En lo que va de la temporada de incendios (2025-2026), la superficie afectada a nivel nacional alcanza las 63.523 hectáreas, una cifra tres veces superior a la registrada en la temporada anterior. En este momento, las regiones del Ñuble y Biobío son las más afectadas. La destrucción que el fuego va dejando tras de sí nos resulta tristemente familiar y nos pone de cara a una nueva emergencia que requiere de nuestra reacción y acción.
Por eso, desde Greenpeace lanzamos un llamado urgente a aprobar la Ley de Prevención de Incendios -en trámite hace más de dos años en el Congreso-, a pesar de que es una normativa perfectible, representa un avance fundamental para evitar nuevos desastres.
Tu firma es clave para que el país deje de reaccionar ante el fuego y comience a prevenirlo. Mientras más seamos, más fuerte nos haremos escuchar.
Los veranos deberían estar sólo asociados a ser una temporada de descanso y de disfrute, un tiempo ideal de temperaturas más amables y de momentos al aire libre. Sin embargo, para cientos de miles de chilenos y chilenas, la época estival no trae tranquilidad sino alerta y preocupación porque saben que es cuando el fuego vuelve.
En un contexto de calor extremo y sequía, ambos empujados por la crisis climática, el terreno está preparado para que cualquier chispa se transforme en tragedia. Sin embargo, aún a sabiendas de esto, las medidas de prevención no avanzan con la URGENCIA que el país necesita. Los cambios estructurales que podrían hacer la diferencia brillan por su ausencia y, tal inacción, nos deja expuestos a que el fuego vuelva a arrasar, una y otra vez.
Lo que viene aconteciendo cada verano confirma que esto no es un miedo infundado: en la última década, las llamas arrasaron una superficie similar a 10 veces el Parque Nacional Torres del Paine; llevándose vidas humanas, casas, trabajos, bosques y animales. Quienes han padecido un incendio, saben que la marca en sus vidas y territorios quedará allí por siempre.
Como si esto no fuera poco, está comprobado que la gran mayoría de los incendios en nuestro país comienzan por una acción humana. Una chispa completamente evitable. Una decisión que pudo ser distinta. No son hechos aislados ni naturales. Y, aún así, seguimos llegando tarde.
No olvidemos que el fuego no tiene la última palabra. Por el contrario, como ciudadanos y ciudadanas, no podemos resignarnos a que esta historia se repita. El primer paso que te proponemos es dejar de normalizar que cada verano los incendios arrasen miles de hectáreas, hogares, animales y vidas.
De hecho, hoy tenemos una oportunidad histórica para actuar antes de que sea tarde. Por eso, súmate para exigir a parlamentarias y parlamentarios que aprueben de inmediato la Ley de Prevención de Incendios, que lleva más de dos años en el Congreso. Al mismo tiempo, estaremos demandando:
1. Una planificación territorial que incorpore la gestión del riesgo de desastres en las decisiones públicas.
2.Políticas efectivas de prevención y educación ambiental, acompañadas de recursos suficientes.
3.Diversificación de los territorios con vegetación nativa y protección de los ecosistemas hídricos.
No podemos esperar a que las llamas vuelvan a arrasar con todo para que reaccionemos. Por eso, un CHILE SIN CENIZAS es posible. Actuemos hoy, cuidando el presente para resguardar el futuro de las próximas generaciones.
Go to Source
Author: Meri Castro
Incendios en Penco, Concepcion © Pablo Hidalgo / Greenpeace Considerando que la superficie afectada a…
Mientras comunidades enteras viven con miedo cada temporada, las medidas de prevención no avanzan con…
Frente a las costas de las regiones de Atacama y Coquimbo se ubica el Archipiélago…
© Tuane Fernandes / Greenpeace Por Silvana Espinosa, experta en Clima y Ecosistemas de Greenpeace…
Balance anual de Greenpeace: Desde la entrada en vigencia del Tratado de los Océanos y…
Febrero 2024- Desplegando un cartel flotante de 5 metros sobre la Laguna de Aculeo, activistas…