Únete a Julio Sin Plástico: 8 hábitos para lograr un gran impacto

La iniciativa Julio sin Plástico (Plastic Free July®) nació en 2011 y desde entonces, cada año convoca a más personas en todas partes del mundo a ser parte de la solución a la contaminación plástica.

Si te esmeras todo el año por tener hábitos sustentables o te enteras ahora de esta novedad, el desafío Julio Sin Plástico es el motivo perfecto para llevar el cuidado del planeta un paso más allá ??.

La propuesta es sencilla: prestar atención a los plásticos de un solo uso que hay en tu día a día (bolsas, pitillos, vajilla, etc.) y plantearte una simple pregunta: ¿cómo puedo mejorarlo para cuidar mi salud y la de la Tierra?

Es importante que te sumes a Julio Sin Plástico y conozcas las opciones reutilizables que ayudan a reducir esta huella contaminante de una manera significativa.

Puede llevar un tiempo, pero una vez que te acostumbras a tener siempre a mano las alternativas sustentables (bolsa de tela a las compras, pitillo metálico, recipientes para compras a granel, etc.) puedes rechazar los plásticos de un solo uso que te ofrecen (decir “sin bolsa, por favor”; dejar de usar pitillos y cubiertos, etc.) Créenos, ¡es una sensación de lo más gratificante!

Así, ajustando ciertos hábitos del consumo diario no sólo podrás revertir la proyección que compartimos al principio, sino que tomarás un rol central en este cambio. A continuación, te compartimos más ideas.

8 ideas “nivel pro” para reemplazar plásticos de un solo uso

Podríamos decir que hay dos etapas en este estilo de vida que ayuda a reducir los plásticos desechables. El inicial, busca ir eliminando los productos más obvios como son las bolsas, los pitillos, las botellas y los vasos. 

Para ello tienes que armarte de tu propia botella, taza térmica, bolsas de tela y sorbetes de metal. Seguramente, sobre esto alguna vez hayas escuchado hablar. Y hasta incluso lo pusiste en práctica. 

Ahora bien, hay un segundo nivel que hila más fino. Son cambios sutiles para subir de nivel en este Julio Sin Plástico. Aquí te dejamos varias ideas:

  • Evita comprar productos envueltos en plástico. Por ejemplo, legumbres o frutas. Puedes llevar bolsas de tela reutilizables y transportarlo todo ahí.
  • Elimina los chicles. Muchos de los que consumimos contienen plástico, puedes consumir chicles 100% naturales y ecológicos.
  • Elige productos que estén envasados con cartón o vidrio. Por ejemplo, si compras una bebida elige botellas de cristal o si adquieres detergente para el lavavajillas opta por una caja de cartón.
  • Evita los productos desechables. Es fundamental decir no al uso de platos, cubiertos y vasos de plástico de un solo uso.
  • Cuando tengas que comprar pinzas nuevas para tender la ropa, elige las de madera y de buena calidad, para que duren mucho tiempo.
  • Utiliza cerillas o mecheros recargables
  • Si tienes que renovar los contenedores para la comida, olvídate de los tuppers o films plásticos. Opta por recipientes de vidrio o bee wraps (envoltorios de cera de abeja).
  • Evita las maquinillas de afeitar desechables.

¿Qué deben hacer los gobiernos y la industria para reducir el plástico? 

Desde ya, la ciudadanía no es la única que debe ponerse esta misión al hombro. Los gobiernos y las empresas son los primeros que tienen que tomar la posta y buscar soluciones a un problema que ellos mismos ayudaron a crear.

Mientras esto sucede, sumamos otras medidas que gobiernos y empresas podrían poner en práctica: 

  • Fomentar el consumo sostenible y responsable del agua de grifo en los hogares, así como en la vía pública, instalaciones municipales y establecimientos de hostelería y restauración. 
  • Implementar sistemas de incentivo a la devolución de envases, conocidos como sistemas de depósito, devolución y retorno (SDDR).
  • Asegurar una mejor obtención de recuperación de los envases.
  • Prevenir la mala disposición de envases plásticos en el ambiente. 
  • Fomentar la creación y el apoyo público a las tiendas de reparabilidad y comercios de segunda mano, así como a establecimientos que eliminan el uso innecesario de envases, primando la venta a granel y generando de este modo nuevos empleos en la economía circular.

Esperamos haberte dado una introducción a este grave problema ambiental que tenemos y que esto te motive aún más a unirte a Julio Sin Plástico ?.

¡Empieza ahora y sigue todo el año!

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Author: Meri Castro

Otro récord climático que no necesitábamos: el mundo vivió el día más caluroso registrado de su historia

Esta semana comenzó con un triste récord: el martes 4 de julio fue el día más caluroso registrado en la historia del planeta

Lejos de ser “un hito que debamos celebrar”, esta situación es una “una sentencia de muerte para las personas y los ecosistemas”, alertó la climatóloga Friederike Otto del Instituto Grantham para el Cambio Climático y el Medio Ambiente en el Imperial College London de Reino Unido. 

Se refiere a que el promedio de temperatura global alcanzó 17.18 grados Celsius (°C), dejando atrás la marca más alta de 16.92°C que se había dado en agosto de 2016, mientras las olas de calor afectaron a diversas zonas del mundo.

La tendencia mundial comenzó el lunes cuando en China el termómetro llegó a 35°C; en el Norte de África ascendió a 50°C mientras el sur de Estados Unidos también sufre su propia racha de calor.

Incluso la Antártida, actualmente en el invierno austral, tuvo temperaturas anormalmente altas. La Base de Investigación Vernadsky de Ucrania en las islas Argentinas del continente blanco rompió recientemente su récord de julio con 8,7 grados centígrados.

Cuando creímos que el lunes había llegado al techo de calor, el martes demostró que estábamos equivocados.

Detrás de estos registros en alza están el cambio climático sumado al inminente inicio del evento de El Niño, explican desde la ciencia. 

“Desafortunadamente, éste es el primero de una serie de nuevos récords establecidos este año a medida que aumentan las emisiones de carbono y los gases de efecto invernadero, que junto con El Niño, empujan las temperaturas a nuevos máximos”, puntualizó Zeke Hausfather, científico investigador de Berkeley Earth en un comunicado.

Si esto continúa -como todo indica que así pasará-, los principales riesgos para nuestra región son efectos sanitarios graves, olas de frío y calor, tormentas extremas, sequías frecuentes, inundaciones, incendios, desertificación, pérdida de bosques, migraciones internas forzadas por eventos climáticos, etc.

No dejemos que la ecoansiedad que esta noticia pueda generarnos nos gane la parada. No debemos olvidar que el futuro no está escrito. Aún podemos cambiar el rumbo y frenar las causas de la crisis climática.

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Author: Meri Castro

4 formas en que la pesca industrial está destruyendo los mares

La pesca ilegal, sin regular ni reportar sucede a cada minuto en alta mar, lejos del control de las autoridades. Es el resultado de un círculo vicioso entre la demanda en aumento y el afán de los pesqueros de largas distancias por satisfacerla a cualquier precio. Para eso cada vez viajan más lejos y por más tiempo en busca de cantidades cada vez más grandes.

Así hemos llegado a una situación de sobrepesca (cuando se capturan demasiados peces y no hay adultos suficientes para reproducirse y mantener una población saludable) que está matando a nuestros océanos. 

Al mismo tiempo, las técnicas usadas en este tipo de pesca industrial a gran escala dañan el ecosistema marino. Sólo por mencionar una de sus consecuencias nefastas, podemos decir que cada año matan accidentalmente a 30.000 ballenas y delfines y a cientos de miles de tiburones. 

Golfo de California: Lobos marinos y otras especies quedan atrapados en las redes de pesca de barcos que usan la pesca de arrastre para arrasar con el fondo marino. Los barcos pesqueros suelen entrar en zonas que son reservas marinas de manera ilegal.

La “moda” por comer atún y la supervivencia de la especie

Pedazos de tiburones encontrados en una embarcación que pescaba atunes en el Pacífico. El hallazgo fue hecho por Greenpeace, que expuso que esta actividad, fuera de control, realiza sobrepesca y abusos de los derechos humanos.

Mientras el apetito por el atún pareciera no tener fin, lo que sí está llegando a su límite son las poblaciones de estos peces tan buscados, cuyos números vienen decayendo dramáticamente en las últimas décadas

Las últimas estimaciones del Reporte de la FAO sobre las industrias pesqueras y acuicultura mostraba que ya en 2019, cerca de un tercio de las principales poblaciones de atún estaban siendo pescadas a niveles insostenibles. En 2020, la Comisión Internacional para la Conservación de los Atunes del Atlántico (ICCAT por su sigla en inglés) reportó que las reservas de atún rojo descendieron a 13% de los niveles que supo tener 70 años antes. 

Una red rebosante de atunes y especies de captura accidental en Ecuador, cerca de las Islas Galápagos. GREENPEACE / ALEX HOFFORD

Este ejemplo muestra cómo la moda por una variedad particular de pescado está poniendo en peligro la supervivencia de la especie. Además de generar pesca accidental asociada -que te contaremos más adelante- y del costo humano puesto que se trabaja en malas condiciones y hasta se vulneran sus derechos. 

Saqueo de calamar en el Mar Argentino 

En 2022 desde Greenpeace publicamos el informe “Pesqueras sin control en el Mar Argentino”. En ese documento alertamos sobre el accionar de flotas pesqueras internacionales que llegan a una zona llamada Agujero Azul, al este del Golfo de San Jorge en la Patagonia argentina. 

Activistas de Greenpeace a bordo del Arctic Sunrise detectaron 500 de estos barcos en el Atlántico Sur en marzo de 2022.

Aprovechando el vacío legal de las aguas internacionales, estos barcos de China continental, Corea del Sur, Taiwán y España llegan cada año a esta zona del Atlántico sur occidental, una de las más grandes del mundo para la pesca de calamar, y durante la temporada alta (de enero a julio) capturan calamar o merluza negra, que luego venden  como productos de lujo a países del norte.

Éste es un claro ejemplo de cómo muchas pesqueras realizan con frecuencia actividades ilegales y desreguladas, en contravención de las leyes nacionales, regionales e internacionales; no reportan o informan sus actividades u operaciones y captura en alta  mar o realizan pesca con banderas de conveniencia.

A la gravedad del asunto se suma el costo ambiental. Es sabido que los calamares son vectores nutricionales que juegan un papel clave como “bombas biológicas” transitorias uniendo espacialmente ecosistemas marinos distintos. Por lo tanto, la sobrepesca de los calamares representa una amenaza para todo el ecosistema, incluidas las poblaciones vulnerables de cetáceos.

Pesca de arrastre, las topadoras del fondo marino

Más allá de la especie que se busque pescar, lo cierto es que hay dos técnicas muy usadas por esta actividad a gran escala que destruyen todo a su paso. La pesca de arrastre es una de ellas. 

Consiste en volcar al mar enormes bolsas de redes, del tamaño de una cancha de fútbol, que se arrastran con cadenas por el fondo marino, como si fuesen una topadora.

Aunque la magnitud de estos impactos no son siempre los mismos para todas las pesquerías de arrastre de fondo, y dependen de ciertos factores (por ejemplo, el tipo de arrastre utilizado, la composición del hábitat, historia de vida de las especies componentes, el régimen de perturbaciones naturales), incluso para aquellos arrastre de fondo que operan en los ambientes bentónicos menos sensibles, las zonas arrasadas tienen pocas posibilidades de recuperarse.

Un procedimiento tan invasivo tiene altos niveles de captura incidental o descarte. Se consideran capturas accidentales a las especies no objetivo de la pesca como mamíferos marinos, aves marinas, tortugas, tiburones y otros ejemplares que no cumplen con los requisitos comerciales (peces demasiado pequeños o los que no son la especie objetivo de la pesca).

Estas especies no deseadas se tiran por la borda, muertas o moribundas. El nivel de mortalidad es tal que en algunas pesquerías los descartes pueden afectar a la estructura y función de los sistemas marinos y se considera uno de los impactos ambientales más graves de la pesca comercial actual.

Ni las aves se salvan de la pesca industrial

La otra técnica que utilizan los pescadores industriales son los palangres (líneas con anzuelos) de hasta 4 mil metros de largo. Con este método se producen capturas accidentales de diferentes especies, entre ellas el albatros, ave marina en peligro de extinción.

Al finalizar la captura, los responsables de la pesca descartan las especies que no tienen valor comercial para ellos. Los animales, ya muertos, son arrojados al agua.

Al ver juntos estos datos podemos trazar un primer acercamiento a lo que ocurre en alta mar, ahí donde nuestra mirada no llega pero que igual se ve afectada por nuestras decisiones. 

Recientemente contamos con un Tratado Global de los Océanos que espera la ratificación de los países. Esta herramienta permitirá crear una red de santuarios marinos en aguas internacionales, libres de actividad industrial humana, abarcando zonas tales como el Agujero Azul que son vitales para la salud de nuestros océanos globales.

Por último, recordá que no se trata de dejar de comer pescado sino de buscar comprarlo a pescadores locales que te den la seguridad de que sus prácticas son artesanales o bien realmente respetuosas de la vida en el mar. 

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Author: Meri Castro

¿Cómo convivir con la ecoansiedad en tiempos de crisis climática?

Enfrentar la realidad del cambio climático es duro. Por eso es lógico que al ver cómo nuestro hogar sufre afloren toda clase de sentimientos.

Pretender que nada está pasando, caer en el desconsuelo, estar tan preocupados por el futuro que no conciliemos el sueño, no importa la forma que tome la ecoansiedad, lo cierto es que cualquiera puede caer en sus garras. Cuando eso pase, es importante aprender a convivir con esta mezcla de sentimientos, en especial porque la crisis climática ya está entre nosotros. 

La investigadora y psicoterapeuta Caroline Hickman conversó con el equipo inglés de Greenpeace al respecto. Estos son los puntos principales de lo que compartió:

  • Tus sentimientos son una respuesta saludable a la crisis climática

Digamos la verdad sin rodeos: la crisis climática es la mayor amenaza a la existencia humana que jamás hemos enfrentado. Nuestras propias acciones están destruyendo nuestro único planeta. Quienes tienen el poder actúan muy lentamente, socavando toda confianza que se les pueda tener.

La especialista remarcó que es natural experimentar distintas emociones cuando, consciente o inconscientemente, nos damos cuenta de esto. El cambio climático es algo demasiado grande como para asimilarlo todo de una vez. Sentir ecoansiedad es una respuesta normal ante esto. Nos afecta porque nos importa. Es una buena señal de que no somos insensibles a lo que nos rodea.  

  • No eres el único sintiendo ecoansiedad 

Parece cliché decirlo pero, no estás solo en esto. Tal vez si tu entorno no está interesado en temas ambientales, puedas llegar a sentirte así. Sin embargo, según las estadísticas, 84% de la juventud de todo el mundo dice sentirse preocupada por este tema. Así que seguramente conozcas a alguien que esté pasando por lo mismo que vos, aunque no lo sepas aún. 

Hay que animarse a hablar sobre cambio climático y ecoansiedad con familiares y amistades porque es una gran forma de poder procesar lo que sientes. Si no ves que esto no sea posible, piensa en otras maneras de conectar con personas con tus mismos intereses (uniéndote como voluntario o voluntaria a Greenpeace, por ejemplo).

  • Hay que aprender a “bailar” con la ecoansiedad

Dejemos de lado el lenguaje bélico. Como dijo la terapeuta Caroline: la ecoansiedad no es algo que hay que “combatir” o contra lo que “luchar” sino mejor, algo con lo que hay que aprender a bailar.  

Como en la danza, nadie sabe los movimientos desde el principio. Se necesita tiempo para desarrollar la fuerza y las coreografías necesarias para fluir con el ritmo. 

Bailar o danzar con la eco ansiedad significa aceptar que no estás sintiéndote bien en determinado momento, aprender a convivir con cómo nos sentimos, y dejar que las emociones hagan su curso sabiendo que pasarán (aunque las volvamos a experimentar en el futuro.)

  • Haz lugar a las emociones

Es tentador querer huir de la ecoansiedad por temor a que nos paralice por completo. En cambio, lo que la especialista propone es permitirte sentir aquello que estés sintiendo.

Polémica aparte, hasta famosos comienzan a hacer público que sienten ecoansiedad.

Tal vez eso implique sentarte media hora al día a pensar en el cambio climático y procesar cómo eso te afecta. O puede ser escribir, dibujar, pintar o salir a caminar para conversar con alguien. Si así lo necesitás, también puede ser pedir apoyo a un profesional, como un terapeuta o couch.

Darle espacio a ese sentir nos prepara mejor para navegar la ecoansiedad cada vez que aparezca. 

  • La “esperanza extrema” puede ayudar a transformar ecoansiedad en acción 

No podemos escondernos de la crisis climática, por eso dar la cara por aquello que nos importa significa cuidar de nosotros mismos y de quienes nos rodean.

La “esperanza extrema” (o también podríamos llamarlo optimismo climático) transforma la esperanza en práctica y acción. Nos hace activar aquello que pensamos y sentimos.

Cuando elegimos reconciliarnos con la ecoansiedad, bajamos un poco las defensas emocionales y conectamos con lo que nuestros sentimientos nos piden que hagamos. No tiene que gustarte la situación en la que estamos, pero sí tenemos que encontrar una manera de enfrentarla juntos. 

Practicar la esperanza u optimismo climático no tiene que ser complicado. Encuentra distintas maneras para ponerla en acción en nuestra página Involúcrate.

Esta nota se publicó originalmente en Greenpeace UK

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Author: Meri Castro

Las fotos del cachorro de oso polar jugando con basura plástica en el Ártico ?

Porque una imagen vale más que mil palabras, compartimos dos fotos tomadas por un integrante de Greenpeace, quien presenció el momento en que un cachorro de oso polar juega con una botella plástica que encontró en el Ártico.

Algo tan sencillo y tan alarmante al mismo tiempo porque es un testimonio contundente del alcance de nuestra basura plástica.

Crédito: @roiegalitz

La escena fue presenciada por Roie Galitz, Embajador del Ártico por Greenpeace Israel quien capturó enseguida cómo este pequeño oso polar descubre la botella tirada en el hielo y cómo comienza a manipularla, buscando entender qué es este objeto extraño en su hábitat.

Por suerte, el cachorro de año y medio está a salvo porque no ingirió pedazos de plástico.

Crédito: @roiegalitz

Al compartir las fotos en su Instagram, Galitz comentó: “Es una imagen perturbadora sobre el plástico y sus consecuencias. Esta botella, como muchos otros ítems en la región polar y otras partes del mundo, provino de un lugar muy lejano. Las corrientes oceánicas, en especial las del Golfo y del Ártico, traen con ellas, además de agua, la basura que las personas arrojaron a miles de kilómetros de aquí”.

Y agregó: “El plástico es uno de los peores enemigos de nuestro planeta, que tarda muchos años en descomponerse. Mientras tanto, los animales están en peligro de ingerir las partes en que se va descomponiendo. Difundo estas imágenes con la esperanza de que haga una diferencia“.

Mientras transitamos Julio Sin Plásticos, la campaña mundial que tiene como objetivo ayudar a evitar la utilización de plástico de un solo uso y corta vida útil, que estas imágenes sirvan de recordatorio de por qué necesitamos YA un fuerte y ambicioso Tratado Global de Plástico??

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Author: Meri Castro