Científicos alertan sobre una “bomba climática” que avanza si no se frenan urgente las emisiones

La comunidad científica que más sabe sobre cambio climático (el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático de la ONU -IPCC-) hizo pública su última evaluación sobre la emergencia climática. Esto es lo que tienes que saber:

Estamos en una situación crítica (y va a empeorar)

Las consecuencias del cambio climático provocado por la humanidad ya se están viviendo en el presente. Eso significa que se están haciendo sentir incluso antes de lo que muchos pronósticos alertaban. 

A su vez, sus efectos se registran en todo el planeta por igual. Por ejemplo, la mitad de todas las especies ya están moviéndose de sus territorios habituales debido al cambio climático.

Como explica Carolina Vera, Vicepresidenta del IPCC, profesora e investigadora, “La influencia humana sobre el clima ha causado impactos peligrosos en la naturaleza y las personas en todas las regiones del mundo, y esos impactos se continuarán intensificando”.

Está comprobado que los extremos climáticos como olas de calor, lluvias torrenciales, sequías y ciclones tropicales están aumentando, y también su atribución a la influencia humana.

¿Qué esperar a futuro? Con la trayectoria actual, todo indica que el mundo superará el límite clave de calentamiento global de 1,5 grados centígrados en aproximadamente una década. 

A pesar de todo, ¡hay esperanza!

Hay esperanza porque tenemos una oportunidad -que quizás sea la última-  de prevenir los peores daños futuros del cambio climático y porque, además, sabemos cómo hacerlo. Sin embargo, no podemos demorarnos más en ponernos en acción: el tiempo no para y el margen de acción se achica minuto a minuto. Eso significa que los cambios deben darse YA, en todos los sectores y en todas las escalas. 

“Hay múltiples opciones factibles, efectivas y disponibles ahora, para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y adaptarse al clima cambiante. Las políticas y leyes aplicadas en diversos países ya están reduciendo las emisiones”, resume Vera desde su cuenta de Twitter.

¿Qué hacer? Reducir las emisiones cuanto antes

Para mantenernos por debajo del límite de calentamiento establecido en París (1,5 grados centígrados) se debe reducir a la mitad las emisiones de gases de efecto invernadero para 2035. Así lo determinó el panel científico de la ONU tras una ardua deliberación.

Para lograr esta meta debemos abandonar rápidamente los combustibles fósiles. A su vez, es necesario que se entienda que la infraestructura fósil que tenemos ya es demasiada, así que no se puede empezar a construir nueva adicional.

En este sentido António Guterres, secretario general de la ONU, no tuvo pelos en la lengua para pedir el fin de la exploración de nuevos combustibles fósiles y que los países ricos abandonen el carbón, el petróleo y el gas para 2040

Es urgente implementar “reducciones grandes, rápidas y sostenidas de emisiones”, dice Carolina Vera. Por eso, utilizar esta ventana de oportunidad para reducir emisiones y evitar la llegada del peor escenario posible es imperativo. 

Con la conciencia de que cada poco más de calentamiento empeora las cosas, debemos hacer todo lo posible para limitar el calentamiento a 1,5 °C porque esto es lo que mantendría al mundo más adaptable. Si superamos esta marca, la situación general empeorará mucho y será más difícil adaptarse.

¿Qué no hacer? 

Seguir con las políticas actuales no puede ser una opción. Si no cambiamos el juego ahora, el descenso en las emisiones de GEI  (Gases de Efecto Invernadero) no sucederá antes de 2030 (cuando necesitamos reducirlas a la mitad para esa fecha.)

No debemos quedarnos sentados ni de brazos cruzados cuando sabemos que la extinción de los arrecifes de coral, los veranos sin hielo marino en el Ártico y un clima extremo aún más desagradable nos esperan a la vuelta de la esquina. 

Las personas tenemos derechos. Los gobiernos tienen deberes. Las empresas tienen obligaciones. Hagamos que rindan cuentas y forcemos el cambio que necesitamos para evitar más daños.

Alcemos la voz por ellos: las personas menos responsables por la crisis climática son las más afectadas

El Informe del IPCC remarca un dato clave: muchos países y comunidades están sufriendo una devastación de la que no son responsables. Es decir, las naciones ricas contaminan más acelerando más el cambio climático, sin embargo son las naciones más pobres las sufren más los impactos. 

Para ilustrar esta situación basta un ejemplo: entre 2010 y 2020, la mortalidad por inundaciones, sequías y tormentas fue 15 veces mayor en las regiones altamente vulnerables, en comparación con las regiones de muy baja vulnerabilidad.

En conclusión, los países ricos tienen una responsabilidad que asumir frente a los más vulnerables, a esto se llama justicia climática y en hacerla valer en acciones concretas se juega un mundo más equitativo.

Por último, resaltamos la importancia de este informe que también servirá de guía para la cumbre mundial del clima (COP28) que tendrá lugar este año en Emiratos Árabes, en el que los países evaluarán lo realizado. En virtud del Acuerdo de París de 2015, las naciones también deben actualizar sus compromisos climáticos para 2025.

Y ya para cerrar, desde Greenpeace sabemos que hemos entrado en una década crítica. Tenemos que reducir las emisiones mucho más rápido, proteger y restaurar la naturaleza y, al mismo tiempo, prepararnos para el calentamiento que ya no podemos evitar.

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Author: Meri Castro

Informe IPCC: “Los países contaminantes deben hacerse cargo de su responsabilidad” 

El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) publicó el Informe de Síntesis del Sexto Informe de Evaluación, donde alerta sobre la emergencia climática y cómo abordarla. 

Actualmente, el calentamiento global promedio está alrededor de 1,1 °C, dirigiéndonos hacia los 3 grados. “Es urgente terminar con la inversión en nuevos combustibles fósiles y avanzar hacia una transición justa a energías renovables”, indica Silvana Espinosa, Geógrafa de Greenpeace.

Desde la organización medioambiental enfatizaron: “Los gobiernos deben introducir urgentemente medidas en las que las decisiones se tomen de forma inclusiva y en el que el progreso se mida en bienestar colectivo y en la capacidad de la Tierra para regenerarse en donde los países contaminantes se hagan cargo de su responsabilidad por los daños causados para que las naciones y las comunidades menos responsables de la crisis climática no sigan pagando el precio más alto”. 

IMPACTO EN CHILE

En el caso de Chile este calentamiento se ve reflejado en lo que se ha denominado  la “mega sequía”. Entre el año 2010 y 2015 la zona entre Coquimbo y la Araucanía, presentó un déficit de precipitaciones cercano al 30%. 

“La ciencia es clara; la situación es grave y Chile no es la excepción. Chile atraviesa una crisis hídrica sin precedentes y que no posee un horizonte de mejora: el 29% de  las comunas del país se encuentra bajo decretos de escasez hídrica, afectando a un tercio de la población, y el modelo de gestión del agua continúa priorizando a las grandes industrias en desmedro de las personas”, explicaron desde Greenpeace. 

Los océanos han absorbido más del 90% del exceso de calor de nuestro sistema climático, lo que nos lleva a una tasa de calentamiento que probablemente sea más del doble además de la duplicación de la frecuencia de las olas de calor marinas. 

“Los océanos, además de ayudarnos a combatir el cambio climático, ya están expuestos a grandes presiones, por lo cual no podemos aumentarlas. La expansión de la salmonicultura en el país, pone en serio riesgo a los ecosistemas marinos, aumentando su vulnerabilidad. Cerca del 50% de los centros salmoneros que operan en la Región de Magallanes, se encuentra sin oxígeno, lo que afecta a toda la biodiversidad”, agrega Silvana Espinosa desde la ONG.

Y agregan: “Sin embargo, y a pesar de las advertencias del mundo científico respecto del impacto del Cambio Climático en la disponibilidad de agua del país, entre 2016 y 2020 el número de derechos de agua otorgados aumentó en todas las cuencas del país. La situación de las lluvias no mejorará, las sequías y olas de calor se estima serán cada vez más intensas”.

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Author: Melissa Jure

¿Por qué restaurar los bosques puede mejorar nuestra salud y balancear el clima?

Cada 21 de marzo el calendario ambiental marca el Día Internacional de los Bosques. En este 2023 el tema elegido es “Bosques y salud” porque, según explica la Organización de las Naciones Unidas (ONU), “sólo a través de unos bosques sanos conseguiremos tener poblaciones sanas”.

Sin importar lo lejanos que puedan parecer estos ecosistemas para quienes habitamos en grandes ciudades, la verdad es que muchos de los aspectos de nuestras vidas están vinculados a ellos de una manera u otra.

Surucuá Aurora © Lars Petersen Greenpeace

Así como lees: cuando bebemos un vaso de agua, escribimos en un cuaderno, tomamos medicamentos para la fiebre o construimos una casa debemos agradecer a los bosques por esos servicios. 

Si te parece muy alocado esto que decimos es porque la vida moderna hace olvidar que las personas somos también naturaleza y que nuestra supervivencia y bienestar están ligados al de cada ambiente, animal, insecto y planta que habita el planeta. 

Corzuela © Martín Katz Greenpeace

Para emprender la tarea difícil y urgente de regenerar los ecosistemas que el extractivismo dañó, y así construir un futuro vivible y disfrutable para la humanidad, el primer paso es volver a sentirnos parte del mundo natural. 

Hernán Pérez Aguirre

En especial hoy, como dice la ONU, se trata de un llamamiento para cuidar de los bosques, no solo beneficiarnos de ellos

Los bosques, la base de nuestra vida

El concepto de “beneficios ecosistémicos” puede hacernos caer en la idea de que la naturaleza debe sernos útil primero, para merecer ser cuidada después. Sin embargo, para poder restaurar al planeta la clave está en poder cambiar esa relación mercantilista que nos separa del entorno y nos hace creer que nuestra suerte está por encima de la del resto.

Por eso te proponemos una mirada más amorosa que nos ayude a valorar la existencia de los bosques entendiendo que su existencia está entretejida con la nuestra y la de todos los seres. 

© Hernán Pérez Aguirre

¿Cómo estamos relacionados? El Informe de la FAO “Los bosques para la salud y el bienestar de los seres humanos” enumera todas estas maneras:

  • Alimento: frutas, hojas y hongos, todos productos comestibles que contribuyen a una dieta saludable
  • Remedios naturales: los humanos utilizamos plantas medicinales que nacen en los bosques desde hace al menos 5.000 años 
  • Agua dulce:  75% de las reservas mundiales de agua dulce procede de cuencas hidrográficas boscosas 
  • Control de inundaciones y regulación del microclima
  • Ayudan a la fertilidad del suelo 
  • Hábitat para la biodiversidad. 
  • Absorben carbono y purifican el aire.
© Martín Katz Greenpeace

Como muchos otros ecosistemas, los bosques no están a salvo del avance de actividades económicas que arrasan todo a su paso. Así es como se encuentran amenazados por los incendios forestales, la sequía, las plagas y una deforestación sin precedentes.  

Bosques y clima: causas y efectos 

Como decíamos, cuando entendemos (y sentimos) que todo y todos estamos interconectados en este planeta es muy claro comprender que si algo cambia, todo el orden se reajusta -para bien o para mal- y que nadie ni nada queda exento de las consecuencias. 

Bajo esta visión, sería necio esperar que si se modifica forzosamente la cubierta terrestre todo lo que lo rodeaba no se vea afectado (por ejemplo, eliminando un ecosistema boscoso para dar lugar a la agricultura o ganadería). 

Por el contrario, el efecto dominó se pone en marcha enseguida: sin bosque, el intercambio de humedad y calor entre el suelo, la vegetación y la atmósfera ya no es el mismo, lo que alterna los ciclos naturales y modifica la circulación atmosférica. 

El ciclo hidrológico se rompe a tal punto que en una zona deforestada algunos modelos advierten que las precipitaciones anuales pueden disminuir hasta 80%. Además, se dan cambios de las temperaturas locales y regionales de la superficie (de hasta 3° en algunas regiones).  

En definitiva, menos bosques significa menos lluvias y más calor. Es decir que lo que comienza en zonas boscosas, tal vez lejanas a los grandes centros urbanos, redunda más allá recordándonos que todos somos uno y que no hay salud para las personas en un planeta enfermo.

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Author: Meri Castro

Greenpeace en el Festival. El espíritu verde llega a Lollapalooza

Queremos invitarte a disfrutar y pasarla bien con un espíritu verde, consciente de nuestro entorno y los desechos que generamos ?? Nos vemos en #Lollapalooza2023! ?

Si vas a estar en el festival de música o conoces a alguien que irá ¡vengan a visitarnos a nuestro stand de Greenpeace! Este 17, 18 y 19 a metros del escenario #AldeaVerde? Ingresa al domo de #Greenpeace y vive una experiencia inmersiva impactante? Te esperamos con nuestro equipo de activistas para sumarte a nuestra campaña en defensa de los mares patagónicos???

Podrás saber más sobre nosotros, a través de una experiencia audiovisual entretenida, y quizás llevarte algún regalito ?

?¿A qué hora?

12:00 a 20:00  hrs.

Nuestra manera de consumir importa. Tenemos el derecho de exigir a las industrias que nos entreguen alternativas más amigables con el medioambiente, así como también hacernos responsables de implementar prácticas más conscientes y sustentables en nuestro día a día, así que te dejamos algunas recomendaciones: 

?Recuerda llevar tu botella (reutilizable) de agua para que no te deshidrates y bloqueador solar. Hay altas temperaturas pronosticadas para la jornada.

?Descarta tus desechos en los lugares asignados. Prefiere evitar los plásticos de un solo uso. 

?No te olvides de ser consciente con el cuidado medioambiental, en cada momento. 

?Lleva muchas ganas de disfrutar.

Te esperamos,  

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Author: Editor

?Colillas de cigarrillos, mini bombas tóxicas para el ambiente

Te proponemos hacer una prueba muy sencilla: cuando andes por la calle, presta atención al piso e identifica las colillas de cigarrillos que veas tiradas por ahí. Haz esto durante un par de veredas y tendrás la prueba más certera de que estamos frente al residuo más abundante de la vía pública en todas las latitudes del planeta

El hábito de fumar sigue siendo muy común y esto lleva a que se desechen entre 4.5 y 5.6 billones de colillas al año en el mundo. Esta cifra se traduce en un equivalente de unas 18.000 millones de colillas por día aproximadamente. Así lo relevó el Informe General sobre Colillas de Cigarrillos elaborado por la organización argentina Ecohouse. 

¿Cuál es el impacto de las colillas de cigarrillo en el ambiente? 

¿Sabías que al combustionar el tabaco del cigarrillo se generan 100 sustancias tóxicas, entre ellas cobalto, aluminio, arsénico, níquel, alquitrán, plomo y estroncio? Es por eso que existen los filtros de los cigarrillos, hechos de acetato de celulosa. que tienen por función evitar que algunos de los tóxicos lleguen a los pulmones del fumador. 

Esos componentes tóxicos quedan en las colillas y, al arrojarse a la calle (un mal hábito que nadie parece considerar de gravedad) terminan contaminando nuestro ambiente. Tanto es así que cada colilla puede contaminar entre 40 y 1000 litros

¡Las colillas no se tiran al piso! 

La (mala) costumbre de arrojar la colilla al piso es algo naturalizado en la sociedad. Basta ver cualquier película o serie para toparse con algún personaje que al terminar de fumar tira este residuo a la vía pública como si nada, dando por sentado que esta acción no es cuestionable.

En la realidad, una encuesta realizada bajo la campaña #ojoconlacolillaa a más de 10.000 fumadores y fumadoras confirmó esto mismo: 70% afirmó tirar la colilla al piso, ya sea en áreas urbanas o en la naturaleza. 

Estos residuos son pequeños y es inevitable que sean arrastrados a los desagües, por acción del viento o las lluvias, y terminen en arroyos, ríos y océanos con las consecuencias que ya mencionamos. 

En caso que queden en la tierra, su efecto también es negativo porque alteran su pH y composición, afectando e impidiendo la vida de microorganismos, insectos y animales. Como si fuera poco hay riesgo de que ingresen al cuerpo de forma indirecta a través de la cadena alimentaria y provocar efectos adversos en la salud.

Mientras tanto, la industria tabacalera no asumió jamás una responsabilidad en la gestión de este residuo. Sería clave que rijan normativas de Responsabilidad Extendida del Productor (REP) para que las empresas den el ejemplo y hagan algo para evitar los impactos que tienen sus productos a lo largo de todo su ciclo de vida. 

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Author: Meri Castro