Archive for Agroecología

10 ideas para un heroísmo climático en 2024 ¡Súmate a practicarlas!

Te traemos ideas para inspirarte y seguir rompiendo nuevos niveles en tu estilo de vida sustentable.

1. Comer distinto puede cambiarlo todo

De ahora en más, recuerde: lo que elegimos para cocinar y comer cada día  tiene la capacidad de reconfigurar las relaciones que los productores tienen con la tierra. Así es como algo cotidiano se puede convertir en un hábito revolucionario. 

Si empezamos a consumir frutas y verduras que son de la época que corresponde y privilegiamos los producidos en la región en vez de los importados, ayudamos a cambiar las formas en que tratamos a nuestro suelo y nuestros recursos, colaborando a que la agricultura sea más respetuosa y aporte a la regeneración. 

Pensar la alimentación fuera de lo que el mercado impone puede cambiar de raíz una industria que se convirtió en una de las más contaminantes. Además de tener un potencial sabroso: el de hacernos descubrir la diversidad de sabores que la naturaleza y de defender la identidad culinaria.

2. Ser turista responsable

Viajar y conocer lugares nuevos es una de las experiencias más interesantes que podemos hacer. La buena noticia es que también esta pasión puede disminuir su huella ambiental. 

Sin duda, si puedes elegir viajar en otro medio que no sea el avión -o disminuir los vuelos que haces al año- estarás marcando la mayor diferencia de todas. 

Luego será el momento de elegir tu hospedaje y tours considerando sus criterios ambientales (o la ausencia de ellas). Para hoteles, por ejemplo, si tienen políticas de uso de agua y manejo de aguas residuales (todos deberían tener esta información a la mano para entender el impacto que generan sobre los lugares que están construidos). 

Por último, llevar tus hábitos responsables de consumo a tu destino hará que el impacto sobre el sitio que se visita sea el menor posible. 

Explorar, conocer y disfrutar van de la mano con cuidar a nuestro planeta ??.

Familia en parque eólico.

3. Resetear el guardarropa en forma sustentable 

Las marcas de ropa -aún las que más pregonan sobre estar haciendo las cosas bien para el planeta- están fallando. Esto hace que producir indumentaria sea la segunda actividad más contaminante, después de la automotriz. 

Ante este dato, lo mejor que podemos hacer es desacelerar su consumo. Y esto se logra explorando nuevas opciones y divirtiéndote en el proceso. Usar lo que ya se tiene, intercambiar con amistades, visitar tiendas de usado (tanto físicas como on line), reparar, salirse del mandato de las tendencias que caducan rápido, heredar prendas y recircular lo que ya no uses.

4. Romper los mandatos estéticos del paisaje

Vivir en la ciudad no es sinónimo de estar separados de la naturaleza. Sólo basta bajar un poco la velocidad y empezar a apreciar con más detalle el lugar que habitamos para darnos de todo el verde y los seres que nos acompañan en medio del cemento. 

Te proponemos prestar atención a las plantas que nos circundan y a la vegetación nativa que crece entre las baldosas, en los baldíos, parques y canteros. Hay mucho por conocer en medio del cemento. 

5. Crear hábitats para polinizadores

Colaborar para cuidar a los insectos y animales que se encargan de polinizar las plantas y que hacen posible que exista 35% de los cultivos alimentarios del mundo está en nuestras manos.

Para compensar las prácticas que ponen a estas criaturas en peligro, si tenés jardín evita el uso de pesticidas. En balcones, ventanas y parques, planta diversidad de plantas nativas e instala “hoteles de insectos” (hogar de insectos benéficos como crisopas, avispas, abejas, mariquitas y abejorros encontrarán allí un buen alojamiento que polinizan las plantas y controlan la presencia de plagas, colaborando en la sanidad del jardín y la huerta).

6. Apoyar proyectos liderados por mujeres que recuperen el tejido social y la tierra

Retomamos esta idea fuerza“la situación del campo sólo la va a cambiar el poder de consumo” que dijo Felipe Roa-Clavijo, doctor en Desarrollo Internacional de la universidad de Oxford, a América Futura del diario El País para entender que cada elección cuenta

Por ejemplo, si estás en Colombia y comes los chips de ñame de las mujeres de los Montes de María apoyás no sólo la restitución del tejido social de un territorio arrasado por la guerra y contribuyes a la recuperación del bosque húmedo. 

O bien si se compran las prendas de vestir hechas de sombrillas recuperadas de Romina Palma, de Cazaparaguas en Argentina, se respalda a un emprendimiento que fomenta la educación ambiental comunitaria a través del oficio textil. 

Ése es el poder del que habla el especialista de Oxford. A hacerlo valer ?.

7. Consumir menos carne vacuna

La carne de res tiene un impacto climático mucho mayor que cualquier otro alimento que consumimos de manera habitual. Para mejorar esta huella no hace que renuncies por completo a las hamburguesas, alcanza con comenzar poco a poco a intercambiando una porción de carne de res cada semana por una porción de pollo: ¡ahorrarás 0.71 toneladas de CO2 al año por persona!

8. Comer más plantas (y hongos), y menos productos de origen animal

Relacionado con lo anterior, incorporar platos con mayor enfoque en plantas y hongos sin importar en qué punto te encuentres en tu camino hacia un estilo de vida más amigable con el clima es siempre la mejor opción posible. 

Así, con un cambio sutil estarás reduciendo tu consumo de productos de origen animal lo que significa de por sí un aumento de tu impacto positivo.

9. Empezar a compostar

En la medida del espacio que tengas y sin necesidad de dedicar enormes cantidades de tiempo, no dudes en comenzar tu propio sistema de compostaje en casa, o investigar sobre los puntos comunitarios de compostaje cercanos. Si no hay opciones disponibles, busca alguna organización sin fines de lucro o ciudadanos que aboguen por aumentar las opciones de compostaje en tu área.

Con este hábito, se reducen a la mitad los residuos que van al relleno sanitario, se ahorran emisiones de metano y se fomentan suelos saludables. ¿Qué más pedir?  

10. Preferir el vidrio o el aluminio en lugar del plástico

Siempre que puedas, elige envases de vidrio o de aluminio antes que los de plástico. 

Te decimos esto porque estos dos materiales tienen una tasa de reciclaje mucho mayor que el plástico, del que se reinserta a la cadena de producción un muy bajo (esto es así en todo el mundo).  

Claro, cuando termines de usarlos asegúrate de depositarlo en el contenedor adecuado para reciclaje ?.



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Author: Meri Castro

9 tips rápidos para reducir el desperdicio de alimentos y convertirte en héroe ambiental

En muchas partes del mundo, desperdiciar comida se convirtió en un hábito: se compra más de lo que se necesita, se deja que las frutas y los vegetales se echen a perder o se piden porciones más grandes de lo que se puede comer. Estas costumbres pueden parecer mínimas pero añaden presión y dañan a la naturaleza -que es de donde proviene nuestra comida-. 

Detrás de cada bocado que no se aprovecha se pierde el trabajo, el esfuerzo y los recursos valiosos, como el agua, las semillas, etc., que se utilizaron en la producción (y eso sin contar lo que se usó para el transporte). En pocas palabras, desperdiciar comida aumenta los gases de efecto invernadero que causan el cambio climático.

"Un 17% de los alimentos en los hogares y comercios al por menor se echan a perder o se desperdician."
Unep https://www.instagram.com/p/CqVGEznoZtD/

Es decir, estamos hablando de un gran problema. A nivel mundial, entre la cosecha y la distribución minorista se pierde 14% de los alimentos producidos y en la instancia del consumidor, la cifra es de 17%. 

Acciones sencillas para reducir el desperdicio de alimentos 

La cantidad de comida que se descarta desde el momento de la cosecha y hasta que llega al comercio es conocida como pérdida de comida. En cambio, la parte de alimentos que no se aprovecha a nivel del consumidor o del comercio minorista en sí mismo se conoce como desperdicio de comida. 

Imagen con 3 bananas, 1 muy madura. "Un tercio de toda la producción de alimentos va a la basura".
Se estima que hasta el 30% de los alimentos producidos a nivel mundial se desperdician directamente.

En cualquiera de las dos instancias mencionadas, hay mucho por mejorar. En especial, al considerar que vivimos en un mundo donde millones de personas tienen hambre. 

Compartimos algunas acciones sencillas que permiten optimizar el uso que hacemos de nuestros alimentos.

1. Comprar sólo lo que se necesita

Planificar las comidas ayuda a hacer compras más eficientes. Para eso, se puede hacer una lista y respetarla, que es clave para no hacer compras impulsivas. Este hábito ahorra comida y también dinero ?.

2. Elegir frutas y verduras “feas”

No hay que juzgar a la comida por su apariencia. Verduras y frutas que tienen formas raras o están un poco magulladas suelen ser descartadas porque no cumplen con la estética que se espera. Sin embargo, tienen el mismo sabor así que no las discrimines. incluso las que están más maduras sirven para licuados, jugos y postres.

3. Almacenar los alimentos de forma inteligente

Mover los productos más viejos al frente de tu alacena o refrigerador y los más nuevos hacia el fondo. Utilizar bolsas o recipientes herméticos para mantener alimentos frescos por más tiempo y chequear que los paquetes estén bien cerrados para que ningún insecto entre en ellos.

4. Prestar atención a las porciones

Servir porciones más pequeñas en casa y compartir platos muy abundantes en los restaurantes.

5. Amar las “sobras”

Si no comiste todo lo que cocinaste, frizarlo es una gran opción. O también usar esos ingredientes para armar otra comida. 

6. Dar nueva vida a los descartes

Los restos de frutas y verduras pueden compostarse. De esta manera, los nutrientes vuelven a la tierra y se reduce la huella de carbono. 

7. Respetar al alimento

La comida nos une. Reconecta con nuestro alimento interesándote por los procesos que la hacen posible. Leer sobre cómo se produce y quiénes la cultivan es un gran inicio . 

8. Apoyar a los productores locales 

Al comprar a los productores de tu zona estás respaldando a familias trabajadoras y a pequeños comercios. Al mismo tiempo,  es una forma de combatir la contaminación que genera el transporte (cuanto menor la distancia recorrida, menor las emisiones).

9. Compartir es ocuparte

Por último, donar la comida que de otra forma se desperdiciaría es un último y efectivo recurso. 

Estos cambios en tus hábitos pueden tener un impacto global muy grande. Es momento que pases a la acción y hagas tu aporte para detener el desperdicio de comida. Hazlo por las personas y por el planeta  ??.

Fuente: FAO

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Author: Meri Castro

Día Mundial del Suelo: cómo nuestra salud depende de este universo que vive bajo nuestros pies

A veces nos maravillamos tanto mirando el cielo (con sus atardeceres, sus tormentas, su celeste prístino y sus luces nocturnas) que olvidamos que bajo nuestros pies también existe un universo maravilloso por descubrir.

Lo bueno es que cada 5 de diciembre, cuando el calendario marca un nuevo Día Mundial del Suelo, tenemos una oportunidad perfecta para entender por qué es un tesoro invaluable que es súper interesante conocer. 

Agricultura Ecológica: preparación de la tierra y de las semillas.

El lema de 2023 tiene como objetivo concientizar sobre la importancia y la relación entre el suelo y el agua para lograr sistemas agroalimentarios sostenibles y resilientes.

¿Qué es el suelo? 

El suelo no es tierra nada más. En verdad es una combinación (casi mágica) de restos de roca que se fue erosionando y de materia orgánica donde pequeños animales y abundantes microorganismos viven, se reproducen y mueren, aportándole fertilidad.

Agricultura Ecológica: preparación de la tierra y de las semillas.

Podemos decir que es en el suelo donde todo comienza porque es la base que sostiene la producción de alimentos, que filtra el agua, donde crece nuestra medicina y la que nos permite combatir y adaptarnos al cambio climático (al almacenar carbono). 

Es decir, se trata de un escenario donde acontecen procesos químicos y físicos muy complejos aunque pasen desapercibidos ante nuestros ojos. Pero este proceso lleva mucho tiempo: cada centímetro de suelo tarda más de 1000 años en formarse

Se entiende por qué estamos frente a un recurso no renovable. Este suelo que tenemos es el único suelo que habrá a lo largo de nuestras vidas y por eso es crucial cuidarlo. 

5 beneficios de cuidar el suelo

Este invaluable ecosistema subterráneo viene sufriendo la presión de las actividades humanas. El resultado es que su capacidad se viene degradando debido a la erosión, los desmontes, el sobrepastoreo, las labranzas inadecuadas, la falta de rotación de cultivos y la expansión de las fronteras agrícolas.

Necesitamos cambiar la forma de hacer las cosas si es que queremos preservar y regenerar esta capa vital. Si nos comprometemos a cuidar los suelos tendremos todos estos beneficios:

1. Agua limpia

Los suelos son clave para el suministro de agua limpia porque capturan, almacenan y filtran el líquido y lo transforman en seguro para beber. 
Además, se convierten en depósitos naturales que hacen que el agua esté disponible para cultivos.

2. Mayor seguridad alimentaria

Casi la totalidad de los alimentos que consumimos (95%) se produce en nuestros suelos. Debemos procurar que el contenido de nutrientes sea óptimo para tener cosechas saludables y abundantes. 
Reformular las prácticas agrícolas actuales y buscar otras maneras sostenibles de producir en armonía con los ciclos naturales (como la agroecología y los sistemas biodinámicos) es un primer paso en este sentido. Sólo así podremos proveer a la creciente población mundial y aumentar 50% más de alimentos que necesitamos para 2050.

3. Más diversidad

Los suelos albergan la cuarta parte de la biodiversidad de nuestro planeta. Hay más organismos vivos en una cucharada de tierra que personas en nuestro planeta
Cuidar la trama de la vida desde el suelo hará a nuestro planeta resiliente, adaptable y saludable. Para eso, nuevamente serán la agricultura orgánica, el pastoreo por rotación, la rotación de cultivos y la agricultura de conservación los métodos que aumentan de manera sostenible la productividad agrícola sin degradar los recursos de suelo y agua.

4. Menos gases de efecto invernadero

Cuando se gestionan de forma sostenible, los suelos pueden jugar un papel importante en la mitigación del cambio climático almacenando el carbono (secuestrando carbono) y disminuyendo las emisiones de gases de efecto invernadero a la atmósfera. 
Los suelos sanos con un alto contenido de materia orgánica también pueden almacenar grandes cantidades de agua, que ayuda a los cultivos a sobrellevar la sequía y adaptarse a las precipitaciones extremas.

5. Más medicinas

A partir de los microbios del suelo se crearon más de 500 antibióticos, incluida la penicilina. Es por esto que cuidarlo y a sus microorganismos está relacionado con cuidar nuestra salud, en más de una forma.

No es posible tener un planeta sano con suelos degradados. Encarar una gestión sostenible y las técnicas de cultivo cuidadosas pueden revertir esta tendencia. Es tiempo de hacer correr la voz ??



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Author: Meri Castro

3 consejos para hablar de cambio climático con niños y niñas

Es un hecho: tenemos que hacer espacio en los hogares y las escuelas para hablar de la realidad ambiental y eso incluye al cambio climático. Se hace una tarea casi obligada cuando pensamos en que las generaciones más jóvenes sólo conocen lo que es vivir en un planeta marcado por la crisis climática.

Issy Pountney, portavoz juvenil de Greenpeace en el Reino Unido, visita la escuela primaria de Southwark Park e imparten charlas inspiradoras en todo el país sobre los desafíos de proteger nuestro planeta y lo que las personas pueden hacer para ayudar.

No hay que olvidar que, a su manera, las niñeces entienden que su futuro está atado a la suerte de un mundo cada vez más caliente e inestable lo que puede generar angustias y miedos. Con más razón entonces, tenemos que generar entornos de diálogo en los que ayudarlos a entender mejor y crear soluciones juntos para este tiempo tan desafiante.

Las ideas que compartió la bióloga argentina Lu Peirone desde su cuenta de Instagram nos parecen un gran puntapié para quienes quieran empezar a fomentar el cuidado de la naturaleza y la consciencia sobre el cambio climático en niños y niñas.

¿Cómo empezar a hablar de cambio climático con las niñeces?

Para poder intercambiar ideas y aprender juntos hay que tener presente estos 3 consejos:

1- Mantener una conversación abierta

Voluntarios de Greenpeace Israel abren atractivos stands informativos por todo el país con actividades para promover la demanda climática legal de Greenpeace contra el nuevo plan de perforaciones de gas del gobierno en el Mar Mediterráneo.

Entender el cambio climático y lo que implica para la vida de las personas, las especies y los ecosistemas ya es complejo para las personas adultas, así que es lógico que lo sea aún más para niños y niñas.

En este sentido, hay que entender que no es una cuestión que vayamos a resolver en una sola charla. Por el contrario, se trata de abrir un ida y vuelta en el que ir abordando los temas de a poco

En especial si pensamos que lo ambiental es un eje que está continuamente actualizándose y que puede ir derivando en nuevas preguntas. 

Una buena idea puede ser ir abordando de a una problemática a la vez. Por ejemplo, residuos; conservación de especies, movilidad sustanteble, etc.

Te proponemos ayudarte con nuestra revista Semillas, que está pensada para el público infantil y es digital y gratuita. En cada número vamos explorando diferentes temáticas así que puedes elegir la que más te guste y tendrás una buena excusa para charlar sobre el ambiente y divertirse.

Así, irá naciendo un entorno seguro donde chicos y chicas puedan expresar sus preocupaciones y dudas.

2. No asustarlos

Voluntarios de Greenpeace Israel abren atractivos stands informativos por todo el país con actividades para promover la demanda climática legal de Greenpeace contra el nuevo plan de perforaciones de gas del gobierno en el Mar Mediterráneo.

Para que entiendan la gravedad de la crisis climática no es necesario generar miedo, explica Lu Peirone. Porque, además, el miedo es un sentimiento que paraliza y desamina, que es todo lo opuesto de lo que queremos que suceda cuando hablemos de cambio climático.

Una propuesta sencilla y poderosa es jugar. Puede ser leer cuentos que hablen sobre cómo es convivir con la naturaleza o sumarse a actividades ambientales como hacer huerta, llevar a reciclar materiales, ir a plantaciones de árboles o ser parte de jornadas de limpieza.

Otra gran manera de generar conciencia es que padres, madres, tíos o maestros se conviertan en un modelo a seguir. En definitiva, mostrar al adulto responsable y cuidadoso del ambiente en quien querés que se conviertan.

Hablando de ejemplos que inspiran a los más pequeños, te invitamos a que conozcas a Lina, la superheroína de Greenpeace, y a sus amigos del arcoiris

Esta serie, creada por Greenpeace gracias al apoyo de nuestros socios, expone los problemas ambientales que atravesamos desde la mirada de esta una niña de nueve años que vive con su abuelo Günther en un barco en el que surcan juntos los mares y ríos del mundo.

En cada capítulo, de aproximadamente 11 minutos de duración, Lina y sus amigos enfrentarán aventuras para cuidar el planeta ??.

3. Crear un vínculo emocional con la naturaleza 

La oficina de Greenpeace en Asia Oriental en Seúl celebró un ‘evento de carrera no presencial, Earth&Run Plogging’ durante el mes de junio como parte de la campaña Plastic Zero Korea. Plogging es una palabra compuesta de las palabras suecas ‘plocka upp’ (que significa ‘recoger’) y ‘jogging (inglés)’
© Patricio Miranda / Greenpeace

Como dice Peirone en su publicación, existen muchos estudios psicológicos que señalan que el lazo que se crea en la infancia con la naturaleza influye mucho en el comportamiento que tenemos de adultos para con el ambiente

Sin duda, se trata de establecer una empatía con el entorno natural y los seres que lo habitan. Tomarse el tiempo de ir a un espacio verde (patio, plaza, parque, reserva urbana, etc.) y dedicarse a observar lo que nos rodea es un buen inicio. 

En conclusión, alimentar ese primer vínculo con la tierra que habitamos puede despertar una sensibilidad que es innata pero que puede adormecerse de tanto vivir en la ciudad.

Peirone recuerda que David Sobel, un reconocido educador ambiental estadounidense, siempre dice que “es más efectivo enseñar en la niñez las consecuencias positivas de amar a otros seres vivos que las consecuencias negativas de vivir inmersos en un sistema destructivo”.

En conclusión, acompañar a niños y niñas en su descubrimiento del planeta maravilloso que habitamos es una tarea esencial hoy más que nunca. 

Es que la naturaleza siempre es la solución: si la regeneramos estamos cuidando el presente y el futuro, y al visitarla encontramos paz y energía nueva en medio de una realidad crítica. 

 

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Author: Meri Castro

Hambre “a la carta”: 5 formas en que el cambio climático afecta la producción de alimentos

Es tiempo de llevar nuestra curiosidad culinaria más allá del plato y hacia los desafíos que enfrenta la producción de los alimentos.

El cambio climático no es sólo un invitado que se ha colado a nuestra mesa, sino que además está alterando el menú en su totalidad. No discrimina. Afecta cada aspecto de los alimentos, de los campos al mar, incluso los precios que pagamos en el mercado. 

Te invitamos a ponerte el delantal y explorar algunas de las maneras en que esta realidad climática cambiante está transformando nuestra relación con la comida

Agricultura

Un agricultor orgánico.

Los patrones climáticos se han vuelto casi impredecibles, las sequías más prolongadas y las inundaciones más frecuentes. En particular, quienes trabajan en el sector agrícola ven cómo estos eventos extremos perturban las prácticas tradicionales al punto de que la producción se reduce o se pierde, sin remedio. 

Ningún cultivo ni la cría de ganado está exento. En especial, se convierten en una amenaza para la producción de granos básicos como el arroz y el trigo, que están en la base de la nutrición de millones de personas.

La comunidad de Kaboedin es una de las dos comunidades que viven cerca de la proyectada mina de carbón Omkoi, cuya construcción está prevista en un área de 454.520 metros cuadrados. El informe de Evaluación de Impacto Ambiental (EIA) de este proyecto no cubre detalles del uso de los recursos hídricos. Esto puede afectar el arroyo, principal recurso hídrico de la comunidad. Las comunidades ya no pueden utilizar los recursos hídricos, que son el factor principal en la agricultura y también para el consumo diario.

El caso de Argentina, uno de los principales exportadores de trigo del mundo, es un ejemplo claro. Según datos de la ONU, este año se prevé que las exportaciones de trigo y soja para 2023 caigan un 28% en comparación con los niveles de 2022. 

Esto se debe a cómo el cambio climático llevó a un aumento de las temperaturas que, junto a la disminución de precipitaciones por el fenómeno de La Niña, mermaron la disponibilidad de agua y ha empeorado los impactos de la sequía. 

Por su parte, Chile atraviesa la sequía más larga de la región en al menos mil años, según el último informe de la Organización Meteorológica Mundial sobre el estado del clima en América Latina. Tras 13 años de escasas precipitaciones, la situación agrava la tendencia a la desecación y sitúa al país a la cabeza de la crisis hídrica de la zona.

La región también sufre olas de calor intensas, cuya frecuencia y duración han aumentado por el cambio climático. En el estudio reciente realizado en la zona, los científicos de la Atribución Meteorológica Mundial han descubierto que el cambio climático inducido por el ser humano ha provocado que las temperaturas extremas en diciembre de 2022 fueran unas 60 veces más probables.

Pesca

Activista bajo el océano con un cartel "Los combustibles fósiles están matando al arrecife".

Nuestros océanos están severamente impactados por el cambio climático. Sus aguas están más calientes y ácidas, lo que lleva a la muerte de los arrecifes de coral y demás ecosistemas marinos. Tal desequilibrio deriva en problemas para toda la vida marina y, por ende, para la pesca. 

Sólo por citar a un ejemplo popular, el atún es sensible a los cambios de temperatura de las aguas donde vive. Por eso, se están desplazando de sus zonas habituales hacia aguas más frías. Los pescadores no tienen más opción que navegar más lejos para encontrarlos, lo que implica exponerse a más riesgos . 

El precio de la comida

Variedad de frutas y verduras

El cambio climático genera una presión indirecta pero sustancial en el costo de la comida a nivel global. Cada vez que la producción agrícola y pesquera se ven afectadas, la cadena de suministros se resiente y los precios suben

Se espera que en un contexto de temperaturas cada vez más altas, el rindes de los campos de granos baje alterando el abastecimiento y los costos. Un panorama semejante pondrá aún más en riesgo el acceso de las poblaciones más vulnerables a su plato de comida diario. 

Seguridad hídrica

Greenpeace despliega una pancarta gigante en el acueducto de Cigüela (Cuenca) para denunciar que “no hay agua para tanto regadío”

Es una obviedad decirlo pero sin agua, no hay sistema de alimentos. Para dimensionar de lo que estamos hablando, hay que decir que para producir 1 kg de arroz se utilizan 3.000 litros; para 1kg de pollo se requieren 3.920 litros de agua y para la misma cantidad de carne vacuna se necesitan 18.000 litros de agua. 

Como mencionamos antes, el cambio climático amenaza las reservas de este recurso vital para todos sus usos, incluida la agricultura. Los recursos de agua potable por persona disminuyeron 20% con el cambio climático y la contaminación, lo que hace declinar su calidad y seguridad.  

La escasez inducida por el clima añade otra capa de complejidad a la producción de alimentos.

Injusticia social

Las consecuencias de esta crisis climática no se distribuyen de forma pareja. Las comunidades vulnerables, por lo general en países en desarrollo, cargan con la inseguridad alimentaria más que el resto

Sus habitantes están más propensos a tener que migrar o viven en carne propia la pobreza y la injusticia social. 

Con toda esta información, no queda más que reconocer que el cambio climático es también una crisis alimenticia y del acceso a agua potable. 

Así que cuando saborees tu próxima comida, recuerda la importancia de tomar acción para frenar las emisiones que generan la crisis que atravesamos. Sin dudas, una gran manera de empezar es reclamar a las empresas y al sector de los combustibles fósiles que se hagan responsables de lo que han causado. 

A no olvidar que tenemos la capacidad de hacer que los alimentos sean abundantes, accesibles y equitativos para todos y todas, si aceptamos estos desafíos y trabajamos para afrontarlos. 

Transformemos al sistema alimenticio en uno sustentable y justo para afrontar la triple crisis planetaria ??.

Fuente: Greenpeace Filipinas  

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Author: Meri Castro