Archive for Clima y Energía

Día mundial de la Ecología: así cuidamos la trama de la vida en el planeta

Noviembre comienza con una efeméride especial: el Día Mundial de la Ecología. Por eso, te contamos de qué se trata esta disciplina científica que se nombra mucho pero se conoce poco.

Por supuesto, también aprovechamos para saludar a ecólogos y ecólogas, quienes trabajan observando e interpretando la biodiversidad. Ellos y ellas saben más que nadie cómo es la trama de la vida en nuestro planeta y cómo protegerla.

¿Qué es la ecología y qué estudia?

La ecología es una rama crucial de la biología que estudia las relaciones que hay entre los seres vivos y su entorno. Su trabajo es de gran importancia por todos estos motivos: 

  1. Ayuda a entender cómo funcionan los ecosistemas y cómo las diferentes especies interactúan entre sí y con su hábitat. Este punto es muy importante para proteger la biodiversidad y los recursos naturales. ?
  2. Genera conocimiento para diseñar áreas protegidas y estrategias de conservación efectivas. ?
  3. Permite identificar cómo los cambios en el ambiente afectan a las especies y ecosistemas. Por ejemplo, cómo el calentamiento global está impactando en la temperatura de los océanos o cómo la destrucción de los bosques nativos afecta la vida silvestre. ?
  4. Proporciona información clave para manejar de forma sostenible los recursos naturales. ?
  5. Ayuda a prevenir y mitigar problemas ambientales como la extinción de especies, la degradación de ecosistemas y la pérdida de biodiversidad. ?

En resumen, la ecología genera conocimientos para comprender más en profundidad cómo funciona nuestro planeta. Esta información valiosa habilita a que se pueda conservar la naturaleza, manejar los recursos de forma sostenible y hacer frente a los desafíos ambientales que enfrentamos en nuestra era.

Desde Greenpeace repasamos 3 ejes en los que trabajamos fuertemente y que son centrales si queremos crear un futuro verde, sostenible y justo para todos los seres del planeta.

Océanos: protegerlos para conocerlos

El actor Pedro Alonso, se une a Greenpeace para llamar la atención sobre la urgencia de aprobar un Tratado Global de los Océanos a través de un cortometraje de excepcional belleza.

Sabemos que los océanos son hogar de una enorme biodiversidad y son claves en la regulación del clima del planeta (absorben dióxido de carbono y radiación solar, etc).  

Ahora bien, para lograr conservarlos y entender su ecología, primero hay que frenar su destrucción. Debemos comenzar, de forma urgente, a proteger los mares y océanos de todo el mundo.

Decimos NO a la perforación petrolera en el Mar Argentino.

Decimos NO al avance de la salmonicultura en los mares patagónicos de Chile. 

Exigimos que detengan la pesca intensiva sin control. 

Bosques: un hogar de la biodiversidad que desaparece

Es imposible hablar de ecología sin hablar de bosques. Es que es en los bosques nativos donde se concentra más de la mitad de la biodiversidad terrestre del planeta

Esto parece importar poco porque la deforestación avanza sobre ellos sin piedad. La frontera agropecuaria, empujada por la codicia desmedida de los intereses comerciales, se lleva puestas miles de hectáreas de bosques por día.

Nada de esto es gratis. La deforestación se paga con más crisis climática, más desaparición de especies en peligro de extinción, más desalojos de comunidades campesinas e indígenas y más pérdida de recursos claves como alimentos, medicinas y maderas. 

Exigimos Deforestación Cero y pedimos que la destrucción de los bosques sea considerada un delito penal.

Estamos en emergencia climática

Aunque las voces negacionistas digan lo contrario, el cambio climático es una realidad. ¿Cómo no verlo? Sus consecuencias están ante nuestros ojos: ecosistemas de todo el planeta alterados para siempre, modificación de las temperaturas y patrones de precipitación, migraciones de especies, etc. 

Un ejemplo más son las miles y miles de especies que deben variar su distribución y sus ciclos vitales ante este clima cambiante y extremo. Lamentablemente, aquellas que no pueden adaptarse con tanta rapidez, corren un riesgo de extinción más alto. 

Desde Greenpeace repetimos, una vez más, que es crucial tomar medidas urgentes que permitan reducir las emisiones de gases de efecto invernadero para poner un freno al aumento de la temperatura. 

Es urgente invertir en energías limpias y renovables y empezar a abandonar los combustibles fósiles -cuya quema es lo que más contribuye al aumento de la temperatura global-.



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Author: Meri Castro

Sequía en Amazonas: impactantes imágenes de la crisis que sufre el bosque tropical más grande del mundo

La selva tropical contiene la quinta parte del agua dulce del mundo, pero la deforestación, las lluvias escasas y el calor implacable están dejándola seca.

Cuando pensamos en la Amazonía, enseguida vienen a nuestra mente miles de kilómetros de selva frondosa y exuberante. Anchos ríos marrones e infinidad de aves, reptiles, insectos, peces, monos, felinos, habitando en medio de la vegetación tupida. Además de, por supuesto, cientos de tribus de pobladores originarios y ancestrales, viviendo en perfecta simbiosis con ese territorio natural.

Incluso nos parece que el bosque tropical más extenso del mundo es tan inabarcable como indestructible. Sin embargo, la Amazonía tampoco se salva de la ambición de los intereses comerciales y, mucho menos, de ser parte de un planeta cada vez más caliente. 

Así es que hoy las imágenes de la fuerte sequía que puso al estado brasileño en emergencia recorren el globo y nos muestran los estragos del clima cambiante que vivimos. 

Aunque cueste asimilarlo, la cantidad de agua en ríos y lagos de la cuenca llegó a niveles muy bajos, sin precedentes, en el mes de septiembre desatando una crisis humanitaria y muerte masiva de peces y de delfines rosados

En este contexto, aumentan los incendios forestales que ya hacen del aire de Manaos, una ciudad de dos millones de habitantes, un peligro para la salud. 

Incendio

Esta situación dramática podría empeorar de manera drástica en estos días, cuando se espera que la sequía esté en su nivel más alto.

¿Qué consecuencias tiene la sequía en Amazonas? 

A principios de mes uno de los primeros ríos llegó a su nivel más bajo alguna vez registrado, mientras que otros se acercaban a niveles históricos. Tan seco estaban los cauces que en muchas zonas aparecieron enormes bancos de arena donde antes pasaban barcos.

Una imagen aérea de los alrededores de Tefé, impactados por la severa sequía.
A principios de octubre, Greenpeace Brasil realizó su primer viaje de campo como parte del proyecto Alas de Emergencia 2023 en Tefé, estado de Amazonas, llevando ayuda humanitaria a las personas más afectadas por la histórica sequía en la selva amazónica y ofreciendo apoyo logístico a organizaciones que investigan la Impactos sobre la fauna local.
Una imagen aérea de los alrededores de Tefé, impactados por la severa sequía.

Así se ve la sequía que no sólo trajo escasez de agua potable sino que también de gas, alimentos y otros productos de primera necesidad. Las autoridades sanitarias informaron a medios como Mongabay que: “Han empeorado los casos de enfermedades respiratorias, diarrea y otros problemas de salud asociados”. 

Para peor, en una zona donde la navegación es la principal vía de comunicación, han quedado aisladas decenas de miles de personas que viven en comunidades remotas y que solo pueden trasladarse por bote.

Delfines

Más de cien delfines amazónicos, incluidos los delfines rosados en peligro de extinción, fueron encontrados muertos en el lago Tefé, en el estado de Amazonas. Imagen cortesía de André Zumak/Instituto Mamirauá.

La fauna también sufre: una cantidad incontable de especies animales mueren en una región conocida por su vida silvestre abundante. En el lago Tefé, por ejemplo, las temperaturas del agua continúan siendo elevadas y han aparecido más restos de delfines rosados -especie en peligro de extinción-, elevando el número de delfines muertos a 153

Peces

Muchos lagos y ríos de la Amazonía brasileña, como el Manacapuru, en el estado de Amazonas, registraron una mortandad masiva de peces debido a la sequía. Imagen cortesía de Defensa Civil de Amazonas.

¿Qué fenómenos agravan la sequía en Amazonas? 

Las pocas precipitaciones que caracterizan a esta época del año en la región se ven potenciadas por dos sucesos naturales que ocurren al mismo tiempo y que limitan la formación de nubes y las consiguientes lluvias.

Según explican desde Mongabay, uno de estos fenómenos es El Niño, que al calentar la superficie del agua en el océano Pacífico ecuatorial fuera de lo normal, produce corrientes de aire de este a oeste sobre la pluviselva amazónica. 

A su vez, el calentamiento de las aguas del océano Atlántico tropical norte crea vientos de norte a sur a lo largo del bioma. Estas corrientes de aire impiden la formación de nubes de lluvia.

Con estos factores en juego, la sequía se hace más intensa.

¿Cuál es la relación entre la sequía en el Amazonas y el cambio climático?

En la Amazonía el cambio climático y la deforestación se complementan entre sí para empeorar la situación. La práctica que destruye áreas boscosas para cultivar soja y criar ganado para exportación y las modificaciones en el clima hacen que la lluvia sea más escasa y las temperaturas más altas porque los árboles de la Amazonía liberan humedad, lo que baja la temperatura y forma nubes de lluvia.

Activista sostiene una pancarta en el lago seco de Tefé para mostrar los impactos de una grave sequía en la zona.
Activista sostiene una pancarta en el lago seco de Tefé para mostrar los impactos de una grave sequía en la zona.

A esta realidad que retroalimenta la sequía, hay que sumar un pronóstico nada auspiciante. Según los modelos climáticos “en las próximas décadas, con el aumento de las temperaturas causado por el cambio climático, estos eventos se volverán más frecuentes”,  afirmó Gilvan Sampaio, científico que monitorea patrones climáticos en el Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil al New York Times.

Y la frutilla del postre es que en una Amazonía que pierde árboles y donde llueve menos, la acechan incendios forestales frecuentes que se expanden con facilidad. En estos días el fuego ha hecho que el aire sea peligroso para millones de personas, incluidas algunas comunidades indígenas, y al mismo tiempo han secado ríos importantes a un ritmo récord.



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Fuentes: New York Times y Mongabay

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Author: Meri Castro

Los efectos del cambio climático en la Patagonia: los glaciares desaparecen ante nuestros ojos

Santa Cruz, Argentina. Marzo 06/2008 Parque nacional Los Glaciares. Campaña de cambio climatico de Greenpeace en el Glaciar Viedma.
Epígrafe Santa Cruz, Argentina. Parque nacional Los Glaciares. Greenpeace en el Glaciar Viedma

El cambio climático existe y sus consecuencias, que padecen a diario cientos de miles en seres de todo el globo, toman formas muy distintas entre sí. Una de las más conocidas es, por ejemplo, el derretimiento de los glaciares.

Estamos hablando de masas de hielo inmensas que están desapareciendo en este preciso instante. Según datos de MapBiomas, 42% de los glaciares andinos ya desaparecieron. 

Y aunque esta geografía sea tan lejana que cuesta imaginarlo, no por esto es algo menos real. En esta nota viajamos a través de testimonios a la Patagonia argentino-chilena, desde donde los testigos del derretimiento cuentan cómo es ver y oír al cambio climático.

El sonido del cambio climático

No es común tener la posibilidad de ver a los glaciares de cerca. Algo lógico cuando consideramos que 84% del total está ubicado en la Antártida y el resto en zonas montañosas de difícil acceso. Pero siempre hay excepciones.

Glaciar

La del montañista italiano Andrea Carreta es una de ellas. Este amante de las cimas, tras conocer la Patagonia chilena se enamoró de la zona y eligió mudarse junto a su familia al Parque Nacional Laguna San Rafael. Así es que desde 2016 trabaja como guía en el Glaciar Exploradores.

Después de años en las montañas, Carreta se convirtió en una voz autorizada que puede señalar con precisión sus cambios. Hoy asegura, consultado por National Geographic, que “El glaciar se está muriendo”.

Carreta detalla que el hielo retrocede casi un metro por año (910 cm) y que allí “Donde había hielo ahora hay lagunas”.

Incluso quienes visiten la zona podrán escuchar el sonido del cambio climático. Es decir, el que hace cada desprendimiento de hielo que se separa del glaciar para caer al agua. Un ruido que siempre ha existido, claro, pero que ahora se repite con una frecuencia aterradora en un mundo cada vez más caliente.

Dos activistas de Greenpeace mirando hacia el borde del Glaciar Upsala en el Parque Nacional Los Glaciares. Al fondo se ven las montañas. El Arctic Sunrise recorrerá la Patagonia y Chile durante 4 semanas, investigando hasta qué punto están desapareciendo los glaciares y los campos de hielo. Los hallazgos del equipo de investigación confirman que varios grandes glaciares, como los glaciares San Quintín y Upsala, que forman parte de los campos de hielo de la Patagonia Norte y Sur, se han adelgazado significativamente y han retrocedido varios kilómetros en los últimos años.

No hay misterio. El derretimiento de los glaciares patagónicos (que son 17.300 y están dispersos a lo largo de los Campos de Hielo del Sur y del Norte de Argentina y Chile) coincide con las temperaturas en alza, que a su vez están relacionadas con el aumento de las emisiones de carbono en la última mitad de siglo.  

Cada masa helada que se achica trae dos efectos inmediatos. Por un lado, las poblaciones cercanas se ven en peligro porque los desprendimientos causan estragos e inundan pueblos enteros que deben relocalizarse. Por otro, se pierde un recurso escaso como es el agua dulce (los glaciares acumulan más del 75 % de las reservas.)



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Así se ve el cambio climático en la Patagonia

Son muchos quienes como Carreta son testigos de los efectos del cambio climático en la Patagonia y alzan su voz al respecto. Hace poco, trascendió el trabajo de 4 estudiantes de la universidad estadounidense de Princeton que pusieron en imágenes esta realidad climática.

 Un activista de Greenpeace sostiene una antigua fotografía del Glaciar Upsala tomada en 1928 frente al glaciar tal como se encuentra hoy en el Parque Nacional Los Glaciares en Argentina.
Un activista de Greenpeace sostiene una antigua fotografía del Glaciar Upsala tomada en 1928 frente al glaciar tal como se encuentra hoy en el Parque Nacional Los Glaciares en Argentina.

Este grupo de amigos decidieron recorrer los glaciares de los cerros Fitz Roy, Río Blanco, Poincenot, Cerro Torre y Ventisquero Viedma en Argentina. La finalidad fue fotografiar su estado actual y comparar con registros de otras décadas para trazar mostrar cómo cambiaron a lo largo de los años, tal como años atrás hicimos desde Greenpeace.

Así hicieron un compendio de retratos como el siguiente del Glaciar Viedma, como era en 1910 y cómo es en 2023:

Uno de los jóvenes que estuvo en territorio, Michael Salama, fue entrevistado por el diario La Nación y describió así cómo es presenciar el derretimiento de los glaciares: 

“Recuerdo que bajábamos del primer punto en donde tomamos fotografías para nuestro proyecto, desde allí podíamos ver de cerca el Lago Viedma. Había un pedazo grande de hielo flotando sobre sus aguas. Y mientras seguíamos bajando, ese hielo se agrietó al medio y comenzó a desintegrarse. Más tarde, ese mismo día, pusimos la fotografía al lado de la que recién habíamos hecho. Ahí me di cuenta de que todo ese hielo había desaparecido”.

Trabajos como hacen evidente los cambios que muchos se esmeran en negar. Hay más de lo que pudieron documentar puede verse en este video

Los testimonios de quienes habitan y visitan el sur de la Patagonia son claros: la región sufre los efectos del calentamiento global y esta tendencia sólo está en ascenso. 

Es tiempo de entender que somos uno con los ecosistemas que nos sostienen y que salvarlos es cuidar nuestro futuro.  

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Author: Meri Castro

América Latina, víctima de la falta de acción climática global

Está comprobado que son los países de las economías más poderosas los que más aceleran el cambio climático con su nivel de consumo. Sin embargo, las consecuencias las pagamos en regiones como la nuestra.

Imagen aérea de una ciudad.

A pesar de que América Latina es responsable sólo del 8%de las emisiones del total de gases de efecto invernadero, son nuestros ecosistemas los que quedan vulnerables y es nuestra población la más expuesta a los eventos extremos.

Esto se traduce en las tristes cifras de 312.000 muertos y más de 277 millones de personas afectadas únicamente entre 1998 y 2020 por los impactos del cambio climático en Latinoamérica y el Caribe, de acuerdo a datos de la ONU. 

Esta es la realidad detrás del término “pérdidas y daños” que se escucha en las negociaciones climáticas. Es, ni más ni menos, el reclamo para que los más ricos aporten dinero a los países que ya están sufriendo los embates de un clima feroz.

Trazado este panorama, ¿qué esperar como región en el futuro inmediato y qué soluciones hay a mano?



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Así se vivirá el cambio climático en América Latina

Tatiana Céspedes, coordinadora de campañas de Greenpeace Colombia, fue consultada por el medio estadounidense Bloomberg en Línea respecto a los cambios que podemos vivir en los próximos años. 

Entre ellos, explicó que como nuestro clima está influenciado por los mares Atlántico y Pacífico y que, al estar subiendo la temperatura de sus aguas, ciudades como Río de Janeiro están en riesgo de huracanes.

En este escenario es esperable que urbes en las montañas de la cordillera de los Andes experimenten riesgos por inundaciones y deslizamientos del suelo. Y, a su vez, que territorios como los de Bogotá y Ciudad de México -que están ubicados donde antes existían humedales- también sufran deslizamientos.

Un niño camina por una calle inundada debido al tifón Tisoy en la ciudad de Legazpi, en la provincia de Albay, Filipinas.

Estos nuevos peligros agudizarán problemas que existen desde siempre en la región como la pobreza, las falencias en el acceso a la vivienda digna y la inseguridad alimentaria. 

Acá entra en escena otra paradoja. América Latina y el Caribe está teniendo un crecimiento urbano acelerado, que se traduce en mayor demanda de transporte, servicios públicos, insumos y productos en general. Esto que puede verse como algo positivo deriva en una mayor presión sobre los ecosistemas y los recursos que brindan, contribuyendo al desbalance en la naturaleza. 

El sector agrícola latinoamericano en el ojo del cambio climático

Al sector que es motor de la economía lo persigue su propia sombra. La actividad agrícola es responsable de 47% de las emisiones de efecto invernadero, por encima del promedio global, y es al mismo tiempo, una de las industrias que puede sufrir las mayores consecuencias por el golpe del cambio climático.

Plantación de plátanos en el campamento Zé Maria do Tomé, en Chapada do Apodi (CE), municipio de Limoeiro do Norte.

En este sentido, se proyecta que los rendimientos de los cultivos bajarán entre 7 y 8 % en promedio en la región de aquí a 2050, según el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

Éste es un estimado. Lo cierto es que la situación podría empeorar en caso de que surjan más plagas, haya escasez de agua o bajen los nutrientes en los cultivos.

En un mundo más caliente, sabemos que las sequías e inundaciones serán más frecuentes y durarán más tiempo. Por lo tanto, los cultivos no se darán como hasta ahora. Por ejemplo, en el norte de Colombia podría darse una reducción en el rendimiento del maíz y el frijol, mientras que México pasaría lo propio con los bananos.

Sequía en un campo de maíz cerca de Lommersum, Renania del Norte-Westfalia. Debido a la poca lluvia, el suelo debajo de las plantas jóvenes está seco y presenta grietas.

Argentina, que es hoy tercer exportador mundial de soja y segundo de maíz, no está exento de riesgos puesto que casi la mitad de su tierra es utilizada para agricultura. En tanto, la producción de café Ecuador se resentirá al igual que la de cacao en Perú. 

No sólo los trabajos están en riesgo sino la seguridad alimentaria. América Latina y el Caribe pagan los platos rotos de la falta de acción climática, como dice Blomberg en Línea. Entonces, quedarse de brazos cruzados no es opción.

Dinámica Norte/Sur, barajar y dar de nuevo ¿es posible?

Activista en una marcha global por el clima en Bogotá, sostiene un cartel "Acción climática es acción por nuestro futuro".

Dice la frase que no se pueden esperar resultados distintos haciendo siempre lo mismo. Entonces, si queremos frenar al cambio climático y mejorar la perspectiva de futuro que acabamos de mostrar, hay que cambiar desde la raíz.

Entre las medidas más urgentes, hay que implementar medidas de adaptación porque no tomar medidas para reducir los riesgos y las pérdidas es más caro que reparar luego los daños. A su vez, hay que invertir en resiliencia climática en todos los sectores (transporte sostenible, matriz energética renovable, industria menos carbonizada, etc.)

En otro nivel, ámbitos como el que habilita el G77 merece una mención. Conformado por más de 130 países en desarrollo y emergentes (entre ellos, Argentina, y a los que ahora se volvió a sumar México), representando al 80% de la población mundial, puede ser una herramienta clave.

En una geopolítica que se está sacudiendo, se abre una puerta de oportunidad para que las dinámicas históricamente desbalanceadas entre el Norte y el Sur Global empiecen a equilibrarse. 

Como dijo el Presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel a mediados de septiembre pasado en el encuentro del G77+China en Cuba que pasó casi desapercibido en los medios: “Después de todo este tiempo en que el Norte ha organizado el mundo según sus intereses, ahora le toca al Sur cambiar las reglas del juego”. 

Fuente: Bloomberg en Línea

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Author: Meri Castro

Los gigantes del petróleo ante la justicia: ¿qué tienen en común los combustibles fósiles y los cigarrillos?

Infraestructura para procesar petróleo en Arvin, California.
Infraestructura para procesar petróleo en Arvin, California.

El Estado norteamericano de California comenzó una cruzada judicial contra las mayores empresas energéticas del mundo. Si la jugada sale bien, esto podría ser un antes y después en la industria, como lo fueron los juicios a las tabacaleras por generar cáncer en personas fumadoras.

El cambio climático no es algo que apareció por que sí. Es una consecuencia del accionar de grandes intereses económicos que eligieron (y siguen eligiendo) engrosar sus arcas a expensas de la vida en nuestro planeta. 

De eso se trata la demanda que presentó el Estado de California a Shell, Exxon Mobil y Chevron en la que acusa a estos gigantes de estar enterados sobre los daños que causan los combustibles fósiles en el ambiente y ocultar deliberadamente esta información durante más de medio siglo.

Activistas de Greenpeace en California. En el cartel se lee: “¿Combustibles fósiles o una California vivible?" con los bosques incendiados de fondo.
Activistas de Greenpeace en California. En el cartel se lee: “¿Combustibles fósiles o una California vivible?” con los bosques incendiados de fondo.

De esta manera, busca que los privados rindan cuentas por los platos que han roto. Si prospera el caso, deberán cubrir los costos del combate contra los incendios forestales y financiar la mitigación de los efectos del smog denso que las petroleras mismas han desencadenado.

Los responsables de un mundo que arde

Son las empresas multinacionales, los fondos de inversión, los bancos, etc., los responsables de alterar el clima con su forma de hacer negocios, con lo que pusieron en peligro a la biodiversidad y los ecosistemas de los que dependemos para vivir. 

Para dimensionar por qué estas empresas tienen más responsabilidad que un ciudadano o ciudadana común, valga este data de The Comons: una persona debería vivir 58 millones de años para emitir tanto dióxido de carbono como Shell (teniendo en cuenta el consumo de un ciudadano o ciudadana norteamericano.) 

Por todo esto, esta acción judicial pone en debate a las grandes petroleras por su contribución al cambio climático en un contexto donde sus accionistas no paran de facturar. Hoy los gigantes energéticos registran utilidades extraordinarias y el petróleo se acerca a los 100 dólares por barril.

Antes el tabaco, hoy el petróleo: la salud es lo de menos

Esta embestida de California se da al mejor estilo de lo que ocurrió en 1990. En esa década, este estado junto una decena de gobiernos más llevaron a la justicia a cuatro grandes empresas tabacaleras. En los tribunales se demostró que las empresas habían ocultado evidencias que relacionaban el tabaquismo con el cáncer y consiguieron un pago de más de 360.000 millones de dólares en el transcurso de 25 años. 

Este veredicto también obligó a que las empresas empezaran a etiquetar los cigarrillos como potencialmente letales, a cambiar cómo y dónde los comercializaban y a disolver el Instituto del Tabaco, el grupo comercial que financiaba la industria. Al igual que las tabacaleras sabían los efectos del tabaco en la salud y decidieron no informar a la sociedad, lo mismo hicieron las petroleras que ya en 1968 contaban con un informe realizado por Stanford que mostraba que los combustibles fósiles producían cambio climático.

En el caso de las tabacaleras muchos particulares habían encarado demandas sin éxito. El punto de inflexión en la justicia se dio sólo cuando los gobiernos decidieron hacer una acción colectiva. 

Es por esto que la irrupción de California se mira con mucha atención. No sólo se trata de un territorio con enorme influencia política y es uno de los principales productores de petróleo, sino que puede ser un movimiento que incite a otros estados a sumarse. 

Aunque es cierto que las grandes petroleras ya enfrentan demandas en otros lugares y que la diversidad de demandantes crece con rapidez, ¿marcará esto un nuevo capítulo en esta contienda? La victoria aún está muy lejos, pero hay que seguir los avances de cerca. Quizás estemos en un escenario similar al que hubo con la industria tabacalera en el que una vez que Florida presentó batalla, se desató un efecto dominó. ¿Ocurrirá lo mismo con las petroleras? 

Fuente: Infobae

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Author: Meri Castro