Archive for ChaoCarbón

Celebramos el cierre de la Fundición Ventanas, una de las principales fuentes de contaminación de nuestra historia

Termoelctrica en la playa de Ventanas, en la comuna de Puchuncaví, región de Valparaiso, Chile.

Después de 58 años de funcionamiento desde Greenpeace celebramos el cierre de la Fundición Codelco Ventanas, en la zona industrial de Quintero y Puchuncaví, a unos 140 km al oeste de Santiago. La industria fue una de las principales fuentes de contaminación de nuestra historia, un monumento a la vulneración de derechos por tantas décadas que hizo tristemente famosa a Quintero – Puchuncaví como “zona de sacrificio”.

Matías Asun, Director Nacional de Chile declaró “Esto es solo un paso. En los últimos días hemos visto a cientos de personas necesitar asistencia médica por problemas de salud y problemas respiratorios. Esto da cuenta del impacto que están teniendo tanto las centrales termoeléctricas, como también otras fuentes de contaminación en este territorio”.

“El Sacrificio, fue el campeonato más peligroso de surf”, realizado en la zona industrial de Quintero Puchuncaví. El torneo se desarrolló en medio de grandes tuberías incrustadas en el mar, restos de carbón, químicos de las empresas y gases tóxicos volátiles.

En la década de 1960 comienza a levantarse el complejo industrial en las comunas de Quintero y Puchuncaví. Esto condujo a  la presencia de 19 empresas operando en la zona industrial, 14 localizadas en la comuna de Puchuncaví y cinco en la comuna de Quintero.

En los últimos años, Quintero Puchuncaví, arrojó un registro de impactos sobre el medioambiente entre los que cuentan: 

  • Intoxicación de alumnos y profesores en La Greda (2011), -derrame de 38.700 litros de petróleo en la bahía de Quintero (2014)
  • Varamientos múltiples y sucesivos de carbón, peaks de contaminante altamente tóxico, con los suelos sobre pasados hasta en 100 veces contaminantes como el arsénico. 
  • 600 personas sufrieron vómitos de sangre, dolores de cabeza, mareos y parálisis de las extremidades. Además de que extrañas ronchas aparecieron en la piel de niños y niñas (20218)
  • Centenar de personas, en su mayoría escolares, se vieron afectadas por problemas de contaminación del aire (2022)
  • Más de cien estudiantes intoxicados con la mala calidad del aire, causada por el polo industrial de la zona conocido como el “Chernóbil chileno”. En medio de la jornada, alumnos y alumnas comenzaron a mostrar los síntomas de la intoxicación: dolor de cabeza, mareos y problemas estomacales. De inmediato fueron derivados a hospitales cercanos, donde fueron atendidos. La situación derivó en la suspensión de las clases en los 6 establecimientos afectados.  (2023)

En septiembre del 2018 se decretó por primera vez emergencia ambiental por razones de contaminación en la zona de Quintero y Puchuncaví. En esta crisis sanitaria, niños, ancianos y embarazadas fueron los más afectados siendo hospitalizados por presentar diversas molestias cuyos diagnósticos fueron omitidos.

Siete reconocidos surfistas nacionales participaron de “El Sacrificio, el campeonato más peligroso de surf”, realizado en la zona industrial de Quintero Puchuncaví.

Entre el año 2009 y 2020, la zona de Quintero Puchuncaví registró 832 varamientos de carbón en la playa, reflejando el impacto que tuvieron las termoeléctricas en la zona, propiedad de la norteamericana con filial en Chile AES Andes. 

El alto precio de estas actividades contaminantes lo pagan la población y el ambiente, con su propia salud. Así queda claro que, a apenas 110 km de la capital, respirar aire limpio es un derecho humano vulnerado (aún más que en otras regiones del país). 

Si bien el actual gobierno del presidente Gabriel Boric decidió cerrar la planta Fundición Ventanas, señalada como una de las principales responsables del último foco de contaminación, el problema es de fondo y subsiste a través de los años.

La dependencia de nuestra sociedad a los combustibles fósiles (el carbón entre los principales) nos ha traído una crisis climática de la que ya vivimos sus consecuencias.

Desde Greenpeace seguimos diciendo #NoMásZonasDeSacrificio y exigimos que se diga #ChaoCarbón

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Author: Editor

El “Chernóbil chileno” volvió a intoxicar a un centenar de estudiantes

En la ciudad de Quintero -en Valparaíso, muy cerca de la capital de nuestro país-  respirar es una actividad de riesgo. Tanto es así que el martes pasado más de cien estudiantes se intoxicaron con la mala calidad del aire, causada por el polo industrial de la zona conocido como el “Chernóbil chileno”.

Termoelctrica en la playa de Ventanas, en la comuna de Puchuncaví, región de Valparaiso, Chile.

En medio de la jornada, alumnos y alumnas comenzaron a mostrar los síntomas de la intoxicación: dolor de cabeza, mareos y problemas estomacales. De inmediato fueron derivados a hospitales cercanos, donde fueron atendidos. La situación derivó en la suspensión de las clases en los 6 establecimientos afectados.  

Intoxicados por respirar

Esto no es algo nuevo. Apenas un año atrás, en junio de 2022, hubo un incidente similar en el que otro centenar de personas, en su mayoría escolares, se vieron afectadas por el mismo problema.

Sin embargo, el peor de los episodios fue en 2018 cuando el número de afectados por la contaminación del aire generada por las industrias fósiles fue 6 veces mayor. Aquella vez, 600 personas sufrieron vómitos de sangre, dolores de cabeza, mareos y parálisis de las extremidades. Además de que extrañas ronchas aparecieron en la piel de niños y niñas.

Ante ese hecho tan grave, desde Greenpeace comenzamos a nombrar a la zona como “el Chernóbil chileno”.

65 años siendo zona de sacrificio 

En 1958 el gobierno decidió instalar en Quintero -ubicada sobre la costa central- y en la comuna de Puchuncaví un polo industrial con termoeléctricas a carbón y refinerías de crudo y cobre. Desde entonces, esta es considerada zona de sacrificio. 

El alto precio de estas actividades contaminantes lo pagan la población y el ambiente, con su propia salud. Así queda claro que, a apenas 110 km de la capital, respirar aire limpio es un derecho humano vulnerado (aún más que en otras regiones del país). 

Siete reconocidos surfistas nacionales participaron de “El Sacrificio, el campeonato más peligroso de surf”, realizado en la zona industrial de Quintero Puchuncaví. El torneo se desarrolló en medio de grandes tuberías incrustadas en el mar, restos de carbón, químicos de las empresas y gases tóxicos volátiles.

Si bien el actual gobierno del presidente Gabriel Boric decidió cerrar la planta Fundición Ventanas, señalada como una de las principales responsables del último foco de contaminación , el problema es de fondo y subsiste a través de los años.

La dependencia de nuestra sociedad a los combustibles fósiles (el carbón entre los principales) nos ha traído una crisis climática de la que ya vivimos sus consecuencias.

Desde Greenpeace seguimos pidiendo #NoMásZonasDeSacrificio y pedimmos que se diga #ChaoCarbón

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Author: Meri Castro

Científicos alertan sobre una “bomba climática” que avanza si no se frenan urgente las emisiones

La comunidad científica que más sabe sobre cambio climático (el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático de la ONU -IPCC-) hizo pública su última evaluación sobre la emergencia climática. Esto es lo que tienes que saber:

Estamos en una situación crítica (y va a empeorar)

Las consecuencias del cambio climático provocado por la humanidad ya se están viviendo en el presente. Eso significa que se están haciendo sentir incluso antes de lo que muchos pronósticos alertaban. 

A su vez, sus efectos se registran en todo el planeta por igual. Por ejemplo, la mitad de todas las especies ya están moviéndose de sus territorios habituales debido al cambio climático.

Como explica Carolina Vera, Vicepresidenta del IPCC, profesora e investigadora, “La influencia humana sobre el clima ha causado impactos peligrosos en la naturaleza y las personas en todas las regiones del mundo, y esos impactos se continuarán intensificando”.

Está comprobado que los extremos climáticos como olas de calor, lluvias torrenciales, sequías y ciclones tropicales están aumentando, y también su atribución a la influencia humana.

¿Qué esperar a futuro? Con la trayectoria actual, todo indica que el mundo superará el límite clave de calentamiento global de 1,5 grados centígrados en aproximadamente una década. 

A pesar de todo, ¡hay esperanza!

Hay esperanza porque tenemos una oportunidad -que quizás sea la última-  de prevenir los peores daños futuros del cambio climático y porque, además, sabemos cómo hacerlo. Sin embargo, no podemos demorarnos más en ponernos en acción: el tiempo no para y el margen de acción se achica minuto a minuto. Eso significa que los cambios deben darse YA, en todos los sectores y en todas las escalas. 

“Hay múltiples opciones factibles, efectivas y disponibles ahora, para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y adaptarse al clima cambiante. Las políticas y leyes aplicadas en diversos países ya están reduciendo las emisiones”, resume Vera desde su cuenta de Twitter.

¿Qué hacer? Reducir las emisiones cuanto antes

Para mantenernos por debajo del límite de calentamiento establecido en París (1,5 grados centígrados) se debe reducir a la mitad las emisiones de gases de efecto invernadero para 2035. Así lo determinó el panel científico de la ONU tras una ardua deliberación.

Para lograr esta meta debemos abandonar rápidamente los combustibles fósiles. A su vez, es necesario que se entienda que la infraestructura fósil que tenemos ya es demasiada, así que no se puede empezar a construir nueva adicional.

En este sentido António Guterres, secretario general de la ONU, no tuvo pelos en la lengua para pedir el fin de la exploración de nuevos combustibles fósiles y que los países ricos abandonen el carbón, el petróleo y el gas para 2040

Es urgente implementar “reducciones grandes, rápidas y sostenidas de emisiones”, dice Carolina Vera. Por eso, utilizar esta ventana de oportunidad para reducir emisiones y evitar la llegada del peor escenario posible es imperativo. 

Con la conciencia de que cada poco más de calentamiento empeora las cosas, debemos hacer todo lo posible para limitar el calentamiento a 1,5 °C porque esto es lo que mantendría al mundo más adaptable. Si superamos esta marca, la situación general empeorará mucho y será más difícil adaptarse.

¿Qué no hacer? 

Seguir con las políticas actuales no puede ser una opción. Si no cambiamos el juego ahora, el descenso en las emisiones de GEI  (Gases de Efecto Invernadero) no sucederá antes de 2030 (cuando necesitamos reducirlas a la mitad para esa fecha.)

No debemos quedarnos sentados ni de brazos cruzados cuando sabemos que la extinción de los arrecifes de coral, los veranos sin hielo marino en el Ártico y un clima extremo aún más desagradable nos esperan a la vuelta de la esquina. 

Las personas tenemos derechos. Los gobiernos tienen deberes. Las empresas tienen obligaciones. Hagamos que rindan cuentas y forcemos el cambio que necesitamos para evitar más daños.

Alcemos la voz por ellos: las personas menos responsables por la crisis climática son las más afectadas

El Informe del IPCC remarca un dato clave: muchos países y comunidades están sufriendo una devastación de la que no son responsables. Es decir, las naciones ricas contaminan más acelerando más el cambio climático, sin embargo son las naciones más pobres las sufren más los impactos. 

Para ilustrar esta situación basta un ejemplo: entre 2010 y 2020, la mortalidad por inundaciones, sequías y tormentas fue 15 veces mayor en las regiones altamente vulnerables, en comparación con las regiones de muy baja vulnerabilidad.

En conclusión, los países ricos tienen una responsabilidad que asumir frente a los más vulnerables, a esto se llama justicia climática y en hacerla valer en acciones concretas se juega un mundo más equitativo.

Por último, resaltamos la importancia de este informe que también servirá de guía para la cumbre mundial del clima (COP28) que tendrá lugar este año en Emiratos Árabes, en el que los países evaluarán lo realizado. En virtud del Acuerdo de París de 2015, las naciones también deben actualizar sus compromisos climáticos para 2025.

Y ya para cerrar, desde Greenpeace sabemos que hemos entrado en una década crítica. Tenemos que reducir las emisiones mucho más rápido, proteger y restaurar la naturaleza y, al mismo tiempo, prepararnos para el calentamiento que ya no podemos evitar.

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Author: Meri Castro

Por qué transformar el transporte en la ciudades es clave para combatir el cambio climático

Cada 28 de enero es el Día Mundial por la Reducción de la emisión de CO2 (dióxido de carbono), una fecha creada por la Organización de Naciones Unidas (ONU) para hablar sobre el calentamiento global y las consecuencias que esta problemática trae para la humanidad.

Considerando que en promedio la mitad de las ciudades está ocupada por automóviles y que éste es uno de los consumos urbanos que puede acabar con los sistemas que nos dan vida en el planeta, es importante profundizar un poco más sobre este tema. 

Ciudades, vehículos y dióxido de carbono

Amamos a nuestras ciudades. Tienen todo lo que necesitamos, son lindas, cambiantes y tienen mucho para entretenernos y divertirnos. Sin embargo, tienen una contra: a pesar que las urbes ocupan sólo 2% de la tierra, emiten el 70% de los gases contaminantes

La forma en que nos movemos es la gran responsable de que vivamos en ollas de generación de emisiones de gases de efecto invernadero. De éstas, ? son generadas por el transporte urbano.

Esto ocurre porque los coches, buses, trenes, etc., para funcionar queman combustible generando dióxido de carbono (CO2), uno de los principales gases causantes del cambio climático. 

A esto hay que sumarle que, como comprobó una investigación de Greenpeace, los atascos generan más quema de combustible. ¿Imaginan cuánto se agrava el problema en ciudades como Bogotá que, en 2020, quedó tercera entre 416 urbes con más congestión vehicular?  

Con este dato no queremos hablar mal de las ciudades, ¡para nada! Por el contrario, buscamos entender cómo podemos mejorarlas porque en convertirlas en sustentables está la clave de frenar parte de la causa del cambio climático, de mejorar la calidad del aire que respiramos y contribuir a la salud de todos los seres y del planeta.

Escucha más sobre el tema en nuestro Podcast Sonido Ambiente Episodio 3: Hora de Bajar un cambio:

Dióxido de carbono y cambio climático, ¿cómo se relacionan? 

Como no siempre es claro de qué se habla cuando se dice “efecto invernadero”, ¿lo repasamos juntos? 

Cuando los gases llegan a la atmósfera, incluido el CO2, retienen parte del calor que el sol nos envía, al igual que en un invernadero. Sin ellos, nuestro planeta sería un bloque de hielo. Ahora bien, cuando la cantidad de estos gases aumenta y se altera el equilibrio, el clima cambia y se comporta de manera distinta.

Los combustibles fósiles son los grandes responsables de las emisiones de dióxido de carbono, el principal gas que acentúa el denominado “efecto invernadero”. Por mucho tiempo se creyó que el uso de petróleo, gas y carbón tendría un límite: las reservas existentes. Hoy podemos comprobar que la crisis climática antecede el anunciado agotamiento de las reservas. Esta crisis pone un límite claro y urgente al uso de esos combustibles.

En definitiva, el hombre está modificando el clima del planeta. La crisis climática es una realidad y es evidente la relación directa que hay entre nuestros hábitos cotidianos, nuestro estilo de vida y las emisiones que se generan a la atmósfera.

Es por esto que movernos en bicicleta o caminando para distancias cortas; evitar viajes en coche en los que solo va una persona y exigir que el transporte público sea accesible y utilice energías más limpias es una gran manera de cuidar nuestro hogar: el planeta Tierra. 

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Author: Meri Castro

Una solución sobre ruedas: qué son los tickets climáticos para el transporte público que avanzan en países europeos

Los “tickets climáticos” están cobrando fuerza en Europa. Con ellos, la ciudadanía puede usar el transporte público y los trenes gratis o a precios más accesibles. La medida llega en un contexto crítico en el que las tarifas energéticas se disparan como consecuencia de que Rusia limita cada vez más las exportaciones de gas natural al continente.  

Por ejemplo, en Alemania se llevó el costo mensual del transporte a 9 euros y en España los trenes ofrecen descuentos o son gratuitos. Por su parte, los tickets climáticos de Austria permiten viajar por el país por no más de 3 euros al día o por 1 euro dentro de la región. 

También se sumaron Luxemburgo, Malta y 50 ciudades europeas a esta solución. Como era de esperarse, fue muy bien recibida porque representa un alivio para las economías hogareñas al mismo tiempo que reduce las emisiones de gases de efecto invernadero ayudando a cumplir metas climáticas. 

Los beneficios de los tickets climáticos no terminan ahí. Desde que se pusieron en uso llevaron a un menor uso de autos particulares y, por ende, a menos embotellamientos. Ante estos resultados abrumadores, ¿por qué no fueron adoptados por todos los gobiernos europeos? 

Cuando el costo de moverse deja a muchos a pie

Para ir al trabajo. Para pasar a buscar del colegio a niños y niñas. Para hacer trámites. Para pasear. El transporte es parte de nuestras vidas pero con los costos de la energía y del combustible en alza constante, la movilidad se está haciendo más inaccesible.

En el caso europeo, el transporte es el segundo mayor gasto en los presupuestos hogareños, después de los relacionados con la vivienda en sí. Es por eso que los sectores de más bajos ingresos, estudiantes, personas ancianas y con discapacidad, mujeres y niñez suelen vivir en zonas suburbanas o rurales, lo que los convierte en los más vulnerables quedando con poco (o nulo) acceso a la movilidad. 

Sumado a todo esto, el sistema de transporte basado en combustibles fósiles es responsable del 30% de las emisiones de gas de efecto invernadero de Europa, acelerando la crisis climática que golpea más fuerte a estos grupos que recién mencionamos. 

Sin embargo, y aún ante los evidentes beneficios que los tickets climáticos demostraron tener, solo un puñado de los 27 miembros de la Unión Europea los han implementado, y algunos solo de manera temporaria. 

A pesar de esto, hay que tomar lo positivo. Por eso, Herwig Schuster, experto en transporte de la Campaña Movilidad para todos de Greenpeace Europa, asegura que estos esquemas de transporte público demuestran que si hay voluntad política el Estado puede usar a este sector para ayudar a las personas en tiempos de crisis

Según Schuster, ahora es el momento correcto para crear sistemas de tickets climáticos, hacerlos accesibles y con métodos de reserva fáciles y para invertir en una infraestructura de transporte que use energías limpias. Solo así podemos abordar las crisis climática, energética y económica.

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Author: Meri Castro