Los plásticos de un solo uso son los envoltorios, las bolsas de supermercado, las pajitas para sorber líquidos, los cubiertos y vajilla desechables, etc. Estos objetos, que forman parte común de muchas acciones de nuestra vida cotidiana, están fabricados con diferentes tipos de plásticos de la industria petroquímica (los más comunes son polietileno, polipropileno, o ABS y PET entre otros muchos). Estos plásticos no son biodegradables y, en consecuencia, su utilización en este tipo de usos conlleva la generación de una gran cantidad de basura aunque se estén popularizando el reciclaje de botellas de plástico o las telas elaboradas con botellas.
Por el contrario, el uso de bioplásticos, a pesar de generar la misma cantidad de basura, no conlleva un problema medioambiental, ya que se trata de materiales que se degradan rápidamente en la naturaleza, por lo que no se acumulan en forma de basura.
¿Por qué se investigan los bioplásticos?
El desarrollo de los bioplásticos no es casual, sino que es la respuesta de la inteligencia humana al problema que plantea el plástico tradicional. Una de las principales ventajas que presenta el plástico tradicional es que es un material muy resistente. Esto hace que sea muy útil cuando se quiere usar para fabricar objetos que deban tener una gran durabilidad. Sin embargo, cuando este material se aplica en objetos de “usar y tirar”, la cantidad de basura plástica que se produce es ingente, e imposible de gestionar por el medio ambiente.
Existen diversas soluciones a este problema que van desde prescindir del uso del plástico en objetos de un solo uso a reciclar los desechos para darles una nueva vida. No obstante, la realidad es que más del 70% del plástico de un solo uso que se produce en muchas sociedades desarrolladas acaba en el medio ambiente y, en especial, en los océanos, lo que ha dado lugar que actualmente sea la principal contaminación de la mayoría de los océanos del planeta.
Desgraciadamente, las políticas y la concienciación de la necesidad de reciclar y prescindir el plástico de un solo uso no están teniendo el calado y el impacto necesarios en algunos sectores de la población, lo que hace que la contaminación por culpa del plástico continúe aumentando cada año. De este modo, una de las posibles soluciones que permitiría que ese 70% del plástico que acaba en el medio ambiente no supusiera un problema, pasaría por que simplemente no fuera plástico el material que se usase en los productos de consumo.
Este es el objetivo de los bioplásticos, sustituir los plásticos tradicionales para evitar que la contaminación que generan sea insostenible. Gracias al uso de bioplásticos, los restos de envases y envoltorios que terminen en los océanos de todo el mundo se degradarán de forma natural por el contacto con el agua y los agentes climáticos, destruyéndose y emitiendo moléculas orgánicas que no tengan un impacto dañino sobre en entorno.
Fuente: Ecologiaverde
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