Archive for Laguna Aculeo

Comunidades luchan por mantener el reconocimiento de Aculeo como Humedal Urbano

Febrero 2024- Desplegando un cartel flotante de 5 metros sobre la Laguna de Aculeo, activistas de Greenpeace se sumaron a la iniciativa que busca que este espejo de agua, en conjunto con los esteros Pintué y Santa Marta, sean declarados como humedal urbano y de esta forma, dotarlos de más herramientas jurídicas para su protección. ©? Cristóbal Olivares / Greenpeace

© Greenpeace

Con la presentación de un escrito ante el Segundo Tribunal Ambiental de Santiago, vecinos de Paine, representados por abogados de Greenpeace, respondieron a tres reclamaciones presentadas a comienzos de año. Con esta acción, buscan proteger  el sistema hídrico conformado por los esteros Pintué y Santa Marta y la Laguna de Aculeo y evitar que la laguna nuevamente se pueda secar producto de una mala gestión.

25 de mayo, 2026. El pasado 26 de diciembre, el Ministerio de Medio Ambiente declaró como Humedal Urbano el sistema compuesto por los esteros Pintué y Santa Marta y la Laguna de Aculeo (el décimosexto humedal con esta categoría en la Región Metropolitana y el primero de la comuna de Paine), una resolución que fue ampliamente celebrada por la comunidad científica y local, sobre todo teniendo en cuenta la extrema fragilidad de este sistema hídrico, la que se vio agravada tras secarse por completo en 2018, en un contexto de mega sequía y mala gestión hídrica.

Pese a lo anterior, esta resolución buscar ser impugnada mediante tres reclamaciones presentadas en enero ante el Segundo Tribunal Ambiental, abriendo la discusión acerca de la legalidad de la mencionada declaratoria y cuestionando la continuidad de la protección que la ley 21.202 (de Humedales Urbanos) otorga a este ecosistema. 

Laguna de Aculeo

Sin embargo, a juicio de Carolina Silva, directora de la organización Redfugio y vocera del movimiento Aculeo, las reclamaciones presentadas estarían sustentadas principalmente en intereses particulares, poniendo en riesgo un proceso de protección que ha sido profundamente trabajado por la comunidad y respaldado técnicamente por múltiples actores. “Frente a esto, como comunidad organizada decidimos actuar. Convocamos a expertos para presentar antecedentes técnicos, fortaleciendo jurídicamente la defensa de la declaratoria y aportando evidencia sobre el valor ecológico, social e hídrico de la laguna. Paralelamente, nos articulamos para contar con patrocinio legal especializado que permita sostener esta defensa de manera seria y contundente”, aseguró Silva, quien también es vecina del sector.

De este modo, Greenpeace decidió apoyar a la comunidad organizada en torno a la defensa del humedal, prestando asesoría técnica y jurídica y apoyando la presentación de un escrito legal ante el 2º Tribunal Ambiental de Santiago en respuesta a estas reclamaciones.

Al respecto, Silvana Espinosa, geógrafa y experta en Clima y Ecosistemas de Greenpeace, explicó que para la organización es muy importante poder prestar este tipo de apoyo a las comunidades, permitiéndoles defender sus territorios con una mayor igualdad de condiciones. “La definición de declarar humedal urbano a los esteros Pintué y Santa Marta y la Laguna de Aculeo fue realizada porque se comprobó científicamente que este complejo sistema hídrico es clave para la comuna de Paine, y además tiene una importancia económica y cultural invaluable para sus habitantes. Pero esta declaratoria fue por sobre todo fruto del esfuerzo de los vecinos de Paine, quienes han trabajado por décadas para proteger este valioso ecosistema”, destacó Espinosa.

Del mismo modo, la geógrafa puso en relieve el importante rol que cumplen los humedales, y la razón por la que son considerados ecosistemas cruciales: “Los humedales regulan el clima, almacenan CO2, previenen inundaciones, filtran aguas y recargan acuíferos, sostienen a las comunidades y albergan cerca del 40% de la biodiversidad del planeta. Pese a este enorme aporte -sobre todo en tiempos de crisis climática y una mayor ocurrencia de eventos meteorológicos extremos-, a nivel global se ha perdido cerca del 35% de los humedales en los últimos años, y Aculeo, en nuestro país, estuvo muy cerca de convertirse en parte de esa triste estadística, producto de una mala gestión de los recursos hídricos, que incluyó la desviación de sus afluentes, un consumo indiscriminado (legal e ilegal), cambios de uso de suelo y asignaciones de derechos de aprovechamiento de agua que nunca debieron autorizarse. Hoy es tiempo de reparar esas malas definiciones”, puntualizó la vocera de Greenpeace.

En este sentido, Carolina Silva complementa que la recuperación de la Laguna de Aculeo, tras cinco años de estar completamente seca, no sólo representa una buena noticia ambiental, sino que también una oportunidad de corregir años de abandono y tomar decisiones responsables sobre su futuro. “Defender su reconocimiento como humedal urbano no responde a un interés individual, sino al resguardo de un bien común que pertenece al territorio y a las futuras generaciones. La laguna no se defiende sola. Resguardar su sostenibilidad y su protección legal es una responsabilidad colectiva que debemos sostener entre todos”, concluyó la vecina de Paine.

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Author: Prensa Chile

Greenpeace: “La decisión de proteger la Laguna de Aculeo es una gran noticia para la biodiversidad”

Febrero 2024- Desplegando un cartel flotante de 5 metros sobre la Laguna de Aculeo, activistas de Greenpeace se sumaron a la iniciativa que busca que este espejo de agua, en conjunto con los esteros Pintué y Santa Marta, sean declarados como humedal urbano y de esta forma, dotarlos de más herramientas jurídicas para su protección.

La organización ambientalista celebró la declaración de este espejo de agua y los esteros que lo alimentan como humedal urbano, algo que calificó como una “victoria ciudadana”, ya que responde a años de gestiones de la comunidad painina y a las miles de personas que se sumaron a la campaña de la ONG para lograr esta declaratoria. 

26 de diciembre, 2025. Los humedales son ecosistemas cruciales: regulan el clima, almacenan CO2, previenen inundaciones, filtran aguas y recargan acuíferos, sostienen a las comunidades humanas y albergan cerca del 40% de la biodiversidad del planeta. Pese a ello, Chile ha perdido alrededor del 35% de sus humedales en los últimos 50 años; por esta razón, en 2020 se promulgó la Ley de Humedales Urbanos con el objetivo de protegerlos. 

En este contexto, en 2022, la Municipalidad de Paine comenzó las gestiones para lograr el reconocimiento de la Laguna de Aculeo como Humedal Urbano, luego de que se secara por completo -por primera vez en la historia- en 2018. El regreso de sus aguas tras los inviernos lluviosos de 2023 y 2024 reforzó aún más esta iniciativa. Fue así que en febrero de 2024, Greenpeace inició una masiva campaña que buscaba apoyar la petición de la comunidad painina para declarar como humedal urbano esta laguna ubicada al suroeste de la Región Metropolitana, iniciativa que logró un importante apoyo de la ciudadanía con más de 35 mil firmas de personas que exigían esta declaratoria al Ministerio de Medio Ambiente. 

“Hoy celebramos que la autoridad ambiental escuchó la demanda de las comunidades y el clamor de miles de personas, y reconoció como humedal urbano el cuerpo de agua conformado por los esteros Pintué y Santa Marta y la Laguna de Aculeo, lo que permitirá dotar de mayor protección a estos cuerpos de agua, entregando además herramientas concretas a los gobiernos locales para su defensa y ordenará su inclusión en los Instrumentos de Planificación Territorial como área de protección de valor natural”, aseguró Silvana Espinosa, geógrafa y experta en Ecosistemas y Clima de Greenpeace Chile. 

La geógrafa además valoró el pronunciamiento de la Dirección General de Aguas (DGA) que reconoció que este humedal se soporta en parte gracias al aporte de aguas subterráneas, ya que esta definición permitirá delimitar la zona de prohibición para nuevas explotaciones del recurso, algo fundamental cuando se comprende que la laguna se había secado debido al desvío de aguas para labores de agricultura y el sobreuso de napas producto de la sobreexplotación inmobiliaria.

Al respecto, Pablo García-Chevesich, académico e hidrólogo de Unesco, destacó que hoy existe consenso en la comunidad científica en que Aculeo se secó por una mala gestión de los recursos hídricos, que incluyó la desviación de sus afluentes, un consumo indiscriminado (legal e ilegal), cambios de uso de suelo y asignaciones de derechos de aprovechamiento de agua que nunca debieron autorizarse.La declaración de humedal protegido es un avance fundamental, pero su efectividad dependerá no solo de evitar futuros desastres, sino también de corregir estas fallas estructurales mediante una gestión basada en evidencia científica, control real de extracciones, fiscalización efectiva y una planificación territorial responsable”, advirtió el hidrólogo.

Carolina Silva, directora de Redfugio, vocera del movimiento Aculeo y vecina del sector, aseguró recibir con “alegría y esperanza” esta declaración, destacando que es el reconocimiento a un sistema vivo que fue dañado hasta desaparecer, pero que resistió y volvió a la vida. “Cuidar su renacimiento es un deber colectivo y ético. No se trata solo de su conservación ambiental, es la responsabilidad con todas las formas de vida de la cuenca de Aculeo, con nuestra forma de habitar y relacionarnos con el territorio, de pensar en el presente y futuro, habiendo aprendido la gran lección que nos dejó su desaparición durante 5 años: sus aguas no son un recurso infinito ni reemplazable”, sostuvo Silva.

“Si bien esta definición se sustenta en la ciencia y la importancia ecosistémica del humedal, también se debe reconocer que fue trascendental la organización de los vecinos de la laguna, así como la presión desde todas las personas que firmaron nuestra campaña y adhirieron a este sueño de proteger un ecosistema tan importante para la Región Metropolitana. Esta declaratoria es sin duda una victoria ciudadana, y eso es algo que nos llena de esperanza, enfatizó la vocera de Greenpeace.

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Author: Prensa Chile

La biodiversidad en jaque: cómo el calor extremo afecta a las aves tropicales

La crisis climática no da tregua y se hace sentir cada vez con más fuerza, afectando no sólo a las personas sino a todos los seres del planeta. Un estudio científico publicado recientemente trae otro triste y claro ejemplo de esto, al encontrar que las aves tropicales están desapareciendo por el aumento de olas de calor extremas -con un fuerte impacto en América Latina-. 

Ave desconocida en los humedales del Pantanal en Brasil. © Markus Mauthe / Greenpeace

Como explicó el autor principal del estudio, Maximilian Kotz, “Las aves son especialmente sensibles a la deshidratación y al estrés térmico” lo que derivó en la “disminución asombrosa” que exponen en su trabajo: se perdió entre un 25 % y un 38 %  de su abundancia. 

En particular, en regiones como la Amazonía y Centroamérica la crisis climática ha aumentado los días de calor extremo de 3 a 30 por año, amenazando el equilibrio de los ecosistemas. En consecuencia, las aves tropicales están expuestas a condiciones de calor extremo diez veces superiores a las de hace cuarenta años

En este contexto, ni las áreas protegidas logran dar sosiego a la vida silvestre que vive en ellas. En este sentido, “El aumento de las temperaturas está expulsando a las especies de los hábitats a los que se han adaptado de forma natural, y en muy poco tiempo”, explicó.

Así impacta la crisis climática a las aves tropicales

La investigación indica que las poblaciones de aves en regiones tropicales han disminuido su abundancia entre un 25 % y un 38 % desde 1950, incrementándose rápidamente desde 1980 en adelante con la intensificación del cambio climático, probablemente debido al aumento de las olas de calor, en comparación con un mundo sin cambio climático. Además, hallaron que algunas especies han visto reducida su abundancia en más de un 50 % desde 1977.

Otra de las conclusiones a las que llegaron es que los mayores descensos en el número de aves se produjeron en los trópicos, aunque casi todas las regiones informaron de una disminución de la abundancia de la población, siendo el calor extremo el factor que más influyó en dicha disminución. Al respecto, Kotz remarcó que éste factor “provoca un exceso de mortalidad, una reducción de la fertilidad, cambios en los comportamientos reproductivos y una menor supervivencia de las crías”.

Para llegar a estos resultados se analizaron datos de más de 3.000 poblaciones de aves en todo el mundo y usando modelos climáticos de última generación, se logró medir el impacto directo del cambio climático, separado de otros factores como la deforestación o el crecimiento urbano.

El estudio fue publicado en Nature Ecology and Evolution con contribuciones del Instituto Potsdam para la Investigación del Impacto Climático (Potsdam Institute for Climate Impact Research, PIK), la Universidad de Queensland y el Barcelona Supercomputing Center (BSC).

La biodiversidad cada vez más amenazada por la crisis climática

Hasta ahora, había sido difícil diferenciar el impacto del cambio climático en la biodiversidad de las pérdidas debidas a presiones humanas más directas, como la deforestación. Gracias a este trabajo, y a lo métodos utilizados por el equipo de investigación, ahora se logró diferenciarlo y se pudo indicar con precisión que, en las regiones tropicales de latitudes más bajas, la intensificación de las olas de calor ya está teniendo un  impacto en la pérdida de abundancia en poblaciones de aves comparable con  la deforestación y la destrucción del hábitat.

“Sin naturaleza no hay futuro”. Proyección de fotomatón de Greenpeace en el Centro de la Sociedad Civil en la COP29 con retratos e imágenes de los impactos climáticos para enviar un mensaje a los delegados de los países de que ahora es el momento de actuar.

Estos hallazgos muestran que, además de proteger hábitats y frenar la deforestación, es urgente cumplir con las metas internacionales de reducción de emisión de gases de efecto invernadero para detener la intensificación de estos extremos.

“En última instancia, nuestras emisiones (N. de la R.: de gases de efecto invernadero que calientan el planeta) son el núcleo de este problema. Tenemos que reducirlas lo más rápido posible”, concluyó Kotz.

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Author: Meri Castro

Ceguera vegetal: qué es y cómo afecta la conservación de nuestro planeta

Existe un fenómeno llamado “ceguera vegetal” que le pone nombre propio a la tendencia que tenemos las personas a menospreciar a la flora que nos rodea. Se trata de una conducta que puede tener consecuencias negativas no sólo en el ambiente, sino también en la salud humana. Te contamos por qué.

Greenpeace Austria visita un huerto de albaricoqueros en la región de Wachau para observar los albaricoqueros en plena floración.

Si el tema te genera escepticismo, basta con que intentes responder a las siguientes preguntas: ¿cuál fue el último animal que viste? ¿Puedes recordar su color, tamaño y forma? ¿Y distinguirlo de otros animales?

Bien, ahora, ¿cuál fue la última planta que viste?

Si las imágenes mentales que tienes de los animales son más precisas que las de las plantas, no estás solo. Desde la niñez reconocemos con más facilidad que los animales son seres vivos antes que pensar lo mismo de las plantas. 

Incluso un estudio realizado en Estados Unidos evaluó la capacidad de notar una de dos imágenes mostradas en rápida sucesión, utilizando fotos de plantas, animales y objetos no relacionados. El resultado fue que los participantes detectaban con mayor precisión las imágenes de animales que las de plantas.

Es por esto que en el año 1998, Elisabeth Schussler y James Wanderseelos, educadores de botánica y biología estadounidenses, decidieron bautizar a esta tendencia consolidada con el término  “ceguera vegetal” y la definieron como la incapacidad de la sociedad en general de ver las plantas en su propio entorno, mientras que sí pueden reconocer fácilmente animales u otros objetos, imágenes y seres vivos.

Considerando la importancia que tienen (y siempre han tenido) las plantas para nuestra supervivencia, ¿cómo es que nos convertimos en “ciegos vegetales”? 

Una cuestión de clasificación

Hay razones cognitivas y culturales que predisponen a que nos sea más fácil distinguir a los animales que a las plantas. Por empezar, nuestro cerebro agrupa a todos los vegetales como un solo conjunto (basándose en que casi no se mueven, crecen unos al lado de otros y, por lo general, tienen el mismo color) y luego los cataloga como que no representa una amenaza. Esta es una manera sumamente efectiva del sistema visual y de la mente para optimizar los 10 millones de bits de información visual que pasan por segundo por la retina humana.

Después, opera cierta preferencia por seres que tienen un comportamiento biológico similar al nuestro. Como primates, tendemos a notar primero a quienes son parecidos a nosotros. Es decir que, hay un elemento social que hace que visualmente nos atraigan más. 

Así vista la ceguera vegetal puede parecer algo sin mayores implicaciones, pero no es así. Existen miles de especies de plantas en peligro de extinción en todo el mundo. Sin embargo, debido a esta falta de atención que les tenemos, la ciencia consigue menos fondos para que se las estudien y protejan. 

Por eso, tenemos que intentar conectar con los ecosistemas en su totalidad, observarlos y valorarlos en su complejidad y belleza, para conservar al reino vegetal y a toda la vida que depende de él.

Flor local. Los páramos son conocidos por albergar comunidades de plantas y animales con una alta biodiversidad. Solo sobreviven en temperaturas muy bajas y húmedas.
Pueblo de los Guaraní-Kaiowa cerca de la ciudad de Caarapo en Brasil.

Como explican en la revista chilena Endémico:

“Las plantas son los organismos que han modificado las condiciones del planeta; sin plantas no habría fotosíntesis y, por tanto, no habría oxígeno para respirar ni la capacidad de transformar la energía solar en materia viva. La fotosíntesis ha provocado grandes cambios en la atmósfera terrestre a lo largo del tiempo geológico, provocando la formación y el cambio de la superficie física del planeta. Además, la vegetación es en gran parte el soporte, y con quien interactúan, la mayoría del resto de los seres vivos. Sin embargo, muy pocas personas son capaces de reconocer las plantas de su entorno más próximo.”

Ideas para revertir la ceguera vegetal y disfrutar más de la naturaleza

El primer paso es aumentar la frecuencia y las formas en que observamos a las plantas. En este sentido se puede empezar por buscar información y hablar con otros sobre las especies que vemos en los parques. También se puede empezar a visitar jardines botánicos, jugar a identificar los distintos árboles, arbustos y hierbas que crecen en las veredas de tu barrio o prestar más atención a las plantas que crecen en tu balcón.

Una genciana en flor en la isla subantártica de Enderby.

Dawn Sanders, de la Universidad de Gotemburgo en Suecia, quien colabora en proyectos de arte ambiental en el Jardín Botánico local, ha descubierto que las imágenes y las historias son fundamentales para lograr que los estudiantes se conecten con las plantas y comiencen a hacerse preguntas sobre sus experiencias, como por ejemplo, cuántos años pueden vivir.

Racimo de flores blancas con centros rojos, Borneo, Malasia.

Con los más pequeños, incluso los dibujos animados o libros que tengan de protagonista a una especie vegetal marcan la diferencia.

En definitiva, es cuestión de usar la imaginación porque la ceguera hacia las plantas no es ni universal ni inevitable. Aunque nuestros cerebros humanos puedan estar predispuestos a esta ceguera vegetal, podemos superarla con una mayor conciencia.

Flores cerca de la Estación Científica Zackenberg, Groenlandia.

Como dicen desde la revista Endémico: “es urgente tener el conocimiento de la vegetación de nuestro entorno inmediato. Esto aumentaría nuestra conciencia ambiental y nuestra capacidad para tomar decisiones informadas para una vida en armonía con el ambiente que nos rodea y permea”. 

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Author: Meri Castro

La biodiversidad atraviesa su peor crisis de extinción: ¿qué significa para el futuro de la humanidad?

El archipiélago de Raja Ampat es una de las regiones con mayor biodiversidad marina del mundo.

Cada especie que habita nuestro planeta (sea un ave, un hongo, un microorganismo, un insecto o una planta) conforma la riqueza biológica que es fundamental para el bienestar planetario (y humano) y cumple un rol específico en su ecosistema, participando – de distintas maneras –  en el ciclo de nutrientes, la purificación del agua y del aire o la regulación del clima.

A pesar de la importancia que revisten para el presente y futuro de todos, lo cierto es que la pérdida de biodiversidad se está acelerando a un ritmo sin precedentes. Las últimas estimaciones indican que la desaparición de especies es actualmente entre 10 y 100 veces superior a la que ocurriría de forma natural y, según un informe de la Plataforma Intergubernamental de Ciencia y Política sobre Biodiversidad y Servicios de Ecosistemas (IPBES) cerca de un millón de especies están en peligro de extinción.

Todo esto no solo amenaza recursos esenciales para la vida, sino que también compromete el equilibrio y la salud de los ecosistemas, y con ello, la de todas las formas de vida que dependemos de ellos.

Para alertar sobre este tema es que la ONU decidió celebrar cada 22 de mayo el Día Internacional de la Diversidad Biológica.

¿Qué es la biodiversidad?

Se habla mucho de biodiversidad (o diversidad biológica). Sin embargo, para muchos aún puede ser un concepto demasiado amplio y difícil de entender. Por eso, empecemos por clarificar su significado: 

La biodiversidad se refiere a todo el conjunto de plantas, animales, hongos y microorganismos que nos rodea y que sostiene la vida tal cual la conocemos, en permanente relación entre sí y con el entorno que habitan.

Es importante mencionar que también incluye las diferencias genéticas entre individuos dentro de cada especie (por ejemplo, entre variedades de cultivos y razas de ganado) y la variedad de ecosistemas (lagos, bosques, desiertos, paisajes agrícolas) así como las interacciones que se dan entre todos los miembros que la componen.

Gracias a esta diversidad de formas de vida y sus interacciones, se mantienen procesos esenciales como la purificación del agua, la fertilidad del suelo o la polinización, que hacen posible tanto la vida silvestre como nuestras comunidades. Proteger la biodiversidad es proteger las condiciones que hacen posible la vida en la Tierra, incluida la nuestra.

¿Cuál es la relación entre biodiversidad y crisis climática?

Conservar la biodiversidad también nos protege frente a desastres naturales y frente a la crisis climática. Cuando los ecosistemas están sanos —con cuencas, suelos y océanos en equilibrio— nos ayudan a mitigar impactos, anticipar riesgos socioambientales y contribuir a regular procesos clave, como el ciclo del agua o el nivel de acidez de los océanos.

Por el contrario, cuanto más se pierde la biodiversidad y más débiles están los ecosistemas, mayor es el impacto que tienen los desastres naturales al ser menor la capacidad de mitigar sus consecuencias. De manera que la humanidad se vuelve más vulnerable a fenómenos como inundaciones, sequías, huracanes y otros eventos cada vez más frecuentes e intensos. 

Península de Maraú, al sur de Bahía.

Un ejemplo claro ejemplo de esto es la función que cumplen los manglares -como los que hay en Brasil, México, Indonesia, etc- como barreras contra fenómenos naturales, como los tsunamis o las tormentas. Debido a su ubicación estratégica entre la costa y el mar, estos sistemas socio-ecológicos sirven como filtro a la fuerza del oleaje o de los vientos, lo que reduce su impacto y puede asegurar la integridad de la vida de las personas y la infraestructura de la que dependen para sobrellevar existencias dignas. 

Al mismo tiempo, la salud humana se ve directamente afectada por la pérdida de biodiversidad. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la destrucción de ecosistemas, la deforestación y los cambios en el uso del suelo aumentan el contacto entre la fauna silvestre, el ganado y las personas, facilitando la propagación de enfermedades zoonóticas (transmitidas de animales a humanos). Por ello, conservar la biodiversidad no solo es esencial para el medio ambiente, sino también para prevenir futuras pandemias y proteger la salud pública .

La buena noticia es que conservar la biodiversidad no solo protege al medio ambiente, sino que también fortalece nuestra salud y bienestar, puesto que los ecosistemas diversos y equilibrados desempeñan un papel crucial en la reducción de enfermedades limitando a los patógenos, en la provisión de recursos y en la regulación hídrica y climática.

Mato Grosso do Sul, en la parte sur del Pantanal. Impactos de los incendios que devastan el bioma en su biodiversidad y en la vida de las personas.
Activistas de Greenpeace bloquearon cuatro topadoras que se encontraban desmontando en Santiago del Estero donde la Ley Nacional de Bosques no lo permite.

La mala noticia es que a pesar del creciente reconocimiento de que la diversidad biológica es un activo global de enorme valor para las generaciones futuras, el número de especies se está reduciendo significativamente debido a actividades humanas como la deforestación, la sobreexplotación de recursos naturales, la contaminación, la urbanización y la consecuente crisis climática. 

La pérdida de biodiversidad, la tercera pata de la crisis planetaria 

La pérdida de biodiversidad es tan grave que, junto con el cambio climático y la contaminación, da forma a la triple crisis planetaria que enfrentamos como humanidad y que es el gran desafío de nuestros tiempos. 

Así lo definió la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC, comúnmente conocida como ONU Cambio Climático).

Se trata de tres problemáticas acuciantes que están relacionadas entre sí y que requieren de acciones urgentes para frenar su avance y asegurar un futuro sustentable. 

En particular, el daño en la trama de la vida biológica es producto de la sobreexplotación de recursos, la pérdida de hábitat debido a la deforestación y la crisis climática. Y repercute no sólo en la disminución de la diversidad biológica, incluyendo animales, plantas y ecosistemas, sino que impacta directamente en la disponibilidad de alimentos y agua potable, poniendo en riesgo la seguridad alimentaria y los recursos hídricos necesarios para la vida humana. 

Protest for Nature Protection in Bonn. © Markus J. Feger / Greenpeace
“Frenen la destrucción de la naturaleza – ¡salven vidas!”, activista en la plaza de las Naciones Unidas (ONU) en Bonn.

A su vez, la pérdida de especies representa una amenaza para aspectos esenciales de los ecosistemas, como la polinización, la fertilidad del suelo y la purificación del agua, lo que repercute directamente en la salud de las personas. Se desencadena así un efecto dominó, que afecta la capacidad para enfrentar desafíos ambientales futuros.

Educación Ambiental para proteger y regenerar la biodiversidad, la única solución posible

Es tiempo de comprender que la naturaleza es nuestra mayor aliada para evitar el colapso ambiental. Por eso, informar sobre este tema central e incentivar a tomar acción para conservar y recuperar los ecosistemas y cuidar la diversidad biológica de la que dependemos como humanidad, es la opción más sensible e inteligente. Sólo si se logra un compromiso real podremos restaurar el equilibrio planetario y, con ello, asegurar un futuro posible. 

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Author: Meri Castro