Archive for Bosques

Greenpeace advierte posibles vicios de constitucionalidad en la Ley de Reconstrucción Nacional

Por Roxana Núñez, abogada de Greenpeace y especialista en Incidencia de Campañas

Para Greenpeace, la exclusión de las denominadas micro-relocalizaciones del Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental plantea serias dudas de constitucionalidad, porque reduce una herramienta destinada precisamente a prevenir daños ambientales antes de que ocurran.

Una distancia de hasta 350 metros puede parecer pequeña en un mapa, pero en ecosistemas frágiles -como lo son los fiordos y canales de la Patagonia- puede significar condiciones ambientales completamente distintas, con nuevos impactos sobre el fondo marino, la biodiversidad y la salud general del ecosistema. Por eso, no basta con establecer una distancia al azar para asumir que una relocalización no tendrá impactos relevantes.

A nuestro juicio, esta exclusión debilita el deber constitucional del Estado de proteger el medio ambiente y preservar la naturaleza, y puede significar un retroceso en los niveles de protección ambiental alcanzados por nuestro país. La protección del medio ambiente debe ser preventiva, lo que implica que si se cambia el lugar donde una actividad genera sus impactos, es necesario conocer las condiciones del nuevo emplazamiento y evaluar sus efectos antes de autorizarlo.

Por eso, desde Greenpeace esperamos que el Tribunal Constitucional acoja los requerimientos presentados y resguarde que cualquier modificación que pueda generar nuevos impactos ambientales sea debidamente evaluada. No se trata solo de cumplir con un procedimiento: se trata de garantizar el mandato constitucional de prevenir el daño ambiental, proteger el derecho a vivir en un medio ambiente libre de contaminación y tutelar la preservación de la naturaleza.

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Author: Prensa Chile

Día Mundial de la Conservación del Suelo: qué es y por qué es importante protegerlo 

Cada 7 de julio, el Día Mundial de la Conservación del Suelo nos brinda la oportunidad de volver la mirada hacia un ecosistema silencioso, pero indispensable. Comprender su importancia es el primer paso para proteger la biodiversidad que resguarda y los beneficios que aporta a toda la vida en el planeta. 

© Greenpeace

¿Qué es el suelo? 

Es difícil proponer que se entienda y valore el suelo cuando la mitad de la población mundial vive en áreas urbanas y, por ende y con lógica, una gran mayoría cree que estamos hablando del pavimento o de las baldosas por las que circulan a diario. 

Para empezar, entonces, se hace necesario decir que el suelo es algo mucho más rico y vital para nuestra existencia de lo que creemos. De hecho, nos provee del 95?% de nuestros alimentos. Estamos hablando de la capa más superficial del planeta conformada por roca y materia orgánica donde viven millones de microorganismos y animales, bacterias, hongos, todo un universo microscópico que habita debajo de la manta artificial del asfalto. 

Para comprender mejor, podemos decir que en este mismo momento, si el suelo está sano, bajo nuestros pies están ocurriendo infinitos procesos físicos y químicos, que generan riqueza orgánica y son una pieza clave del equilibrio del mundo. 

De ahí, que el suelo se convierte en el medio natural para el crecimiento de las plantas además de cumplir otros roles claves, como retener agua, almacenar carbono y ayudar a regular la temperatura atmosférica.

El suelo es tan increíble que también le cabe esta definición de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO): “es el producto final de la influencia del tiempo combinado con el clima, topografía, organismos (flora, fauna y ser humano), de materiales parentales (rocas y minerales originarios)”.

En definitiva, estamos hablando de una gran reserva de biodiversidad que, sin embargo, no cuidamos como corresponde. Así es que 33?% de los suelos están degradados, según reporta FAO. En especial actividades como la ganadería y la agricultura amenazan su equilibrio debido al uso desmedido de agroquímicos y maquinarias. También las inundaciones, sequías, y otros eventos potenciados por la crisis climática, lo dañan de manera irreparable llevando a la muerte a ácaros, colémbolos, escarabajos. En esos momentos, ocurre una catástrofe ambiental silenciosa, de la que buena parte del mundo no se entera. 

Los animales y microorganismos que dan vida al suelo están desapareciendo 

Quema de turberas en North York Moors, Reino Unido.
Árboles y tierras azotadas por la sequía – Documentación sobre sequías en Australia.

Hasta ahora podemos decir que hay más organismos vivos en una cucharada de suelo sano que personas en la Tierra. Sin embargo, si continuamos a este ritmo de destrucción, quizás esto no sea así por mucho tiempo más.  

Según el estudio “Evaluación del riesgo de extinción global de especies dependientes del suelo: avances recientes y recomendaciones” promovido por Conservación Internacional (CI) y la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) ya hay 35 especies ligadas al suelo extintas (entre ellos la ‘tijereta gigante’ (Labidura herculeana) del Atlántico) y muchos aun están en situación crítica, a pesar de tener una suprema importancia para la salud del suelo. 

El problema radica en que, aún en la actualidad, no se tienen suficientes datos como para trazar un cuadro de situación más precisa. De hecho, este informe sostiene que la biodiversidad del suelo está actualmente muy poco representada en esta famosa Lista Roja de Especies Amenazadas de la UICN. Si bien hay registradas 8.653 especies que dependen del suelo (la mayoría son vertebrados, como los topos, aunque también invertebrados como gusanos, termitas, hormigas), se estima que de ellos, el 20% está en riesgo de extinción y otro 20% está en la categoría ‘Datos Insuficientes’. Neil Cox, uno de los integrantes del estudio, destacó que de los dos millones de especies de hongos, apenas el 0,04% figura en ella.

Lo crucial es que sin estos “ingenieros de la tierra” (escarabajos, arañas, ácaros, tijeretas, gusanos, termitas, hormigas, etc) la calidad del suelo decrece día a día y, con ellos, peligre la agricultura y la alimentación humana. 

Por todo esto, de ahora en más es importante mirar hacia el suelo con otros ojos para entender que, bajo cada paisaje, existe un ecosistema cuya conservación resulta clave para enfrentar los desafíos ambientales del presente y del futuro.



Chile sin cenizas

Firma por la ley de prevención de incendios y escríbele directo a los senadores.


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Author: Meri Castro

Cuando regular salva vidas

© Pablo Hidalgo / Greenpeace

Por Silvana Espinosa, experta en Clima y Ecosistemas de Greenpeace

Uno de los grandes orgullos de Chile es que, pese a ser un país altamente sísmico, hemos sido capaces de desarrollar infraestructura preparada para resistir terremotos de gran magnitud. Esto no sólo ha permitido salvar miles de vidas a lo largo de nuestra historia reciente, sino que también ha contribuido a consolidar la imagen de Chile como una economía seria, estable y capaz de atraer inversiones.

Nuestro país es considerado uno de los que posee una de las normativas sísmicas más estrictas del mundo, y aquello no es fruto del azar ni de un simple relato. Es el resultado de más de cincuenta años de trabajo regulatorio sostenido: si bien existieron esfuerzos previos, en 1972 se oficializó por primera vez una normativa integral para el diseño sísmico de edificios —la NCh433—, que posteriormente fue actualizada y perfeccionada en 1985 (tras el terremoto de Valparaíso), en 1996, entre 2009 y 2011 (luego del 27F de 2010), y nuevamente en 2012.

Chile comprendió tempranamente que su geografía y su ubicación lo hacían particularmente vulnerable a este tipo de catástrofes. Por esa razón, el país avanzó en el desarrollo de regulaciones exigentes para la industria de la construcción, con el objetivo no sólo de proteger la vida de las personas, sino también de preservar la estabilidad económica y la confianza en nuestras instituciones incluso en contextos de desastre.

Con este ejemplo en mente —y con el legítimo orgullo que generan estas regulaciones— resulta difícil comprender el razonamiento de algunos parlamentarios en el último tiempo. Hace pocos días, la Cámara de Diputadas y Diputados se reunió para votar, en tercer trámite constitucional, el proyecto de ley que regula la prevención de incendios forestales y rurales. Se trata de una normativa que, tal como su nombre lo indica, busca fortalecer los mecanismos de prevención, mejorar la fiscalización y establecer sanciones más severas frente a conductas que puedan favorecer la ocurrencia de incendios.

Entre otras medidas, en aquellos casos en que los privados no se hayan hecho cargo de forma previa el proyecto faculta a organismos del Estado para realizar acciones preventivas en predios privados, incluyendo la exigencia de cortafuegos y el manejo de material combustible en zonas cercanas a viviendas. Aunque se trata de medidas que responden al más elemental sentido común, algunos parlamentarios calificaron estas disposiciones como una acción “expropiatoria” y exigieron que la ley contemplara indemnizaciones para las empresas que deban cumplir con estas obligaciones. Esa fue, de hecho, la principal razón por la que el proyecto terminó derivado a una comisión mixta, que ahora deberá resolver las diferencias entre ambas cámaras.

Exigir indemnizaciones para empresas que deban destinar una mínima parte de sus terrenos o esfuerzos al manejo adecuado del material combustible y a la eventual contención del fuego resulta tan insólito que cuesta tomar en serio ese argumento. No sólo porque se trata de medidas que pueden salvar vidas, sino también porque esas mismas acciones pueden proteger su propia producción y patrimonio.

Sería equivalente a que una empresa exigiera subsidios estatales por instalar sistemas de rociadores automáticos en sus instalaciones o, siguiendo el ejemplo inicial, que las constructoras se negaran a diseñar y calcular edificios capaces de resistir terremotos sin colapsar debido al costo adicional que ello implica.

Desde hace años sabemos que uno de los mayores riesgos que enfrenta el país durante el periodo estival es la ocurrencia de incendios forestales. Lamentablemente, también hemos sido testigos de sus devastadores efectos: lo rápido que pueden arrasar localidades completas y la cantidad de vidas que pueden cobrar en cuestión de minutos.

Es precisamente en momentos como este cuando la presión ciudadana debe hacerse sentir con más fuerza. Fue esa presión la que permitió que en enero pasado este proyecto volviera a discutirse en el Congreso, luego de casi dos años de silencio en el Senado, y la que también hizo posible que la discusión de la Ley de Incendios fuera retomada apenas se reanudó el trabajo parlamentario tras el receso de verano.

Por eso, tal como ocurrió en su momento con las normas de construcción en un país sísmico, hoy es necesario dejar de lado los intereses de un sector minoritario y poner, de una vez por todas, la vida y la seguridad de la mayoría de los chilenos en primer lugar. Cabe esperar que este renovado Congreso esté a la altura de ese desafío.

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Author: Prensa Chile

Día Internacional de los Bosques: incendios, bosques nativos y el pedido de un #ChileSinCenizas  

Cada 21 de marzo se conmemora el Día Internacional de los Bosques, un ecosistema que es de gran importancia en Chile, dado que cubren 23,8% (18.030.735 hectáreas) de la superficie nacional, según datos del Catastro Vegetacional de Conaf, al año 2021. De ese total, 14.737.486 hectáreas son de Bosque Nativo, lo que representaba el 81,74% de los recursos forestales del país. 

©Nilmar Lage / Greenpeace

En la larga y diversa morfología de nuestro territorio contamos con distintos tipos de bosques: los áridos, el esclerófilo, el húmedo relicto, de alerces milenarios y el templado valdiviano; que son hogar de gran cantidad de especies y de los que también las personas, incluídas las que vivimos en las ciudades, dependemos para tener una buena calidad de vida.

Bosques y economías: más allá de su valor transaccional

Este año, el lema propuesto por la FAO es “Bosques y economías”, en un intento de poner en el centro la importancia que tienen estos ecosistemas para sostener la agricultura familiar y comunitaria, mejorar la productividad agrícola y salvaguardar la salud de las cuencas hidrográficas. 

Es cierto que los bosques nativos contribuyen al funcionamiento de las sociedades, gracias a, por ejemplo, la producción de oxígeno; el acceso a agua limpia y abundante, así como por ser grandes reguladores de los ciclos hidrológicos y meteorológicos (estos ecosistemas influyen en la reducción de la erosión del suelo y la sedimentación de los canales, a la vez que favorecen la recarga del agua subterránea y contribuyen al reciclaje del agua atmosférica); también son contenedores de la mayor biodiversidad del mundo, y tienen una tremenda capacidad para almacenar carbono, entre otras funciones.

Pero no es justo tomarlos sólo por funciones transaccionales. Debemos valorarlos en cuanto son protagonistas centrales del ciclo vital de la naturaleza, como patrimonio natural y nacional, que alberga formas de vida que han evolucionado por millones de años, y que debemos cuidar, pensando en que son el legado más preciado que podemos dejar a las generaciones futuras

Nuestros bosques en peligro: la deforestación y los incendios que no frenan

A nivel mundial, se pierden cada año 80 millones de hectáreas de bosques en el mundo, una cifra que debería ponernos en alerta de inmediato. Con cada hectárea que se destruye, se extingue el hábitat de cientos de miles de especies de plantas, animales, hongos y toda la riqueza que surge de sus interacciones, Al mismo tiempo, perdemos inmensas áreas de de estos complejos ecosistemas que tienen un rol indispensable en la mitigación de los efectos de la crisis climática.

Park Wildfires in California. © David McNew / Greenpeace
© David McNew / Greenpeace

La velocidad de deforestación -ya sea por decisiones ‘productivas’ o por incendios- en el planeta es hoy una de las grandes amenazas, a la que hay que sumar la perturbación de los bosques posterior al paso del fuego. 

Los incendios en Chile, una tragedia que no vamos a normalizar

En particular, en Chile, la enorme cantidad de incendios que enfrentamos cada año está lejos de ser algo que podamos considerar normal. Sólo en la última década, las llamas arrasaron una superficie similar a 10 veces el Parque Nacional Torres del Paine; llevándose vidas humanas, casas, trabajos, bosques y animales. 

Para peor, está comprobado que la gran mayoría de los incendios en nuestro país comienzan por una acción humana. Una chispa completamente evitable. Una decisión que pudo ser distinta. No son hechos aislados ni naturales. Y, aún así, seguimos llegando tarde.

Exigimos #ChileSinCenizas  y logramos una victoria ciudadana

Manifestación afuera del Congreso.

© Christian Zamora Veas / Greenpeace

Ante esta emergencia, desde Greenpeace lanzamos la campaña #ChileSinCenizas, un llamado urgente a aprobar la Ley de Prevención de Incendios entendiendo que es un paso en el camino correcto porque representa un avance fundamental para evitar nuevos desastres en el futuro. 

En muy pocas semanas la petición logró reunir las voces de más de 66 mil personas que exigieron al Congreso hacer su trabajo y legislar en las materias que se requieren. 

Al mismo tiempo, activistas de Greenpeace se manifestaron en dos ocasiones en las afueras del Congreso Nacional para representar el clamor ciudadano que exige al la aprobación del proyecto de ley.

Si aún no contamos con una ley que ayude a prevenir estas tragedias, hubieron avances relevantes en su tramitación tanto en cámara baja como alta. Ahora exigimos que esto pueda ser resuelto a la brevedad por el Congreso, para que el país cuente con leyes que nos protejan.

Sin embargo, nada de esto fue casual Fue el resultado de una ciudadanía organizada que exigió a los legisladores asumir su responsabilidad frente a una crisis que ya no admite más dilaciones. Chile necesita contar con instrumentos para prevenir, mitigar y reducir el riesgo asociado a los incendios forestales en todo el territorio nacional.



Chile sin cenizas

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Author: Meri Castro

Al amanecer y frente al Congreso: Greenpeace exige a Diputados aprobar hoy la ley de incendios

© Adriana Thomasa / Greenpeace

Después de dos años y medio de tramitación, hoy la Cámara de Diputadas y Diputados debe votar, en su tercer trámite constitucional, la normativa.

Valparaíso. 2 de marzo, 2026.- Durante la mañana de este lunes 2 de marzo, la organización ambientalista Greenpeace desplegó en el Congreso Nacional un lienzo exigiendo a los diputados y diputadas votar y aprobar el proyecto de ley que regula la prevención de incendios forestales y rurales.

Silvana Espinosa, experta en Clima y Ecosistemas de Greenpeace, explicó que esta última instancia es un pedido urgente de la ciudadanía para contar con más y mejores herramientas en la prevención, adaptación, fiscalización y sanción de incendios forestales: “Hemos venido a primera hora de la mañana a decirle a los parlamentarios que seguimos la vigilia, para que en su primer día de retorno al trabajo legislativo podamos avanzar con esta ley de una vez. Nuestra petición #ChileSinCenizas logró convocar a más de 64 mil personas en sólo unas semanas, las que se organizaron para exigir al Congreso que avanzara en la aprobación de esta normativa”, aseguró Espinosa.

© Adriana Thomasa / Greenpeace

De este modo, activistas de la organización desplegaron en la puerta del Congreso Nacional, en Valparaíso, un lienzo que decía: “Diputados, llegó el día! Ley de incendios hoy”. “Esta acción responde a la falta de sentido de urgencia que mostró el Congreso, particularmente el Senado, en la tramitación de esta ley, aplazada por más de dos años y medio, mientras Chile seguía en llamas”, aclaró la vocera de la organización ambientalista.

© Adriana Thomasa / Greenpeace

Se espera que hoy desde las 17:00 hrs se vote en la Sala de la Cámara de Diputadas y Diputados este proyecto de ley, en lo que sería su tercer trámite constitucional, luego que se aprobara por la Cámara Baja en marzo de 2024 y por el Senado el 28 de enero pasado. De aprobarse en esta jornada, el proyecto quedaría listo para ser promulgado por el presidente de la República

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Author: Prensa Chile