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Sin avances en el Tratado Global de Plásticos “nos dirigimos hacia el desastre”

La cuarta sesión del Comité Internacional de Negociación por el Tratado Global de Plásticos (INC4 por sus siglas en inglés) que se realizó en Ottawa, Canadá, la semana pasada terminó en una decepción. Al momento de la decisión pesaron más los intereses de las corporaciones que de las personas y el ambiente.

El nuevo monumento representa un mundo lleno de contaminación plástica y sus impactos en la salud humana que el presidente estadounidense Joe Biden cargará sobre sus hombros si no muestra un liderazgo fuerte.
Varios centenares de ecologistas de Greenpeace crearon el 7 de mayo una imagen humana delante de la Cancillería en Berlín y expresaron su exigencia "¡Detengamos la inundación de plástico!". a la ministra federal de Medio Ambiente, Steffi Lemke (Verdes). Sobre un mar simbólico de personas flota la imagen de un mensaje de gran tamaño en una botella llena de residuos plásticos. El motivo de la acción es la segunda ronda de negociaciones del Acuerdo de las Naciones Unidas sobre el Plástico que se celebrará del 28 de mayo al 2 de junio en París. Los activistas piden a Lemke que trabaje por un acuerdo global sólido.
ecologistas de Greenpeace crearon el 7 de mayo una imagen humana delante de la Cancillería en Berlín y expresaron su exigencia “¡Detengamos la inundación de plástico!”. a la ministra federal de Medio Ambiente, Steffi Lemke.

Al respecto, Graham Forbes, Encargado de la Delegación de Greenpeace y Jefe de la Campaña de Plásticos de nuestra oficina en Estados Unidos quien asistió al evento, dijo: “Las personas están siendo dañadas por la producción de plástico todos los días, pero los estados están escuchando más de cerca a los lobbies petroquímicos que a los científicos de la salud”. 

Y continuó explicando: “Mientras el mundo está en llamas, los estados miembros están desperdiciando un tiempo y oportunidad únicos. Aunque vimos ciertos avances, éstos se hicieron sobre el resultado que ignora los recortes en la producción de plástico, alejándonos aún más de alcanzar un tratado que la ciencia requiere y la justicia exige”. 

Grandes vallas publicitarias de plástico en Londres.
Gran publicidad con a inscripción “El Reino Unido desecha 1.7 billones de piezas plásticas cada semana.”, en Westfield Square, Londres.
Activistas de Greenpeace Canadá entregaron una “Fábrica Global de Plásticos” de 20 pies a las puertas del Centro Shaw, donde se llevan a cabo las conversaciones sobre un Tratado Global sobre Plásticos. La fábrica mostraba petróleo convertido en contaminación plástica y mensajes que decían: "¡Cortan la producción de plástico ahora!". en cada lado. Para resaltar la urgencia de que los delegados tomen medidas audaces, Greenpeace escribió en lo alto de la Fábrica: "¡El mundo te está mirando!"
Activistas de Greenpeace Canadá entregaron una “Fábrica Global de Plásticos” de 20 pies a las puertas del Centro Shaw, donde se llevan a cabo las conversaciones sobre un Tratado Global sobre Plásticos.

En este sentido fue categórico: “Cualquier niño puede ver que no podemos resolver la crisis del plástico a menos que dejemos de producir tanto plástico. El mundo entero está observando, y si los países, especialmente los de la llamada “Coalición de Alta Ambición”, no actúan entre ahora y la INC5 en Busan, el tratado que probablemente obtendrán será uno que podría haber sido escrito por ExxonMobil y sus seguidores”.

El problema del plástico en datos

Los niveles de producción de plástico han explotado desde la década de 1950 y continúan aumentando. En tanto, la industria y los principales contaminadores (grandes marcas, compañías de combustibles fósiles y petroquímicas) se encargan de promover soluciones parciales que les permiten seguir con el negocio como de costumbre. Es decir, obteniendo ganancias y contaminando mientras continúan negando su responsabilidad.

El resultado es un mundo con un grave problema de contaminación por plástico en cursos de agua y ecosistemas que termina en animales y personas, poniéndolos en peligro

Como describe la periodista Laura Rocha en su newsletter Eco – Lógico:

Dos de cada tres envases plásticos que se generan se transforman en residuos.

La producción de plástico podría representar el 19% de las emisiones de gases de efecto invernadero que generan el cambio climático.

Los costos sociales y ambientales estimados por los expertos ascienden a 1500 millones de dólares al año.

Sólo con acciones que recaigan en la ciudadanía (reciclar, organizar jornadas de limpieza) o buscando soluciones milagrosas (bioplásticos o bacterias que degradan el material) no alcanza.

Giant Albatross Installation Calls for Cut in Plastic Production in Auckland. © Ben Sarten / Greenpeace
Voluntarios de Greenpeace Aotearoa instalan una toroa/albatros gigante con una envergadura de 10 metros en la icónica playa de Mission Bay en Auckland, Nueva Zelanda, para pedir al gobierno de Nueva Zelanda que tome medidas contra la contaminación plástica y se comprometa a apoyar un plástico global más fuerte. © Ben Sarten / Greenpeace

Como bien apunta Graham Forbes: “Nos dirigimos hacia el desastre y con el tiempo agotándose, necesitamos un Tratado Global sobre Plásticos que reduzca la producción de plástico y ponga fin al plástico de un solo uso. No hay tiempo que perder en enfoques que no resolverán el problema.”


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Author: Meri Castro

Sombra climática, la nueva medida ambiental que desplaza a la huella de carbono

A medida que nos adentramos en estos tiempos de crisis climática global, se imponen nuevos desafíos que llevan también a revisar las ideas, soluciones y herramientas con las que buscamos crear conciencia e incentivar a la acción.

Una sombra de un activista de Greenpeace Indonesia sostiene una pancarta que dice “Esta máquina lucha contra el cambio climático” durante la conmemoración del Día Mundial de la Bicicleta y el Día Mundial del Medio Ambiente en Yakarta.

Por bastante tiempo, las calculadoras de huella de carbono han ayudado a entender cuánto cada persona contribuía al problema del cambio climático para buscar, luego, mejorar hábitos. 

Al día de hoy, cientos de estas calculadoras están online y si contestas qué transportes usas más a menudo, qué dieta lleva y si lavas tu ropa con agua caliente o fría tendrás tu medida de sustentabilidad

Pero la realidad es más compleja de lo que la huella de carbono y las calculadoras pueden asimilar. Y las medidas que se necesitan para frenar los peores escenarios de esta crisis requieren un cambio.  

De ahí, emerge un concepto nuevo y más integrador, el de “sombra climática”. 

¿Qué es la sombra climática?

Es un concepto más holístico que el de huella porque busca trazar un panorama completo sobre la suma de todas las decisiones que toma cada persona y del impacto que tienen en el planeta. Fue acuñado por primera vez por la escritora estadounidense Emma Pattee

En un artículo que Pattee escribió en 2021, detalló: “[Tu sombra climática es] una forma que se despliega detrás tuyo. Adonde vayas, te sigue también, abarcando no sólo cuánto usas el aire acondicionado o tu coche, sino también cómo votas, cuántos hijos decidiste tener, dónde trabajas, cómo inviertes tu dinero, cuánto hablas sobre cambio climático, y si tus palabras amplifican la urgencia, la apatía o la negación”.  

Cuanto más grande sea tu sombra, más grande es tu impacto individual positivo al hacer cosas buenas por el planeta. 

Para que se entienda aún mejor, mientras que la huella de carbono puede achicarse si instalas un panel solar en el techo, al contrario de esto, tu sombra climática crecería con esta acción e incluso cuando les comentas a tus vecinos sobre esta acción para cuidar al ambiente. 

Es que ya el solo mensaje que envía ver un panel solar funcionando en tu casa influye en tu sombra, haciéndola más amplia. (De hecho, existen estudios que demuestran que usar energía limpia en los hogares incentiva a otros residentes cercanos a imitar este buen hábito).

En otras palabras, en vez de incentivar sólo acciones individuales, tu sombra climática llama a inspirar a que otros sean más sustentables, sea algo que buscas a propósito como si no. 

El problema con la huella de carbono

Las calculadoras de huella de carbono, por su propia naturaleza, resaltan las acciones individuales e ignoran la responsabilidad de las grandes industrias como el rol que juegan los gobiernos en regularlas. 

Greenpeace Indonesia celebra un Festival de Verano 2.0 sostenible que utiliza energía 100% renovable en el lado del área de la central eléctrica de carbón Celukan Bawang del 23 al 25 de agosto de 2019.

De hecho, una de las críticas que se le hace a esta herramienta es que fue cooptada por las compañías de petróleo para redireccionar la culpa y la atención bien lejos de ellas mismas y ponerla sobre los consumidores

Otro de los aspectos controversiales es su forma de medir la huella. No tienen en cuenta que hay quienes tienen una mayor huella de carbono porque tienen pocas opciones entre las que elegir. Tal vez se conducen muchos kilómetros porque no hay servicios públicos de transporte o tienen comidas que implican gran uso de recursos porque no hay variedad de vegetales disponibles en su zona.

Los yakartanos cruzan el distrito comercial de Sudirman en Yakarta.

Éste desequilibrio en el concepto es lo que molestó a Pattee. Entonces, la escritora entendió que, al final, “gran parte de nuestra huella de carbono se define por fuerzas que están fuera de nuestro control. Nosotros no definimos en cómo las ciudades se diseñan ni cómo funciona el transporte público. Ni siquiera controlamos en qué país nacemos”.

Se basa en esto para defender este nuevo concepto que incorpora y que resulta más preciso para reflejar el impacto más amplio que las personas tenemos en el entorno (desde cuánto reciclamos o si usamos tazas de café no biodegradables). 



Conoce tus opciones

Fuente: National Geographic

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Author: Meri Castro

Para frenar el cambio climático hay que pensar fuera de la caja

¿Qué acciones sencillas podemos hacer las personas comunes y corrientes para reducir nuestra huella de carbono? Es una pregunta que le hacen seguido al redactor y campañista inglés Jeremy Williams. 

Una multitud juega con un globo terráqueo en la marcha por el clima de Sydney.
Una multitud juega con un globo terráqueo en la marcha por el clima de Sydney.

En esta nota él se apresura a responder a este interrogante planteando otra pregunta: ¿Vamos a combatir al cambio climático con actos particulares o con acción colectiva? Y desafía, “a la crisis climática no podremos resolverla sólo desde lo personal, es lo que hacemos juntos lo que marca la diferencia”.

Las mejore soluciones pueden no ser las más sencillas

Además, aclara Williams, no deberíamos limitar nuestra imaginación a la pequeña escala. Hay que llevar la discusión más allá. Sólo así podremos revertir un sistema industrial que lleva 200 años acaparando cada aspecto del sistema económico y político. 

Teniendo esto en cuenta, las medidas que deberemos encarar no serán tan fáciles como uno quisiera. Pero para prevenir la catástrofe climática, dice Williams, mejor dejar la huella de carbono de las acciones singulares a un lado por un momento y enfocarse en los temas que cambian al sistema

Por ejemplo, votar por políticos que respalden la acción climática. Involucrarse con los representantes. Escribirle a las compañías a las que les damos nuestro dinero y presionarlas para que tengan metas ambientales más ambiciosas. Llevar tu activismo a tu lugar de trabajo, escuela, lugar de culto, gimnasio, banco, supermercado.

El tiempo es un bien preciado y escaso. Debemos poner la atención en esas acciones que harán la diferencia más grande

Hábitos, no acciones

Ahora sí, hablemos de las acciones personales. Aquellas que son la forma en la que vivimos nuestros valores y que son, en definitiva, las elecciones que moldean el cambio en nuestra comunidad. 

Williams propone dejar de hablar de “acciones”, que sugiere cosas que hacemos una sola vez. Y empezar a hablar de hábitos, palabra que resalta el enorme impacto acumulativo que tiene eso que repetimos a diario. 

En este sentido, el cambio de estilo de vida y el cambio del sistema no son excluyentes. Necesitamos de ambos. 

Variedad de comida vegetariana.

Elegir una opción vegana en un menú es una acción. Comer una dieta basada en plantas es un hábito. Considerando el consumo promedio del Reino Unido, al comer vegano durante dos años, se salva la vida de un cerdo, una oveja, 31 peces y 41 aves, además de toda la comida, agua y energía utilizada para su producción.

Ir en bicicleta al trabajo una vez es una acción. Convertirlo en un hábito genera diversos beneficios, como el ahorro de petróleo, dinero, contaminación del aire, emisiones de carbono y tráfico, todo de una vez.

Persona andando en bicicleta sobre ciclovía.

Así, incorporando algunos hábitos ecológicos se fortalece la confianza para escalar a acciones más ambiciosas, que son las que ayudarán a reducir las emisiones de carbono de manera más significativa. 

No olvidemos que cómo gastamos nuestro dinero envía señales a las empresas. Tomar responsabilidad por nuestra huella de carbono muestra solidaridad con aquellos que sufren los efectos del cambio climático ahora y en el futuro. 

Algunos ejemplos para tener en mente son y planificar en el mediano plazo pueden ser dejar de usar coche, volar menos, renovar la casa, invertir en un vehículo eléctrico, calefacción sostenible o paneles solares.

Pensar en aquello que no podemos hacer 

a mayoría de las veces, lo que hace progresar a las metas está en aquello que no podemos hacer. Sólo así se corren los límites y se generan avances. 

Toma como ejemplo querer ir en bicicleta al trabajo, pero la distancia es muy larga y no puedo pagar un bici eléctrica. Si nos planteamos qué necesitaría cambiar para que esto sea posible, empiezan a surgir soluciones posibles. 

Estas cosas que no podemos hacer son indicadores para iniciar campañas y lograr innovaciones

En conclusión, es tiempo de preguntar más allá de la reducción de la huella de carbono de mis acciones. Empecemos a plantear: ¿Qué cambio puede ser más influyente? ¿Hacia qué objetivos significativos puedo contribuir? ¿Qué tiene que cambiar y cómo puedo colaborar a lograrlo? 

Tenemos un mundo para transformar. A prepararse e invitar a esta misión a todas las personas que podamos ??.

Este artículo fue escrito por Jeremy Williams y apareció por primera vez en su blog, The Earthbound Report. Se republica aquí (con cambios menores) bajo una licencia Creative Commons. Las opiniones expresadas por terceros no necesariamente coinciden con las de Greenpeace.

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Author: Meri Castro

Campeones del aire limpio: El poder de la gente en la lucha contra la contaminación atmosférica

Escrito por Tan Lee Kuen, coordinador de comunicaciones de Greenpeace Asia Oriental.

La contaminación atmosférica es la mayor amenaza mundial para la salud humana, según el último informe del Índice de Calidad del Aire en la Vida (AQLI).

Cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) revisó sus directrices sobre contaminación atmosférica en 2021 para reflejar los daños que la contaminación atmosférica puede causar en la salud humana, constató que un asombroso 99% de la población mundial respiraba aire insalubre. En algunas ciudades y países, el nivel de contaminación atmosférica oscila constantemente entre malo y peligroso.

Sin embargo, no existe un nivel seguro de exposición a la contaminación atmosférica, ya que el aire sucio puede provocar una amplia gama de enfermedades, como enfermedades pulmonares, cardiopatías, accidentes cerebrovasculares y cáncer.

Sin embargo, a pesar de las advertencias y de los riesgos para la salud de millones de personas, los gobiernos y las empresas que alimentan la crisis de la contaminación atmosférica no hacen lo suficiente para atajarla. Esto ha dado lugar a un creciente movimiento popular mundial que defiende el aire limpio y exige soluciones locales como el control de la calidad del aire, el desarrollo de un transporte público sostenible y la ecologización de nuestro sector energético.

Conozcamos y celebremos a algunos campeones y campeonas del aire limpio que se están levantando y luchando contra la contaminación atmosférica, al tiempo que inspiran y empoderan a otros en sus comunidades.

Tailandia – Participación de los conocimientos indígenas en la lucha contra la contaminación atmosférica

Prue Odochao, agricultor y dirigente de Ban Samoeng Tai, en el distrito de Samoeng, provincia de Chiang Mai. © Roengchai Kongmuang / Greenpeace

Tailandia sufre el impacto de la contaminación atmosférica, y su región septentrional experimenta anualmente una neblina de nivel peligroso. Las principales fuentes de contaminación son las quemas agrícolas estacionales para alimentar a los animales y limpiar la tierra, con nubes de humo y contaminantes atmosféricos que se extienden por todo el país y contribuyen a la contaminación industrial y de los vehículos de motor existente en las ciudades. La situación ha empeorado especialmente este año, con Chiangmai, ciudad del norte del país, clasificada como la más contaminada del mundo por la empresa suiza de calidad del aire IQAir.

Prue Odochao pertenece al grupo indígena pgakenyaw y vive en el distrito de Samoeng, en Chiangmai. Como agricultor, depende de los bosques, los ríos y la naturaleza para subsistir y alimentarse a diario. Lidera la lucha de su comunidad por proteger sus derechos y su modo de vida.

Explica que los distintos pueblos indígenas de la zona tienen tradiciones culturales relacionadas con prácticas de quema controlada que se han transmitido de generación en generación, pero el problema de la neblina tóxica en el norte de Tailandia no surgió hasta las dos últimas décadas, coincidiendo con la expansión de la agricultura del maíz para el ganado en la zona.

“La capacitación de la sociedad civil que respeta la diversidad de modos de vida y culturas, incluido el reconocimiento de los derechos humanos de los grupos étnicos indígenas, es tan importante como salvaguardar el medio ambiente y la salud. Este empoderamiento es crucial para abordar los problemas de contaminación atmosférica”, afirmó Prue, cuya esperanza es que la sabiduría y los conocimientos de los pueblos indígenas se tengan en cuenta a la hora de abordar la contaminación atmosférica.

Tailandia – Defender el derecho de la población a saber

Penchom Saetang© Greenpeace

Penchom Saetang es la Directora Ejecutiva Fundadora de Ecological Alert and Recovery-Thailand (EARTH), una organización sin ánimo de lucro centrada en la contaminación industrial. Desde 2001 aboga por la ley del Registro de Emisiones y Transferencias de Contaminantes (RETC) para reducir la contaminación de las industrias. El objetivo del PRTR es informar al público sobre los contaminantes industriales que se liberan y que pueden afectar a su salud.

Su activismo comenzó en 1998. La comunidad de la zona de Map Ta Phut, en Rayong, provincia del este de Tailandia, estaba preocupada por el humo y los olores procedentes de una central de carbón cercana. Junto con Greenpeace Tailandia y Global Community Monitor, Penchom había recogido y enviado muestras de aire a un laboratorio de Estados Unidos. El laboratorio detectó 30 compuestos diferentes, entre ellos benceno, cloroformo y formaldehído, algunos de los cuales eran significativamente elevados. Esto dio lugar a un informe titulado “What’s in the Air” (Qué hay en el aire) y avivó la pasión de Penchom por el derecho de la comunidad a saber qué hay en el aire al que está expuesta.

“Se trata de crear un entorno de colaboración en el que las observaciones y las voces de la comunidad no sólo se escuchen, sino que se valoren, lo que conduce a una toma de decisiones más informada y a resultados positivos para todos. La pregunta más importante es cómo nos aseguramos de que se escuchan las voces de las comunidades”, dijo Penchom.

Indonesia – Demandar por un aire limpio

Elisa© Tria Hardiyanti/Greenpeace

Yakarta, capital de Indonesia y hogar de más de 10,5 millones de habitantes, es una de las ciudades más contaminadas del mundo, según la empresa suiza de tecnología de calidad del aire IQAIR. Las principales fuentes de contaminación atmosférica de la ciudad son las emisiones del transporte, las instalaciones industriales y las centrales eléctricas de carbón de las provincias vecinas y las ciudades satélite.

En 2019, un grupo de 32 residentes de Yakarta, entre ellos Elisa, presentaron una demanda contra el presidente indonesio, Joko Widodo, y otros miembros del gobierno por inacción ante la contaminación atmosférica y negligencia ante los riesgos para la salud. Exigían que el gobierno local de Yakarta y otras regiones circundantes tomaran medidas serias para controlar la contaminación atmosférica.

En 2021, el tribunal dictaminó que los demandados habían desatendido el derecho de los ciudadanos a un aire limpio y ordenó la instalación de estaciones de control y otras medidas para mejorar la calidad del aire de la capital, pero aún no se han tomado medidas significativas. De hecho, Jokowi y sus ministerios presentaron un recurso en 2022, que fue denegado y la decisión se mantuvo.

Activista del desarrollo urbano, la preocupación de Elisa por la contaminación atmosférica comenzó cuando estaba embarazada en 2011 y se amplificó después de que le diagnosticaran cáncer en 2022. Sorprendida por los escasos antecedentes de cáncer en su familia, empezó a investigar la relación causal entre la contaminación atmosférica y el cáncer de mama.

Está haciendo cambios en su estilo de vida como individuo para combatir la contaminación atmosférica, pero cree que el papel del gobierno es el más importante a la hora de aplicar medidas de control de la contaminación.

“Me preocupan mis hijos. ¿Quién querría que sus hijos vivieran en estas condiciones? Quiero que tengan una vida mejor y un aire mejor que este”, afirma Elisa.

Sudáfrica – Aumentar la resistencia al cambio climático desde la base

Thabo Sibeko© Thabo’s archive

La dependencia sudafricana del carbón para generar su electricidad ha provocado un asfixiante problema de contaminación atmosférica en el país, sobre todo en una franja industrializada de Highveld, una meseta en el centro de Sudáfrica. Un informe de Greenpeace de 2019 situaba a la región entre las más altas del mundo en emisiones de dos contaminantes peligrosos, el dióxido de azufre y el dióxido de nitrógeno. La mala calidad del aire ha tenido un enorme impacto en la salud de los millones de personas que viven en la zona.

Thabo Sibeko es Oficial Superior de Programas de Earthlife Africa. Es defensor del medio ambiente desde que movilizó a los jóvenes de su municipio en Gauteng para que utilizaran el reciclaje creativo como respuesta a la mala gestión de los residuos. Ahora le apasiona aumentar la resiliencia al cambio climático desde la base, garantizando que las comunidades locales estén bien informadas para que puedan tomar decisiones con conocimiento de causa en respuesta a la contaminación atmosférica y la crisis climática, y en la mesa de debate.

“Nuestro papel como catalizador en la sociedad es establecer el acceso a la información y allanarse el camino para que participen y deliberen en un diálogo que propicie el desarrollo de sus comunidades sin destruir el medio ambiente”, afirma Thabo.

Malasia – Acabar con la bruma transfronteriza

Dr Helena Varkkey©Helena’s archive

La neblina se ha convertido en un problema habitual en Malasia, impulsada por la destrucción de las turberas y las prácticas agrícolas de tala y quema, tanto a nivel nacional como transfronterizo. En 2015, Malasia sufrió una grave contaminación por bruma, considerada una de las peores de la historia, que provocó el cierre de escuelas y afectó a la salud de muchas personas.

Helena Varkkey es profesora e investigadora sobre política y gobernanza medioambientales. Su interés por la bruma transfronteriza es tanto personal como profesional. Durante la bruma de 2015, su hijo tuvo que ser hospitalizado por problemas respiratorios. Su principal campo de investigación es la bruma transfronteriza y es vicepresidenta de CERAH, una organización de la sociedad civil que lucha contra la contaminación por bruma en Malasia.

En diciembre de 2021, Greenpeace Malasia presentó, junto con CERAH, una demanda histórica para el reconocimiento de los derechos humanos básicos a un aire limpio y libre de bruma. El resultado fue una mesa redonda sobre el tema en la Comisión de Derechos Humanos de Malasia.

“Tenemos que conseguir que un número suficiente de personas se den cuenta de que se están vulnerando sus derechos a un aire limpio, se preocupen por ello y se quejen. Es difícil, porque el aire limpio es sólo una cuestión que compite con muchas otras cuestiones medioambientales y sociales. Pero qué puede haber más importante que el aire que respiramos, ¿verdad?”.

República Democrática del Congo – Informar a la comunidad sobre la importancia del aire limpio

Philemon Nzanzu Mulimirwa©Philemon’s archive

La República Democrática del Congo (RDC) se encuentra entre los tres países más contaminados de África Occidental y Central. Debido a la mala calidad del aire, las comunidades han sufrido problemas de salud; por desgracia, las mujeres, los niños y los ancianos son los más afectados. La contaminación atmosférica también ha afectado a la calidad del suelo y de los recursos hídricos.

Philemon Nzanzu Mulimirwa, un activo activista juvenil que lucha por el clima en la RDC, ha trabajado en la movilización y concienciación de su comunidad sobre la importancia del aire limpio. Es el vicepresidente de los jóvenes de su distrito, y trabaja junto a otras ONG para presionar a los responsables políticos a fin de que tomen medidas adecuadas para luchar contra la contaminación atmosférica.

La participación civil en la defensa del clima es muy importante porque la contaminación atmosférica no tiene fronteras, afecta a todos sin distinción. Por eso siempre estamos llamados a trabajar juntos”, afirmó Filemón.

Como nos muestran estos héroes comunitarios, parte de la solución a la contaminación atmosférica somos nosotros, actuando juntos por un aire limpio.

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Author: Lau Colombo