El 7 de diciembre pasado fuimos parte de la celebración por el 25° aniversario del Parque Mahuida, en Santiago, un espacio que nos invita a conectarnos con la naturaleza en pleno corazón de la Región Metropolitana.
La primera edición del Mahuida Fest tuvo de todo: feria de emprendedores, música en vivo, charlas y talleres, puestos de comida, y actividades para diferentes edades.
Allí estuvimos con nuestro stand con el fin de difundir las campañas que realizamos, brindar información acerca del gato andino y sobre cómo proteger la montaña, su hábitat. Además, todas las personas que nos visitaron pudieron aprender acerca de las cámaras trampa, las mismas que instalamos en el Santuario de la Naturaleza Yerba Loca, con el objetivo de monitorear la fauna silvestre.
Conectando con la naturaleza, un taller para pequeños activistas
Nos encantó el interés que generó la propuesta que realizamos dedicada a la infancia. Organizamos el Taller “Conectando con la naturaleza” y lo brindamos en dos horarios diferentes con el fin de que más niños y niñas pudieran disfrutar de este espacio de juegos teatrales. Estuvo muy dinámico y entretenido y nadie quiso perdérselo.
Llegó MAGMA, la comunidad digital que va contigo
El festival fue un lugar perfecto para seguir presentando Magma, la nueva plataforma que te premia por cuidar la naturaleza.
Ahora, todas tus acciones tienen recompensa:
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Sumar a tus amigos y más
Súmate y vive la experiencia MAGMA. Así ganarás puntos para canjear por eventos virtuales, encuentros presenciales, y productos exclusivos de Greenpeace.
El Parque Mahuida -ubicado en Av. Fernando Castillo Velasco 11095, La Reina, Santiago- es un espacio natural que se creó en 1999. Desde entonces, es un refugio para plantas y animales; un lugar donde es posible disfrutar del ambiente que nos rodea, compartir en familia, y apoyar un modelo de gestión sostenible y participativa.
Estamos muy contentos de haber cerrado el año siendo parte de un encuentro como el Mahuida Fest, tan significativo para los que trabajamos a favor de la protección de nuestro entorno.
Nos vemos en 2025 con el mismo propósito y las ganas renovadas por crear un mundo más verde, más justo y más feliz.
El domingo pasado, dos buques petroleros se accidentaron y hundieron en el Estrecho de Kerch, ubicado entre la península de Crimea y la región rusa de Krasnodar, en una zona que conecta el Mar Negro con el Mar Azov Sea.
El derrame se estimó en 3.700 toneladas de fueloil. Las autoridades ucranianas no tardaron en calificar el incidente como una “catástrofe ambiental” y advirtieron que las operaciones de limpieza serán complicadas debido al volumen de crudo derramado.
Hasta el momento, la contaminación se extendió en una franja de 60 kilómetros desde el puente de Crimea hasta Anapa, en la región de Krasnodar. Varios pueblos declararon la situación de emergencia mientras, en los días sucesivos al incidente, más de 5.000 personas se movilizaron para limpiar las costas.
Desde Kiev, el Ministerio de Medio Ambiente ucraniano remarcó que el derrame tendrá consecuencias graves para los ecosistemas del Mar Negro, afectando a poblaciones de peces, plancton, aves marinas, así como al fondo marino y las costas. De hecho, casi de inmediato, se comenzó el registro de la mortandad de aves empetroladas.
Natalia Gozak, Directora de Greenpeace Ucrania declaró: “Este accidente es serio y el combustible que se está esparciendo ya es peligroso para el ecosistema local. Debemos tomarlo como la señal de alarma de un problema aún mayor: la flota fantasma rusa. Rusia utiliza buques obsoletos para exportar crudo y patrocinar la guerra en Ucrania”.
“Fin a los crímenes fósiles. Petróleo = tóxico.”
Por su parte, el gobierno ucraniano ha anunciado que presentará el caso ante organismos internacionales, mientras que expertos locales subrayan la necesidad de reforzar las sanciones contra Rusia y mejorar el control sobre el uso de embarcaciones con especificaciones inadecuadas para transporte marítimo.
¿Cómo fue el accidente?
Durante la jornada del 15 de diciembre, las embarcaciones Volgoneft-212 y Volgoneft-239 -cada una de 50 años de antigüedad- quedaron en medio de un fuerte temporal que les provocó graves daños estructurales. Entre las dos llevaban alrededor de 8.000 y 9.000 toneladas de productos petroleros, según informaron varios reportes.
El primer buque se partió por la mitad y se hundió a unos 7 kilómetros de la costa, de acuerdo con imágenes difundidas por medios rusos. El segundo terminó encallando a 80 metros de la costa cerca del puerto de Taman, en la región de Krasnodar.
El martes, el tercer petrolero Volgoneft-109 lanzó una señal de socorro al detectar una fuga de petróleo también.
Lo cierto es que en octubre, el grupo de expertos Yermak-McFaul había advertido sobre el peligro que suponen los petroleros rusos en condiciones deficientes. Ahora, la UE adoptó nuevas sanciones contra 45 buques de transporte petrolero. Sin embargo, especialistas en el tema afirman que aún existen grietas que permiten a Rusia continuar sus operaciones.
Por Carolina Martínez, directora del Centro UC Observatorio de la Costa, y Roxana Núñez, especialista en Incidencia de Campañas de Greenpeace.
En 2012, el primer gobierno de Sebastián Piñera presentó un proyecto de Ley de Administración del Borde Costero y Concesiones Marítimas, el que fue aprobado por la Cámara de Diputados en octubre de 2013, sin mayores modificaciones. Luego, el texto pasó al Senado, donde quedó en el olvido hasta mayo de 2018, cuando el segundo gobierno de Piñera le otorgó urgencia simple para volver a ser discutido. Y, aunque nada ocurrió durante ese periodo, hoy es, irónicamente, el gobierno de Gabriel Boric el que está empujando para discutirse.
Hace algunas semanas, el Ejecutivo ingresó diversas indicaciones al proyecto de ley que hoy se discute en la Comisión de Medio Ambiente, Cambio Climático y Bienes Nacionales del Senado, las que sólo se refieren a la administración económica de estos espacios, sin considerar en lo absoluto su necesidad de protección medioambiental.
Crédito: Claudio Santana Greenpeace
Esta situación nos preocupa, pues representa un enorme retroceso sobre cómo abordar la protección costera -en un país que cuenta con más de 6.000 km de estos espacios- de cara a los problemas urgentes que tenemos en relación a la reducción del riesgo de desastres, adaptación al cambio climático, seguridad hídrica, alimentaria y desarrollo humano, dados todos los atributos y servicios ecosistémicos que provee la costa y que, ahora, se ponen a disposición de un extractivismo desenfrenado.
Lamentablemente, las indicaciones ingresadas por el gobierno de Boric lo transforman en un proyecto aún más amenazante que el original, donde el único objetivo parece ser simplificar y facilitar el otorgamiento de concesiones marítimas, sin contemplar elementos de pertinencia ecológica, territorial o justicia ambiental, lo que nos hace pensar que podría conducir a un mayor sacrificio de los territorios, en beneficio de agendas que responden a intereses netamente empresariales y cuyos beneficios no alcanzarían a las comunidades.
Uno de los asunto que más preocupa a las comunidades costeras, es que, de ser aprobado este proyecto, el Estado podría otorgar la propiedad de playas fiscales a personas que acrediten su ocupación por 10 años o más, institucionalizando la privatización de las costas nacionales, a la vez que se generarían incentivos a la destrucción de ecosistemas costeros, al permitir que los terrenos de playa artificiales (por ejemplo, los resultantes de rellenos efectuados por empresas portuarias) pasen a ser propiedad privada, en lugar de ser considerados bienes nacionales, como ocurre en la actualidad.
Además de las preocupaciones medioambientales y comunitarias, la normativa en discusión también evidencia una importante debilidad administrativa; ejemplo de ello es que no se contempla un aumento de presupuesto para la nueva División de Concesiones Marítimas en el Ministerio de Bienes Nacionales, ni para fiscalización de las concesiones, ni para la formulación de la Política Costera y las zonificaciones costeras regionales. Es decir, se busca traspasar la responsabilidad de la administración de estos espacios desde Fuerzas Armadas (donde radica hoy) a Bienes Nacionales, sin establecer una orgánica que soporte estas nuevas funciones en el ministerio en cuestión.
Habiendo sido testigos de cuáles son las consecuencias de un mal ordenamiento territorial en la costa y las consecuencias concretas de ello en la vida de las personas, como ocurrió con el socavón del Edificio Kandinsky en Viña del Mar, esperamos que los parlamentarios discutan con responsabilidad sobre una materia de alta importancia para la protección de la vida humana, relevando la voz de las comunidades, que hasta ahora no han sido escuchadas.
Chile necesita una normativa costera a la altura de los desafíos actuales, que contenga principios directrices e incorpore la mejor evidencia científica disponible, integrando la visión de las comunidades a través de un proceso político transparente y democrático, algo que no se ha puesto en discusión por más de 170 años. Por eso, hacemos un llamado a rechazar este proyecto de ley y considerar la propuesta de Ley de Costas presentada por el Observatorio de la Costa en 2022 al Ministerio de Bienes Nacionales y que, a la fecha, no ha sido considerada en ninguna instancia legislativa.
Sabemos que Chile es uno de los países más vulnerables a la crisis climática principalmente por nuestra enorme extensión costera, es por eso que resulta tan urgente que seamos capaces de avanzar en una regulación que evite la degradación de ecosistemas y grandes desastres, reconozca la gestión integrada de áreas costeras como medio fundamental de ordenamiento territorial y posibilite un uso más armónico de nuestras zonas costeras. El proyecto de Ley que hoy se discute en el Senado, lamentablemente, NO es esa norma.
El iceberg más grande del mundo quedó liberado y comenzó su viaje final. Esto está pasando ahora al norte de las Islas Orcadas del Sur, ubicadas al sureste de la isla Grande de Tierra del Fuego (Argentina).
Proyecto de Greenpeace ‘Bomba de tiempo’ sobre un iceberg en las Islas Orcadas del Sur, Antártida. 2020.
Imagina una inmensa masa de hielo, una tan grande que tiene el tamaño de la ciudad de Nueva York multiplicada por cinco. Ahora piensa que después de estar fija en la misma posición durante años, comenzó a desplazarse por el océano Austral en dirección a aguas más cálidas.
Este hecho natural tan singular está ocurriendo en este instante, tal como lo confirmó un equipo de científicos del British Antartic Survey (BAS) tras realizar un monitoreo por satélite.
¿Qué es el iceberg A23a y por qué se está desplazando?
El iceberg en cuestión, que es el de mayor tamaño que existe en la actualidad, se llama A23a y se originó en 1986 al desprenderse de la plataforma de hielo Filchner, en la Antártida. Tiene una superficie de 3.600 km cuadrados.
Las Islas Orcadas del Sur, Antártida.
Durante décadas permaneció encerrado en el lecho marino del Mar de Weddell, donde sus placas de hielo, de hasta 400 metros de espesor, se mantuvieron casi intactas. Recién en 2020 inició su lento movimiento hacia el norte.
Apenas 3 años después, en 2023, dejó de girar sobre sí mismo a causa del efecto ejercido por el vórtice oceánico (conocido como Columna de Taylor). La liberación total de este efecto sucedió de manera reciente y es por eso que el gigante de hielo se está moviendo a la deriva por el océano Austral.
Los impactos en el ecosistema que esto pueda generar serán monitoreados por los especialistas. Por ejemplo se evaluará en qué medida los icebergs podrían aportar nutrientes a las aguas por las que pasan, creando ecosistemas prósperos en áreas que de otro modo serían menos productivas.
¿El calentamiento global causó el desplazamiento del iceberg A23a?
Está por evaluarse el nivel de influencia que pudo haber tenido el aumento de las temperaturas medidas en la región antártica, así como en las aguas oceánicas, en las condiciones que llevaron al iceberg a moverse.
Lo cierto es que el A23a se encuentra en un estado de deterioro evidente. Las temperaturas más cálidas, tanto del aire como de las aguas superficiales del océano, fueron desgastando sus bordes, aunque su parte central permanece relativamente intacta, dijeron los investigadores británicos.
También hay que ser cautos al momento de atribuir a un planeta más caliente la causa del desprendimiento original de este témpano gigante o si, en el caso de A23a, se trata del proceso natural de vida de los icebergs, que a medida que se desprenden de la plataforma antártica, navegan hacia aguas más meridionales.
¿Qué pasará con el iceberg A23a?
El A23a seguirá la ruta conocida como el “callejón de los icebergs” al ser arrastrado por la corriente circumpolar antártica. Es decir, seguirá el mismo camino del iceberg que provocó el hundimiento del Titanic.
Es la misma suerte corren la mayoría de los icebergs en la región de Weddell. De tal manera que lo más probable es que termine llegando al Océano Atlántico Sur, hacia la isla subantártica de Georgia del Sur y acabe despedazándose en otros trozos más pequeños que, eventualmente, se derretirán.
En esencia, hacia el destino final común de un iceberg, por muy grande que sea.
Este viernes 20 de diciembre cerramos 2024 con un evento especial. Tendremos un taller en el que vamos a aprender en familia los mejores trucos con el fin de transformar nuestras prendas de vestir.
Este encuentro está pensado en especial para que los más pequeños del hogar y sus familias descubran cómo revivir su vestuario y hacerlo más consciente, con ideas prácticas y divertidas. Además, habrá baile, canciones y mucho más.
Será vía Zoom, así que puedes unirte desde donde estés. Va a estar genial, ¡no te quedes afuera!
Nos acompañará Daniela Seguel, actriz y comunicadora chilena que se especializa en moda y consumo responsable.
A través de su cuenta @reviviendomilprendas, promueve el vestuario consciente y busca motivar a que todos le demos una nueva vida a cada outfit (conjunto de vestir) con consejos que están a nuestro alcance. Claro, siempre con un rasgo central: la cuota de sustentabilidad.
Con este propósito, lanzó el primer libro creado en Chile sobre moda sustentable dedicado en su totalidad a niños y niñas.
La moda es otra forma de expresar quiénes somos
El interés por la moda no es algo frívolo y superficial. Por el contrario, cuando elegimos cómo vestirnos cada día lo hacemos por la función básica de cubrirnos o abrigarnos y además, porque estamos comunicando a los que nos rodean cómo es nuestra personalidad, qué gustos tenemos, las convicciones que mantenemos, y más.
Así, nuestro atuendo nos permite identificarnos con el grupo social de pertenencia y diferenciarnos de otros. Es decir, cumple una función social al definirnos y ayudar a movernos en la sociedad. Por eso, es muy importante.
La industria de la moda y su huella en el planeta
A nivel mundial, esta industria es una de las actividades que más recursos toma de la naturaleza para su producción y de las que más contamina. En definitiva, sus efectos en el ambiente son preocupantes.
Si a esto sumamos la presión del fast fashion (moda rápida), esa parte del mercado que ofrece prendas de dudosa calidad a bajo costo para satisfacer modas pasajeras -que pueden durar apenas 3 meses-, las consecuencias son desastrosas.
Entre ellas, las montañas de ropa sin usar que son tiradas a la basura, como ocurre en el desierto de Atacama, son apenas la punta del iceberg de un consumo desmedido que lleva a nuestro planeta al límite.
Este viernes 20 de diciembre aprenderemos más sobre la moda, su impacto en el ambiente y cómo revivir nuestras prendas con Daniela Seguel, en un taller que será súper inspirador y divertido. Te estaremos esperando junto a tu familia.