Archive for ChileSinCenizas

Día Mundial de la Conservación del Suelo: qué es y por qué es importante protegerlo 

Cada 7 de julio, el Día Mundial de la Conservación del Suelo nos brinda la oportunidad de volver la mirada hacia un ecosistema silencioso, pero indispensable. Comprender su importancia es el primer paso para proteger la biodiversidad que resguarda y los beneficios que aporta a toda la vida en el planeta. 

© Greenpeace

¿Qué es el suelo? 

Es difícil proponer que se entienda y valore el suelo cuando la mitad de la población mundial vive en áreas urbanas y, por ende y con lógica, una gran mayoría cree que estamos hablando del pavimento o de las baldosas por las que circulan a diario. 

Para empezar, entonces, se hace necesario decir que el suelo es algo mucho más rico y vital para nuestra existencia de lo que creemos. De hecho, nos provee del 95?% de nuestros alimentos. Estamos hablando de la capa más superficial del planeta conformada por roca y materia orgánica donde viven millones de microorganismos y animales, bacterias, hongos, todo un universo microscópico que habita debajo de la manta artificial del asfalto. 

Para comprender mejor, podemos decir que en este mismo momento, si el suelo está sano, bajo nuestros pies están ocurriendo infinitos procesos físicos y químicos, que generan riqueza orgánica y son una pieza clave del equilibrio del mundo. 

De ahí, que el suelo se convierte en el medio natural para el crecimiento de las plantas además de cumplir otros roles claves, como retener agua, almacenar carbono y ayudar a regular la temperatura atmosférica.

El suelo es tan increíble que también le cabe esta definición de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO): “es el producto final de la influencia del tiempo combinado con el clima, topografía, organismos (flora, fauna y ser humano), de materiales parentales (rocas y minerales originarios)”.

En definitiva, estamos hablando de una gran reserva de biodiversidad que, sin embargo, no cuidamos como corresponde. Así es que 33?% de los suelos están degradados, según reporta FAO. En especial actividades como la ganadería y la agricultura amenazan su equilibrio debido al uso desmedido de agroquímicos y maquinarias. También las inundaciones, sequías, y otros eventos potenciados por la crisis climática, lo dañan de manera irreparable llevando a la muerte a ácaros, colémbolos, escarabajos. En esos momentos, ocurre una catástrofe ambiental silenciosa, de la que buena parte del mundo no se entera. 

Los animales y microorganismos que dan vida al suelo están desapareciendo 

Quema de turberas en North York Moors, Reino Unido.
Árboles y tierras azotadas por la sequía – Documentación sobre sequías en Australia.

Hasta ahora podemos decir que hay más organismos vivos en una cucharada de suelo sano que personas en la Tierra. Sin embargo, si continuamos a este ritmo de destrucción, quizás esto no sea así por mucho tiempo más.  

Según el estudio “Evaluación del riesgo de extinción global de especies dependientes del suelo: avances recientes y recomendaciones” promovido por Conservación Internacional (CI) y la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) ya hay 35 especies ligadas al suelo extintas (entre ellos la ‘tijereta gigante’ (Labidura herculeana) del Atlántico) y muchos aun están en situación crítica, a pesar de tener una suprema importancia para la salud del suelo. 

El problema radica en que, aún en la actualidad, no se tienen suficientes datos como para trazar un cuadro de situación más precisa. De hecho, este informe sostiene que la biodiversidad del suelo está actualmente muy poco representada en esta famosa Lista Roja de Especies Amenazadas de la UICN. Si bien hay registradas 8.653 especies que dependen del suelo (la mayoría son vertebrados, como los topos, aunque también invertebrados como gusanos, termitas, hormigas), se estima que de ellos, el 20% está en riesgo de extinción y otro 20% está en la categoría ‘Datos Insuficientes’. Neil Cox, uno de los integrantes del estudio, destacó que de los dos millones de especies de hongos, apenas el 0,04% figura en ella.

Lo crucial es que sin estos “ingenieros de la tierra” (escarabajos, arañas, ácaros, tijeretas, gusanos, termitas, hormigas, etc) la calidad del suelo decrece día a día y, con ellos, peligre la agricultura y la alimentación humana. 

Por todo esto, de ahora en más es importante mirar hacia el suelo con otros ojos para entender que, bajo cada paisaje, existe un ecosistema cuya conservación resulta clave para enfrentar los desafíos ambientales del presente y del futuro.



Chile sin cenizas

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Author: Meri Castro

Día Internacional de los Bosques: incendios, bosques nativos y el pedido de un #ChileSinCenizas  

Cada 21 de marzo se conmemora el Día Internacional de los Bosques, un ecosistema que es de gran importancia en Chile, dado que cubren 23,8% (18.030.735 hectáreas) de la superficie nacional, según datos del Catastro Vegetacional de Conaf, al año 2021. De ese total, 14.737.486 hectáreas son de Bosque Nativo, lo que representaba el 81,74% de los recursos forestales del país. 

©Nilmar Lage / Greenpeace

En la larga y diversa morfología de nuestro territorio contamos con distintos tipos de bosques: los áridos, el esclerófilo, el húmedo relicto, de alerces milenarios y el templado valdiviano; que son hogar de gran cantidad de especies y de los que también las personas, incluídas las que vivimos en las ciudades, dependemos para tener una buena calidad de vida.

Bosques y economías: más allá de su valor transaccional

Este año, el lema propuesto por la FAO es “Bosques y economías”, en un intento de poner en el centro la importancia que tienen estos ecosistemas para sostener la agricultura familiar y comunitaria, mejorar la productividad agrícola y salvaguardar la salud de las cuencas hidrográficas. 

Es cierto que los bosques nativos contribuyen al funcionamiento de las sociedades, gracias a, por ejemplo, la producción de oxígeno; el acceso a agua limpia y abundante, así como por ser grandes reguladores de los ciclos hidrológicos y meteorológicos (estos ecosistemas influyen en la reducción de la erosión del suelo y la sedimentación de los canales, a la vez que favorecen la recarga del agua subterránea y contribuyen al reciclaje del agua atmosférica); también son contenedores de la mayor biodiversidad del mundo, y tienen una tremenda capacidad para almacenar carbono, entre otras funciones.

Pero no es justo tomarlos sólo por funciones transaccionales. Debemos valorarlos en cuanto son protagonistas centrales del ciclo vital de la naturaleza, como patrimonio natural y nacional, que alberga formas de vida que han evolucionado por millones de años, y que debemos cuidar, pensando en que son el legado más preciado que podemos dejar a las generaciones futuras

Nuestros bosques en peligro: la deforestación y los incendios que no frenan

A nivel mundial, se pierden cada año 80 millones de hectáreas de bosques en el mundo, una cifra que debería ponernos en alerta de inmediato. Con cada hectárea que se destruye, se extingue el hábitat de cientos de miles de especies de plantas, animales, hongos y toda la riqueza que surge de sus interacciones, Al mismo tiempo, perdemos inmensas áreas de de estos complejos ecosistemas que tienen un rol indispensable en la mitigación de los efectos de la crisis climática.

Park Wildfires in California. © David McNew / Greenpeace
© David McNew / Greenpeace

La velocidad de deforestación -ya sea por decisiones ‘productivas’ o por incendios- en el planeta es hoy una de las grandes amenazas, a la que hay que sumar la perturbación de los bosques posterior al paso del fuego. 

Los incendios en Chile, una tragedia que no vamos a normalizar

En particular, en Chile, la enorme cantidad de incendios que enfrentamos cada año está lejos de ser algo que podamos considerar normal. Sólo en la última década, las llamas arrasaron una superficie similar a 10 veces el Parque Nacional Torres del Paine; llevándose vidas humanas, casas, trabajos, bosques y animales. 

Para peor, está comprobado que la gran mayoría de los incendios en nuestro país comienzan por una acción humana. Una chispa completamente evitable. Una decisión que pudo ser distinta. No son hechos aislados ni naturales. Y, aún así, seguimos llegando tarde.

Exigimos #ChileSinCenizas  y logramos una victoria ciudadana

Manifestación afuera del Congreso.

© Christian Zamora Veas / Greenpeace

Ante esta emergencia, desde Greenpeace lanzamos la campaña #ChileSinCenizas, un llamado urgente a aprobar la Ley de Prevención de Incendios entendiendo que es un paso en el camino correcto porque representa un avance fundamental para evitar nuevos desastres en el futuro. 

En muy pocas semanas la petición logró reunir las voces de más de 66 mil personas que exigieron al Congreso hacer su trabajo y legislar en las materias que se requieren. 

Al mismo tiempo, activistas de Greenpeace se manifestaron en dos ocasiones en las afueras del Congreso Nacional para representar el clamor ciudadano que exige al la aprobación del proyecto de ley.

Si aún no contamos con una ley que ayude a prevenir estas tragedias, hubieron avances relevantes en su tramitación tanto en cámara baja como alta. Ahora exigimos que esto pueda ser resuelto a la brevedad por el Congreso, para que el país cuente con leyes que nos protejan.

Sin embargo, nada de esto fue casual Fue el resultado de una ciudadanía organizada que exigió a los legisladores asumir su responsabilidad frente a una crisis que ya no admite más dilaciones. Chile necesita contar con instrumentos para prevenir, mitigar y reducir el riesgo asociado a los incendios forestales en todo el territorio nacional.



Chile sin cenizas

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Author: Meri Castro

#ChileSinCenizas: mientras el fuego avanza, la prevención sigue detenida en el Senado

© Pablo Hidalgo / Greenpeace
© Pablo Hidalgo / Greenpeace

En lo que va de la temporada de incendios (2025-2026), la superficie afectada a nivel nacional alcanza las 63.523 hectáreas, una cifra tres veces superior a la registrada en la temporada anterior. En este momento, las regiones del Ñuble y Biobío son las más afectadas. La destrucción que el fuego va dejando tras de sí nos resulta tristemente familiar y nos pone de cara a una nueva emergencia que requiere de nuestra reacción y acción. 

Por eso, desde Greenpeace lanzamos un llamado urgente a aprobar la Ley de Prevención de Incendios -en trámite hace más de dos años en el Congreso-, a pesar de que es una normativa perfectible, representa un avance fundamental para evitar nuevos desastres. 

Tu firma es clave para que el país deje de reaccionar ante el fuego y comience a prevenirlo. Mientras más seamos, más fuerte nos haremos escuchar. 


El fuego de cada verano, una historia que se repite

© Pablo Hidalgo / Greenpeace
© Pablo Hidalgo / Greenpeace

Los veranos deberían estar sólo asociados a ser una temporada de descanso y de disfrute, un tiempo ideal de temperaturas más amables y de momentos al aire libre. Sin embargo, para cientos de miles de chilenos y chilenas, la época estival no trae tranquilidad sino alerta y preocupación porque saben que es cuando el fuego vuelve. 

En un contexto de calor extremo y sequía, ambos empujados por la crisis climática, el terreno está preparado para que cualquier chispa se transforme en tragedia. Sin embargo, aún a sabiendas de esto, las medidas de prevención no avanzan con la URGENCIA  que el país necesita. Los cambios estructurales que podrían hacer la diferencia brillan por su ausencia y, tal inacción, nos deja expuestos a que el fuego vuelva a arrasar, una y otra vez.

Lo que viene aconteciendo cada verano confirma que esto no es un miedo infundado: en la última década, las llamas arrasaron una superficie similar a 10 veces el Parque Nacional Torres del Paine; llevándose vidas humanas, casas, trabajos, bosques y animales. Quienes han padecido un incendio, saben que la marca en sus vidas y territorios quedará allí por siempre.

Como si esto no fuera poco, está comprobado que la gran mayoría de los incendios en nuestro país comienzan por una acción humana. Una chispa completamente evitable. Una decisión que pudo ser distinta.  No son hechos aislados ni naturales. Y, aún así, seguimos llegando tarde.

No olvidemos que el fuego no tiene la última palabra. Por el contrario, como ciudadanos y ciudadanas, no podemos resignarnos a que esta historia se repita. El primer paso que te proponemos es dejar de normalizar que cada verano los incendios arrasen miles de hectáreas, hogares, animales y vidas

De hecho, hoy tenemos una oportunidad histórica para actuar antes de que sea tarde. Por eso, súmate para exigir a parlamentarias y parlamentarios que aprueben de inmediato la Ley de Prevención de Incendios, que lleva más de dos años en el Congreso. Al mismo tiempo, estaremos demandando:

1. Una planificación territorial que incorpore la gestión del riesgo de desastres en las decisiones públicas.

2.Políticas efectivas de prevención y educación ambiental, acompañadas de recursos suficientes.

3.Diversificación de los territorios con vegetación nativa y protección de los ecosistemas hídricos.

No podemos esperar a que las llamas vuelvan a arrasar con todo para que reaccionemos. Por eso, un CHILE SIN CENIZAS es posible. Actuemos hoy, cuidando el presente para resguardar el futuro de las próximas generaciones. 

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Author: Meri Castro