Salud en riesgo en Quintero y Puchuncaví: los más jóvenes, en el centro de intoxicaciones masivas

Hoy se conmemora el Día Mundial de la Salud y, de entre los muchos desafíos ambientales que ponen el bienestar de chilenos y chilenas en riesgo, hoy queremos hablar de uno en particular. Se trata de algo que viene ocurriendo en la comunidad de Quintero y Puchuncaví desde hace 60 años, cuando prometieron desarrollo económico con la instalación de un polo industrial. 

Sin embargo, lo que recibieron fue muy distinto. Con el correr del tiempo, lejos de mejoras sustanciales en su calidad de vida, los habitantes terminaron viviendo en un laboratorio tóxico, en el que se ven expuestos periódicamente a contaminantes peligrosos

Activistas de Greenpeace se manifestan en el centro de la capital para recordar el envenenamiento masivo que ha vivido esa zona de sacrificio.
Termoelctrica en la playa de Ventanas, en la comuna de Puchuncaví, región de Valparaiso, Chile.

Cuando la actividad industrial se vuelve en contra de la salud de las personas

Los vecinos de la bahía de Quintero viven episodios de intoxicaciones masivas. Entre los más recientes podemos citar al de 2023, cuando entre los meses de marzo y abril, se produjo un caso grave de intoxicaciones masivas. En esa oportunidad, fueron 368 personas las afectadas, de las cuales la mayoría eran menores de edad (300 en total).

© Manuel Madariaga / Greenpeace.

Para 2025, volvió a ocurrir. Entre los últimos días de septiembre y mediados de noviembre del año pasado más de 200 personas (otra vez, principalmente, menores de edad) debieron recibir atención en centros de salud, aquejados de fuertes cefaleas, vómitos, dolor abdominal, irritación ocular y mareos, entre otros síntomas. Un centenar de estos casos fueron diagnosticados con “intoxicación T59”, un sistema de clasificación internacional referido al efecto tóxico de gases, humos y vapores desconocidos.

En otras palabras, estamos hablando de que la actividad industrial interfirió en la salud de estudiantes, académicos y funcionarios de nueve recintos educacionales de la zona que fueron, como un día más, a realizar su rutina educativa diaria y terminaron en un hospital, con su salud comprometida.

No se puede seguir normalizando que la infancia pague el precio de industrias insostenibles. Porque no son números, son personas, son niñas y niños. No son “episodios aislados”, son vidas enteras vulneradas por la negligencia y abandono político, ambiental y social.

Sin información ni medidas que protejan a la población

Ante estos hechos de contaminación que se reiteran, lo que más preocupa es que no existe información clara y oportuna, como tampoco una respuesta de las autoridades acorde a la gravedad de lo que se vive. 

Como explica Katherine Inostroza, madre de una de las menores intoxicadas el año pasado, “No existe monitoreo suficiente ni transparente. En muchos casos no se sabe con precisión cuándo comienzan los episodios de contaminación, qué niveles se están registrando ni qué sustancias están presentes. Sin información confiable, las medidas de prevención llegan tarde o simplemente no funcionan. Por eso, más que anuncios, se necesita fiscalización constante, sistemas de monitoreo robustos y total transparencia sobre las fuentes contaminantes, para realmente prevenir nuevos episodios y proteger a los niños”.

Greenpeace y AIDA apoyan a la comunidad para lograr soluciones reales

Para poder cuidar la salud de niñas, niños, adolescentes y todos los habitantes de la comunidad de Quintero y Puchuncaví, de verdad, se debe buscar a los responsables y, de una buena vez, terminar con estos episodios de intoxicaciones. Por eso, AIDA y Greenpeace, en representación de diversos menores de edad y sus familias, interpusieron un recurso de protección en noviembre pasado en contra de una serie de instituciones y organismos del Estado producto de las ilegalidades y arbitrariedades cometidas en el contexto de las intoxicaciones ocurridas, recurso que aún se encuentra en tramitación.


“Es necesario que el Estado sea capaz de garantizar de forma efectiva medidas constitucionales -como el derecho a la vida y a la integridad física y psíquica; la igualdad ante la ley, y el derecho a vivir en un medio ambiente libre de contaminación- a los habitantes de estas comunas, particularmente a niñas, niños y adolescentes”, puntualizó Roxana Núñez, abogada y encargada de Incidencia en Greenpeace. 

Hoy más que nunca, en el Día Mundial de la Salud, seguimos acompañando a los habitantes de Quintero y Puchuncaví, y de todo nuestro país, en la lucha por un planeta en equilibrio que permita el bienestar de todas las personas y ecosistemas, algo que sólo puede darse con actividades industriales realmente sustentables.

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Author: Meri Castro

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