Hoy celebramos el Día de la Tierra, nuestro hogar .
Desde hace 53 años esta fecha se conmemora para recordar -al menos una vez al año- que la vida humana -nuestra vida- no es posiblesin la Madre Tierra y todo lo que nos provee.
Esta vez el lema elegido por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) es “Invertir en nuestro planeta”. La propuesta es motivar a cada persona a comprometersey apoyar soluciones y acciones que hagan frente al cambio climático y a otros problemas ambientales en todos los niveles (empresarial, finanzas, gobiernos locales y nacionales).
Es sabido que no se cuida aquello que no se ama. Por eso, para que más ciudadanos y ciudadanas quieran “invertir en el planeta”, creemos que lo primero es ayudar a reparar la relación con la Madre Tierra.
Esta relación se rompió porque en la sociedad de mercado nos enseñaron que la naturaleza es algo separado de las personas. Apenas un reservorio de recursos naturales infinitos de los que podemos tomar todo sin dar nada a cambio.
Claro que esto no es cierto. Muy por el contrario, somos uno con la Tierra y sólo reconociéndolo podemos empezar a crear una sociedad sustentable que asegure un futuro vivible. ¿Y qué mejor día para empezar que hoy?
Volver a ser sensibles al mundo natural
Podemos decir que si cada persona es un integrante más del elenco estable de la naturaleza, cuidar de nuestro entorno es cuidarnos a nosotros mismos. Entonces resulta evidente que mantener esa premisa en olvido permitió usar al mundo natural sin reparos, como si estuviera sólo a nuestro servicio.
En busca del supuesto “progreso”, talamos bosques enteros, explotamos montañas, sacamos petróleo de lo más profundo del suelo, tiramos basura en cualquier lugar y cultivamos regando con veneno.
Tanto exigimos al planeta, que hace varios años venimos consumiendo por encima de su capacidad de regeneración. A lo que hay que sumar el gran daño que todas las actividades humanas ocasionaron (léase calentamiento global y crisis climática.)
A esto le sigue la triste historia que ya conoces: ecosistemas en jaque, extinción de especies animales y vegetales, contaminación del aire, agua y suelo, etc. Nada parece frenar nuestra carrera, ni siquiera el hecho de que es la propia supervivencia de nuestra especie la que está también en peligro.
Pero aún podemos cambiar el final de esta historia. ¿Cómo? Volviendo a sentir la conexión con la Pachamama. Basta con acercarnos a un espacio natural (puede ser la plaza más cercana o el patio de tu casa) y observar lo que ocurre alrededor: las hormigas que van en busca de comida, los pájaros, los árboles mecidos por el viento, las nubes en el cielo.
Valorar lo natural nos llevará a cuidar y preservar lo que tenemos. De lo individual a lo grupal, la progresión se irá dando. Encontrarás a más hombres y mujeres con tus mismos intereses, apoyarás causas, comprarás de manera consciente, reciclarás…
Sin darte cuenta, conformarás parte de esa masa crítica para que, como sociedad, nos despeguemosde la lógica del mercado (que necesita de consumidores siempre insatisfechos y trabajadores incansables). De esta forma, podremos buscar un ritmo que se acerque más a los de la naturaleza. Sólo así podremos darnos a la tarea de restaurar y regenerar la Tierra.
Estamos seguros de queejercitar la sensibilidad nos llevará a imaginar juntos otras formas de vivir y organizarnos.
Ritual para agradecer
Antes de seguir, creemos que es importante empezar por agradecer a la Tierra por ser nuestro sostén, por brindarnos alimento, agua y aire.
Dar gracias es una buena forma de reconocer todo lo que sí tenemos. Y nos permite entender que la abundancia no está dada por los objetos ni la productividad, sino por los afectos, los momentos y la armonía que tengamos en nuestra vida.
Por eso, puedes decir en voz alta o repetir para adentro:
Gracias Tierra querida por ser hogar de toda clase de seres maravillosos y por seguir dándonos todo a pesar de los tratos que recibes .
Si quieres, enumera todas aquellas cosas por las que hoy das las gracias y llénate de gratitud.
¡Ve por más! 5 formas de invertir en nuestro planeta
La tercera parada del #TourDeLaBallena fue una gran fiesta de la que participaron alrededor de 150 personas.
Una vez más, socios, socias y sus familias se acercaron para compartir con nuestro equipo de voluntariado y conocer más sobre las ballenas y los riesgos que enfrentan por el avance de la industria salmonera.
Durante esta nueva jornada en el Parque Ecuador de Concepción, Región del Biobío, los participantes pudieron poner manos a la obra y desplegar una ballena y su ballenato en textiles en tamaño real. Además, se sumaron al taller de manualidades y plasmaron su creatividad en esta obra colectiva en la que ya colaboraron socios y socias de Viña del Mar, Punta Arenas y Concepción.
Además, un detalle no menor es que hubo asistentes que viajaron desde ciudades y zonas cercanas para sumarse a esta jornada de activismo en defensa de los mares patagónicos. Estoy segura de que fue la parada del Tour de la ballena que tuvo más convocatoria.
Fue muy lindo volver a recibir a familias enteras y a hombres y mujeres que vinieron con sus amistades o parejas y ver cómo hacen propia la causaPatagonia sin salmoneras.
Me resultó súper emocionante ver que no sólo los voluntarios se relacionaban con los socios, sino que se dió algo que no había pasado en otras ciudades. Entre los mismos socios y socias que se conocían en el momento se ponían a conversar y compartir como si fueran amigos de toda la vida. ¡Hermoso ver lo que generan estos espacios!
Este sábado me comentaron varias veces que los entusiasmaba poder hacer algo que los activara más como socios. Precisamente, de eso se trata esta actividad, de que puedan poner esas ganas y energía en acción.
Nuestra propuesta es que cada socio sea también un activista, involucrándose cada vez más en las campañas, poniendo más presencia y cuerpo al compromiso de cuidar a nuestro hogar, la Tierra.
El denominador común de sus comentarios fue “Qué bueno saber que son reales” y “Qué lindo conocerlos y ver que todo pasa solamente en Santiago”. Sepan que tomamos en cuenta su feedback y que guardamos en el corazón cada frase que nos dijeron.
Además, quiero que sepas que el #TourDeLaBallena fue pensado para descentralizar la causa porque entendemos que Santiago no es Chile.
Por eso, antes pasamos por Punta Arenas y Viña del Mar. Y ahora, en Concepción, volvimos a ratificar que este esfuerzo que estamos haciendo (y seguiremos haciendo) por llegar a distintas ciudades es valorado. Y eso me alegra muchísimo. Sabé también que nuestros grupos de voluntarios de Concepción, Santiago, Valparaíso, Temuco y Punta Arenas mantienen viva esta premisa cada día.
Hablando de los queridos voluntarios, fueron ellos y ellas quienes guiaron el armado de la ballena jorobada con su ballenato en tamaño real con textiles. Qué lindo es ver esta obra de arte colectiva hecha cada vez por más socios y socias de distintas latitudes de Chile.
Por último, quiero agradecer a todos los que se sumaron a otro evento en el que seguimos difundiendo Patagonia sin Salmoneras, nuestra campaña que exige poner un freno a la expansión de la salmonicultura en el mar patagónico.
Allí, el cultivo del salmón, una especie exótica invasora, contamina y pone en peligro los fiordos y canales donde cientos de ballenas cada año vienen en busca de alimento con sus crías.
Si aún no lo hiciste, súmate a la campaña en No más salmoneras. ¡Tu participación como socio activista es fundamental!
Una vez más nos encontramos junto a socios, socias, familias, y nuestro equipo de voluntariado para compartir la pasión por cuidar el medio ambiente.
Esta vez, estuvimos en Viña del Mar, en la V Región. Allí continuamos el Tour de la ballena, un ciclo de jornadas de concientización para toda la familia.
Un centenar de personas nos acompañó en esta hermosa actividad en la que difundimos los riesgos que implica la industria salmonera para las ballenas jorobadas y diferentes especies en los mares patagónicos.
En esta oportunidad estuvo presente Cecilia Soto representando al equipo de atención de socios y socias. Así pudimos comprobar una vez más el enorme interés de la comunidad viñamarina por proteger los océanos y por nuestra campaña Patagonia sin salmoneras.
La propuesta creativa en estas paradas por diferentes puntos del país es armar una ballena y su ballenato con textiles en tamaño real. Nuestro equipo de voluntariado creó esta actividad para convertirla en una obra de arte colectiva.
Además, los niños y las niñas cuentan con su espacio de cuenta cuentos y pinta caritas. Todas las jornadas son guiadas por los voluntarios, pilares indispensables de nuestra organización.
En el #TourDeLaBallena estamos viendo cómo surgen nuevos activistas, al mismo tiempo que quienes ya llevan años luchando por el ambiente se fortalecen y renuevan sus energías.
Desde nuestro lugar, el compromiso es el de siempre: traspasar información sobre la defensa y la regeneración de nuestro amado planeta. Con este objetivogeneramos diferentes instancias de educación ambientalpara que el mensaje llegue cada vez a más niños, niñas, colegios, maestros, y demás personas interesadas en sumarse a la protección del medio ambiente.
Es maravilloso cómo una vez que la rueda empieza a girar, el activismo tiene un poder de multiplicación exponencial. Presenciar ese “contagio” es esperanzador.
En resumen, fue inspirador ver cómo grandes y niños aprendieron y se divirtieron en este día especial que sabemos recordarán para siempre.
Por último, quiero que sepas que con tu ejemplo nos motivas a seguir. En nombre de todo el equipo, vuelvo a agradecer a cada participante por ser un ejemplo de activismo, por no dudar en salir de su zona de confort y por replicar nuestro mensaje #NoMásSalmoneras.
Sin dudas, crear consciencia es la mejor herramienta para salvar el planeta, así que pronto nos volveremos a encontrar.
He vuelto de Punta Arenas, en la Región de Magallanes, donde tuve el placer de participar de laprimera parada del #TourDeLaBallena. Fue una jornada en la que llevamos información sobre nuestra campaña Patagonia sin Salmoneras a través de actividades súper originales para toda la familia.
Nuestro equipo de voluntariado confeccionó una ballena y su ballenato con textiles en tamaño real para concientizar sobre el cuidado de su hogar y los peligros que enfrenta. También hubo taller de manualidades para los más grandes y diversión para los más pequeños con un espacio para cuentacuentos y pinta caritas. ¡La pasamos genial!
La otra buena noticia es que esta obra colectiva ya tiene su próximo destino confirmado: será este sábado 25 de marzo en Viña del Mar y luego seguirá su gira para que más personas de Chile sean parte.
Como Coordinadora del área de Loyalty ser parte de estos encuentros es parte de mi trabajo, pero te confieso que nunca dejo de sentirme movilizada y emocionada después de cada jornada.
Esta vez no fue la excepción. Así que tuve que esperar unos días para poder sentarme a escribir estas líneas.
Sin dudas, lo primero que siento es una inmensa gratitud. La convocatoria fue excelente: un centenar de personas nos acompañaron en esta hermosa y significativa actividad familiar.
Fue muy divertido el taller en el que trabajamos en conjunto con textiles para armar la ballena jorobada con su ballenato en tamaño real. Proyecto que fue posible gracias a los voluntarios y voluntarias que nos guiaron en el armado de esta obra de arte efímera, pero muy potente. Mira la foto que nos tomamos al final, ¡quedó genial!
Siempre me da mucha satisfacción poder propiciar estos espacios de intercambio donde socios y socias activistas ven al equipo de voluntarios en acción, conversan y aprenden unos de otros.
No se me ocurre una mejor manera de fortalecernos como la comunidad que somos. Más aún en estos tiempos en que nos necesitamos unidos para poder concebir otro futuro posible para el planeta y todos los que lo habitamos.
Nuestro objetivo era difundir nuestra campaña Patagonia sin salmoneras. Así que comenzamos contando todo sobre esta industria, que es uno de los mayores peligros para el mar patagónico.
Para eso, mostramos cómo esta actividadintroduce el salmón, una especie exótica invasora, para cultivarlo de manera intensiva y en grandes cantidades. Por supuesto, repasamos todos los daños que esto implica, entre ellos, los riesgos que enfrentan las ballenas jorobadas y cientos de especies en los fiordos.
No se me escapa el hecho de que la temática es difícil de digerir. Por eso, entiendo (y hago propio) el dolor que sienten y expresan las personas cuando hablan sobre el impacto de la industria salmonera en su territorio. Y por esto mismo, quiero que sepas cuánto valoro la participación, predisposición e interés en este tema.
Quiero agradecer las decenas de mensajes de puño y letra que los socios y las socias activistas y sus familias escribieron a los campañistas de Greenpeace, los otros héroes de esta cruzada, quienes ponen el cuerpo para defender los mares patagónicos.
Me permito confesarte algo más: cuando al final del día me senté con el equipo a repasar lo vivido, el balance solo tuvo palabras positivas. Nos llevamos el corazón lleno de inspiración, la mente renovada por todas las conversaciones profundas y significativas que tuvimos, y el compromiso fortalecido.
Convicción y fuerza, son las otras palabras que vienen a mi mente cuando repaso la actividad en Punta Arenas.
Volví más segura que nunca de que la salida a éste problema (y a la crisis climática en general) es colectiva. Intuyo que tú también experimentas ese empuje y ese entusiasmo que sólo da el accionar en red por una buena causa.
Sé que no hay energía más poderosa que la de muchas conciencias trabajando por un mismo fin.
La próxima cita es este sábado 25 de marzo de 11 a 13h en Playa El Sol, Viña del Mar. Nos vemos para seguir defendiendo los mares patagónicos de la expansión de la industria salmonera.
Snutetkwe Manuel y su hija de dos años, Wasayka, del pueblo originario Secwepemc de Canadá, luchando por impedir la instalación de un oleoducto.
En este 8M la invitación es a compartir y reflexionar sobre el papel central de las mujeres en la defensa del ambiente y, al mismo tiempo, ser las más vulnerables al impacto de los delitos ambientales.
Empezaremos por hablar en especial del rol de guardianas y cuidadoras de este hermoso planeta que habitamos, aunque sabemos que los avances logrados se dan en todos los ámbitos (política, educación, salud, etc.)
Está claro que si en un terreno siempre hemos sido mayoría, es en el ambientalismo. ¿Acaso no fuimos pioneras en protestas y marchas? ¿No fuimos las precursoras del movimiento Zero Waste? ¿No nos animamos antes a probar dietas basadas en plantas o veganas? ¿No abrimos camino al emprender de forma sostenible o al crear productos sustentables?
En definitiva, el universo femenino está profundamente ligado al mundo de la ecología y la sustentabilidad. También en su costado menos deseable: somos las primeras en sufrir los embates del cambio climático, porque la desigualdad de género nos deja más vulnerables en situaciones de catástrofe.
Comencemos por rastrear esos primeros momentos en que empezó a aflorar una forma de pensar que se convirtió en la base del activismo con mirada y fuerza de mujer.
La propuesta del ecofeminismo
Esta corriente de pensamiento surgió en la segunda mitad del siglo XXen la intersección del ecologismo y el feminismo. Es, sin dudas, una vertiente que tiene total vigencia al día de hoy y que sigue generando grandes aportes, por eso nos parece interesante que sepas más.
En esencia, es “un movimiento que se identifica con las mujeres” porque cree “que estamos llamadas a cumplir una tarea especial en estos tiempos amenazados”.
Anjana Koyal, habitante de la Isla Satjellia, una de las muchas afectadas por el aumento del nivel del mar.
¿Cuál es esa amenaza? Ni más ni menos que “la devastación de la Tierra y los seres que la habitan perpetrada por empresarios y por fuerzas militares”, explican en su libro “Ecofeminismo” María Mies, socióloga alemana, y Vandana Shiva, física y filósofa india, ambas prolifícas escritoras ecofeministas.
Y añaden, éstas “son manifestaciones de la misma mentalidad masculinista que pretendía negarnos el derecho a nuestro cuerpo y a nuestra sexualidad y que se apoya en múltiples sistemas de dominación y de poder estatal para imponerse”.
En palabras de la Doctora en Filosofía y pensadora ecofeminista, Alicia Puleo, “el objetivo más profundo de la filosofía ecofeminista es una redefinición del ser humano que implica una redefinición de los demás seres vivos para habitar más pacíficamente la Tierra”.
Frente al “frenético saqueo de un volumen creciente de recursos en busca de un beneficio económico cada vez más desigualmente distribuido por la naturaleza”, Puleo propone: “modificar los estereotipos del guerrero y el cazador porque ya no son adaptativos en esta época. Es más, son peligrosos. La voluntad de dominio, tan alabada frente al humilde cuidado compasivo, es suicida para la humanidad dada la capacidad tecnológica de destrucción que se ha alcanzado”.
Por último, otro punto central del Ecofeminismo es que reafirma “el valor y la integridad particulares de cada ente vivo”. Además, trabaja para expresar y defender la diversidad, frente a los intentos homogeneizadores y jerarquizantes propios del capitalismo.
Nosotras, en el ojo de la tormenta
La crisis climática no afecta a todos por igual y así como hay países más vulnerables que otros, en la población, las mujeres y las niñas del mundo son las más afectadas por las consecuencias del cambio forzado del clima.
Visto así, no es de extrañar que las mujeres nos convirtamos en activistas. En parte por el rol histórico de cuidados que se nos asignó, que nos hace más sensibles a la realidad de otros. Y por otro lado, porque somos quienes sufrimos primero las consecuencias del colapso ambiental.
Para graficarlo valgan estos tres ejemplos compartidos por el Banco Mundial:
Durante las sequías que afectan a los países del sur, tenemos que caminar más para recoger agua.
Foto: Martín Katz
En República Dominicana, tras la tormenta tropical Erika, fuimos más afectadas porque el 55% de las actividades económicas informales interrumpidas eran desempeñadas por nosotras.
En Granada, el huracán Iván afectó a todos los sectores económicos. Sin embargo, las mayores pérdidas de empleos se dieron en ámbitos donde trabajan más mujeres, como la industria de la nuez moscada y el turismo.
Esta mayor vulnerabilidad se debe a que la crisis climática la sufren más los que cuentan con menos recursos.
De acuerdo con los datos del Banco Mundial, las mujeres, en el pico de edad productiva, tenemos más probabilidad de ser pobres que los hombres en el mismo grupo de edad. Además, somos las que más dependemos de los recursos naturales en riesgo, especialmente en las zonas rurales.
Foto Greenpeace John Novis
Otro dato para nada alentador es que las probabilidades de morir luego de un evento climático extremo son 14 veces más altas para nuestro grupo que para los hombres, según datos de ONU Mujeres.
También los desplazamientos forzados nos tendrán como protagonistas. Para 2050 estiman que 143 millones de personas deberán relocalizarse por cuestiones climáticas.
Defensoras de nuestro ambiente: 6 historias para inspirarnos
Son miles y miles de mujeres como tú y yo las que, año a año, levantan sus voces, ponen sus cuerpos y dedican su tiempo para evitar la destrucción de bosques, montañas y mares, y para defender los derechos de las personas y las comunidades más oprimidas. Muchas son de pueblos originarios.
Lamentablemente, no son pocas quienes dejan su vida en la lucha. 200 personas defensoras de la tierra fueron asesinadas en 2021 según Global Witness, organización no gubernamental que desde 2012 documenta las violencias contra los activistas. De ese total, 1 de cada 10 fueron mujeres y casi dos tercios, indígenas.
En su honor y en el de todas las que en este momento están cuidando nuestro planeta, repasamos la enorme labor de estas lideresas que nos muestran que nunca hay que bajar los brazos porque la salida es colectiva.
Berta Cáceres – Honduras
Berta Cáceres, mujer indígena, feminista y ecologista, cofundó el Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras (COPINH). Fue asesinada en 2016 por defender la salud del río Gualcarque y de su comunidad lenca frente a los intereses económicos de la compañía hidroeléctrica DESA.
Su historia recorrió el mundo y su figura constituye hoy un símbolo para las personas defensoras de la tierra y el territorio. La amplia difusión de su caso sirvió para incrementar la presión sobre el gobierno hondureño en el impulso de un juicio que acabase con la impunidad de sus asesinos.
Además, su lucha promovió algunos avances en materia de justicia ambiental en la región, como el Acuerdo de Escazú.
Pamela Guenten Millán – Chile
Foto: Greenpeace
Pamela es educadora tradicional y activista por los océanos. Nació en Chiloé, en la Región de Los Lagos, y luego migró a la isla de Melinka, en la Región de Aysén, donde comenzó su aprendizaje de lengua y cultura mapuche Williche, y se acercó a la comunidad Pu Wapi.
Desde siempre su familia ha estado ligada al Lafken (el mar), y también a la pesca artesanal. Actualmente, está muy preocupada por la salud del mar y lucha por su protección frente a la amenaza de la contaminación de la industria de la salmonicultura en las regiones de la Patagonia chilena.
Marie Bohlen
Marie fue ilustradora de la naturaleza, miembro del Sierra Club y pacifista. Emigró con su familia a Vancouver, Canadá, en 1967, donde conocieron a Dorothy e Irving y co-fundaron el Comité Don’t Make A Wave, que más tarde se convertiría en Greenpeace.
En febrero de 1970, mientras discutía cómo detener las pruebas de bombas nucleares estadounidenses en Alaska, Marie propuso la idea de navegar en un barco hasta el lugar de prueba y enfrentarse a la bomba. Esta, por supuesto, se convirtió en la primera campaña de Greenpeace.
También fue la creadora del primer logo de la organización. Falleció en 2014 y es recordada por los que más la conocieron debido a su pacifismo, sencillez y activismo social.
Movimiento de Mujeres y Diversidades Indígenas por el Buen Vivir – Argentina
Fuente: Facebook Movimiento de Mujeres y Diversidades Indígenas por el Buen Vivir
Son un grupo de mujeres de distintas Naciones Indígenas (Tapiete, Wichi, Mapuche, Tehuelche, Aymara, Quechua, Qom, Kolla). Provienen de diferentes territorios en conflicto y son “enviadas por nuestras ancestras y fuerzas telúricas” para luchar contra el Colonialismo Estructural y el Terricidio.
En su web se autodefinen como “un movimiento de resistencia” y agregan “Luchamos por la autodeterminación de nuestros cuerpos, territorios y pueblos. Nuestra ancestralidad nos da poder y sabiduría. Nuestro amor por la vida nos llama a la lucha”.
Vandana Shiva – India
Es Doctora en Ciencias Físicas, ecologista y feminista involucrada en el combate contra el neoliberalismo y defensora de los derechos de los pueblos.
Sostiene un compromiso con las mujeres y con la tierra. Su lucha apuesta por una transformación que acabe con el cambio climático, la desigualdad, la injusticia, las guerras y el hambre.
Ha escrito numerosos libros, como Making Peace with the Earth (Haciendo las paces con la tierra) y Soil Not Oil (Suelo no aceite).
Jane Goodall – Inglaterra
Foto: Jane Goodall Institute
Dedicó 60 años al estudio de las interacciones sociales y familiares de los chimpancés salvajes en el parque nacional Gombe Stream, en Tanzania.
Sus hallazgos revolucionaron no solo los conocimientos que se tenían de estos primates, sino también del ser humano. Además, es reconocida por su gran labor en materia de conservación y bienestar animal.
Si tuviéramos que mencionar a todas las mujeres que hicieron y hacen la diferencia a favor de la vida la lista sería infinita. Estos son solo algunos nombres de las que multiplican la esperanza y nos ayudan a seguir soñando y activando por una sociedad más justa y un planeta más sano.
Este 8M te agradecemos la lucha incansable y el ejemplo que ilumina el camino en el que creemos: el de cuidar nuestra casa común para poder tener un futuro en armonía con todas las especies.