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Pingüino de Humboldt en peligro de extinción:  el 80% de la población mundial de esta especie habita en Chile.

 – © Jonathan González / Greenpeace

Greenpeace reitera su llamado a proteger las colonias reproductivas y priorizar la protección del Archipiélago de Humboldt como área clave para la biodiversidad marina del país.

Santiago, 23 de octubre de 2025. El último Proceso de Clasificación de Especies Silvestres llevado a cabo por el Ministerio del Medio Ambiente de Chile, y aprobado por el Consejo de Ministros para la Sustentabilidad y el Cambio Climático, acaba de reclasificar al Pingüino de Humboldt (Spheniscus humboldti) como “En Peligro” (EN) lo que refleja un agravamiento alarmante del estado de conservación de esta especie que es endémica de las corrientes frías del Pacífico y que tiene la mayor parte de su población en las costas de nuestro país.  

Esta especie emblemática de Chile destaca por su plumaje blanco y negro, cuya estampa los convierte en una de las aves más hermosas del planeta. Mide aproximadamente 70 centímetros de alto y pesa 4 kilos, lo que la ubica en una posición media en comparación con los demás pingüinos: no es tan grande como el emperador que puede superar el metro de altura, ni tan pequeño como el azul que promedia los 30 centímetros. 

© César Villarroel / Greenpeace

En términos técnicos, esta reclasificación significa que el pingüino de Humboldt cumple varios criterios establecidos por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) para entrar en la categoría “En Peligro”. Esto implica que el margen de error para la especie es ahora mucho menor y que cualquier nueva perturbación podría empujarla hacia la extinción.

Entre las principales amenazas que afectan a esta especie destacan: la pérdida y alteración de sus colonias de nidificación, la captura incidental en redes de pesca, la competencia por alimento y los efectos de la crisis climática, que modifican las corrientes marinas y reducen la disponibilidad de presas.

La abogada y experta en Incidencia de Greenpeace, Roxana Nuñez, asegura que: “El pingüino de Humboldt enfrenta un escenario crítico en Chile: más del 80% de su población mundial se concentra en el archipiélago de Humboldt donde operan colonias reproductivas clave, lo que lo hace extremadamente vulnerable a cualquier perturbación.  Esta decisión es una clara señal de alerta que indica que el peligró de extinción del pingüino de Humboldt  es una advertencia sobre la salud de los ecosistemas costeros y sobre cómo las actividades humanas están afectando su equilibrio”. 

 – © Jonathan González / Greenpeace

“El posible desarrollo del proyecto Dominga, cercano al archipiélago donde habita la mayoría de los ejemplares de esta especie, adquiere una dimensión aún más crítica. La instalación de infraestructura portuaria, el aumento del tráfico marítimo y las alteraciones en las rutas de alimentación podrían agravar la situación del pingüino de Humboldt”, enfatiza Nuñez. 

Curiosidades del Pingüino de Humboldt

 – © Jonathan González / Greenpeace

1. Su reproducción es limitada: El pingüino de Humboldt se reproduce una o dos veces al año, y pone dos huevos (aunque suele prosperar sólo uno), si las condiciones son favorables. Pueden observarse todo el año alrededor de sus lugares de anidación y crianza. El mayor éxito reproductivo es para aquellos nidos protegidos y su incubación demora de 40 a 42 días. Aún así, según datos científicos las parejas reproductivas disminuyeron desde 7.970 en 2003 a 1.178 en 2021, una reducción del 85,2%.

2. Su hábitat alberga unas 560 especies marinas: El archipiélago de Humboldt es un conjunto de ocho islas e islotes, conocido como el “Galápagos chileno”, porque resguarda uno de los ecosistemas más ricos del mundo. Aquí transitan alrededor de 560 especies marinas y es un sitio prioritario para el hábitat, supervivencia y anidación de los pingüinos de Humboldt. En este lugar encuentran la mayor parte de su alimento y se alberga su colonia más numerosa, con el 80% de su población mundial. 

3. Le temen a los humanos: Cuando perciben la presencia de personas en sus sitios de nidificación aumenta su ritmo cardíaco y abandonan sus nidos. Según Sernapesca, uno de los factores clave en la disminución de la población del pingüino de Humboldt es la pérdida de buenos lugares de anidación debido a la influencia de los seres humanos, que ha crecido cerca del archipiélago por  actividades pesqueras. Esto podría empeorar en caso de que aumente la expansión industrial en la zona.

4. Los pingüinos son aves que nadan: Son aves que no vuelan, pero sí pueden nadar, gracias a su cuerpo aerodinámico con forma de torpedo. En su evolución, sus alas se redujeron en aletas fuertes y rígidas que les ayudan a impulsarse rápidamente a través del agua. Sus patas y cola funcionan como timones para dirigir mientras nadan. Según datos científicos, durante el período de crianza de los polluelos, los ejemplares adultos buscan su comida dentro de los 20-35 km alrededor de la colonia, mientras que las aves incubadoras pueden alejarse hasta 72 km mar adentro. 

5.  Su presencia es un indicador clave de la salud de los océanos. El Pingüino de Humboldt desempeña un papel crucial en su ecosistema marino costero. Regula poblaciones de peces e invertebrados, y sus excrementos aportan nutrientes como nitrógeno y carbono a los suelos de islas y costas, actuando como fertilizantes y facilitando floraciones algales que sirven de alimento a otras especies.

“Si no se actúa ahora, el próximo paso puede ser la desaparición del Pingüino de Humboldt. La recategorización “en peligro de extinción” exige no solo planes de protección, sino también una revisión profunda de todos los proyectos que interfieran en su hábitat. Permitir la ejecución de Dominga en medio de esta emergencia ecológica sería incoherente con la nueva clasificación oficial del Ministerio del Medio Ambiente. No podemos seguir destruyendo lo que aún podemos proteger”, concluyó Nuñez. 

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Author: Prensa Chile

¿Por qué los arrecifes de coral son esenciales en un planeta que ya alcanzó su punto de inflexión climático? 

En un escenario de crisis climática, los arrecifes de coral son claves para la seguridad alimentaria, constituyen defensas costeras frente a las tormentas además de proveer turismo y empleo local.

24 de octubre de 2025. Este Día Internacional del Cambio Climático, la organización ambientalista Greenpeace revela la importancia de los arrecifes para la existencia de la vida en el mar.  Esto, a  partir del estudio Warm- Water Coral Reefs liderado por científicos de Reino Unido el cual advierte que la Tierra ha alcanzado su primer “punto de inflexión climático” global. Este concepto define el umbral a partir del cual un sistema sufre cambios irreversibles provocados por el aumento de la temperatura. 

Blanqueamiento de la Gran Barrera de Coral Australia © Abram Powell Greenpeace

“Una de las primeras víctimas de este “punto de inflexión climático” son los arrecifes. Más del 84% de los corales ha estado sometido a estrés térmico desde 2023, y hasta la mitad de éstos podrían desaparecer o volverse inadecuados para la vida antes de 2035 si no se actúa con urgencia frente a la crisis climática”, explican los expertos. 

En este contexto, la vocera de Greenpeace, Silvana Espinosa, asegura que: “A pesar de lo preocupante que es esto, tenemos aún la oportunidad de resguardar los refugios coralinos que sobreviven, es urgente reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, frenar la sobrepesca y eliminar la contaminación marina. La transición justa hacia energías limpias y el fin del uso de combustibles fósiles son pasos imprescindibles para evitar un daño mayor al sistema submarino costero”. 

En este Día contra el Cambio Climático el llamado es a proteger los arrecifes. Aquí las cinco principales funciones y beneficios de estos corales:

1.  Son hábitat de muchas especies

Los corales albergan aproximadamente una cuarta parte de las especies marinas: peces, algas, moluscos, crustáceos, corales, esponjas, entre otros y proporcionan refugio, zonas de crianza y alimentación para numerosas especies, convirtiéndose en uno de los ecosistemas más diversos y vitales del planeta.

Tortuga Marina en Arrecife de Raja Ampat Indonesia © Nita Greenpeace

2.  Proporcionan seguridad alimentaria

Muchos peces comestibles están vinculados a los arrecifes, ya sea en parte de su ciclo de vida- como juveniles- o en su etapa adulta. En regiones costeras, las comunidades dependen directamente de la pesca en arrecifes como fuente principal de proteína animal y sustento económico.

Cardumen en Arrecife Costero de Raja Ampat Indonesia © Paul Hilton Greenpeace

3. Actúan como protección costera y defensa frente a las tormentas

Los arrecifes actúan como barreras naturales que amortiguan olas, marejadas y oleajes de tormentas, reduciendo la erosión costera y el daño a infraestructuras humanas como viviendas, puertos y carreteras. Esta función es especialmente relevante ante el aumento proyectado de eventos climáticos extremos.

Arrecife de Coral en Isla Kanawa Indonesia
© Paul Hilton / Greenpeace

4. Representan un atractivo para el turismo y la economía local

Los arrecifes saludables atraen actividades como el buceo, el snorkel, la pesca recreativa y el turismo, generando ingresos locales, empleo y desarrollo económico. Muchos destinos turísticos costeros dependen directamente de la salud de los arrecifes como atractivo natural.

Buceo en Raja Ampat Indonesia
© Nita / Greenpeace

5. Constituyen un ciclo de nutrientes y conectividad ecológica

Los arrecifes de coral conectan ecosistemas marinos como manglares, pastos marinos y zonas pelágicas, facilitando migraciones y flujos ecológicos que mantienen el equilibrio ambiental de los océanos.

Arrecife de Coral y Manglar en Isla Yangeffo Indonesia © Wendy Mitchell Greenpeace

“Los arrecifes son, en definitiva, el corazón de la vida marina. Su conservación resulta fundamental para la biodiversidad, la seguridad alimentaria, la economía costera y la protección del planeta frente al cambio climático”, finaliza Espinosa. 

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Author: Prensa Chile

Greenpeace celebra que se alcancen las 60 ratificaciones necesarias para que el Tratado Global de los Océanos entre en vigor

© Greenpeace
  • Se trata de un hito histórico en la defensa de los océanoses. Ahora es urgente que los Estados desarrollen normativas que permitan garantizar la protección del 30% de las aguas internacionales antes de 2030
  • Para llegar a proteger el 30% antes de 2030 los Estados deben proteger anualmente un área de una extensión equivalente al tamaño de Canadá
  • Chile fue el primer país de América en ratificar el Tratado en enero de 2024

20 de septiembre de 2025.– Después de más de dos décadas de trabajo incansable de activistas, ambientalistas, científicos, celebridades y la movilizción ciudadana global el Tratado Global de los Océanos alcanzó las 60 ratificaciones, lo que en la práctica supone la entrada en vigor en 120 días de un acuerdo histórico.

. © Paul Hilton / Greenpeace

Greenpeace celebra este hito crucial para la protección de las aguas internacionales y señala ahora que es responsabilidad de todos los Estados actuar con urgencia antes de la primera COP (Conferencia de las Partes de Naciones Unidas) de los océanos, que se espera celebrar en 2026.

En enero de 2024 Chile se convirtió en el primer país en ratificar el Tratado. De manera transversal y en distintos gobiernos, tuvo un rol preponderante en el logro a través de cada uno de sus delegados, los que impulsaron de forma activa la elaboración de este acuerdo a lo largo de todo el proceso. 

© Alex Westover

Esta victoria es crucial: si se implementa este compromiso global, supondrá un antes y un después en la vida de nuestros océanos.

El tratado es una herramienta poderosa que los Estados puedan utilizar para crear una red de santuarios marinos: zonas vedadas a las actividades humanas destructivas que han devastado los ecosistemas marinos durante décadas. La comunidad científica es rotunda: si protegemos al menos el 30% de los océanos del mundo para 2030 —tal y como recoge el tratado—, la vida oceánica podrá recuperarse.

Greenpeace urge, además, a todos los Estados que todavía no han ratificado el Tratado a que lo hagan antes de que se celebre la COP de los Océanos. De no hacerlo, se quedarían fuera de las negociaciones y de la protección de las aguas internacionales.

A día de hoy, solo el 0,9% de las aguas internacionales está completa o altamente protegida, por lo que el Tratado es crucial para aumentar esta protección, a través de la creación de santuarios marinos que ayuden a mitigar la crisis climática y salvaguardar la seguridad alimentaria para los miles de millones de personas que dependen de los recursos de los océanos.

© Greenpeace

Un nuevo análisis de Greenpeace revela que para proteger el 30% de las aguas internacionales antes de 2030, tal y como señala el Tratado, los Estados deberían proteger más de 12 millones de km2 anuales en los próximos 5 años. Es decir, un área con una extensión equivalente al tamaño de Canadá.

© Tommy Trenchard / Greenpeace

“Es un momento histórico para la protección de los océanos, la prueba de que los países pueden unirse para proteger nuestro planeta azul. Es hora de que la explotación y la destrucción en alta mar terminen y el Tratado Global de los Océanos es la herramienta necesaria para que esto ocurra. Pero no debemos confiarnos. La comunidad científica señala que debemos proteger al menos el 30% de nuestros océanos antes de 2030 y el tiempo se acaba. Los Gobiernos de todo el mundo deben aprovechar la ocasión para asegurar que la primera COP de océanos sea un punto de inflexión y deben empezar a trabajar para poner en marcha los santuarios marinos que pide el Tratado. Nuestros océanos no pueden esperar. El mundo no puede esperar”, ha afirmado Mads Christensen, director ejecutivo de Greenpeace Internacional.

Para establecer una red de santuarios marinos en aguas internacionales y lograr la protección del 30% de los océanos antes de 2030, Greenpeace demanda que:

  • Los Gobiernos aprovechen los próximos meses, antes de que tenga lugar la primera COP de los océanos, y empiecen a trabajar en la declaración de santuarios en aguas internacionales. Estas zonas deben estar total o altamente protegidas para garantizar que extensas áreas del océano queden libres de actividades extractivas y destructivas del ser humano, a diferencia de muchas de las actuales áreas marinas protegidas, que solo lo son sobre el papel.
  • Los Gobiernos garanticen que el Tratado sirva para aplicar medidas rápidamente, sin verse atrapados en retrasos o tener que depender de entidades como las organizaciones regionales de ordenación pesquera.
  • Los Gobiernos aseguren que la declaración de santuarios se realiza con base en la evidencia científica disponible y contando con la participación de los pueblos indígenas y las comunidades locales, a fin de garantizar que el proceso está respaldado por la ciencia y es socialmente justo.
© Christian Åslund / Greenpeac

Greenpeace destaca el poder de la ciudadanía cuando actúa y se une para presionar y agradece a todas las personas que han apoyado esta campaña por la protección de los océanos: los más de tres millones de socios y socias en todo el mundo, el sector de la pesca artesanal y cientos de personalidades del sector de la cultura a nivel global.

Una vez más, esta victoria nos demuestra que la movilización social funciona. Durante más de 20 años, miles de personas hemos estado alzando la voz para proteger la vida oceánica. Hoy podemos decir que, gracias a este esfuerzo, los santuarios en altamar pronto serán una realidad.

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Author: Editor

Día Mundial de los Océanos: Sin el Tratado Global, no podremos salvarlos

Cada 8 de junio se conmemora el Día Mundial de los Océanos. Ante una nueva fecha de calendario, quizás sientas que es un poco trillado volver a hablar del tema. Incluso te preguntes para qué sirve. La respuesta es clara: en esta sociedad que vivimos, cada vez más urbanizada y dependiente de lo digital, necesitamos de estas jornadas de reflexión para frenar un momento y recordar que este planeta es el único hogar que tenemos y debemos empezar a cuidarlo, de verdad. 

Imágenes submarinas, Isla Isabela, Pez criollo del Pacífico.

Por eso, hoy, volvemos a hablar de los océanos para apreciar y valorar su inmensidad e importancia (cubren 70% de la superficie terrestre) y su riqueza (albergan la mayor parte de la biodiversidad). Además, y muy especialmente, queremos resaltar que gracias a ellos tenemos oxígeno cada día ya que son los encargados de producir la mitad de éste y de absorber cerca del 30% del dióxido de carbono que producen las actividades humanas.

Para ser precisos, el responsable de que podamos respirar es el fitoplancton, un subgrupo de microorganismos acuáticos que vive disperso en los océanos y que, a través de la fotosíntesis, elabora materia orgánica a partir de sustancias inorgánicas. Gracias a ese trabajo se producen entre el 50 y el 85 % del oxígeno que se libera cada año a la atmósfera. Y ellos no podrían existir sin los océanos.

Sin embargo, este planeta azul y todos sus habitantes están en peligro debido a la crisis climática. Las emisiones de carbono empujan la temperatura mundial hacia arriba y, con ellas, las aguas de los océanos se calientan, pierden oxígeno y se vuelven más ácidas.

A esta amenaza, se suman otras como la contaminación plástica que crea islas de basura inmensas, la pesca de arrastre que arrasa el suelo marino sin tregua, la sobrepesca, etc. En definitiva, el trato que le damos a los océanos es muy cruel.

Aunque hay evidencia científica de que necesitamos un océano sano para un clima estable, lo cierto es que en la actualidad apenas el 1% de las aguas internacionales están protegidas. En este sentido, exigimos que los gobiernos se comprometan a una acción local, nacional e internacional mucho más contundente que sea implementada cuanto antes, mejor. Poniendo freno a las prácticas industriales que amenazan los ecosistemas, nuestra salud, medios de subsistencia y cultura.

El Tratado Global de Plásticos, una herramienta clave en “stand by” 

El Tratado Global de los Océanos es una poderosa herramienta legal que se adoptó en junio de 2023, en lo que fue una gran victoria que llevó 20 años de lucha conseguir. Nuestra organización jugó un rol vital en su proceso de declaración, en el que estuvimos involucrados desde los primeros momentos en los años 2000.

El objetivo del Tratado es proteger y darle uso sostenible al 30% de la biodiversidad marina en las aguas que se encuentran fuera de la jurisdicción nacional, hasta ahora sin ninguna normativa, para 2030. Incluye la regulación de los recursos genéticos marinos, la distribución equitativa de los beneficios de su uso, la creación de áreas marinas protegidas, entre otros.

Para ello, por ejemplo, estipula que previo a cualquier uso de los recursos del fondo marino, por ejemplo la instalación de energías renovables o cables submarinos y explotaciones mineras en profundidad, se debe realizar un estudio de impacto ambiental. También la creación y transferencia de tecnologías, promoviendo la cooperación entre países para llegar a conocer nuestros mares (apenas el 20% de los fondos marinos están cartografiados).

Lamentablemente, dos años después de este logro, sólo 28 países ratificaron el Tratado, muy lejos del número que se necesita para que entre en vigor (60). En este sentido, Greenpeace está pidiendo a los gobiernos que lo ratifiquen urgentemente para que se pueda poner en marcha antes de la Conferencia Oceánica de las Naciones Unidas (UNOC3) que se realizará este mes de junio en Francia. Se espera que durante la UNOC3, los gobiernos defensores también avancen en las primeras propuestas de áreas marinas protegidas y ratifiquen su ambición para la creación de un tratado global de plásticos que reduzca su producción durante la última ronda de negociaciones en Suiza.

Un miembro de la tripulación sostiene una pancarta con la leyenda «Ratifiquen el Tratado de los Océanos» desde una lancha neumática neumática en el océano Pacífico. Al fondo se ve el barco Arctic Sunrise de Greenpeace con una pancarta que dice: «Los océanos son vida».

El Tratado podría ayudar a reparar la mala gestión del mar, dice nuevo informe de Greenpeace

Greenpeace Internacional publicó el nuevo informe “Cómo el Tratado Global de Plásticos puede ayudar a reparar el mal manejo del alta mar”, que revela fracasos impactantes en la gestión pesquera mundial durante los últimos 70 años

La investigación detalla cómo las Organizaciones Regionales de Ordenación Pesquera (OROP) no han logrado gestionar la sobrepesca global desde su aparición, lo que ha resultado en que el 35,4% de todas las poblaciones de peces evaluadas estén ahora gravemente sobreexplotadas.

Es desde esta visión que el Tratado puede abordar la actual crisis oceánica con herramientas que vayan más allá del enfoque sectorial estrecho y trabajar con las OROP para remediar este status quo roto.

El cineasta Fábio Erdos sostiene una pancarta "Protejan los oacéanos" junto al Arctic Sunrise en el Océano Pacífico, entre Galápagos y Ecuador.
En el Océano Pacífico, entre Galápagos y Ecuador. En la pancarta “Protejan los oceános”.

El tratado, que se propone conservar la biodiversidad marina más allá de las jurisdicciones nacionales, en caso de ser ratificado proporcionaría una herramienta legal para la conservación de la biodiversidad, y la posibilidad de crear áreas marinas protegidas que cubran el 30% de los océanos del mundo, a través de una mayoría de tres cuartos de los votos. Esta disposición garantiza que el tratado no será un reflejo de las OROP, donde, en muchos casos, la toma de decisiones por consenso permite que un solo actor negociador bloquee todo progreso hacia nuevas medidas de conservación y gestión.

Laura Meller de Greenpeace Nórdico dijo al respecto: “El Tratado Global de los Océanos brinda esperanza. Si se ratifica en 2025, nos permitirá proteger el 30% de los océanos para 2030, dando a la vida marina la oportunidad de recuperarse de décadas de mala gestión por parte de las OROP”.

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Author: Meri Castro

Olas de calor marinas: los océanos se llevan la peor parte del cambio climático

Las olas de calor no sólo ocurren en tierra firme, también se dan en el océano porque en el sistema natural en el que vivimos -lo que llamamos “planeta”- todo está relacionado. De hecho, son cada vez más comunes en el contexto de crisis climática. 

Estación de monitoreo submarino de Greenpeace Italia en la isla de Ventotene para estudiar el impacto del cambio climático en la biodiversidad costera submarina.

Los números hablan por sí solos: las olas de calor marina se han duplicado en número desde 1980 y para 2023 y 2024 se comprobó que hubo casi 3,5 veces más días de este fenómeno que en cualquier otro año registrado, según un nuevo estudio publicado en Nature Climate Change.

Es decir que estamos frente a una tendencia alarmante que amenaza con convertirse en la “nueva normalidad” de los océanos. Es que si las emisiones de gases de efecto invernadero continúan sin bajar, se estima que muchas zonas marinas alcanzarán un estado permanente de ola de calor, según alerta el Consejo Climático de Australia.

No se trata de hechos aislados que ocurren en lugares lejanos y que afectan a la vida marina sino que sus consecuencias se sienten en la sociedad continente adentro, al hacer peligrar la ración de proteína diaria de las millones de personas que dependen del océano para su alimentación

Por ejemplo, las olas de calor marinas de 2023-20’24 provocaron cambios en el área de distribución de la anchoa peruana y provocaron el cierre de pesquerías comerciales, con pérdidas estimadas en 1.400 millones de dólares, lo que obligó al gobierno a pagar a los pescadores. informó el estudio citado de Nature Climate Change

También incide en el clima de manera negativa, pues el calor oceánico hace más probables los huracanes y genera más vapor en el aire que puede derivar en precipitaciones intensas en las ciudades. Por todo esto, entender la ciencia detrás de esta realidad es clave. 

Olas de calor marinas: ¿qué son y por qué funcionan como signo de alarma?

Se trata de períodos de al menos 5 días de altas e inusuales temperaturas que afectan todo a su alrededor: desde la vida en el mar y las comunidades costeras hasta los ecosistemas polares y la ocurrencia de ciclones e inundaciones

“Agua caliente = cambio climático”

Son fenómenos que duran más tiempo que las terrestres (suelen persistir durante semanas o meses) y que afectan áreas más extensas. El caso más letal del que se tiene registro ocurrió en el norte del Océano Pacífico y mató a millones de aves hace apenas un par de años.

¿Cuál es la relación entre el mar y el cambio climático?

Nuestros océanos están llevando la peor parte del cambio climático. 

Hasta ahora, fueron los principales aliados en absorber alrededor del 90% del calor excedente que genera la quema de combustibles fósiles de la economía. Sin embargo, su capacidad está llegando al límite y empiezan a sufrir también el aumento de la temperatura global.

Así es que el cambio climático hace que las olas de calor marinas sean más frecuentes, prolongadas y peligrosas y, con cada uno de estos eventos, el estrés térmico puede llevar a consecuencias nefastas.

¿Cómo afectan las olas de calor al océano?

Mayor riesgo para la pérdida irreversible de los ecosistemas costeros y marinos. Incluye daños en arrecifes de coral y los manglares, así como generando el desplazamiento de algunas especies hacia zonas más frías en busca de temperaturas más adecuadas.

? Ralentiza el crecimiento de algunas especies de peces.

? Enfermedades marinas que se vuelven cada vez más frecuentes o graves.

? Generar estrés en criaturas inmóviles como mariscos, ostras y abulones.

? Provoca el colapso de bosques de algas y praderas de pastos marinos, liberando el dióxido de carbono almacenado de vuelta a la atmósfera.

? Causa el blanqueamiento de corales. Los corales blanqueados pueden morir de hambre, enfermarse o morir si la temperatura se mantiene demasiado alta durante demasiado tiempo.

? Las olas de calor marinas han desencadenado el blanqueamiento de corales en Colombia y en la Gran Barrera de Coral (va por su 4° evento masivo desde 2016) y los arrecifes de Ningaloo en Australia. 

“Blanqueamiento coral causado por el carbón y el gas”
“Los combustibles fósiles están matando nuestro arrecife”

¿Qué soluciones existen?

La mejor manera de asegurar el futuro de nuestros océanos es acelerar el esfuerzo global para reducir las emisiones provenientes de la quema de carbón, petróleo y gas.

Al mismo tiempo, apoyar la pesca sostenible y elegir proveedores que certifiquen que trabajan de manera responsable es una gran manera de colaborar puesto que las pesquerías sostenibles bien gestionadas limitan el daño a los hábitats oceánicos y cuidan la vida silvestre.

Exigir a nuestros gobernantes que amplíen las zonas de protección para ofrecer refugio a la biodiversidad marina es de gran ayuda frente a los efectos del cambio climático.

Te compartimos más ideas para cuidar nuestros océanos en esta nota: 


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Author: Meri Castro