5 buenas noticias para combatir la eco ansiedad y seguir activando por el planeta

Ser activista en tiempos de crisis climática es transitar un fino equilibrio entre estar al día de los problemas urgentes y celebrar y agradecer los avances y victorias que se van dando en lo cotidiano

Por eso traemos un resumen de buenas noticias de diferentes partes del globo para contrarrestar la eco ansiedad y recargar la reserva de actitud positiva que el año se termina pero la misión de cuidar al planeta continúa. 

Colombia

© Ivan Valencia / Greenpeace

Greenpeace Colombia celebró la ratificación del Acuerdo Escazú, el primer tratado que busca proteger a los defensores ambientales y prevenir conflictos ambientales

Los promotores de este Acuerdo remarcaron que se trata de un paso importante en pos de los derechos humanos y el ambiente. También  insistieron en la necesidad de su rápida implementación y aplicación.

Adoptado en Costa Rica en marzo de 2018, el Acuerdo Escazú incluye medidas para asegurar los derechos a la información pública sobre temas ambientales y a la participación en la toma de decisiones así como de protección de los ambientalistas.

Este es un triunfo para miles de personas y organizaciones que trabajaron durante años en la firma del Acuerdo. En particular desde Colombia se hace un llamado para crear un plan que frene la deforestación y proteja al Amazonas.

Unión Europea

En marzo, activistas de Greenpeace Bélgica treparon por la fachada del Consejo de la Unión Europea para desplegar un contador con la cantidad de hectáreas de bosques que se destruían al mismo tiempo que los ministros de ambiente discutián la ley para frenar la deforestación. © Johanna de Tessières / Greenpeace 

El Parlamento Europeo votó a favor de la regulación que exige a las compañías que comercian con la Unión Europea que sus productos no provengan de tierras degradadas o deforestadas, y que verifiquen que en su producción se hayan respetado los derechos humanos y de los pueblos originarios. 

La lista inicial incluía ganado, cacao, café, aceite de palma, soja y madera y se ha extendido a cueros animales, ovejas, cabras, aves de corral, maíz, caucho, carbón vegetal e impresiones en papel.

Esto es importante porque según un informe de WWF, la Unión Europea es responsable de 17% de la deforestación tropical a través de la compra de commodities como carne, caucho, aceite de palma y soja. 

Australia

Activistas de Greenpeace Australia Pacific en Sydney durante una protesta pacífica exigiendo acción climática por parte del gobierno. © Renata Aldana / Greenpeace 

En una victoria histórica para la justicia climática, el Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas encontró al gobierno de Australia responsable de no proteger de los impactos del cambio climático a los pobladores de las Islas del estrecho de Torres

La denuncia se realizó en 2019 y fue la primera acción legal presentada por habitantes vulnerables de islas bajas contra un estado nación. Ahora sienta un gran precedente para luchas similares, ¡otra gran noticia para compartir! 

Rusia

Incendios forestales en Siberia. © Julia Petrenko / Greenpeace 

Un sin sentido que empieza revertirse en Rusia también debe ser festejado. En este país gigante existen áreas de bosques llamadas “zonas de control” en las que se permite que los incendios sigan su curso sin intervención porque se las considera inaccesibles o porque no es económicamente viable extinguir el fuego. A estas Solo se las monitorea a través de satélites.

En octubre, el gobierno anunció nuevas regulaciones para esta zonas lo que logrará que solo quede entre 25-30% de la superficie bajo esta normativa. Es decir que 2 millones de kilómetros cuadrados serán protegidos de los incendios a partir de marzo de 2023.  

Aotearoa Nueva Zelanda 

Greenpeace Aotearoa pidiendo al gobierno que prohíba botellas de plástico de un solo uso e incentive alternativas reutilizables y recargables. © Dave Lintott / Greenpeace

El gobierno de Nueva Zelanda anunció que ya no se producirá ni venderá todo un rango de plásticos de un solo uso, medida que se irá ampliando. 

Greenpeace Aotearoa viene reclamando una estrategia nacional para eliminar los plásticos de un solo uso hace tiempo y celebra este paso adelante.

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Author: Meri Castro

Greenpeace interpone denuncia contra salmonera que opera al interior del Parque Nacional Laguna de San Rafael

23 de Noviembre de 2022.- Greenpeace interpuso una denuncia ante la Superintendencia de Medio Ambiente (SMA), contra la empresa Cooke Aquaculture “dado que en su actual ciclo productivo la salmonera canadiense sembró una cantidad de peces mayor a lo dispuesto en su proyecto técnico llamado “Huillines 3”, esto sin evaluación ambiental, eludiendo por tanto al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA)”, explicaron desde la organización ambientalista. 

Cooke Aquaculture es una empresa canadiense que tiene 22 concesiones salmoneras en la Región de Aysén, de las cuales 19 están en operación. Cuatro se encuentran al interior del Parque Nacional Laguna San Rafael (Estero Cupquelan): Huillines 2, Huillines 3, Punta Garrao y Bahía Exploradores. Los tres primeros centros son investigados desde abril de 2021 por la Superintendencia de Medio Ambiente (SMA) por sus anteriores ciclos productivos, en un proceso sancionatorio donde ya formuló cargos. 

“Los Centro de Engorda de Salmones (CES) Huillines 2 y 3 se encuentran operando fuera del área de concesión, además de que habrían modificado sus proyectos originales para producir más y en el caso del CES Punta Garrao también estaría produciendo más de lo autorizado. En consecuencia, los tres centros han estado eludiendo el Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA). Lo que debe ocurrir es que la autoridad, SMA en este caso, clausure estos centros por sus ilegalidades y no los relocalicen”,  explicó Silvana Espinosa, Geógrafa de Greenpeace. 

“Actualmente, el CES Hullines 3 está ejecutando su último ciclo productivo sin evaluación ambiental. Esta empresa, de acuerdo a su Proyecto Técnico, tiene una producción máxima autorizada de 125 toneladas por ciclo. Pero el pasado 3 de agosto recibió autorización de Subpesca para sembrar 617.756 peces, equivalente a 2.363 toneladas. “Es decir, 2.238 toneladas más de lo autorizado en su proyecto, gracias a que se acoge a normas que permiten estas distorsiones, como la “reducción de siembra”. Pese a ello, la empresa está obligada a ingresar al SEIA y evaluar sus impactos, cuando esto implique un aumento de más de 35 toneladas, algo que el centro de Cooke supera con creces” señalan desde Greenpeace. 

En otros escenarios técnicos como este, la Superintendencia de Medio Ambiente (SMA) ha explicado que existe una relación directa entre el volumen de producción y la situación aeróbica, y por ende la vida marina del fondo en que se depositan los sedimentos provenientes del centro de cultivo. De este modo, al presentar una producción mayor a la permitida, se genera en la zona donde se emplaza el CES, una carga ambiental, que implica un mayor nivel de impacto y riesgo ambiental, en razón del aumento de los aportes de materia orgánica e inorgánica en los sedimentos que facilitan los procesos anaeróbicos, dispersión en el agua, precipitación de sedimentos y una disminución del oxígeno disuelto en la columna de agua.

“Esto es especialmente grave en áreas protegidas como un Parque Nacional, que es la máxima categoría de protección legal y donde el ente legislador ha puesto especial énfasis en su objetivo de protección y conservación. Es por ello que desde Greenpeace presentamos una denuncia frente a la SMA, porque nos parece inaceptable que las empresas actúen al margen de la ley, afectando libremente la salud de nuestros ecosistemas”, enfatizó Espinosa. 

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Author: Melissa Jure

“Nunca había visto un pez así” ¿Cómo llegaron salmones al Río Paraná en Argentina y por qué no deben estar allí?

Estaba con mi hermano en la lancha y veo una pieza enorme, de unos 12 kilos. Me di cuenta que era un salmón porque otro muchacho había sacado uno igual hacía unos días y yo había visto las fotos. Nunca había visto un pez as. Era muy pesado, macizo, con dientes visibles y un tipo de escama que llama la atención”.

Ese es el relato de Emiliano, un pescador que vive en Fighiera, al sur de Santa Fé, Argentina. El martes pasado detectó en sus redes un pez muy grande que nunca había visto en las calidas aguas del río Paraná: un salmón.

Los salmones provienen de países del hemisferio norte como Noruega. Por este motivo, fueron introducidos de manera artificial en nuestro continente y diferentes empresas los crían para cosecharlos (sacarlos del agua) y comercializarlos. En este caso se trataría en principio de un salmón chinook, una de estas especies introducida en la Patagonia chilena con fines comerciales hace décadas.

Los salmones crecen hacinados en enormes jaulas bajo el mar que funcionan como granjas que los “engordan”. Al no ser peces de la Patagonia, desarrollan gran cantidad de enfermedades y para que puedan subsistir les dan químicos y antibióticos. Como referencia, una misma compañía utiliza hasta 700 veces más antibióticos sobre un salmón en Chile de lo que usaría para el mismo salmón en Noruega.

Pero ¿Cómo llegaron salmones hasta Santa Fé?¿Qué genera la industria del salmón?

Hay que destacar que como estos salmones son especies introducidas de forma artificial, no poseen depredadores naturales. Son animales carnívoros y las poblaciones de especies nativas bajan al ser depredadas por los salmones ya que compiten por el espacio y la alimentación e incluso devoran a los peces de la zona.

Todos los años hay evidencias sobre la incompatibilidad de la salmonicultura con el clima, los ecosistemas marinos y los legítimos usos de las comunidades locales e indígenas, que se ven profundamente afectadas también.

En Chile (segundo productor de salmones a nivel mundial) cada vez impacta más la recurrente seguidilla de desastres ambientales provocados por la actividad de la industria salmonera: derrames, hundimientos, mortalidades masivas y proliferación de zonas muertas (anoxia) y escapes masivos de salmones.

En 2016, el gobierno chileno violó la legislación nacional e internacional y autorizó el vertido de 5 mil toneladas de salmones en estado de descomposición al mar (sin estudios previos ni evaluaciones de riesgo). Esto desencadenó una de las crisis sociales y ambientales más graves la historia de nuestro país. El mar de Chiloé fue un vertedero en el momento justo en el cual se daban las condiciones perfectas para el desarrollo de la marea roja. Los pescadores y mariscadores perdieron su trabajo, los comerciantes no tenían qué vender, el océano quedó contaminado y cientos de especies murieron (peces, aves y mamíferos). Y todo podría haberse evitado.

¿Cómo evitar los peligros de la salmonicultura?

El 30 de junio de 2021 fue un día histórico para Argentina. La Legislatura de Tierra del Fuego aprobó de forma unánime la ley que prohíbe la instalación de cualquier tipo de cultivo y producción de salmones en cautiverio en las aguas marinas y de lagos de la provincia. De esta manera, se convirtió en el primer país del mundo que elige proteger sus ecosistemas diciendo No a la salmonicultura antes de que empiece a funcionar en su territorio, logrando evitar el desastre ambiental que pudo haber provocado la salmonicultura en el Canal de Beagle. Fue un gran triunfo de la ciudadanía y las organizaciones civiles y ambientales que se opusieron a la salmonicultura .

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Mientras tanto, la Patagonia chilena hoy está amenazada por la presencia de la salmonicultura intensiva . Áreas de aguas prístinas y de gran biodiversidad son destruidas por esta industria que busca ampliar sus centros de cultivo en estas áreas.

Existen 133 concesiones aprobadas en toda la Región de Magallanes y 87 en trámite. De éstas,  68 concesiones aprobadas y 66 en trámite, están en la Reserva Nacional Kawésqar 

Las autoridades comprobaron que la empresa Nova Austral que opera dentro del Parque Nacional Alberto de Agostini y que quiere mover sus operaciones a la Reserva Nacional Kawésqar,  falsificó cifras de mortalidades de salmones, alteró los fondos marinos para esconder la contaminación y obtuvo ganancias ilícitas por 3.700 millones de pesos al sobreproducir y con ello, dejar al fondo marino sin vida. 

Entre los años 2010 y 2020 hubo una moratoria que prohibía la aprobación de nuevos proyectos de salmonicultura en las Regiones de los Lagos y Aysén. Sin embargo la producción creció en más de 100.000 toneladas en ambas regiones.

En la Región de Magallanes la misma moratoria estuvo vigente entre 2010 y 2015 y luego se dictó un decreto vigente hasta hoy que no permite el ingreso de nuevas solicitudes de concesiones de salmonicultura, sin embargo, entre 2010 y 2020 la producción de salmones en la región creció 10 veces , pasando de producir 9.828  (SERNAPESCA 2019 ) toneladas en 2011 a  180.479 toneladas en 2020 (SERNAPESCA 2021 )

Más de 400 concesiones de salmonicultura se encuentran dentro de áreas protegidas y en algunas de ellas han provocado la destrucción completa de ecosistemas

Por ello, desde Greenpeace iniciamos una campaña para exigir al gobierno que incluya las aguas de la Reserva Nacional Kawésqar dentro del Parque Nacional. Es el único parque nacional del país que no incluye el mar.

Mar y tierra en los fiordos y canales patagónicos son un conjunto inseparable, ya que dependen el uno del otro, y fueron separados por la codicia de una industria contaminante y que ya ha destruido numerosos ecosistemas en la Patagonia, llevando a la muerte a distintas especies y a los fondos marinos. Aún estamos a tiempo de frenar este absurdo. 

¿Qué estamos pidiendo en específico?

  • Que las aguas de la actual Reserva Nacional Kawésqar sean incluidas dentro del Parque Nacional Kawésqar.
  • Que ningún proyecto de salmonicultura más, sea aprobado en la actual Reserva Nacional Kawésqar
  • Freno inmediato a la expansión de la industria en la Patagonia chilena 

Es nuestro deber prohibir la instalación de la salmonicultura en la Reserva Nacional Kawésqar a través de su inclusión dentro del Parque Nacional Kawésqar y la detención de los proyectos que hoy quieren seguir avanzando. 

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Author: Lau Colombo

Del impulso a la mirada crítica: la evolución del consumidor responsable

© Juan Diego Cano

Practicar el consumo responsable, como todo hábito, comienza de menor a mayor. Si hay que definir de qué se trata basta decir que es una forma de encarar las compras de cada día en la que se ve más allá del producto, la huella que dejó su creación y la que dejará su uso (sea un alimento, una prenda de vestir o un transporte). 

Es decir que la propuesta es no consumir por impulso sino ir adquiriendo una mirada crítica ante las compras que realicemos. Te compartimos algunas formas de aplicar este nuevo filtro sustentable a tu rutina:

1. Evitar productos de “usar y tirar”

Esta es una de las formas más claras en las que nos damos cuenta del impacto de lo que consumimos. Por ejemplo: sorbetes, bandejas y cubiertos plásticos, bolsas y botellas de bebidas -que se usan unos minutos y terminan enseguida en la basura- pueden reemplazarse por opciones reutilizables si se planifica cada salida.

2. Comprar el contenido y no el envase

Se puede empezar por probar en las compras de verduras y frutas, llevando tus propias bolsas reutilizadas para no tener que usar nuevas. A prestar atención: si los productos vienen en bandejas o films plásticos innecesarios, optar por los que vengan sueltas. 

En general, cuando estés frente a la góndola valora si estás eligiendo por lo vistoso del packaging o por la calidad de lo que quieras comer.

Boy T Harjanto

3. Comprar productos locales

Uno de los grandes causantes de la emisión de dióxido de carbono y otros gases nocivos es el transporte. Si intentas comprar local, evitarás producir una cantidad ingente de dióxido de carbono, y así ayudarás a frenar todas las cosas negativas que acarrea. 

4. Elegir productos de temporada  

Por el contrario, consumir aquello que no es de temporada requiere refrigeración, tener las neveras/heladeras andando genera miles de toneladas de dióxido de carbono que contribuyen al cambio climático.

Mira aquí el calendario con el detalle completo sobre qué frutas y verduras consumir dependiendo de la estación.

 5. Evitar el desperdicio de alimentos

Te contamos todo lo que tiene que saber sobre el tema, en esta nota (enlace a la nota si es que se publica antes que esta)

Estos son algunos tips para un consumo responsable de alimentos, pero también los hay para la ropa, el transporte, los recursos como el agua, la electricidad y el gas

Sin dudas, frenar la crisis climática y empezar a crear una sociedad en armonía con la naturaleza comienza por reflexionar y rediseñar nuestras formas de consumo

¿Puede el consumo ser un acto revolucionario?

Considerando que el comercio es una de las actividades con mayor potencial de transformación de realidades y de conexión entre las personas, comprar responsablemente es una forma de activismo que puede ayudar a combatir la ecoansiedad

Puede parecer arriesgado plantear al consumo como una acción tan poderosa, pero no lo es. En tanto la economía capitalista en la que vivimos se basa en producir y consumir cada vez más, desechando lo que no se necesite sin pensarlo dos veces, parar la pelota y reescribir las reglas es un gran primer paso para cambiarlo todo.

Sin ir más lejos, elegir a quién comprar un pantalón o un kilo de tomates puede abrir las puertas a conocer a quienes están trabajando para cambiar el mundo para mejor. Y, al optar por quienes producen responsablemente estaremos apoyando el cuidado de los recursos, la creación de objetos que duran más y el trabajo en condiciones dignas

© Martín Katz 

Como todo en la vida, esto se trata de progreso y no de perfección. Seguramente no puedas hacer todas tus compras a marcas responsables, o libres de plástico o a productores de cercanía. Pero eso no hace que tu aporte sea menos valioso así que, en la medida de lo que puedas, haz que tus compras creen otra realidad posible.

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Author: Meri Castro

¿Es peligrosa la industria salmonera en Chile? Todo lo que tenés que saber

Activistas de Greenpeace en las jaulas salmoneras de Cermaq en skyrin, perteneciente a la multinacional Mitsubishi, donde desplegaron bajo el agua un cartel con el mensaje: “Esto es lo que esconden las empresas salmoneras”, haciendo referencia a las gigantes concesiones de esta industria cuyas jaulas ocupan aproximadamente una cancha de fútbol y un edificio de cinco pisos en profundidad.

La Patagonia chilena es una zona altamente relevante y crítica para la preservación de distintas especies y ecosistemas del mundo. Se han registrado un total de 32 especies de cetáceos –de un total de 44 presentes en todo el país- y alberga cerca del 50% de las aves marinas registradas en Chile. lo que convierte a este territorio en una zona muy importante para la preservación de distintas especies y ecosistemas.

Pero hoy está amenazada por la presencia de la salmonicultura intensiva . Áreas de aguas pristinas y de gran biodiversidad son destruidas por esta industria que busca ampliar sus centros de cultivo en estas áreas.

¿Cómo opera la salmonicultura?

Jaulas salmoneras de Cermaq en Seno Skyring, perteneciente a la multinacional Mitsubishi

La salmonicultura corresponde a una parte de la acuicultura (cultivo de peces y otras especies del mar) que consiste en el cultivo intensivo de distintas especies de salmónidos (salmón atlántico, trucha arcoiris, salmón coho,etc).

Consiste de tres fases: Piscicultura (donde se “crían” los smolt o “salmones bebe) generalmente desarrollada en tierra cercana a fuentes de agua dulce como ríos y lagos, la fase de engorda en balsas jaulas en el mar y la fase de procesamiento (en tierra en las plantas de proceso).

En el caso de Chile, se trata de una actividad que introduce especies exóticas invasoras en grandes piscinas (del tamaño de una cancha de fútbol) para cultivarlos de manera intensiva y con altas densidades. Esto genera un hacinamiento de estos peces en las balsas jaula (generalmente instaladas en el mar, en canales y fiordos cerrados) que requiere un alto uso de químicos y antibióticos y genera múltiples desechos que contaminan las aguas y fondos marinos.

Generalmente, esta actividad es desarrollada por empresas extranjeras multinacionales que utilizan hasta 800 veces más antibióticos para producir salmones en la Patagonia, de los que usan en sus países de origen (Noruega por ejemplo), zonas donde el salmón es nativo.

Especies animales muertas en las playas de la isla de Chiloé después de la marea roja, uno de los desastres ambientales más grandes del país

No solo las ballenas, delfines, pingüinos y aves están en peligro, sino que, además, la cría de salmones representa un riesgo para las actividades tradicionales de pesca y recolección que desarrollan comunidades y pueblos indígenas ancestrales.

Las distintas crisis ambientales que ha vivido Chile (segundo productor de salmones a nivel mundial) han evidenciado y demostrado cómo la salmonicultura destruye el medio ambiente de manera muy agresiva. Los impactos del cultivo del salmón son diversos y están documentados por diferentes artículos e investigaciones científicas. Están asociados principalmente, a la afectación directa del ecosistema marino:

  • Contamina las aguas por la constante incorporación de nutrientes.
  • El elevado uso de antibióticos (incluso 6.000% más que lo utilizado en países europeos) puede originar serias perturbaciones en todo el ecosistema, incluso afectar a cetáceos como los delfines.
  • Favorece las condiciones ideales para el desarrollo de marea roja.
  • Afecta la biodiversidad local y la pesca artesanal (se estima que para producir 1 kilo de alimento de salmones se necesitan 3 kilos de otros peces).
  • Excede la capacidad de carga del ecosistema (hay un máximo número de individuos que cada especie puede sostener sin disminuir los recursos naturales) lo cual genera crisis como la anemia infecciosa del salmón (ISA) o masivas mortandades.
  • La utilización de químicos para tratar el piojo del salmón y el uso de colorantes.
  • Devasta los fondos marinos (la contaminación incluye desde antibióticos y alimentos, hasta fecas, redes, fierros y restos de plásticos).
  • Los escapes de salmones amenazan la biodiversidad nativa.
  • La interacción con otras especies (por ejemplo, lobos marinos) que están alrededor de las jaulas provoca incluso su muerte.
  • Contamina los ecosistemas de ríos y lagos de la zona sur y austral donde se crían los salmones juveniles (salmones en su etapa de ¨larva¨) que luego son transportados hacia áreas marinas.

Más del 50% de la superficie de la Región de Magallanes fue declarada con diferentes categorías de conservación (parques y reservas nacionales, reservas marinas e incluso categorías internacionales como reservas de la biósfera). Sin embargo, esto no pudo impedir que empresas salmoneras desarrollen proyectos altamente contaminantes en la zona.

La Reserva Nacional Kawésqar en peligro

La Reserva Nacional Kawésqar es un valioso territorio, ubicado en la Región de Magallanes, que alberga una riqueza ecológica y ambiental única en sus ecosistemas costeros y marinos, hábitat de maravillosas especies de ballenas, delfines, entre otros animales carismáticos.

En medio del desarrollo de la Conferencia de Naciones Unidas por el Cambio Climático (COP27), más de 20 activistas de Greenpeace instalaron una jaula en las afueras de La Moneda, para simular las operaciones salmoneras en el sur de Chile, con el objetivo de solicitar al gobierno ocupar sus facultades para detener la expansión de la industria en la Patagonia y en específico, detener su avance en la Reserva Nacional Kawésqar, en la Región de Magallanes.

Corresponde a las aguas marinas del recientemente creado Parque Nacional Kawésqar, aguas que quedaron excluidas del parque debido a la presión de la industria. Es el único parque nacional del país que no incluye sus aguas marinas. La zona es también el territorio ancestral del pueblo canoero Kawésqar que posee más de 6.000 años de historia en sus fiordos y canales.

El actor Benjamín Vicuña apoyando la campaña para defender las zonas más frágiles de la patagonia chilena

Esta zona está en grave peligro debido a la expansión sin límites de la dañina industria salmonera que protagoniza constantes escándalos y desastres ambientales (derrames, hundimientos, escapes de salmones, mortalidades masivas y proliferación de zonas muertas “anoxia”), amenazando con destruir la totalidad del área.

Una amenaza inminente

Existen 133 concesiones aprobadas en toda la Región de Magallanes y 87 en trámite. De éstas,  68 concesiones aprobadas y 66 en trámite, están en la Reserva Nacional Kawésqar 

El 50% de las concesiones de salmonicultura en operación la Región de Magallanes ha presentado condiciones anaeróbicas, es decir, pérdida parcial o total de oxígeno, lo que afecta las condiciones de vida de toda la biodiversidad

Las autoridades comprobaron que la empresa Nova Austral que opera dentro del Parque Nacional Alberto de Agostini y que quiere mover sus operaciones a la Reserva Nacional Kawésqar,  falsificó cifras de mortalidades de salmones, alteró los fondos marinos para esconder la contaminación y obtuvo ganancias ilícitas por 3.700 millones de pesos al sobreproducir y con ello, dejar al fondo marino sin vida. 

Entre los años 2010 y 2020 hubo una moratoria que prohibía la aprobación de nuevos proyectos de salmonicultura en las Regiones de los Lagos y Aysén. Sin embargo la producción creció en más de 100.000 toneladas en ambas regiones.

En la Región de Magallanes la misma moratoria estuvo vigente entre 2010 y 2015 y luego se dictó un decreto vigente hasta hoy que no permite el ingreso de nuevas solicitudes de concesiones de salmonicultura, sin embargo, entre 2010 y 2020 la producción de salmones en la región creció 10 veces , pasando de producir 9.828  (SERNAPESCA 2019 ) toneladas en 2011 a  180.479 toneladas en 2020 (SERNAPESCA 2021 )

Más de 400 concesiones de salmonicultura se encuentran dentro de áreas protegidas y en algunas de ellas han provocado la destrucción completa de ecosistemas

Desde Greenpeace iniciamos una campaña para exigir al gobierno que incluya las aguas de la Reserva Nacional Kawésqar dentro del Parque Nacional. Es el único parque nacional del país que no incluye el mar.

Mar y tierra en los fiordos y canales patagónicos son un conjunto inseparable, ya que dependen el uno del otro, y fueron separados por la codicia de una industria contaminante y que ya ha destruido numerosos ecosistemas en la Patagonia, llevando a la muerte a distintas especies y a los fondos marinos. Aún estamos a tiempo de frenar este absurdo. 

¿Qué estamos pidiendo en específico?

  • Que las aguas de la actual Reserva Nacional Kawésqar sean incluidas dentro del Parque Nacional Kawésqar.
  • Que ningún proyecto de salmonicultura más, sea aprobado en la actual Reserva Nacional Kawésqar
  • Freno inmediato a la expansión de la industria en la Patagonia chilena 

Es nuestro deber prohibir la instalación de la salmonicultura en la Reserva Nacional Kawésqar a través de su inclusión dentro del Parque Nacional Kawésqar y la detención de los proyectos que hoy quieren seguir avanzando. 

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Author: Lau Colombo