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EN VIVO desde el Pacífico #5: “La Minería de Profundidad, una nueva e inquietante amenaza para mi hogar”

Las empresas de minería de profundidad se encuentran actualmente en el Pacífico haciendo pruebas en un intento de demostrar que su industria es segura para el medio ambiente.  Hace unas semanas una de estas compañías, GSR, perdió control de un robot de 25 toneladas en el fondo del océano.  Poniendo esto en evidencia y confrontando a la industria tenemos a Victor Pickering, un activista de Fiji abordo del Rainbow Warrior, de Greenpeace.

Nací como hijo del océano.  Creciendo en Fiji, el océano ha influenciado cada parte de mi ser.  Desde la comida que ingería, hasta la manera como pasaba mi tiempo nadando y buceando.

Para nosotros en las Islas del Pacífico, el océano es el común denominador.  Le reconocemos como parte de nuestra identidad y bienestar.  Somos el océano, y el océano es nosotros.

Victor Pickering de Fiji y Activista de Greenpeace Internacional, sostiene una bandera con el mensaje “Nuestro Pacífico no es Suyo para destruirlo” en frente del  Maersk Launcher, barco charteado por DeepGreen, una de las compañías pioneras en la intención de hacer minería en el poco estudiado ecosistema de las altas profundidades. © Marten van Dijl / Greenpeace

La hermosura de este vasto Pacífico azul me inspiró a estudiar Administración de Recursos Marítimos y Pesca, y desde entonces he dedicado mi vida al activismo ambiental pues estoy convencido de que mi gente merece tener voz en estas temáticas que actualmente afectan nuestras comunidades.

Todo esto me ha traído hasta aquí, cientos de millas náuticas en el medio del Pacífico, a bordo del Rainbow Warrior de Greenpeace.  Estoy aquí para poner en evidencia esta industria emergente que supone un inmenso riesgo para el Pacífico y para el mundo en general, la minería de profundidad.

Aquí en la Zona Clarion Clipperton, a casi unas 1000 millas náuticas de la costa oeste de México, las mineras internacionales compiten contra-reloj para iniciar operaciones. Estas compañías con sedes en el Norte Global, patrullan el mar y prueban sus equipos en este mismo instante, ansiosas por ganar acceso a las riquezas de la profundidad.

A pesar de que la evidencia muestra que podemos reciclar en lugar de reemplazar nuestra tecnología, se apresuran por hacer minería en las profundidades en lugar de tomar un camino más prudente frente a los desafíos.

Durante las semanas pasadas he visto como los barcos de las mineras pasan sus equipos de un lado a otro, y tienen muchos más de donde estos vinieron.  Aquí simplemente no tienen cabida.

En la superficie puede observarse sedimento viniendo del colector de nódulos Patania II, a la vez que es izado abordo luego de una serie de pruebas desde el Normand Energy, barco charteado por la minera de profundidad GSR (Global Sea Resources), subsidiaria de la belga DEME, en el Océano Pacífico. © Marten van Dijl / Greenpeace

Ya mucho ha cambiado para el océano que considero mi hogar. Hemos tenido blanqueamientos de coral sin precedentes, las poblaciones de pesca se han disminuido drásticamente implicando que tengamos que alejarnos más dedicándole más horas para traer algo de comer a nuestras mesas.  El océano se encuentra bajo mucha presión, y todos, desde las comunidades costeras hasta los científicos nos lo recuerdan.

La crisis que nuestro planeta azul vive, desde el aumento del nivel de los mares, la declinación de las poblaciones de pesca, la contaminación por plástico, y ahora la minería de profundidad, no son conceptos abstractos o encabezados noticiosos, son impactos que ya se sienten por las comunidades del Pacífico.  La minería de profundidad es una presión más que ni los mares ni las comunidades que de ellos dependen, pueden darse el lujo de mantener.

A medida que navegamos este vasto Pacífico azul, he sentido el llamado de mi hogar en Fiji, miles de millas hacia el Oeste, y me sorprendo por la manera como este océano nos conecta a todos.  Somos gente del mar, no podemos quedarnos de brazos cruzados mientras las grandes mineras vienen y se llevan lo que quieran, dejando al Pacífico y su gente con las consecuencias.

Los científicos nos han advertido que la minería de profundidad causaría daño irreversible al ecosistema marino, el cual tomaría un milenio para recuperarse.  Esta nueva industria ha invertido millones en preparaciones para saquear las profundidades.

Pero la resistencia está creciendo.

Activistas de Greenpeace Internacional protestan contra la minera GSR (Global Sea Mineral Resources), subsidiaria de la compañía belga DEME, en el Pacífico.  Los activistas desplegaron -desde un bote- una bandera con el mensaje “¡Paren la minería de profundidad!”. © Marten van Dijl / Greenpeace

Mis hermanos y hermanas de las Islas del Pacífico ya están luchando por una moratoria para la minería de profundidad, para imponer una Línea Azul del Pacífico en contra de la última amenaza exportada desde Occidente.  Desde Vanuatu hasta Fiji, desde las Islas Cook a Tonga y Papua Nueva Guinea, los activistas suenan la alarma y yo me solidarizo con ellos.  Debemos lograr que los tomadores de decisiones cambien la filosofía de la explotación industrial por la de la protección oceánica.

¿Te solidarizarás con los Isleños del Pacífico? En el 2021 los gobiernos se reunirán nuevamente para negociar el futuro global de los océanos.  Debemos pedirles que acuerden un Tratado Oceánico Global fuerte que facilite la ruta que ponga por lo menos el 30% de los mares fuera del alcance de las industrias ambiciosas en el 2030, y para que implementen estándares altos de protección.  Es hora de que los tomadores de decisiones se alejen de la explotación industrial hacia la protección oceánica.

Si el océano es el corazón azul de nuestro planeta, nosotros y las demás criaturas del mar somos su ritmo [cardíaco].  No podemos permitir que la minería de profundidad destruya esa sinfonía.”

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Greenpeace apoya la moratoria mundial para la minería de profundidad.

Victor Pickering es activista y marino a bordo del Rainbow Warrior.

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Author: Lau Colombo

EN VIVO desde el Pacífico #4: La misión de frenar la minería de profundidad antes de que empiece

Activistas de Greenpeace International a bordo del Rainbow Warrior colocan una bandera que dice ‘Stop Deep Sea Mining’ (Frenen la minería de profundidad) al cable que sostiene el robot prototipo, Patania II. La acción interrumpe una prueba de impacto de minería en aguas profundas llevada a cabo por la empresa Global Sea Mineral Resources (GSR) después de una falla importante reciente que resultó en un robot minero de 25 toneladas que quedó atascado en el fondo marino del Océano Pacífico durante días. El barco de Greenpeace se encuentra en la Zona Clarion Clipperton en el Pacífico para ser testigo de la industria minera de aguas profundas. Foto: Marten Van Dijil /Greenpeace

A principios de marzo de este año, el icónico Rainbow Warrior zarpó hacia el Océano Pacífico para enfrentar y exponer una amenaza emergente para los océanos: la minería en aguas profundas.

Esta arriesgada industria planea extraer metales y minerales del lecho marino, a miles de metros bajo el agua. Si se permitiera la minería en aguas profundas, se bajarían máquinas gigantes al fondo del océano donde sacarían, dragarían y cortarían metales, causando daños irreparables al ecosistema. Esto sería desastroso tanto para las increíbles especies que viven en las profundidades marinas como para las comunidades del Pacífico que dependen de los océanos para sobrevivir, y podría amenazar el clima global. De hecho, las empresas mineras The Metals Company (antes conocida como Deep Green) y GSR ya se encuentran en el Pacífico, evaluando el potencial económico y probando su maquinaria minera.

Un equipo internacional de Greenpeace está a bordo hoy para frenar esta amenaza y pedir un Tratado Oceánico Global fuerte en la ONU que pueda abrir la puerta a una red global de santuarios oceánicos y establecer altos estándares para proteger los océanos globales de industrias destructivas.

Esta es el testimonio de una de las tripulantes: Kelly

El colector de nódulos “Patania II” es lanzado desde el Normand Energy, documentado desde el Rainbow Warrior en el Pacífico.  Actualmente la compañía hace pruebas de equipos para eventualmente abrir labores de extracción de minerales desde el fondo marino. Foto: © Marten van Dijl / Greenpeace

“En Marzo del 2021, el Rainbow Warrior de Greenpeace zarpó hacia un sitio denominado “Zona Clarion Clipperton” en el Pacífico para frenar una nueva amenaza para el Océano -la minería de profundidad- antes de que se desarrolle.  Me uní al equipo abordo como Campaigner de Medios Digitales, para denunciar y poner en evidencia esta naciente industria destructiva, y al compartir la información en los canales digitales ayudar a que el mundo se entere de qué se trata. 

El arriesgado negocio de la minería de profundidad pretende extraer minerales de nódulos polimetálicos que se encuentran a miles de metros bajo la superficie.  Si logran salirse con la suya, causarán un enorme daño a la gran biodiversidad de las profundidades amenazando así el estilo de vida de los Isleños del Pacífico quienes dependen del mar para su supervivencia.  Y eso no es todo, las profundidades son un importantísimo depósito de carbono, el cual si se llegase a liberar supondría consecuencias desvastadoras en términos de cambio climático.

Las mineras pioneras como Metals -anteriormente conocida como Deep Green– con capital canadiense y estadounidense, y, GSR de Bélgica, están actualmente haciendo pruebas para abrir operaciones mineras en la zona Clarion Clipperton en el Pacífico.  GSR de hecho ya envío su prototipo de robot minero hasta el fondo marino para pruebas de desempeño e impacto.

Las mineras Metals y GSR exageran sus atributos de sostenibilidad y bajo impacto ambiental.  Argumentan que la minería de profundidad es esencial para en un futuro sostenible, obtener los materiales de las baterías de nuestros teléfonos. 

Sin embargo, gigantes tecnológicos como Google y fabricantes de vehículos como BMW han anunciado públicamente que no usarán metales obtenidos con minería de profundidad.

Además, ambas compañías se escudan en el nombre de la ciencia para iniciar actividades de explotación con alto impacto ambiental.  Esta es una de las razones más importantes por las que el Rainbow Warrior se encuentra en esta remota zona, exponiendo lo que sucede actualmente.  Poniéndolos en evidencia, queremos mostrarle al mundo lo que realmente sucede para a su vez cuestionar los poco objetivos boletines de prensa de estas compañías.

Activistas de Greenpeace Internacional pintan la palabra “RISK” (Riesgo) en el costado estribor del barco Normand Energy, charteado por la minera belga GSR.  El Rainbow Warrior está poniendo en evidencia las pruebas de equipos como el colector de nódulos “Patania II”, a aproximadamente 4500 metros de profundidad en la zona Clarion Clipperton. Foto: © Marten van Dijl / Greenpeace

No solamente Greenpeace piensa que esta es una industria de alto riesgo, científicos alrededor del mundo concuerdan en que la minería de profundidad causará grandes impactos medioambientales.   En el Pacífico decidimos tomar cartas en el asunto y pintamos el letrero “RISK” (Riesgo) en el barco de GSR para alertar tanto a la industria como al público sobre el peligro operacional y ambiental que conlleva el situar una máquina de 25 toneladas a 4500 metros bajo el nivel del mar.

Lo digo en serio, no es ningún placer el tener que decir que un par días más tarde ese mensaje resultó absolutamente cierto. 

La debacle del robot de GSR

A finales de Abril, el prototipo de 25 toneladas de GSR se desconectó del cable de control y terminó atascado en el lecho marino.  GSR perdió el control de su equipo minero por varios días.  Fue un momento muy inquietante que demostraba exactamente porque hay gente en todo el mundo preocupada por el nacimiento de esta industria.   Además, demostró que a pesar de las diatribas de la industria alrededor de sostenibilidad y operaciones seguras, operar a miles de metros de la superficie es evidentemente tan difícil y peligroso como suena.  No vale la pena. 

A pesar de que eventualmente lograron recuperar el equipo, fuimos los primeros en reportar esta falla monumental en las pruebas de impacto.  Todo esto no hacía más que corroborarme la importancia de que haya organizaciones como Greenpeace operando en el sitio de los acontecimientos, como un veedor realmente independiente, sin lazos de financiación gubernamental o industrial, evidenciando la destrucción ambiental de primera mano.

Activistas de Greenpeace Internacional protestan contra la minera GSR (Global Sea Mineral Resources), subsidiaria de la compañía belga DEME, en el Pacífico.  Los activistas desplegaron desde un bote una bandera con el mensaje “¡Paren la minería de profundidad!”.  La bandera fue extendida en frente del barco Normand Energy, charteado por GSR, mientras el colector de nódulos “Patania II” era posicionado.  Actualmente la minera hace pruebas de equipos a unas 1000 millas náuticas al occidente de la costa mexicana en la zona Clarion Clipperton, con el propósito futuro de iniciar actividades comerciales de extracción de minerales del fondo marino.   Esta nueva industria podría causar efectos devastadores en el ecosistema y las comunidades, sobre todo aquellas -isleñas y costeras- cuyo bienestar depende de lo que les brinda el océano.  Foto: © Marten van Dijl / Greenpeace

Y no fue solamente esta falla mecánica lo que pudimos poner en evidencia.  Antes del accidente observamos una inmensa mancha de sedimentos durante una de las veces en que el Patania II era izado al barco, mostrando algo del efecto que la máquina ejerce en el fondo marino. 

Si no hubiésemos estado allí, lo más posible es que GSR no publicara nada sobre las pruebas fallidas y la descoloración del agua que la maquinaria causa en la superficie.  Operando sin testigos en el lejano océano, es muy fácil evitar el escrutinio público sobre los verdaderos riesgos de estas operaciones.  

Victor Pickering, de Fiji, activista de Greenpeace Internacional sostiene una bandera con el mensaje “Paren la minería de profundidad” en frente del Maersk Launcher, un barco charteado por Deep Green, una de las mineras pioneras en la Carrera por explotar el poco estudiado ecosistema del fondo marino.  El Rainbow Warrior se encuentra en la zona Clarion Clipperton en el Pacífico para poner en evidencia las actividades de esta industria. Foto © Marten van Dijl / Greenpeace

Victor Pickering, de Fiji, es un activista de Greenpeace.  Como los demás Isleños del Pacífico, la gente de Fiji depende del Oceáno para sobrevivir. Él pone en evidencia otro riesgo, la minería de profundidad la cual junto al aumento del nivel de los océanos, la contaminación con plástico y el deterioro del recurso pesquero por actividades industriales también impactará el estilo de vida de sus comunidades.  Él se encuentra en el frente de batalla para protestar de manera pacífica en contra de los planes de explotación industrial.

Víctor dice:  “Somos gente del mar, no podemos quedarnos mirando cómo las mineras llegan y se llevan lo que quieran, dejando al Pacífico y sus comunidades lidiando con las consecuencias.” 

Greepeae despliega un banner con la leyenda: “Apoyo a la ciencia para que continue la investigación” en el lado de Normand Energy que se ve junto al logotipo de GSR. Activistas de Greenpeace International protestan contra la empresa minera de aguas profundas Global Sea Mineral Resource(GSR), subsidiaria de la empresa belga DEME, en el Océano Pacífico.

Greenpeace se solidariza con los activistas de las Islas del Pacífico y con millones alrededor del mundo, oponiéndose al creciente riesgo de la minería de profundidad antes de que esta industria se desarrolle.  Somos 3.5 millones de personas exigiendo que los gobiernos acuerden implementar este verano un fuerte Tratado de Protección Oceánica en las Naciones Unidas, que eventualmente permita la creación de una red mundial de santuarios oceánicos, libres de actividades humanas riesgosas. 

Continuará….

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Author: Lau Colombo

En Vivo desde el Pacífico #3: Cruce del Canal de Panamá y encuentro con delfines

La tripulación del barco Rainbow Warrior está en el Océano Pacífico para denunciar la industria minera de alta profundidad, como parte de la actual campaña de “Protección de los Océanos”. © Marten van Dijl / Greenpeace

A principios de marzo de este año, el icónico Rainbow Warrior zarpó hacia el Océano Pacífico para enfrentar y exponer una amenaza emergente para los océanos: la minería en aguas profundas.

Esta arriesgada industria planea extraer metales y minerales del lecho marino, a miles de metros bajo el agua. Si se permitiera la minería en aguas profundas, se bajarían máquinas gigantes al fondo del océano donde sacarían, dragarían y cortarían metales, causando daños irreparables al ecosistema. Esto sería desastroso tanto para las increíbles especies que viven en las profundidades marinas como para las comunidades del Pacífico que dependen de los océanos para sobrevivir, y podría amenazar el clima global. De hecho, las empresas mineras The Metals Company (antes conocida como Deep Green)  GSR ya se encuentran en el Pacífico, evaluando el potencial económico y probando su maquinaria minera.

Un equipo internacional de Greenpeace está a bordo hoy para frenar esta amenaza y pedir un Tratado Oceánico Global fuerte en la ONU que pueda abrir la puerta a una red global de santuarios oceánicos y establecer altos estándares para proteger los océanos globales de industrias destructivas.

Esta es el testimonio de una de las tripulantes: Kelly

El Rainbow Warrior cruzando el Canal de Panamá. © Marten van Dijl / Greenpeace

“Veníamos navegando del Caribe hacia el Pacífico.  Dada la congestión de barcos, esperamos un par días antes de cruzar el Canal.  El tránsito en sí duró 9 horas, desde las 4 p.m. hasta la 1 de la mañana.  Una vez en el Pacífico nos tomamos medio día para hacer mantenimiento en la jarcia.  En total fueron 5 días hasta que pudimos zarpar a nuestro destino en el Pacífico.

El Canal de Panamá es un coloso Proyecto de Ingeniería Hidráulica.  En total tiene 6 series de esclusas -3 subiendo, 3 bajando- por tránsito. Cada serie de esclusas puede elevar el barco hasta 24 metros.  En cada etapa pueden acomodarse 3 barcos pequeños o medianos, o un solo portacontenedores grande.  El punto más alto del Canal es el Lago Gatún.  El tránsito lo iniciamos al atardecer y el resto fue bajo un cielo estrellado.  La mayoría de la tripulación permaneció despierta aprovechando al máximo esta experiencia tan especial.

Al entrar al Canal, vimos pantanos y arbustos en las orillas.  Muchos tenían binoculares a mano con la esperanza de ver la fauna local.  Había grullas y varias otras aves acuáticas.  ¡Repentinamente Marten -el fotógrafo abordo- gritó “Un cocodrilo!”.  

Usando sus binoculares efectivamente ví al cocodrilo aprovechando la última última luz del día, asoleándose en la orilla con las fauces abiertas. Costaba creer lo que veían mis ojos.

El Rainbow Warrior transita el Canal de Panamá © Marten van Dijl / Greenpeace

Transitar las esclusas en una experiencia única.  Primero ascendimos por un conjunto de 3 esclusas.  En cada una nos encerraban junto con un par de yates.  Para entrar, 4 mulas (trenes remolcadores) trabajaban al unísono para halar de las 4 esquinas del barco usando guayas, forzándole a un lento y controlado movimiento de avance.  Al cerrar las compuertas, abrían las válvulas para que entrase más agua logrando así el aumento del nivel.  Una cuadrilla de 11 trabajadores del Canal se encargó de asegurar las guayas al barco.  Debido a la pandemia, fuimos super cuidadosos manteniendo la distancia.  Todos llevábamos mascaras, permanecíamos en los camarotes, o nos quedábamos en el techo del barco (llamado “Magistral”) para evitar cualquier contacto.  

El siguiente día al despertar ya nos encontrábamos del otro lado del Canal.  El tránsito fue bastante calmado y libre del ataque de los infames mosquitos del Canal.  Todos estábamos felices.  Luego de que la tripulación hizo algunas labores de mantenimiento en la jarcia, oficialmente zarpamos para iniciar así el viaje por el Pacífico.

Encuetros con Delfines

Era el segundo día de nuestro viaje por el Pacífico, las aguas estaban calmas.  Había sido super soleado como los anteriores días.  Empezamos a ver más vida silvestre entre la cual había delfines, tortugas e incluso atún saltando en la superficie.  En el Caribe también observamos muchos animales marinos como peces voladores, todo tipo de aves marinas entre las cuales había pelícanos y Piqueros.  En ocasiones de viento y oleaje fuertes incluso algunos peces voladores venían a parar en cubierta.  Los encontrábamos secos al siguiente día.

Delfines Giradores vistos cerca al Rainbow Warrior en el Océano Pacífico.  © Marten van Dijl / Greenpeace

Esta fue la primera vez que vi delfines en mi vida.  Son excelentes motivadores para continuar haciendo esta campaña de Protección de los Océanos!  Me enorgullezco profundamente de lo que hago para ojalá, proteger su hogar.  Hasta ahora hemos encontrado dos tipos de delfines: el Delfín Moteado y el Delfín Girador.   Los Delfines Moteados surfeaban en grupos de 3 y 4, al lado de la proa del barco. Todos estábamos dichosos.

Los Delfines Giradores se dejan ver de cuando en cuando.  A veces hasta se ven agrupados con atunes y aves marinas en determinadas zonas.  Seguramente alimentándose!

Una Tortuga Golfina vista desde un bote lanzado desde el Rainbow Warrior en el Pacífico © Marten van Dijl / Greenpeace

Las tortugas marinas se ven en la superficie de vez en cuando. Sus caparazones son redondos y brillantes, como joyas en la superficie del mar.  Mis colegas holandeses estaban particularmente encantados con ellas.  En Taiwán, también contamos con una muy buena población de tortugas alrededor de la isla.  Mientras continuemos protegiendo el ambiente marino, reduzcamos las redes a la deriva y las prácticas de pesca destructivas, siempre serán los tesoros de los océanos. 

Continuará…..

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Author: Lau Colombo

EN VIVO desde el Pacífico #2: Cómo vivir 3 meses en el mar

Estoy ayudando a Laurence en la cocina del Rainbow Warrior en el Pacífico. © Marten van Dijl / Greenpeace

A principios de marzo de este año, el icónico Rainbow Warrior zarpó hacia el Océano Pacífico para enfrentar y exponer una amenaza emergente para los océanos: la minería en aguas profundas.

Esta arriesgada industria planea extraer metales y minerales del lecho marino, a miles de metros bajo el agua. Si se permitiera la minería en aguas profundas, se bajarían máquinas gigantes al fondo del océano donde sacarían, dragarían y cortarían metales, causando daños irreparables al ecosistema. Esto sería desastroso tanto para las increíbles especies que viven en las profundidades marinas como para las comunidades del Pacífico que dependen de los océanos para sobrevivir, y podría amenazar el clima global. De hecho, las empresas mineras DeepGreen GSR ya se encuentran en el Pacífico, evaluando el potencial económico y probando su maquinaria minera.

Un equipo internacional de Greenpeace está a bordo hoy para frenar esta amenaza y pedir un Tratado Oceánico Global fuerte en la ONU que pueda abrir la puerta a una red global de santuarios oceánicos y establecer altos estándares para proteger los océanos globales de industrias destructivas.

Esta es el testimonio de una de las tripulantes: Kelly

Así se ve el horizonte desde el Puente de Mando del Rainbow Warrior.  © Marten van Dijl / Greenpeace

Como lo mencionaba en el anterior blog, soy de Taiwán, donde hay más de 200 montañas con más de 3000 metros de altura. Mis pasatiempos favoritos son el senderismo y el montañismo.  Esta es la primera vez que paso tres meses en el mar junto a la Tripulación y el Equipo de Campaña de diferentes nacionalidades, habitando el mismo barco. De vez en cuando algunas olas y la mareta se hacen sentir contra el casco.  No solamente -los pocos que lo sufrimos- debemos enfrentarnos al mareo, sino debemos limpiar y trabajar a pesar del movimiento constante.

Hablemos del mareo

Mientras escribía este blog el barco se movía bastante.  A pesar de que estamos con muchas ganas de cumplir la misión, cuando se trata de mareo, sin importar qué tan fuerte seas, varios no logramos resistirnos al poder de la naturaleza.  La Doctora es Loes, especializada en Medicina de Urgencias.  Además de encargarse de la enfermería de abordo, nos aconseja cómo manejar el mareo.

Aquí intento balancearme mientras el barco se menea. © Kelly Huang/Greenpeace

Cada cual tiene su forma de enfrentar el mareo.  La mayoría permanece en cubierta para respirar aire fresco.  Yo tomé clases de respiración justo antes de empezar este viaje.  Aprendí a ajustarla para aumentar la energía corporal, lo cual ha sido bastante útil.  Algunos usan goma de mascar o se acuestan y descansan.  Cuando el movimiento del barco aumenta demasiado, también tomo pastillas contra el mareo.  Por ejemplo, al escribir debo mirar constantemente la pantalla.  Sólo con las pastillas y/o pausas intermitentes puedo trabajar por largo tiempo en el portátil.

Camino al sitio de la minería de profundidad, tuvimos grandes olas y mareta.  De acuerdo al Capitán el rolido era de sólo 6 en escala de 1 a 10. Cuando una ola grande nos golpeó, me encontraba ayudando a Laurence con la limpieza de la Cocina, repentinamente, ollas, tapas, tazas y sobras de comida pasaron de la mesa de preparación al piso! Afortunadamente nos agarramos de los pasamanos, no hubiera sido agradable caer contra la pared de metal.

Aquí haciendo ensalada de remolacha © Marten van Dijl / Greenpeace

Aquí dormimos en camarotes de dos pisos, el mío es el de arriba. Para evitar caer de la cama con el movimiento del barco, Adrián –Primer Oficial- ajustó mi cama en ángulo contra la pared de tal manera que ocupo sólo un lado de la cama.  Dormir es muy difícil, despierto repentinamente, pero por lo menos nunca me he caído.

También empecé a darme cuenta de que la cafeína empeoraba el mareo, así que el hábito de una taza al día, y el té Oolong Taiwanés tuvo que ser suspendido.  Afortunadamente hay jugos y otros tipos de té como alternativa. 

¿Cómo alimentar 25 personas por 3 meses?

La Cocinera, Laurence Nicoud organiza las provisiones en Colón, Panamá. © Marten van Dijl / Greenpeace

Nuestra Cocinera es francesa, se llama Laurence. Es excelente en la cocina, usa vegetales y otros ingredientes saludables y orgánicos.  Además de pan, arroz y pasta, también hay quinua, cuscús y lentejas.  Todas las comidas también incluyen combinaciones de ensaladas.  Una vez que pedí ser asistente de cocina, aprendí a hacer ensalada de remolacha.  Esta es una de esas raras oportunidades en la vida para aprender cocina francesa!

La Tripulación recibe y organiza las provisiones en el  Rainbow Warrior en Colón, Panamá. © Marten van Dijl / Greenpeace

Cocinar abordo es difícil. De vez en cuando el Capitán invita al Equipo de Campaña a que haga la comida.  Mientras cocinamos, hay que encargarse de las ollas y sartenes mientras el barco se mueve.  También hay que limpiar la cocina después, encargarse de las sobras y organizar la basura.  No es fácil alimentar 25 personas.  Además de cocinar, Laurence se encarga de la limpieza.  Para esto, los barcos de Greenpeace cuentan con Asistentes, normalmente Voluntaries Jóvenes que embarcan para dar una mano en la cocina.

El aprovisionamiento de productos para alimentar 25 personas por 3 meses, es una labor muy importante.  En este recibimos provisiones dos veces, la primera en Curaçao al inicio, la segunda en Panamá, mientras esperábamos el turno para cruzar el Canal.  En estas ocasiones aprovechamos para abastecernos de ingredientes frescos.  Tan pronto estos llegaron, todos ayudamos en el proceso.  Nos tomó casi 3 horas el desempacar, hacer inventario, organizar y guardarlos.  Primera vez que desempaco tanta comida en un solo día.  Ahora, dos meses después, debemos optimizar al máximo el uso de los vegetales y frutas maduras, haciendo pizza, arroz frito o helado de fruta!

Continuará…

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Author: Lau Colombo

La vida a bordo del Rainbow Warrior para proteger a los océanos de la minería de aguas profundas

A principios de marzo de este año, el icónico Rainbow Warrior zarpó hacia el Océano Pacífico para enfrentar y exponer una amenaza emergente para los océanos: la minería en aguas profundas.

Esta arriesgada industria planea extraer metales y minerales del lecho marino, a miles de metros bajo el agua. Si se permitiera la minería en aguas profundas, se bajarían máquinas gigantes al fondo del océano donde sacarían, dragarían y cortarían metales, causando daños irreparables al ecosistema. Esto sería desastroso tanto para las increíbles especies que viven en las profundidades marinas como para las comunidades del Pacífico que dependen de los océanos para sobrevivir, y podría amenazar el clima global. De hecho, las empresas mineras DeepGreen y GSR ya se encuentran en el Pacífico, evaluando el potencial económico y probando su maquinaria minera.

Un equipo internacional de Greenpeace está a bordo hoy para frenar esta amenaza y pedir un Tratado Oceánico Global fuerte en la ONU que pueda abrir la puerta a una red global de santuarios oceánicos y establecer altos estándares para proteger los océanos globales de industrias destructivas.

Esta es el testimonio de una de las tripulantes: Kelly

Esta soy Yo, Kelly Huan, encargada de Medios Digitales abordo del Rainbow Warrior durante el tour por el Pacífico, de la Campaña de Protección de los Océanos. © Marten van Dijl / Greenpeace

¿Quién Soy? Quién está en mi equipo? 

“Justo luego del año nuevo lunar, regresé de 4 días mochileando en la Cordillera Central de Taiwán.  Tan pronto tuve acceso a internet, recibí un correo del Proyecto de Protección de Océanos de Greenpeace confirmando que embarcaría en el Rainbow Warrior para manejar los Medios Digitales con colegas de diferentes partes del mundo.  Poco después iniciaba el viaje para evidenciar un daño ecológico en el Océano Pacífico.

Mi nombre es Yu-Chi Huang, mis amigos me llaman Kelly.  Soy de Taiwán. He trabajado en Greenpeace del Este Asiático por cerca de 6 años, en las oficinas de Taipei, Hong Kong y Seúl. Lideré el equipo de 4 personas de Recaudación Digital de Fondos en Hong Kong y Taipei antes de unirme a esta misión de Protección Oceánica.  Como parte del equipo de Participación Digital y Recaudación Digital de Fondos, hice de puente entre el Público y la Campaña, relatando las historias del trabajo de Greenpeace e inspirando el apoyo de la gente, de tal manera que pudiéramos continuar la lucha por un  futuro pacífico y más verde.

En el 2021 me encontré con un reto diferente al hacer parte del equipo de Campaña de Protección Global de los Océanos, y así trasladar mis esfuerzos al frente de batalla.  Estaré creando y relatando historias desde el Rainbow Warrior en altamar. Espero intercambiar puntos de vista con colegas alrededor del mundo. Debido a lo remoto de nuestro destino, el viaje es un reto más complicado debido a los prolongados periodos que deberemos permanecer en el mar.  Tuvimos que almacenar provisiones para cerca de 3 meses sin llegar a puerto.

Aquí aparezco nuevamente ayudando a nuestra cocinera, Laurence Nicoud a bordo del Rainbow Warrior en el Pacífico. © Marten van Dijl / Greenpeace

Para la Campaña de Protección Global de los Océanos, Greenpeace había organizado viajes en los Océanos Atlántico e Índico. En esta ocasión, estamos en el Pacífico, donde actualmente vivo.  No puedo esperar a llegar a la zona para denunciar -de primera mano- el abuso al ecosistema!

Para este viaje, el equipo del proyecto consiste en su mayoría de colegas de Austria, Bélgica, Alemania, Holanda y Taiwán, vamos dos Campaigners, Coordinador de Acciones, Oficial de Prensa, Fotógrafo, Videografía, Activistos y Campaigner Digital (Yo).  Adicionalmente, la Tripulación consiste de Capitán, Marineros, Cocinera, Radio Operador, y Oficiales de Chile, Colombia, Fiji, Francia, Alemania, India, Panamá, Rusia, España e Inglaterra.  Todos comemos, limpiamos y trabajamos juntos día tras día. Compartimos la pasión por la lucha ambiental.  Luego de aproximadamente una semana de vivir juntos casi ni se sienten las barreras culturales de tal manera que estamos literalmente en el mismo barco!

Algunos de los Tripulantes del Rainbow Warrior durante la fase Pacífico de la Campaña de Protección Oceánica, transitando el Canal de Panamá. © Kelly Huang/Greenpeace

¿Por qué es importante hacer este viaje ahora?

Greenpeace nunca paró la labor de protección medioambiental durante la pandemia. Hay muchas restricciones operativas para los barcos, pero se hace lo posible para garantizar el estado de salud de la Tripulación y para asegurarse de hacer este trabajo crucial en la ambición de lograr un Tratado Internacional de los Océanos fuerte durante la próxima reunión IGC4 de Naciones Unidas.  Aprovechamos cada oportunidad para exponer la destrucción oceánica, desde la Pesca Ilegal y la Contaminación con Plásticos hasta los Derrames de Petróleo y la Minería de Profundidad.  Nuestros barcos  navegan por todo el mundo, posibilitando la recopilación de información de primera mano para usarla en tierra firme, exponiendo en los medios la evidencia de la destrucción, usándola en el lobby político y  haciendo acciones directas no violentas para parar la destrucción.

Activistas de Greenpeace Internacional a bordo del Rainbow Warrior, desplegan mantas con el mensaje “Paren la Minería de Profundidad” y “Protejamos el Océano” cerca al “Maersk Launcher”, un barco charteado por DeepGreen, una de las compañías pioneras en la intención de abrir operaciones mineras en el escasamente conocido ecosistema de las profundidades. © Marten van Dijl / Greenpeace

En el 2020, durante los primeros meses de la pandemia, cancelamos todas las actividades públicas de campaña con nuestra flota.  Los barcos regresaron a puerto y las tripulaciones a sus casas de manera segura.  Los barcos permanecieron en puerto durante varios meses.  Ahora hemos implementado protocolos que habilitan la operación de los barcos de manera segura en vista a la nueva realidad que a todos nos aboca.

Antes de zarpar, la Tripulación y el Equipo del Proyecto tuvieron que pasar por entre dos a cuatro pruebas negativas de PCR.  Además, tuvimos todos que obtener un Certificado Médico Internacional.  Personalmente, tuve que viajar a último momento a una ciudad portuaria en el norte de Taiwán para las pruebas médicas, y a hacerme la primera prueba PCR.  Tuve también que minimizar el contacto con otros y auto-aislarme por unos días antes de volar.  Una vez en el aeropuerto de partida, pasé por otra prueba PCR, y al llegar a mi destino final en Curaçao, estuve en cuarentena por 10 días, luego de los cuales pasé por otra prueba PCR.  Finalmente pude embarcar junto a mis demás colegas luego de que también obtuvieran resultados negativos de las diferentes pruebas PCR durante sus respectivas jornadas hacia el barco.

La Tercera Oficial Juliette Van Der Schaeghe durante su guardia en el puente del Rainbow Warrior, en el Océano Pacífico. © Marten van Dijl / Greenpeace

Lo que el viento se llevó!

Al igual que la mayoría de los que vamos abordo, esta será la primera vez que me alejo de la costa por tanto tiempo. Es un gran reto para el cuerpo y la mente. La característica más  notable del Rainbow Warrior son sus velas.  Como tal, puede desplazarse con el viento siempre y cuando esté presente y venga de la dirección adecuada!  Cambiando la posición de las velas, la Tripulación puede usar el viento para maniobrar el barco en la dirección deseada.  Durante los últimos días, hemos navegado a una velocidad de entre 7 a 10 Nudos (Millas Náuticas por hora, equivalentes a unos 12 a 18 Km/h).  Cada vez que el barco va a vela, todos nos alegramos.  Estamos profundamente orgullosos de poder trabajar en este barco ambientalmente amigable y relativamente de bajo impacto de carbón.

Continuará .. “

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Author: Lau Colombo

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