Silva dice que creó una máquina que se encarga de trabajar el cobre hasta crear una tela “tan delgadita como un cabello”, idea que patentó junto a su hijo. La crisis lo hizo descubrir que ambos eran los únicos en el mundo en crear una tela de cobre antibacteriana.
La venta de esta mascarilla de cobre resultó muy exitosa, llegando a los 500.000 mensuales. Sin embargo, sus clientes están en el área de la salud y en lugares tan lejanos como Shanghai y Japón. “En Chile es donde menos vendo”, para las manifestaciones del estallido social se siguen usando las clásicas mascarillas de papel. “Las nuestras, en cambio, matan los virus”.
“Soy chileno, ése es el problema mío. Aquí soy poco conocido”, contó Silva, cuyas mascarillas CoureTex tienen un costo cercano a los $1.000 y son lavables. El producto se puede encontrar vía internet en coure.cl y en sus instalaciones, en el cerro Los Placeres, en Valparaíso.
Fuente: Futuro
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