India, los elefantes salvajes están perdiendo su hábitat y sufren escasez de alimentos.

Especies migratorias: ¿qué dice el informe sobre su situación?

En números concretos, están en peligro 1 de cada 5 de las 1.189 criaturas listadas por la Convención de Conservación de Especies Migratorias de Animales Silvestres (CMC, por sus siglas en inglés). Entre ellas se incluyen ballenas, tiburones, elefantes, gatos salvajes, aves, insectos, rapaces, entre otras. 

Alrededor de 44% de las especies en la lista están sufriendo la declinación de su población, especificó el reporte. La situación más alarmante es la de los peces que migran: cerca del 97% está amenazado. 

Este documento es el primer inventario en evaluar el estado de especies migratorias y cómo luchan por sobrevivir en un mundo alterado de forma dramática por la humanidad. La investigación concluyó que las dos amenazas más grandes son la sobreexplotación de los recursos y la pérdida de hábitats causadas por las acciones de las personas, como la deforestación y el desmonte para la agricultura, y la construcción de carreteras e infraestructura. 

Orangutanes bebés en el Centro de Atención Internacional de la Fundación Orangután en Pangkalan Bun, Kalimantan Central. La expansión de las plantaciones de palma aceitera está destruyendo su hábitat forestal.
Un oso polar en hielo marino a la deriva y no consolidado en la cuenca Kane. La especie está en peligro de extinción porque el cambio climático está provocando que su hábitat de hielo marino se derrita rápidamente.

Estas actividades también fragmentan las rutas naturales utilizadas por las especies al punto que, en algunos casos, esto les hace imposible completar sus viajes. 

A su vez, el estudio reveló que cerca del 58% de los lugares monitoreados por ser de importancia para las especies migratorias están bajo niveles insostenibles de presión debido a la actividad humana. 

El cambio climático y la contaminación también son graves problemas. Las temperaturas cada vez más altas obligan a las especies a viajar más lejos, y también puede llevar a que los animales cambien la época del año en que viajan. Con lo cual corren el riesgo de no encontrar comida y perder la posibilidad de aparearse.

Al mismo tiempo, las altas temperaturas pueden llevar a la destrucción de hábitats -como ocurre con los arrecifes de coral para las criaturas marinas- y la polución hace más peligrosa la migración, en especial para las aves. 

3 ejemplos de animales migratorios en peligro

El primer caso que vamos a citar es el de los murciélagos, cuya fama no refleja la importancia que tienen para los ecosistemas. Son grandes polinizadores porque se ocupan de dispersar semillas; ayudan a mantener saludables los bosques y controlan la propagación de insectos porque se alimentan de ellos en grandes cantidades. 

El santuario de murciélagos en Tubajon, islas Dinagat, es uno de los lugares turísticos de la isla.

Sin embargo, las mayores amenazas para su supervivencia son la deforestación que destruye su hogar y la caza que se practica en busca de su carne, que se considera un manjar en muchas culturas. Si a esto sumamos la contaminación sonora que dificulta encontrar comida a los murciélagos cazadores, los problemas que los aquejan son serios.

Los narvales, cetáceos de la familia de las belugas que habitan los mares del Ártico y el norte del Océano Atlántico, son otra especie migratoria en peligro. Estas criaturas marinas de aspecto mítico, famosas por sus colmillos en espiral, pasan los veranos en áreas costeras mayormente libres de hielo antes de migrar hacia el sur hacia aguas árticas más profundas. 

Narvales en el fiordo Sam Ford, al norte del río Clyde. Esta región está en riesgo de explosiones sísmicas y posibles futuras perforaciones petroleras en el Ártico.

La mala noticia es que, a medida que los océanos se calientan y la expansión anual del hielo marino ocurre cada vez más tarde, los científicos han encontrado que algunos narvales están retrasando su viaje, arriesgándose a quedar atrapados en el hielo marino sin aberturas por donde respirar si el hielo se congela repentinamente en otoño.

Las tortugas laúd hembras están entre los animales más intrépidas del mundo. Hacen viajes de más de 16.000 kilómetros para encontrar comida en mares lejanos, luego de anidar en la costa. Se sabe que parten de la zona tropical del Sudeste Asiático y llegan hasta las heladas aguas de Alaska, donde las medusas son abundantes.

Bebé tortuga laúd en la Guayana Francesa.

Lo cierto es que en un trayecto tan largo encuentran peligros, algunos de los cuales pueden resultar fatales. Las redes de pesca que se colocan para otras especies suelen convertirse en trampas mortales, los cazadores furtivos y las aguas cada vez más cálidas debido a la crisis climática, las obligan a buscar sus presas cada vez más lejos.

Estas son algunas de las cientos de especies migratorias amenazadas. Para preservarlas se requiere de esfuerzos globales del sector público y privado, considerando que sus viajes cruzan fronteras internacionales, sea en tierra, mar o cielo.

? El Tratado Global de los Océanos acordado hace un año  -y que necesita la ratificación de la mayoría de los países firmantes para entrar en vigencia- es un gran avance en ese sentido

? Exigir a gobiernos y empresas que trabajen para que la temperatura global se mantenga por debajo del incremento de 2.5°, son algunas de las maneras para cuidar la diversidad de la vida que habita los mares y recuperar el equilibrio natural de nuestro planeta. 



Aculeo: Humedal Urbano

Súmate y firma para que la Laguna de Aculeo, el Estero Pintué y Santa Marta, sean declarados como Humedal Urbano urgente.


Involúcrate

Fuente: CNN

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Author: Meri Castro

El cuidado al bosque nativo chileno

Este 21 de marzo se celebra el Día Internacional de los Bosques, fecha que busca generar conciencia de la importancia de estos ecosistemas en la vida de las personas y los esfuerzos que las sociedades deben emprender para protegerlos.

En 2012, la Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó el 21 de marzo como Día Internacional de los Bosques, con el objetivo de resaltar su importancia para la humanidad, a la vez que se genera conciencia respecto de ellos y su valor. Chile, en su larga y diversa morfología, tiene la fortuna de contar con distintos tipos de bosques, los que son hábitat de una gran cantidad de especies, contribuyendo profundamente a la calidad de vida de todas las personas y especies que habitan en torno a ellos.

Dominique Charlin, vocera de Greenpeace, reflexiona sobre la importancia de este tipo de conmemoraciones, en un contexto de crisis climática agravada por la enorme velocidad de deforestación -ya sea por decisiones ‘productivas’ o por incendios- en el planeta: “Este año, el llamado de la ONU es a innovar y utilizar los avances tecnológicos en la protección de estos ecosistemas. Se estima que cada año se pierden del orden de 80 millones de hectáreas de bosques en el mundo, lo que no sólo es grave por la pérdida de esa biodiversidad, sino también por el valor de estos complejos ecosistemas en nuestras vidas y su rol en la mitigación de los efectos de la crisis climática”, comenta la vocera de Greenpeace.

Alejandro Miranda, investigador del laboratorio de Ecología del Paisaje y Conservación del Departamento de Ciencias Forestales, de la Universidad de La Frontera, considera que los bosques nativos son parte del patrimonio natural y nacional de un país, al contribuir con funciones no sólo transaccionales (como la venta de leña o frutos que de ellos emanan), sino que también el ciclo vital de la naturaleza. 

“Su importancia es apreciable bajo distintos puntos de vista: por una parte, desde su valor intrínseco como formas de vida que han evolucionado por millones de años, pero también, por sus contribuciones al funcionamiento de las sociedades, gracias a, por ejemplo, la producción de oxígeno; el acceso a agua limpia y abundante, así como por ser grandes reguladores de los ciclos hidrológicos y meteorológicos (estos ecosistemas influyen en la reducción de la erosión del suelo y la sedimentación de los canales, a la vez que favorecen la recarga del agua subterránea y contribuyen al reciclaje del agua atmosférica); también son contenedores de la mayor biodiversidad del mundo, y tienen una tremenda capacidad para almacenar carbono, entre otras funciones”, destaca Miranda.

Según el Catastro Vegetacional de Conaf al año 2021 la superficie cubierta de bosques representaba el 23,8% del territorio nacional con 18.030.735 hectáreas: de éstas el Bosque Nativo alcanzaba 14.737.486 hectáreas, lo que representaba el 81,74% de los recursos forestales del país. 

“Hoy, algunas de sus grandes amenazas responden a la degradación de los bosques, pero también los incendios y la perturbación posterior a ellos”, asegura Miranda y añade que estos ecosistemas “tienen la capacidad de recuperarse después de un incendio, pero si se extrae la madera que queda después de un siniestro (el llamado ‘madereo de rescate’), eso imposibilita su recuperación”, expresa el también investigador del Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR2) y del Center for Fire and Socio ecosystem Resilience (FireSES), U. Austral de Chile.

Según el investigador, y considerando la enorme cantidad de incendios que cada año se enfrenta en el país, es urgente avanzar con celeridad en una legislación coherente en la materia, que busque de forma prioritaria detener la pérdida de bosque nativo y prohíba prácticas de aprovechamiento económico tras los siniestros: “La Ley de incendios que hoy se discute en el Congreso podría avanzar en esta materia, poniendo el foco en la recuperación o restauración ecológica de los bosques nativos siniestrados, y no, como ocurre con la actual política forestal, favoreciendo la degradación de áreas de alto valor de conservación”, advierte Miranda.

Principales tipos de bosques en el país

Cuando pensamos en bosques chilenos, la imaginación viaja a los bosques del sur del país, donde predomina un verde intenso y destacan grandes (muchas veces milenarios) árboles. Sin embargo, no son los únicos. Dominique Charlin observa que no existe sólo una definición para los bosques. “Es importante entender que hay distintas formas de clasificar estos ecosistemas, por lo que los parámetros para considerar una formación de árboles y arbustos como un bosque va a depender de su extensión, de su ubicación y clima, de las especies que contiene, de su altitud, de su follaje, entre tantos otros criterios”, explica Charlin.

Bosques áridos: Tamarugos. En la región de Tarapacá (a más de 1.000 msnm) se alza la Pampa del Tamarugal, un bosque de tamarugos, especie endémica y en peligro de extinción, que, pese a las adversidades climáticas de la zona, su aridez y la enorme radiación solar, logra sobrevivir gracias a las napas freáticas, que acumulan de manera subterránea las lluvias altiplánicas cada verano. 

Bosque húmedo relicto en el Parque Nacional Fray Jorge. Bosque de características siempreverde (tipo valdiviano) ubicado en la región de Coquimbo, particularmente, en el cordón de cerros de la cordillera de la Costa conocido como Altos de Talinay. Se caracteriza por ser el remanente más al norte del bosque valdiviano, quedando aislado del resto del bosque templado por la desaparición de estos producto del fin del último periodo glacial.

Este ecosistema se mantiene gracias a un fenómeno climático particular, que es la condensación de la niebla costera (camanchaca), la que crea un microclima particular que mantiene las características del bosque.

Bosque esclerófilo. Este ecosistema se distribuye en Chile central dentro de una región dominada por un clima de tipo mediterráneo, el que sólo está presente en cinco áreas en el mundo (California, costa mediterránea europea, Australia, Sudáfrica y en Chile). Es caracterizado por contar con una gran diversidad de formas de vida, desde arbustos espinosos hasta especies arbóreas esclerófilas y laurifolias.  Al estar flanqueado por la cordillera de los Andes al este y el océano Pacífico en el oeste, se considera una ‘isla biogeográfica’?, razón por la que presenta un elevado endemismo. Estas zonas de clima del Chile central, han sido severamente impactadas por actividades antrópicas directas, entre las que destacan las talas, incendios y el pastoreo, y otras indirectas, tales como la herbivoría generada por el conejo europeo, provocando que cambien radicalmente los ecosistemas originales “Existe mucha evidencia científica que da cuenta que en Chile, los bosques esclerófilos son uno de los que más se han visto afectados en el país y los que presentan mayor degradación y alteración de su composición y estructura original”, comenta Dominique Charlin al respecto.

Bosque templado valdiviano. Es una ecorregión caracterizada por tener bosques siempre verdes de múltiples estratos en un clima templado-lluvioso u oceánico, el único de estas características en Sudamérica. Entre las especies arbóreas que se pueden encontrar en este ecosistema, destacan los arrayanes, olivillos, alerces y coigües, entre muchos otros. También es posible encontrar fauna nativa, endémica y en distintos grados de conservación (las que van desde en peligro crítico, en extinción, vulnerable, amenazada o con un menos grado de preocupación) entre las que destacan especies como los huemules, pudú, monitos del monte, ranitas de Darwin, bandurrias y loros choroy.

Bosques de Alerces milenarios. El alerce es un árbol siempreverde endémico de los bosques templados sudamericanos, presente principalmente en Chile y en menor proporción en Argentina. Aunque alcanza una altura de hasta 45 metros, es de lento crecimiento: comienza a reproducirse (floración y esparcimiento de semillas) entre los 20 y 40 años. Es la segunda especie arbórea más longeva existente en el mundo. En Chile se le declaró “monumento natural” en 1976, para protegerlo de la tala indiscriminada y, en la actualidad, de una superficie total de 264.993 hectáreas de bosques de alerce, 47.395 se encuentran protegidas en Reservas y Parques Nacionales, lo que constituye un 17,9% de su superficie total.

“Debemos ser capaces como sociedad de proteger estos ecosistemas únicos y de enorme valor ambiental y social. La triste realidad es que debido a la acción humana e industrial, se están degradando de forma acelerada: la industria inmobiliaria con la parcelación de bosque nativo, la deforestación por agricultura, la minería con la irrupción de grandes maquinarias, la mala gestión del recurso hídrico y el sector forestal con sus monocultivos están generando un gran perjuicio a uno de los pocos reductos frente a la crisis climática”, concluye Dominique Charlin.

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Author: Romanet Montoya

Día Internacional de los Bosques: cómo la tecnología puede ayudar a protegerlos

Los bosques suelen ser noticia a menudo pero, por lo general, lo son desde el costado más triste: cuando son arrasados por el fuego o se denuncia su deforestación. Es decir, es más común verlos desaparecer que apreciarlos cuando están sanos y llenos de vida.

© Nilmar Gajer/
Greenpeace
© Cristobal Olivares
© Valdemir Cunha /
Greenpeace

Por eso, es muy apropiado que el tema 2024 del Día Internacional de los Bosques, que se celebra hoy, sea “Bosques e innovación: nuevas soluciones para un mundo mejor”. Porque remarca la necesidad de no quedarse de brazos cruzados frente al desastre sino, por el contrario, poner en acción las herramientas que tenemos (y crear otras aún mejores) para cuidar y recuperar las hectáreas dañadas.

>Innovar para detener la destrucción

Ante la pérdida de millones de hectáreas al año, crear e implementar tecnologías innovadoras para restaurar y reforestar estos ecosistemas es una tarea más necesaria que nunca.  

Sin ir más lejos, este mapa muestra el descenso de la superficie cubierta de bosques y vegetación en la Tierra desde que se tienen registros.

En este sentido, desde la Organización de Naciones Unidas (ONU) consideran que la lucha contra la deforestación requiere nuevos avances tecnológicos para crear y/o mejorar los sistemas de alerta temprana y contribuir también a la producción sostenible de materias primas. 

Hay que recordar que además de ser hábitat para la biodiversidad y de purificar nuestro aire, los bosques sostienen nuestra vida diaria al brindarnos medicina, alimentos, agua dulce, regular inundaciones, etc. Se calcula que la cifra aproximada de personas que dependemos de sus recursos son 1600 millones de personas en todo el mundo.

Búho en el árbol. Antiguo bosque ucraniano.
Los Altos y Bajos Tatras, Eslovaquia.

Además, claro, de que si están conservados ayudan significativamente a mitigar el cambio climático.

En línea con la temática 2014 del Día Mundial de los Bosques, traemos algunos ejemplos de cómo usar la tecnología disponible en formas innovadoras puede marcar la diferencia. 

>Un mapa único que evidencia la pérdida de bosques por incendios

Global Forest Watch (GFW) es una plataforma que proporciona datos y herramientas de punta, y así permite a cualquier persona acceder a información en tiempo real sobre cómo están cambiando los bosques del mundo.

En su último relevamiento sobre incendios forestales confirmaron algo que ya se temía: los incendios se extienden cada vez más, quemando casi el doble de cobertura boscosa hoy que hace 20 años atrás. 

Incendio en una zona deforestada en agosto 2023 en Gleba Abelhas, un bosque federal desprotegido en Canutama, estado de Amazonas.

Usando los datos de un estudio reciente de la Universidad de Maryland, GFW calculó que el fuego se llevó 3 millones más de hectáreas de cobertura arbórea por año comparado con 2001 -un área casi del tamaño de Bélgica- y es responsable de más de un cuarto de los bosques perdidos en los últimos 20 años.   

Además del análisis de los datos, la tecnología hace posible dimensionar esto a un nivel de detalle nunca antes visto a través de este mapa:

Mapa: pérdida de cobertura arbórea a causa de incendios de 2001 a 2021

Tener esta información a mano y con tanta claridad sirve de base para poder tomar decisiones y medidas que permitan anticiparse al fuego. 

>Detectar desmontes a través de los satélites

A partir de esta información sensible, podemos generar presentaciones ante la justicia para buscar frenar la destrucción de miles de hectáreas -muchas de las cuales muchas veces están protegidas por ley-.

Así es que desde hace tiempo, nuestra organización se vale de la tecnología disponible para proteger a nuestros bosques.

Imagen satelital comparativa de la finca La Peregrina en Salta, 2023.

Otro ejemplo de que el poder de la tecnología puesto al servicio de los bosques puede lograr grandes resultados es el de diferentes comunidades en el noreste de la Amazonía peruana. 

Ellos pudieron reducir la deforestación en sus tierras de manera significativa utilizando datos de monitoreo forestal desde satélites, según confirmó un estudio de Global Forest Watch.

Equipados con alertas de deforestación disponibles desde Forest Watcher y Global Forest Watch, los encargados de 36 comunidades locales patrullan sus terrenos utilizando imágenes satelitales y drones. Así, consiguieron evidencia de plantaciones ilícitas y tala ilegal que presentaron en sus asambleas comunitarias para luego denunciar a quienes estaban en infracción ante autoridades locales.

>Drones que sirven para reforestar

Otro ejemplo de cómo usar los avances para esta causa es el del dron que permite realizar una reforestación inteligente. La idea fue elaborada por investigadores del Laboratorio de Tecnologías Apropiadas (LabTA) de la Universidad Nacional de San Luis (UNSL), Argentina.

El proyecto, bautizado “Ojo de Halcón Sustentable”, utiliza tecnología de acceso abierto y bajo costo. Así, usando técnicas de inteligencia artificial, hace que el dron pueda sobrevolar las áreas, detectar las zonas sin vegetación y soltar semillas de forma eficiente para llegar a terrenos que difícilmente podrían alcanzarse con el método tradicional de siembra a mano.

Estas son apenas algunas de las posibilidades para cuidar los bosques que se abren gracias a los avances tecnológicos. 

Ahora es tiempo de que desde el sector público y el privado continúen incentivando e impulsando nuevas soluciones para reverdecer los bosques del mundo. El futuro del planeta lo agradecerá ??



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Author: Meri Castro

Confirmado: el cambio climático fue el principal causante de la sequía de la Amazonía en 2023

En 2023 las imágenes de la sequía en el Amazonas recorrieron el mundo. Con sorpresa y horror, fuimos testigos de la desaparición del caudal de sus ríos más importantes y del fuego consumiendo hectáreas de bosques. Ahora, la ciencia confirmó que fue el cambio climático fue el principal causante de este dramático escenario.

La gente camina de una orilla a otra, por la árida ribera del río, para encontrar lagos y poder pescar en la comunidad Porto Praia del Pueblo Indígena Kokama.
La gente camina de una orilla a otra, por la árida ribera del río, para encontrar lagos y poder pescar en la comunidad Porto Praia del Pueblo Indígena Kokama. El río que abastece a la comunidad es casi árido y la población está casi aislada.

Sequía en el Amazonas: ¿qué pasó en 2023 y por qué? 

A  mediados del año pasado, la cuenca del Amazonas -por donde fluye una quinta parte del agua dulce del mundo- experimentó una intensa sequía, impulsada por las bajas precipitaciones y el calor persistente

Los ríos en algunas regiones cayeron a sus niveles más bajos en más de 120 años, lo que afectó a millones de personas. Las comunidades ribereñas fueron las que más sufrieron a causa del fracaso de los cultivos, los problemas de salud, la pérdida de ingresos y la escasez de alimentos y agua potable.

Una imagen aérea de la comunidad de Campo Limpo en los alrededores de Tefé.
Una imagen aérea de la comunidad de Campo Limpo en los alrededores de Tefé.

A su vez, la sequía contribuyó a la propagación de incendios forestales y condujo a la contaminación del aire inducida por el humo. Las altas temperaturas del agua también se han relacionado con una muerte masiva de la vida fluvial, incluida la muerte de más de 150 delfines de río rosa en peligro de extinción.

Apenas unos meses después, un grupo de destacados científicos del grupo World Weather Attribution comprobó que el cambio climático provocado por el ser humano hizo que esta devastadora sequía agrícola fuera aproximadamente 30 veces más probable en junio-noviembre de 2023. El Niño, un fenómeno climático natural que generalmente trae condiciones secas a la región, tuvo una influencia mucho en la disminución de precipitaciones.

Estamos hablando de que la selva tropical más grande y con más biodiversidad  del mundo, que es crucial para la estabilidad del clima global, se está convirtiendo en un bosque más seco. Las causas detrás de esto: el cambio climático y el cambio en el uso de la tierra. 

En este sentido, los años de deforestación para la agricultura y la expansión urbana empeoraron la situación. Es que la limpieza y degradación de la vegetación redujeron la capacidad de la tierra para retener agua, lo que hizo que muchas regiones del Amazonas queden más susceptibles ante un escenario como éste.

¿Qué significa que el cambio climático está detrás de la sequía en el Amazonas?

Estamos provocando un cambio climático que intensifica la sequía en el Amazonas al punto que le dio la calificación de “excepcional”, la categoría más alta en el ránking que lleva el Monitor de Sequía de los Estados Unidos. Así lo difundió el estudio citado del World Weather Attribution, una colaboración internacional entre científicos centrada en el análisis rápido de fenómenos meteorológicos extremos.

Este trabajo anticipó también que hasta que no cambiemos la matriz energética y dejemos de quemar petróleo, gas y carbón, las sequías en la cuenca del Amazonas seguirán siendo más frecuentes y graves. 

Activistas de Greenpeace con una pancarta con el mensaje "¿Dónde está el río que corría aquí?", en el lago Tarumã, en Manaos, donde la sequía es grave.
Activistas de Greenpeace con una pancarta con el mensaje “¿Dónde está el río que corría aquí?”, en el lago Tarumã, en Manaos, donde la sequía es grave.

Un mal pronóstico para un ecosistema vital que ya está dejando de ser la selva tropical que almacena enormes cantidades de gases que atrapan el calor, para pasar a tener regiones más secas que están liberando los gases a la atmósfera. 

Se necesita la voluntad política y el esfuerzo colectivo para proteger lo que queda de la Amazonía, y restaurar la parte perdida. Sólo así se podrá devolver el equilibrio al clima y preservar la vida silvestre de nuestro planeta. 



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Author: Meri Castro