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Las crisis ambientales y climáticas también son crisis de los derechos de la infancia

Por Luz María Le Dantec

En estos tiempos complejos es la niñez la que se ve especialmente afectada por los efectos del calentamiento global siendo vulnerada en su derecho a la salud y a crecer en un medio ambiente sano.

En Greenpeace estamos convencidos y convencidas de que, para crear una visión de futuro sostenible, es muy necesario liberarnos de concepciones adultocentristas para pensar la infancia. 

La comunicación profunda y activa con niños y niñas nos permite ampliar nuestra mente y darle una nueva mirada a los problemas socioambientales y con eso, abrirnos a nuevas soluciones. 

Es la oportunidad de poder cimentar una sociedad participativa, unida y dispuesta a ejercer y exigir sus derechos y los de los ecosistemas. Así aportamos a la formación de una ciudadanía activa y consciente.

A lo largo de la pandemia hemos trabajado en distintos proyectos, actividades, capacitaciones e instancias que eduquen y empoderen a nuestros futuros guerreros y guerreras del arco iris, con quienes hemos construido espacios de diálogo, escucha, creación y arte. Aprendimos mucho de ellos y de la percepción que tienen de cómo los adultos estamos haciendo frente a la crisis climática.

Es por eso que tenemos una gran noticia: estamos prontos a lanzar nuestra primera revista andina para la niñez y queremos celebrarlo con una actividad muy entretenida el próximo jueves 22 de julio a las 18 h junto a María Alegría la Cuenta cuentos.

Inscríbete para saber más. Recibirás la información y una guía de consumo responsable en PDF en tu correo.

¡Asegura tu cupo para enterarte primero de todo y vivir esta experiencia!

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Author: Editor

Llegó Somos Puentes: conviértete en activista digital

Hoy lanzamos nuestra nueva plataforma de activismo digital: ahora Hagamos Eco es Somos Puentes

Encontrarás más opciones y herramientas: grupos ambientales de Latinoamérica, foro, blog, y un centro de recursos que te ayudará a lograr el éxito en tu campaña ambiental.

Somos Puentes es el lugar para todos los que quieren hacer más por el medio ambiente y buscan involucrarse. Podrás conocer a otros defensores del planeta, sumar fuerzas, y conseguir resultados.

Impulsa el cambio desde el lugar donde estés.

¿Cómo empezar?

1. Crea tu propia campaña ambiental sobre protección animal, cambio climático, contaminación, espacios verdes, reducción de plásticos o el tema que prefieras.

Si tienes una idea para mejorar tu comunidad, tu ciudad, tu región o el mundo, este es el momento. Sigue estos 3 simples pasos:

– Ingresa en Crear campaña
– Incluye la información necesaria en el formulario (cuál es el reclamo, a quién está dirigida la petición, etc.)
Inicia sesión o crea una cuenta para lanzar el pedido.
Una vez que completes tu petición vas a poder compartirla con tus amigos y difundirla a través de las redes sociales.

2. Encuentra el grupo de activistas ambientales más cercano a tu ciudad o arma uno nuevo.

¿Cómo avanzar?

3. Organiza y difunde eventos relacionados con tu campaña para que otras personas se sumen.

4. Ingresa al centro de recursos y explora los contenidos para aumentar el potencial de tu campaña o grupo local.

5. Haz preguntas en el foro de participaciónTambién puedes compartir tus habilidades y conocimientos sobre medio ambiente, activismo, organización de campañas, protestas pacíficas y más. 

¿Cómo apoyar?

6. Busca campañas y únete a las que te interesen.

7. Lee las novedades y el avance de diferentes peticiones en el blog.

8. Conoce las victorias que se han conseguido.

Ya no hay excusas, haz realidad los cambios que sueñas. En Somos Puentes encontrarás todo lo necesario para lograrlo. 

Ahora el poder lo tienes tú. Anímate a más.

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Author: Editor

EN VIVO desde el Pacífico #5: “La Minería de Profundidad, una nueva e inquietante amenaza para mi hogar”

Las empresas de minería de profundidad se encuentran actualmente en el Pacífico haciendo pruebas en un intento de demostrar que su industria es segura para el medio ambiente.  Hace unas semanas una de estas compañías, GSR, perdió control de un robot de 25 toneladas en el fondo del océano.  Poniendo esto en evidencia y confrontando a la industria tenemos a Victor Pickering, un activista de Fiji abordo del Rainbow Warrior, de Greenpeace.

Nací como hijo del océano.  Creciendo en Fiji, el océano ha influenciado cada parte de mi ser.  Desde la comida que ingería, hasta la manera como pasaba mi tiempo nadando y buceando.

Para nosotros en las Islas del Pacífico, el océano es el común denominador.  Le reconocemos como parte de nuestra identidad y bienestar.  Somos el océano, y el océano es nosotros.

Victor Pickering de Fiji y Activista de Greenpeace Internacional, sostiene una bandera con el mensaje “Nuestro Pacífico no es Suyo para destruirlo” en frente del  Maersk Launcher, barco charteado por DeepGreen, una de las compañías pioneras en la intención de hacer minería en el poco estudiado ecosistema de las altas profundidades. © Marten van Dijl / Greenpeace

La hermosura de este vasto Pacífico azul me inspiró a estudiar Administración de Recursos Marítimos y Pesca, y desde entonces he dedicado mi vida al activismo ambiental pues estoy convencido de que mi gente merece tener voz en estas temáticas que actualmente afectan nuestras comunidades.

Todo esto me ha traído hasta aquí, cientos de millas náuticas en el medio del Pacífico, a bordo del Rainbow Warrior de Greenpeace.  Estoy aquí para poner en evidencia esta industria emergente que supone un inmenso riesgo para el Pacífico y para el mundo en general, la minería de profundidad.

Aquí en la Zona Clarion Clipperton, a casi unas 1000 millas náuticas de la costa oeste de México, las mineras internacionales compiten contra-reloj para iniciar operaciones. Estas compañías con sedes en el Norte Global, patrullan el mar y prueban sus equipos en este mismo instante, ansiosas por ganar acceso a las riquezas de la profundidad.

A pesar de que la evidencia muestra que podemos reciclar en lugar de reemplazar nuestra tecnología, se apresuran por hacer minería en las profundidades en lugar de tomar un camino más prudente frente a los desafíos.

Durante las semanas pasadas he visto como los barcos de las mineras pasan sus equipos de un lado a otro, y tienen muchos más de donde estos vinieron.  Aquí simplemente no tienen cabida.

En la superficie puede observarse sedimento viniendo del colector de nódulos Patania II, a la vez que es izado abordo luego de una serie de pruebas desde el Normand Energy, barco charteado por la minera de profundidad GSR (Global Sea Resources), subsidiaria de la belga DEME, en el Océano Pacífico. © Marten van Dijl / Greenpeace

Ya mucho ha cambiado para el océano que considero mi hogar. Hemos tenido blanqueamientos de coral sin precedentes, las poblaciones de pesca se han disminuido drásticamente implicando que tengamos que alejarnos más dedicándole más horas para traer algo de comer a nuestras mesas.  El océano se encuentra bajo mucha presión, y todos, desde las comunidades costeras hasta los científicos nos lo recuerdan.

La crisis que nuestro planeta azul vive, desde el aumento del nivel de los mares, la declinación de las poblaciones de pesca, la contaminación por plástico, y ahora la minería de profundidad, no son conceptos abstractos o encabezados noticiosos, son impactos que ya se sienten por las comunidades del Pacífico.  La minería de profundidad es una presión más que ni los mares ni las comunidades que de ellos dependen, pueden darse el lujo de mantener.

A medida que navegamos este vasto Pacífico azul, he sentido el llamado de mi hogar en Fiji, miles de millas hacia el Oeste, y me sorprendo por la manera como este océano nos conecta a todos.  Somos gente del mar, no podemos quedarnos de brazos cruzados mientras las grandes mineras vienen y se llevan lo que quieran, dejando al Pacífico y su gente con las consecuencias.

Los científicos nos han advertido que la minería de profundidad causaría daño irreversible al ecosistema marino, el cual tomaría un milenio para recuperarse.  Esta nueva industria ha invertido millones en preparaciones para saquear las profundidades.

Pero la resistencia está creciendo.

Activistas de Greenpeace Internacional protestan contra la minera GSR (Global Sea Mineral Resources), subsidiaria de la compañía belga DEME, en el Pacífico.  Los activistas desplegaron -desde un bote- una bandera con el mensaje “¡Paren la minería de profundidad!”. © Marten van Dijl / Greenpeace

Mis hermanos y hermanas de las Islas del Pacífico ya están luchando por una moratoria para la minería de profundidad, para imponer una Línea Azul del Pacífico en contra de la última amenaza exportada desde Occidente.  Desde Vanuatu hasta Fiji, desde las Islas Cook a Tonga y Papua Nueva Guinea, los activistas suenan la alarma y yo me solidarizo con ellos.  Debemos lograr que los tomadores de decisiones cambien la filosofía de la explotación industrial por la de la protección oceánica.

¿Te solidarizarás con los Isleños del Pacífico? En el 2021 los gobiernos se reunirán nuevamente para negociar el futuro global de los océanos.  Debemos pedirles que acuerden un Tratado Oceánico Global fuerte que facilite la ruta que ponga por lo menos el 30% de los mares fuera del alcance de las industrias ambiciosas en el 2030, y para que implementen estándares altos de protección.  Es hora de que los tomadores de decisiones se alejen de la explotación industrial hacia la protección oceánica.

Si el océano es el corazón azul de nuestro planeta, nosotros y las demás criaturas del mar somos su ritmo [cardíaco].  No podemos permitir que la minería de profundidad destruya esa sinfonía.”

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Greenpeace apoya la moratoria mundial para la minería de profundidad.

Victor Pickering es activista y marino a bordo del Rainbow Warrior.

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Author: Lau Colombo

¡La cocina es poder!

Por Luz María Le Dantec.

Desde el comienzo de la pandemia se hizo más evidente que siempre que seguir viviendo como lo veníamos haciendo ya no es posible. 

Es tiempo de cambiar los viejos paradigmas que nos han llevado a este nivel de devastación y desconexión con nuestro planeta. 

El consumo desmedido y el extractivismo sin control han destruido todo a nuestro paso, y ahora es cuando nos enfrentamos a la decisión ética de trazar o no una ruta de vida más liviana, autosustentable y justa para todos los seres que habitamos la Tierra.

Y como sabemos que es importante para ti ser parte de este cambio cultural, queremos regalarte la primera versión del Recetario Multicultural de Comida Sustentable que hemos confeccionado con la recopilación de las mejores recetas que nos enviaron socios, socias y voluntarios de Greenpeace en Argentina, Chile y Colombia, quienes quisieron compartir sus platos preferidos.

No estamos solos, somos miles, como tú y yo, construyendo nuevas formas de vivir y relacionarnos. Es por eso que queremos seguir siendo un aporte y buscar distintas herramientas que puedan apoyarte en este camino que empezamos juntos.

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Author: Editor

EN VIVO desde el Pacífico #4: La misión de frenar la minería de profundidad antes de que empiece

Activistas de Greenpeace International a bordo del Rainbow Warrior colocan una bandera que dice ‘Stop Deep Sea Mining’ (Frenen la minería de profundidad) al cable que sostiene el robot prototipo, Patania II. La acción interrumpe una prueba de impacto de minería en aguas profundas llevada a cabo por la empresa Global Sea Mineral Resources (GSR) después de una falla importante reciente que resultó en un robot minero de 25 toneladas que quedó atascado en el fondo marino del Océano Pacífico durante días. El barco de Greenpeace se encuentra en la Zona Clarion Clipperton en el Pacífico para ser testigo de la industria minera de aguas profundas. Foto: Marten Van Dijil /Greenpeace

A principios de marzo de este año, el icónico Rainbow Warrior zarpó hacia el Océano Pacífico para enfrentar y exponer una amenaza emergente para los océanos: la minería en aguas profundas.

Esta arriesgada industria planea extraer metales y minerales del lecho marino, a miles de metros bajo el agua. Si se permitiera la minería en aguas profundas, se bajarían máquinas gigantes al fondo del océano donde sacarían, dragarían y cortarían metales, causando daños irreparables al ecosistema. Esto sería desastroso tanto para las increíbles especies que viven en las profundidades marinas como para las comunidades del Pacífico que dependen de los océanos para sobrevivir, y podría amenazar el clima global. De hecho, las empresas mineras The Metals Company (antes conocida como Deep Green) y GSR ya se encuentran en el Pacífico, evaluando el potencial económico y probando su maquinaria minera.

Un equipo internacional de Greenpeace está a bordo hoy para frenar esta amenaza y pedir un Tratado Oceánico Global fuerte en la ONU que pueda abrir la puerta a una red global de santuarios oceánicos y establecer altos estándares para proteger los océanos globales de industrias destructivas.

Esta es el testimonio de una de las tripulantes: Kelly

El colector de nódulos “Patania II” es lanzado desde el Normand Energy, documentado desde el Rainbow Warrior en el Pacífico.  Actualmente la compañía hace pruebas de equipos para eventualmente abrir labores de extracción de minerales desde el fondo marino. Foto: © Marten van Dijl / Greenpeace

“En Marzo del 2021, el Rainbow Warrior de Greenpeace zarpó hacia un sitio denominado “Zona Clarion Clipperton” en el Pacífico para frenar una nueva amenaza para el Océano -la minería de profundidad- antes de que se desarrolle.  Me uní al equipo abordo como Campaigner de Medios Digitales, para denunciar y poner en evidencia esta naciente industria destructiva, y al compartir la información en los canales digitales ayudar a que el mundo se entere de qué se trata. 

El arriesgado negocio de la minería de profundidad pretende extraer minerales de nódulos polimetálicos que se encuentran a miles de metros bajo la superficie.  Si logran salirse con la suya, causarán un enorme daño a la gran biodiversidad de las profundidades amenazando así el estilo de vida de los Isleños del Pacífico quienes dependen del mar para su supervivencia.  Y eso no es todo, las profundidades son un importantísimo depósito de carbono, el cual si se llegase a liberar supondría consecuencias desvastadoras en términos de cambio climático.

Las mineras pioneras como Metals -anteriormente conocida como Deep Green– con capital canadiense y estadounidense, y, GSR de Bélgica, están actualmente haciendo pruebas para abrir operaciones mineras en la zona Clarion Clipperton en el Pacífico.  GSR de hecho ya envío su prototipo de robot minero hasta el fondo marino para pruebas de desempeño e impacto.

Las mineras Metals y GSR exageran sus atributos de sostenibilidad y bajo impacto ambiental.  Argumentan que la minería de profundidad es esencial para en un futuro sostenible, obtener los materiales de las baterías de nuestros teléfonos. 

Sin embargo, gigantes tecnológicos como Google y fabricantes de vehículos como BMW han anunciado públicamente que no usarán metales obtenidos con minería de profundidad.

Además, ambas compañías se escudan en el nombre de la ciencia para iniciar actividades de explotación con alto impacto ambiental.  Esta es una de las razones más importantes por las que el Rainbow Warrior se encuentra en esta remota zona, exponiendo lo que sucede actualmente.  Poniéndolos en evidencia, queremos mostrarle al mundo lo que realmente sucede para a su vez cuestionar los poco objetivos boletines de prensa de estas compañías.

Activistas de Greenpeace Internacional pintan la palabra “RISK” (Riesgo) en el costado estribor del barco Normand Energy, charteado por la minera belga GSR.  El Rainbow Warrior está poniendo en evidencia las pruebas de equipos como el colector de nódulos “Patania II”, a aproximadamente 4500 metros de profundidad en la zona Clarion Clipperton. Foto: © Marten van Dijl / Greenpeace

No solamente Greenpeace piensa que esta es una industria de alto riesgo, científicos alrededor del mundo concuerdan en que la minería de profundidad causará grandes impactos medioambientales.   En el Pacífico decidimos tomar cartas en el asunto y pintamos el letrero “RISK” (Riesgo) en el barco de GSR para alertar tanto a la industria como al público sobre el peligro operacional y ambiental que conlleva el situar una máquina de 25 toneladas a 4500 metros bajo el nivel del mar.

Lo digo en serio, no es ningún placer el tener que decir que un par días más tarde ese mensaje resultó absolutamente cierto. 

La debacle del robot de GSR

A finales de Abril, el prototipo de 25 toneladas de GSR se desconectó del cable de control y terminó atascado en el lecho marino.  GSR perdió el control de su equipo minero por varios días.  Fue un momento muy inquietante que demostraba exactamente porque hay gente en todo el mundo preocupada por el nacimiento de esta industria.   Además, demostró que a pesar de las diatribas de la industria alrededor de sostenibilidad y operaciones seguras, operar a miles de metros de la superficie es evidentemente tan difícil y peligroso como suena.  No vale la pena. 

A pesar de que eventualmente lograron recuperar el equipo, fuimos los primeros en reportar esta falla monumental en las pruebas de impacto.  Todo esto no hacía más que corroborarme la importancia de que haya organizaciones como Greenpeace operando en el sitio de los acontecimientos, como un veedor realmente independiente, sin lazos de financiación gubernamental o industrial, evidenciando la destrucción ambiental de primera mano.

Activistas de Greenpeace Internacional protestan contra la minera GSR (Global Sea Mineral Resources), subsidiaria de la compañía belga DEME, en el Pacífico.  Los activistas desplegaron desde un bote una bandera con el mensaje “¡Paren la minería de profundidad!”.  La bandera fue extendida en frente del barco Normand Energy, charteado por GSR, mientras el colector de nódulos “Patania II” era posicionado.  Actualmente la minera hace pruebas de equipos a unas 1000 millas náuticas al occidente de la costa mexicana en la zona Clarion Clipperton, con el propósito futuro de iniciar actividades comerciales de extracción de minerales del fondo marino.   Esta nueva industria podría causar efectos devastadores en el ecosistema y las comunidades, sobre todo aquellas -isleñas y costeras- cuyo bienestar depende de lo que les brinda el océano.  Foto: © Marten van Dijl / Greenpeace

Y no fue solamente esta falla mecánica lo que pudimos poner en evidencia.  Antes del accidente observamos una inmensa mancha de sedimentos durante una de las veces en que el Patania II era izado al barco, mostrando algo del efecto que la máquina ejerce en el fondo marino. 

Si no hubiésemos estado allí, lo más posible es que GSR no publicara nada sobre las pruebas fallidas y la descoloración del agua que la maquinaria causa en la superficie.  Operando sin testigos en el lejano océano, es muy fácil evitar el escrutinio público sobre los verdaderos riesgos de estas operaciones.  

Victor Pickering, de Fiji, activista de Greenpeace Internacional sostiene una bandera con el mensaje “Paren la minería de profundidad” en frente del Maersk Launcher, un barco charteado por Deep Green, una de las mineras pioneras en la Carrera por explotar el poco estudiado ecosistema del fondo marino.  El Rainbow Warrior se encuentra en la zona Clarion Clipperton en el Pacífico para poner en evidencia las actividades de esta industria. Foto © Marten van Dijl / Greenpeace

Victor Pickering, de Fiji, es un activista de Greenpeace.  Como los demás Isleños del Pacífico, la gente de Fiji depende del Oceáno para sobrevivir. Él pone en evidencia otro riesgo, la minería de profundidad la cual junto al aumento del nivel de los océanos, la contaminación con plástico y el deterioro del recurso pesquero por actividades industriales también impactará el estilo de vida de sus comunidades.  Él se encuentra en el frente de batalla para protestar de manera pacífica en contra de los planes de explotación industrial.

Víctor dice:  “Somos gente del mar, no podemos quedarnos mirando cómo las mineras llegan y se llevan lo que quieran, dejando al Pacífico y sus comunidades lidiando con las consecuencias.” 

Greepeae despliega un banner con la leyenda: “Apoyo a la ciencia para que continue la investigación” en el lado de Normand Energy que se ve junto al logotipo de GSR. Activistas de Greenpeace International protestan contra la empresa minera de aguas profundas Global Sea Mineral Resource(GSR), subsidiaria de la empresa belga DEME, en el Océano Pacífico.

Greenpeace se solidariza con los activistas de las Islas del Pacífico y con millones alrededor del mundo, oponiéndose al creciente riesgo de la minería de profundidad antes de que esta industria se desarrolle.  Somos 3.5 millones de personas exigiendo que los gobiernos acuerden implementar este verano un fuerte Tratado de Protección Oceánica en las Naciones Unidas, que eventualmente permita la creación de una red mundial de santuarios oceánicos, libres de actividades humanas riesgosas. 

Continuará….

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Author: Lau Colombo