En el Día Mundial del Medio Ambiente, desde Greenpeace lanzamos un mensaje claro: La crisis climática está sucediendo ahora mismo, frente a nuestros ojos y no podemos seguir haciendo como si no pasara nada. El presente exige acción urgente. Si no actuamos hoy, la única opción que quedará será prepararse para sobrevivir mañana.
Vivimos en un planeta cada vez más caliente producto de la actividad humana y las consecuencias están a la vista: sequías, incendios, inundaciones y olas de calor se han convertido en moneda corriente en todas las latitudes del globo.
A su vez, se dan cada vez con más frecuencia, mayor intensidad y se prolongan más en el tiempo, dejando tras de sí efectos negativos en la sociedad, la naturaleza y la economía de los que cuesta mucho recuperarse.
A pesar de que la ciencia advierte que es la quema de combustibles fósiles la principal causa del calentamiento global, los gobiernos y las empresas poco hacen para frenar las emisiones contaminantes. Lo mismo ocurre con las políticas medioambientales de prevención y adaptación ante la crisis climática, que brillan por su ausencia.
Cabina fotográfica de proyección de Greenpeace en el Centro de la Sociedad Civil durante la COP29, con retratos (en este caso, Ferdinand Omondi) e imágenes del impacto climático. “Dejen de perforar- comiencen a pagar”.
En este contexto, en vez de cambiar el rumbo, aceleramos en el camino equivocado. Estamos viendo cómo avanza la destrucción de bosques, la pérdida de glaciares, la degradación de nuestros ecosistemas y el aumento de gases de efecto invernadero, un combo que sólo agrava más la situación crítica que atravesamos.
En nuestro país la crisis climática muestran sus distintas caras: inundaciones y marejadas en Viña del Mar, olas de calor, la sequía prolongada por más de 14 años combinada con lainequidad en el acceso al agua y el derretimiento acelerado de los glaciares , son algunas de ellas.
La Laguna de Aculeo, un lago que solía estar repleto de agua y biodiversidad, se ha secado en tan solo unos años, ilustrando los peores impactos de la crisis climática.
Por tanto, desde Greenpeace lo advertimos una y otra vez: sin acción urgente, esto solo va a empeorar. La realidad es innegable. Es tiempo de tomar medidas concretas para enfrentar este desafío global.
Hoy, en el Día Mundial del Medio Ambiente, es fundamental tomar conciencia, implementar los cambios que estén a nuestro alcance, como lo son la protección de bosques, océanos y glaciares.
Sobre el Día Mundial del Medio Ambiente
Esta fecha se celebra cada 5 de junio por iniciativa de la Asamblea General de las Naciones Unidas. Se ha convertido en una de las plataformas mundiales con mayor alcance en favor de las causas ambientales, a través de la cual millones de personas de todo el mundo participan de manera virtual y presencial en actividades, eventos y todo tipo de iniciativas para conversar, intercambiar ideas y accionar en pos de la protección del entorno en el que vivimos.El tema elegido este año es los efectos de la contaminación plástica y pone el foco en la evidencia científica que alerta sobre cómo incide en la salud del medio ambiente y las personas.
Imagen de un globo terráqueo cubierto de residuos plásticos, proyectada por Greenpeace Andino, en Chile.
Sea en las noticias o en las conversaciones diarias, el “medio ambiente” suele ser un tema de conversación frecuente. Pero, ¿alguna vez te detuviste a pensar a qué nos referimos cuando hablamos de ese término?
Uno de los conceptos más comunes es tomarlo por “todo aquello que nos rodea”. En especial, nos referimos al entorno natural -aquel que permanece en su mayoría inalterado por la actividad humana-. En este sentido, usamos medio ambiente como sinónimo de naturaleza o hábitat.
Esta idea tan extendida puede hacernos caer en la trampa de pensar que ese mundo natural está separado de las ciudades que habitamos, es decir, muy lejos nuestro. Sin embargo, esto no es cierto porque esta separación no existe.
Basta saber que si levantamos las baldosas de las veredas y el asfalto de las calles, encontramos a la tierra, las rocas y los microorganismos latiendo y esperando volver a respirar. Incluso si se deja un terreno desocupado -sin construir nada- y se deja pasar el tiempo, la lluvia hará crecer la vegetación y las aves ayudarán a sembrar un nuevo ecosistema y volverá la biodiversidad.
Varios proyectos en Berlín trabajan en el aprovechamiento y almacenamiento del agua de lluvia para poder utilizarla de forma más respetuosa con el clima.
Hoy en día, más de la mitad de la población mundial (4.200 millones de habitantes) vive en ciudades.
Entonces, la ciudad es parte del ambiente aunque no nos demos cuenta y está bien decir que el medio ambiente es todo lo que nos rodea, y contiene a todos los seres vivos -sean las arañas, hormigas, sapos y árboles-, arroyos, ríos y también el mar, inclusive el clima que define una zona, etc. Por tanto, hay que cuidar la naturaleza en la ciudad, recuperarla y valorarla tanto dentro como fuera de ella.
5 de junio: el día que todo el mundo habla de medio ambiente
El Día Mundial del Medio Ambiente es una fecha impulsada por la Asamblea General de las Naciones Unidas y dirigida por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA). Se conmemora desde 1972 y cada año lo auspicia un país diferente: en este 2025 el anfitrión y organizador es la República de Corea.
A través de estos más de 50 años de vigencia, esta celebración ha llegado a convertirse en una de las plataformas mundiales con mayor alcance en favor de las causas ambientales.
De manera que cada 5 de junio, son millones de personas de todo el mundo las que participan de manera virtual y presencial en actividades, eventos y todo tipo de iniciativas para conversar, intercambiar ideas y accionar en pos de la protección del entorno en el que vivimos.
La contaminación plástica, una amenaza que no da tregua
El tema elegido para el Día Mundial del Medio Ambiente 2025 es los efectos de la contaminación plástica y pone el foco en la evidencia científica que alerta sobre cómo incide en la salud del medio ambiente y las personas.
Más de 400 millones de toneladas de plástico se producen a nivel mundial por año. Se cree que la mitad de este material se concibe para una vida útil de un solo uso.
Menos del 10% se recicla.
11 millones de toneladas de desechos plásticos terminan cada año en lagos, ríos y mares. Eso equivale al peso de alrededor de 1,089 Torre Eiffeles juntas.
Más de 50.000 partículas de plástico ingiere cada persona por año, e incluso muchas más si se tienen en cuenta las partículas inhaladas.
También es importante mencionar que los plásticos de un solo uso, cuando se tiran o se queman, no solo hacen daño a la salud de las personas y a los animales, sino que además terminan contaminando todo tipo de lugares, desde las montañas más altas hasta el fondo del mar. En tanto, los microplásticos (partículas plásticas cuyo diámetro es inferior a 5 mm) hacen lo suyo, invadiendo los alimentos, el agua e incluso el aire.
“El plástico nos está envenenando. Reduzcamos la producción ahora.”
Transformar nuestra relación con el plástico
Ante la marea contaminante, este 5 de junio es una invitación a transformar nuestra relación con el plástico y consideramos que el primer paso para lograrlo es apostar a la Educación Ambiental. Así que te proponemosllevar esta información a las aulas para concientizar sobre el problema y también llevar soluciones, como la de estas4 Erres que se pueden poner en acción:
Rechazar: es decir NO al uso de plásticos de un solo uso como las bolsas de compras, los cubiertos, recipientes, envoltorios, botellas y sorbetes. Dejar de usarlas supone cambiarlas por bolsas de tela y opciones reutilizables.
Reducir: al rechazar, estarás reduciendo el consumo de esos objetos descartables, lo que es clave para no generar basura, evitar el uso de recursos naturales y la emisión de gases contaminantes.
Reutilizar: se trata de estirar la vida útil, dándoles a las cosas un uso distinto al original. Por ejemplo, cuando usas un frasco plástico como lapicero o creas un adorno usando materiales que de otra forma irían a la basura.
Reciclar: esta tarea implica transformar materiales usados -como el plástico- para que puedan ser reutilizados en la fabricación de nuevos productos, en lugar de ser desechados como basura. Es una parte fundamental de la economía circular y la gestión sostenible de residuos. Para reciclar, el papel de cada ciudadano e institución es clave, puesto que debe separar en origen y sumarse al sistema de reciclaje local.
En nuestra revista digital Semillas Andinas te contamos todo sobre el reciclaje y proponemos actividades concretas.
Difundir sobre esta problemática y sus posibles soluciones es algo que no debe agotarse en un solo día. Se necesita tomar acción ya porque sino los desechos plásticos que fluyen hacia los ecosistemas acuáticos podrían triplicarse para 2040. Pero estas no serán las únicas consecuencias. Le seguirán muchas más.
Por todo esto, desde Greenpeace también seguiremos exigiendo que los gobiernos, el sector privado y demás partes interesadas amplifiquen e implementen medidas ya en todos los rincones del mundo.
La solución: el Tratado Global de Plásticos y lo qué está en juego
El Tratado Global de Plásticos es un acuerdo internacional jurídicamente vinculante que está siendo negociado por los Estados miembros de la ONU con el objetivo de poner fin a la contaminación por plásticos en todo su ciclo de vida, desde la producción y diseño, hasta la gestión de residuos.
Fue aprobado como resolución en marzo de 2022 durante la Asamblea de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, y se prevé que esté listo para su firma en 2025 tras cinco rondas de negociación, conocidas como INC (Comité Intergubernamental de Negociación). La ronda INC-5.2 será clave para definir los puntos de consenso y se llevará a cabo en agosto 2025 en Ginebra, Suizo.
El tratado tiene el potencial de frenar la sobreproducción, lo que podría representar un punto de inflexión histórico para la crisis plástica. Pero si triunfa el lobby de las petroleras y grandes empresas, el acuerdo podría limitarse solo a aspectos de reciclaje y manejo, sin tocar la raíz del problema: la producción masiva.
Greenpeace exige un Tratado Global sobre Plásticos que reduzca la producción de plástico en al menos un 75 % para 2040, en línea con el objetivo climático de 1,5 °C, y para proteger nuestra salud, nuestras comunidades y la naturaleza.
El Tratado Mundial sobre los Plásticos es una oportunidad única para resolver la crisis de los plásticos. Por el bien de nuestro futuro colectivo, no podemos desaprovechar este momento.
El calentamiento climático se sigue acelerando, esta es la verdad incómoda que la Organización Meteorológica Mundial (OMM) confirmó hoy al publicar su nuevo informe.
La OMM comprobó que los últimos 10 años fueron los más cálidos desde que hay registros y que 2024 fue el año más cálido.
Sus mediciones confirman lo grave que es la tendencia de calentamiento del planeta, algo que no se frenará mientras continuemos teniendo récords máximos de emisiones de efecto invernadero cada año.
El informe también difundió estos pronósticos sobre lo que se prevé ocurra en la próxima década:
Al menos un año entre 2025 y 2029 será el más cálido jamás registrado, superando así el valor del año 2024 (80 % de probabilidades).
El calentamiento medio quinquenal del período 2025 – 2029 será superior a 1,5 °C (70 % de probabilidades).
El calentamiento del Ártico seguirá superando el calentamiento medio del planeta.
La comunidad científica advierte que con cada nueva fracción de grado de calentamiento se agrava la incidencia de los eventos extremos haciendo que las olas de calor sean más dañinas, las precipitaciones más extremas y las sequías más intensas. Al mismo tiempo, esto provoca que los los mantos de hielo, el hielo marino y los glaciares se fusionen con más rapidez; llevando a un aumento del calentamiento del océano y a la subida del nivel del mar. Es decir, un gran efecto dominó que afecta las vidas, el desarrollo sostenible y las economías.
La OMM mantiene sus esperanzas en que se pueda dar un gran paso en la lucha contra el cambio climático en el marco de la 30° Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP30), que se celebrará en noviembre en Belém (Brasil) y durante la cual los países presentarán sus nuevos planes de acción climática.
Ante un panorama climático donde hemos perdido la primavera y el otoño, desde Greenpeace insistimos en la necesidad de adaptar los entornos urbanos para proteger a la población, especialmente a la más vulnerable. Las instituciones deben impulsar y facilitar medidas que lleguen hasta el ámbito local y conviertan los municipios en lugares seguros, saludables y justos.
Activistas de Greenpeace Chequia lanzaron un mensaje “Esperanza para la Naturaleza” en Praga.
Es urgente trabajar en la regeneración de los ecosistemas, cuidar los espacios verdes existentes y sumar superficies permeables, todas soluciones que contribuyan tanto a la adaptación como a la mitigación frente a las consecuencias severas de la crisis climática, y que deben ser dos de los ejes centrales de las políticas públicas.
Todas estas acciones deben ir acompañadas de medidas sociales, fundamentales para romper la desigualdad en la vulnerabilidad a la emergencia climática.
Esta actividad podría afectar la capacidad del océano para capturar carbono y alterar la cadena alimenticia y el hábitat de las especies, además de impactar en economías que dependen de la pesca, advierte Bobbi-Jo Dobush, especialista independiente en Economía y Responsabilidad Legal de la Minería en Aguas Profundas.
El 22 de mayo es el Día Mundial de la Biodiversidad, fecha que sirve para poner el foco sobre los ecosistemas que se encuentran bajo amenaza. Uno de ellos es el fondo marino, por la llamada minería submarina, o en aguas profundas (por su traducción del inglés).
Cada cierto tiempo surgen iniciativas que prometen potenciar el desarrollo de esta industria. La última de ellas ocurrió hace un mes, cuando el presidente de EE.UU., Donald Trump, firmó una orden ejecutiva para impulsar la búsqueda de minerales que se consideran críticos para el desarrollo y la seguridad, como níquel, cobalto, cobre y manganeso, entre otros, dentro del lecho marino. Esta medida, tomada de manera autónoma y unilateral, contraviene acuerdos establecidos por Naciones Unidas y, de avanzar, advierten los especialistas, podría traer graves consecuencias ambientales, a nivel climático y de biodiversidad.
El océano cumple la función de regular el clima, absorbiendo alrededor del 90% del exceso de calor y casi un cuarto del dióxido de carbono de origen humano; también producen entre el 50% y el 85% del oxígeno que respiramos gracias a la fotosíntesis del fitoplancton. “La minería submarina podría alterar los procesos naturales del ciclo de carbono oceanico, que incluye el intercambio y movimiento de carbono entre el océano, la atmósfera y el fondo marino, donde queda almacenado. Eso puede significar más CO? en la atmósfera y, por lo tanto, acelerar el cambio climático y sus consecuencias”, explica Bobbi-Jo Dobush, abogada ambiental independiente y especialista en Economía y Responsabilidad Legal de la Minería en Aguas Profundas.
Además, provocaría descargas de sedimento que aumentan la turbidez del agua y la sedimentación, provocando la sofocación de hábitats y la interrupción de la red trófica mesopelágica, que corresponde a la cadena alimentaria que se desarrolla entre los 200 y 1.000 metros de profundidad. “Una menor disponibilidad de especies en la base de esta red afectaría a peces pequeños y, en consecuencia, a grandes depredadores como el atún, poniendo en riesgo ecosistemas completos y también economías locales que dependen de la pesca”, advierte la especialista.
Junto con el impacto climático, está la fragilidad de los ecosistemas marinos. “Las profundidades del océano albergan especies únicas, adaptadas a condiciones estables durante millones de años. Intervenir estos hábitats con maquinaria industrial podría causar pérdidas irreversibles”, dice. Las especies de aguas profundas tienen tasas de crecimiento extremadamente lentas y baja capacidad de recuperación. “Su destrucción no solo es grave ecológicamente, sino también éticamente, ya que muchas de ellas ni siquiera han sido descubiertas”, agrega.
Por último, como experta en economía en minería submarina, Dobush asegura que no existe un modelo de negocio sólido para la minería del lecho marino y que los modelos financieros que existen son poco realistas. “No consideran los altos costos operacionales y las dificultades técnicas que requiere la minería en aguas profundas y que amenazan cualquier posibilidad de rentabilidad”, asegura.
Desde Greenpeace Chile, Silvana Espinosa advierte que estamos en un momento crítico para la biodiversidad planetaria. “Estamos a tiempo de frenar esta nueva fiebre del oro en el fondo del mar. Exigimos una moratoria global que ponga en pausa la minería submarina antes de que los daños sean irreversibles”, afirma la vocera de la organización ambientalista.
“No podemos permitir que una industria riesgosa, cuyo potencial económico es desconocido, imponga costos ambientales y sociales que pagaremos todos. El océano es un aliado clave en la lucha contra la crisis climática, no un botín”, agrega Espinosa.
Greenpeace reitera su llamado a los gobiernos, en particular a los que son parte de la ISA, apoyen la moratoria. Y a la población en general, a oponerse a esta actividad y detener los intereses exploratorios. “Nuestra invitación es a actuar con responsabilidad para el planeta, y priorizar la conservación de los océanos profundos como patrimonio común de la humanidad”, sentencia.
“Si toda la población mundial tuviera los parámetros de consumo y contaminación de los chilenos, este 17 de mayo, la demanda de recursos naturales superaría lo que el planeta puede regenerar en lo que resta del año”, explica Silvana Espinosa, vocera de Greenpeace.
Mayo de 2025. Este 17 de mayo, Chile alcanza su Día del Sobregiro Ecológico, según informó la organización internacional Global Footprint Network, a través de su plataformaEarth Overshoot Day. Por sexto año consecutivo, nuestro país encabeza la lista de naciones con mayor huella ecológica en América Latina.
Este índice mide la fecha en la que los países ocuparon todos los recursos naturales que el planeta puede producir en un año. Es decir, “si toda la población mundial tuviera nuestros parámetros de consumo y contaminación, este 17 de mayo, la demanda de recursos superaría lo que el planeta puede generar el resto del 2025”, afirma la vocera de Greenpeace, Silvana Espinosa.
Desde la organización ambientalista advierten que este año la fecha se adelantó seis días, del 23 al 17 de mayo, con respecto a la medición anterior, lo que responde al agravamiento de las tres grandes amenazas que afectan nuestro territorio: la crisis climática, la pérdida de biodiversidad y la contaminación por plásticos. “Si no frenamos el avance de los problemas que derivan de estos fenómenos, los siguientes años veremos que esta fecha seguirá adelantándose”, agrega Espinosa.
Frente a esta situación, Greenpeace propone soluciones concretas para revertir el aumento del daño ambiental a nivel local.
1- Crisis Climática: Descarbonización
Termoeléctrica Quintero-Puchuncaví. @ Manuel Madariaga / Greenpeace.
En relación con la crisis climática, y en el contexto de la próxima COP30 que se celebrará en Brasil en noviembre, Greenpeace recuerda que los países firmantes del Acuerdo de París deben actualizar sus compromisos con las Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC), cuyo objetivo es mantener el aumento de la temperatura global por debajo de 1,5?°C.
La organización plantea que el gobierno debe mejorar y concretar las acciones del Plan de Descarbonización con metas más ambiciosas y acciones con fechas claras para eliminar el carbón de la generación eléctrica antes de 2030, asegurando una transición socioecológica justa, incluyendo responsabilidades concretas para remediar los pasivos ambientales y reparar las afectaciones a la salud en las comunas donde operaron y aún operan centrales termoeléctricas a carbón.
Además, la organización destaca la necesidad de priorizar la conservación y restauración de bosques nativos, humedales y suelo y de diversificar las estrategias climáticas con base en la ciencia.
2. Crisis de biodiversidad marina: Protección de la costas chilenas
Ballena Fin en el Archipiélago de Humboldt.@ César Villarroel / Greenpeace.
El proyecto de Ley de Administración del Borde Costero y Concesiones Marítimas sigue en discusión, pese a las amenazas que su aprobación traería a estos espacios. Desde Greenpeace advierten que este proyecto permitiría al Estado otorgar la propiedad de playas fiscales a personas que acrediten su ocupación por 10 años o más, institucionalizando así la privatización de las costas nacionales. Además, advierten que se generarían incentivos para la destrucción de ecosistemas costeros, al permitir que terrenos de playa artificial –como aquellos creados mediante rellenos por parte de empresas portuarias– pasen a ser propiedad privada, en lugar de mantenerse como bienes nacionales de uso público, como establece la normativa vigente.
La organización también señala que el proyecto no contempla un aumento de presupuesto para la nueva División de Concesiones Marítimas del Ministerio de Bienes Nacionales ni para la fiscalización de las concesiones. Tampoco para la formulación de la Política Costera y las zonificaciones costeras regionales.
En este escenario, Greenpeace se suma al llamado de la academia y organizaciones locales y nacionales, quienes proponen como solución la elaboración de una Ley de Costas, construida a partir de la mejor evidencia científica disponible e incorporando la visión de las comunidades mediante un proceso político transparente y democrático, que garantice el cuidado de estos territorios y de sus ecosistemas aledaños, que funcionan como barreras protectoras para la preservación de la costa. Además, subraya la importancia de considerar la propuesta de Ley de Costas presentada en 2022 por el Observatorio de la Costa al Ministerio de Bienes Nacionales.
3. Crisis de contaminación por plásticos: Retraso en la ley que regula la entrega de plásticos de un solo uso
Según las cifras entregadas por el ranking The Plastic Waste Makers Index, elaborado por la asociación australiana Minderoo Fundation, el año 2021 nuestro país alcanzó los 51 kilos de plástico de un solo uso por habitante desechado al año, ubicando a Chile en el puesto 11 de las 100 naciones analizadas. En este contexto de crisis de contaminación por plásticos, Greenpeace ve con preocupación la postergación de la entrada en vigencia plena de la Ley 21.368, que regula la entrega de plásticos de un solo uso y botellas plásticas. Aunque la fase final debía implementarse en agosto de 2024, se otorgó una nueva prórroga de 18 meses, lo que suma más de cuatro años de retraso.
De esta manera, la organización ambientalista exige que no se siga dilatando el cumplimiento de esta ley y que se refuercen las legislaciones que combaten esta forma de contaminación, evitando que el proyecto vaya a sufrir nuevas modificaciones dentro del nuevo plazo de implementación.