Archive for Clima y Energía

Científicos alertan sobre una “bomba climática” que avanza si no se frenan urgente las emisiones

La comunidad científica que más sabe sobre cambio climático (el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático de la ONU -IPCC-) hizo pública su última evaluación sobre la emergencia climática. Esto es lo que tienes que saber:

Estamos en una situación crítica (y va a empeorar)

Las consecuencias del cambio climático provocado por la humanidad ya se están viviendo en el presente. Eso significa que se están haciendo sentir incluso antes de lo que muchos pronósticos alertaban. 

A su vez, sus efectos se registran en todo el planeta por igual. Por ejemplo, la mitad de todas las especies ya están moviéndose de sus territorios habituales debido al cambio climático.

Como explica Carolina Vera, Vicepresidenta del IPCC, profesora e investigadora, “La influencia humana sobre el clima ha causado impactos peligrosos en la naturaleza y las personas en todas las regiones del mundo, y esos impactos se continuarán intensificando”.

Está comprobado que los extremos climáticos como olas de calor, lluvias torrenciales, sequías y ciclones tropicales están aumentando, y también su atribución a la influencia humana.

¿Qué esperar a futuro? Con la trayectoria actual, todo indica que el mundo superará el límite clave de calentamiento global de 1,5 grados centígrados en aproximadamente una década. 

A pesar de todo, ¡hay esperanza!

Hay esperanza porque tenemos una oportunidad -que quizás sea la última-  de prevenir los peores daños futuros del cambio climático y porque, además, sabemos cómo hacerlo. Sin embargo, no podemos demorarnos más en ponernos en acción: el tiempo no para y el margen de acción se achica minuto a minuto. Eso significa que los cambios deben darse YA, en todos los sectores y en todas las escalas. 

“Hay múltiples opciones factibles, efectivas y disponibles ahora, para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y adaptarse al clima cambiante. Las políticas y leyes aplicadas en diversos países ya están reduciendo las emisiones”, resume Vera desde su cuenta de Twitter.

¿Qué hacer? Reducir las emisiones cuanto antes

Para mantenernos por debajo del límite de calentamiento establecido en París (1,5 grados centígrados) se debe reducir a la mitad las emisiones de gases de efecto invernadero para 2035. Así lo determinó el panel científico de la ONU tras una ardua deliberación.

Para lograr esta meta debemos abandonar rápidamente los combustibles fósiles. A su vez, es necesario que se entienda que la infraestructura fósil que tenemos ya es demasiada, así que no se puede empezar a construir nueva adicional.

En este sentido António Guterres, secretario general de la ONU, no tuvo pelos en la lengua para pedir el fin de la exploración de nuevos combustibles fósiles y que los países ricos abandonen el carbón, el petróleo y el gas para 2040

Es urgente implementar “reducciones grandes, rápidas y sostenidas de emisiones”, dice Carolina Vera. Por eso, utilizar esta ventana de oportunidad para reducir emisiones y evitar la llegada del peor escenario posible es imperativo. 

Con la conciencia de que cada poco más de calentamiento empeora las cosas, debemos hacer todo lo posible para limitar el calentamiento a 1,5 °C porque esto es lo que mantendría al mundo más adaptable. Si superamos esta marca, la situación general empeorará mucho y será más difícil adaptarse.

¿Qué no hacer? 

Seguir con las políticas actuales no puede ser una opción. Si no cambiamos el juego ahora, el descenso en las emisiones de GEI  (Gases de Efecto Invernadero) no sucederá antes de 2030 (cuando necesitamos reducirlas a la mitad para esa fecha.)

No debemos quedarnos sentados ni de brazos cruzados cuando sabemos que la extinción de los arrecifes de coral, los veranos sin hielo marino en el Ártico y un clima extremo aún más desagradable nos esperan a la vuelta de la esquina. 

Las personas tenemos derechos. Los gobiernos tienen deberes. Las empresas tienen obligaciones. Hagamos que rindan cuentas y forcemos el cambio que necesitamos para evitar más daños.

Alcemos la voz por ellos: las personas menos responsables por la crisis climática son las más afectadas

El Informe del IPCC remarca un dato clave: muchos países y comunidades están sufriendo una devastación de la que no son responsables. Es decir, las naciones ricas contaminan más acelerando más el cambio climático, sin embargo son las naciones más pobres las sufren más los impactos. 

Para ilustrar esta situación basta un ejemplo: entre 2010 y 2020, la mortalidad por inundaciones, sequías y tormentas fue 15 veces mayor en las regiones altamente vulnerables, en comparación con las regiones de muy baja vulnerabilidad.

En conclusión, los países ricos tienen una responsabilidad que asumir frente a los más vulnerables, a esto se llama justicia climática y en hacerla valer en acciones concretas se juega un mundo más equitativo.

Por último, resaltamos la importancia de este informe que también servirá de guía para la cumbre mundial del clima (COP28) que tendrá lugar este año en Emiratos Árabes, en el que los países evaluarán lo realizado. En virtud del Acuerdo de París de 2015, las naciones también deben actualizar sus compromisos climáticos para 2025.

Y ya para cerrar, desde Greenpeace sabemos que hemos entrado en una década crítica. Tenemos que reducir las emisiones mucho más rápido, proteger y restaurar la naturaleza y, al mismo tiempo, prepararnos para el calentamiento que ya no podemos evitar.

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Author: Meri Castro

8M: conoce a 6 defensoras del ambiente que inspiran a cambiar la historia

Snutetkwe Manuel y su hija de dos años, Wasayka, del pueblo originario Secwepemc de Canadá, luchando por impedir la instalación de un oleoducto. 

En este 8M la invitación es a compartir y reflexionar sobre el papel central de las mujeres en la defensa del ambiente y, al mismo tiempo, ser las más vulnerables al impacto de los delitos ambientales.

Empezaremos por hablar en especial del rol de guardianas y cuidadoras de este hermoso planeta que habitamos, aunque sabemos que los avances logrados se dan en todos los ámbitos (política, educación, salud, etc.)  

Está claro que si en un terreno siempre hemos sido mayoría, es en el ambientalismo. ¿Acaso no fuimos pioneras en protestas y marchas? ¿No fuimos las precursoras del movimiento Zero Waste? ¿No nos animamos antes a probar dietas basadas en plantas o veganas? ¿No abrimos camino al emprender de forma sostenible o al crear productos sustentables? 

En definitiva, el universo femenino está profundamente ligado al mundo de la ecología y la sustentabilidad. También en su costado menos deseable: somos las primeras en sufrir los embates del cambio climático, porque la desigualdad de género nos deja más vulnerables en situaciones de catástrofe.   

Comencemos por rastrear esos primeros momentos en que empezó a aflorar una forma de pensar que se convirtió en la base del activismo con mirada y fuerza de mujer.

La propuesta del ecofeminismo 

Esta corriente de pensamiento surgió en la segunda mitad del siglo XX en la intersección del ecologismo y el feminismo. Es, sin dudas, una vertiente que tiene total vigencia al día de hoy y que sigue generando grandes aportes, por eso nos parece interesante que sepas más. 

En esencia, es “un movimiento que se identifica con las mujeres” porque cree “que estamos llamadas a cumplir una tarea especial en estos tiempos amenazados”. 

Anjana Koyal, habitante de la Isla Satjellia, una de las muchas afectadas por el aumento del nivel del mar. 

¿Cuál es esa amenaza? Ni más ni menos que “la devastación de la Tierra y los seres que la habitan perpetrada por empresarios y por fuerzas militares”, explican en su libro “Ecofeminismo” María Mies, socióloga alemana, y Vandana Shiva, física y filósofa india,  ambas prolifícas escritoras ecofeministas.  

Y añaden, éstas “son manifestaciones de la misma mentalidad masculinista que pretendía negarnos el derecho a nuestro cuerpo y a nuestra sexualidad y que se apoya en múltiples sistemas de dominación y de poder estatal para imponerse”. 

En palabras de la Doctora en Filosofía y pensadora ecofeminista, Alicia Puleo, “el objetivo más profundo de la filosofía ecofeminista es una redefinición del ser humano que implica una redefinición de los demás seres vivos para habitar más pacíficamente la Tierra”.

Frente al “frenético saqueo de un volumen creciente de recursos en busca de un beneficio económico cada vez más desigualmente distribuido por la naturaleza”, Puleo propone: “modificar los estereotipos del guerrero y el cazador porque ya no son adaptativos en esta época. Es más, son peligrosos. La voluntad de dominio, tan alabada frente al humilde cuidado compasivo, es suicida para la humanidad dada la capacidad tecnológica de destrucción que se ha alcanzado”.

Por último, otro punto central del Ecofeminismo es que reafirma “el valor y la integridad particulares de cada ente vivo”. Además, trabaja para expresar y defender la diversidad, frente a los intentos homogeneizadores y jerarquizantes propios del capitalismo. 

Nosotras, en el ojo de la tormenta

La crisis climática no afecta a todos por igual y así como hay países más vulnerables que otros, en la población, las mujeres y las niñas del mundo son las más afectadas por las consecuencias del cambio forzado del clima.

Visto así, no es de extrañar que las mujeres nos convirtamos en activistas. En parte por el rol histórico de cuidados que se nos asignó, que nos hace más sensibles a la realidad de otros. Y por otro lado, porque somos quienes sufrimos primero las consecuencias del colapso ambiental. 

Para graficarlo valgan estos tres ejemplos compartidos por el Banco Mundial

  • Durante las sequías que afectan a los países del sur, tenemos que caminar más para recoger agua.
Foto: Martín Katz
  • En República Dominicana, tras la tormenta tropical Erika, fuimos más afectadas porque el 55% de las actividades económicas informales interrumpidas eran desempeñadas por nosotras.
  • En Granada, el huracán Iván afectó a todos los sectores económicos. Sin embargo, las mayores pérdidas de empleos se dieron en ámbitos donde trabajan más mujeres, como la industria de la nuez moscada y el turismo.

Esta mayor vulnerabilidad se debe a que la crisis climática la sufren más los que cuentan con menos recursos.

De acuerdo con los datos del Banco Mundial, las mujeres, en el pico de edad productiva, tenemos más probabilidad de ser pobres que los hombres en el mismo grupo de edad. Además, somos las que más dependemos de los recursos naturales en riesgo, especialmente en las zonas rurales.

Foto Greenpeace John Novis

Otro dato para nada alentador es que las probabilidades de morir luego de un evento climático extremo son 14 veces más altas para nuestro grupo que para los hombres, según datos de ONU Mujeres. 

También los desplazamientos forzados nos tendrán como protagonistas. Para 2050 estiman que 143 millones de personas deberán relocalizarse por cuestiones climáticas. 

Defensoras de nuestro ambiente: 6 historias para inspirarnos

Son miles y miles de mujeres como tú y yo las que, año a año, levantan sus voces, ponen sus cuerpos y dedican su tiempo para evitar la destrucción de bosques, montañas y mares, y para defender los derechos de las personas y las comunidades más oprimidas. Muchas son de pueblos originarios. 

Lamentablemente, no son pocas quienes dejan su vida en la lucha. 200 personas defensoras de la tierra fueron asesinadas en 2021 según Global Witness, organización no gubernamental que desde 2012 documenta las violencias contra los activistas. De ese total, 1 de cada 10 fueron mujeres y casi dos tercios, indígenas. 

En su honor y en el de todas las que en este momento están cuidando nuestro planeta, repasamos la enorme labor de estas lideresas que nos muestran que nunca hay que bajar los brazos porque la salida es colectiva. 

Berta Cáceres – Honduras 

Berta Cáceres, mujer indígena, feminista y ecologista, cofundó el Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras (COPINH). Fue asesinada en 2016 por defender la salud del río Gualcarque y de su comunidad lenca frente a los intereses económicos de la compañía hidroeléctrica DESA. 

Su historia recorrió el mundo y su figura constituye hoy un símbolo para las personas defensoras de la tierra y el territorio. La amplia difusión de su caso sirvió para incrementar la presión sobre el gobierno hondureño en el impulso de un juicio que acabase con la impunidad de sus asesinos. 

Además, su lucha promovió algunos avances en materia de justicia ambiental en la región, como el Acuerdo de Escazú.

Pamela Guenten Millán – Chile

Foto: Greenpeace

Pamela es educadora tradicional y activista por los océanos. Nació en Chiloé, en la Región de Los Lagos, y luego migró a la isla de Melinka, en la Región de Aysén, donde comenzó su aprendizaje de lengua y cultura mapuche Williche, y se acercó a la comunidad Pu Wapi. 

Desde siempre su familia ha estado ligada al Lafken (el mar), y también a la pesca artesanal. Actualmente, está muy preocupada por la salud del mar y lucha por su protección frente a la amenaza de la contaminación de la industria de la salmonicultura en las regiones de la Patagonia chilena.

Marie Bohlen 

Marie fue ilustradora de la naturaleza, miembro del Sierra Club y pacifista. Emigró con su familia a Vancouver, Canadá, en 1967, donde conocieron a Dorothy e Irving y co-fundaron el Comité Don’t Make A Wave, que más tarde se convertiría en Greenpeace.

En febrero de 1970, mientras discutía cómo detener las pruebas de bombas nucleares estadounidenses en Alaska, Marie propuso la idea de navegar en un barco hasta el lugar de prueba y enfrentarse a la bomba. Esta, por supuesto, se convirtió en la primera campaña de Greenpeace.

También fue la creadora del primer logo de la organización. Falleció en 2014 y es recordada por los que más la conocieron debido a su pacifismo, sencillez y activismo social.

Movimiento de Mujeres y Diversidades Indígenas por el Buen Vivir – Argentina 

Fuente: Facebook Movimiento de Mujeres y Diversidades Indígenas por el Buen Vivir

Son un grupo de mujeres de distintas Naciones Indígenas (Tapiete, Wichi, Mapuche, Tehuelche, Aymara, Quechua, Qom, Kolla). Provienen de diferentes territorios en conflicto y son “enviadas por nuestras ancestras y fuerzas telúricas” para luchar contra el Colonialismo Estructural y el Terricidio. 

En su web se autodefinen como “un movimiento de resistencia” y agregan “Luchamos por la autodeterminación de nuestros cuerpos, territorios y pueblos. Nuestra ancestralidad nos da poder y sabiduría. Nuestro amor por la vida nos llama a la lucha”.

Vandana Shiva – India 

Es Doctora en Ciencias Físicas, ecologista y feminista involucrada en el combate contra el neoliberalismo y defensora de los derechos de los pueblos. 

Sostiene un compromiso con las mujeres y con la tierra. Su lucha apuesta por una transformación que acabe con el cambio climático, la desigualdad, la injusticia, las guerras y el hambre. 

Ha escrito numerosos libros, como Making Peace with the Earth (Haciendo las paces con la tierra) y Soil Not Oil (Suelo no aceite).

Jane Goodall – Inglaterra 

Foto: Jane Goodall Institute

Dedicó 60 años al estudio de las interacciones sociales y familiares de los chimpancés salvajes en el parque nacional Gombe Stream, en Tanzania.

Sus hallazgos revolucionaron no solo los conocimientos que se tenían de estos primates, sino también del ser humano. Además, es reconocida por su gran labor en materia de conservación y bienestar animal. 

Si tuviéramos que mencionar a todas las mujeres que hicieron y hacen la diferencia a favor de la vida la lista sería infinita. Estos son solo algunos nombres de las que multiplican la esperanza y nos ayudan a seguir soñando y activando por una sociedad más justa y un planeta más sano.

Este 8M te agradecemos la lucha incansable y el ejemplo que ilumina el camino en el que creemos: el de cuidar nuestra casa común para poder tener un futuro en armonía con todas las especies. 

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Author: Meri Castro

El cambio climático es problema de las personas, no del planeta: digamos las cosas por su nombre

Si alguna vez te preguntaste cómo es que la mayor amenaza a la vida actual, es decir el cambio climático, no termina de ser entendido y aceptado por un gran porcentaje de la población mundial, esta nota puede traerte una explicación muy clara.

Es una reflexión sobre de qué manera y con qué palabras hablamos de cambio climático y de cómo al usarlas se fija un sentido que ayuda a dilatar toda definición y compromiso de tomar acciones urgentes para frenarlo. 

Kalle Crafton, director creativo estadounidense que trabajó para marcas como Nike, escribió sobre “el pobre márketing del cambio climático de los últimos 30 años” y sus ideas no dejan de circular por la web. 

Crafton plantea este decálogo para llamar a las cosas por su nombre y poder transmitir la urgencia del cambio climático de una manera directa y efectiva:

  1. El planeta no está en peligro, nosotros lo estamos.
  2. El planeta ya superó peores épocas. Nosotros no.
  3. No es estar obsesionado con la naturaleza, es estar obsesionado con sobrevivir. 
  4. No debería decirse: “¿Te preocupa el ambiente?” sino “¿Te preocupa tu ambiente? 
  5. No es calentamiento global, es modificación forzada del clima.
  6. No es algo discutible. Está pasando ahora y es mensurable.
  7. Al planeta no le importa si logramos cambiar el rumbo, porque él logrará perdurar. Nosotros no. 
  8. Lo más egoísta que podemos hacer para asegurar nuestra salud es no perforar ni extraer petróleo y gas, lo que es -al mismo tiempo- lo más humanitario que puede hacerse.
  9. Los científicos no nos están rogando que hagamos algo, ellos abren la ventana y nos muestran el desastre ambiental para que podamos verlo.
  10. El clima no es un asunto más. Es la madre de todos los asuntos.

Crafton termina su argumento diciendo: “¿Cuál es mi punto? El lenguaje importa cuando se trata de argumentar sobre la problemática más importante de la historia de la humanidad”.

¿Qué te parece esta propuesta? ¡Nos gustaría leer tu opinión! 

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Author: Meri Castro

URGENTE: Incendios forestales ¿Cómo y dónde ayudar frente a esta emergencia socioambiental?

Foto: Javier Torres AFP / Getty Images

Estos días vemos con angustia como las llamas están arrasando vidas humanas, bosques, casas y todo lo que encuentran a su paso.

En Chile los incendios forestales han incrementado dramáticamente su ocurrencia durante la última década. Históricamente, las zonas más afectadas están entre las regiones de Valparaíso y La Araucanía.

Un 50% de la superficie quemada producto de megaincendios en Chile en el periodo 1985-2018, estaba cubierta por plantaciones forestales, principalmente de Pinos y Eucaliptos. Un 20% de bosque nativo, 17% de matorral y un 8% de pastizal, se vieron también afectados.

Este año contamos con la ciudadanía para apoyar a todos los chilenos y chilenas que nos necesitan. Sabemos que las zonas con incendios son extensas y ayudar a cubrir necesidades básicas es esencial y urgente. 

Los focos están cerca de zonas urbanizadas y con viviendas, por eso es también una crisis humanitaria que se ve agravada por temas climáticos.

Ante esta emergencia socioambiental es necesario ayudar y tú también puedes hacerlo desde cualquier lugar.

Greenpeace es uno de los fundadores de Movidos por Chile, una red articulada de organizaciones que actúa para dar respuesta a desastres impulsando la participación responsable de todos.

Hoy te invitamos a involucrarte y a colaborar con quienes más lo necesitan a través de las siguientes fundaciones que son parte de la red.

Un Techo para Chile

Habilitó una cuenta para apoyar en la reconstrucción y apoyar a las familias afectadas. Si prefieres entregar elementos de primera necesidad, acércate a los centros de acopio. Haz click aquí

Caritas Chile

Inició la campaña nacional «Enfrentemos esta catástrofe Juntos» con el fin de recaudar fondos. También  recolecta alimentos y agua para los damnificados de Santa Juana. Haz click aquí

Psicólogos Voluntarios de Chile 

Convoca a profesionales para brindar Primeros Auxilios Psicológicos e intervención en crisis. Haz click aquí

Cruz Roja Chilena

Puedes acercar tus donaciones al centro de acopio (alimentos no perecibles, agua embotellada, artículos de aseo personal, entre otros). También tienes la posibilidad de donar para ayudar a las comunidades damnificadas. Haz click aquí

ADRA Chile

Puedes realizar tu aporte  y colaborar con los miles de afectados por los incendios. Haz click aquí.

Fundación Honra

Habilitó una cuenta para recaudar fondos que serán utilizados para comprar  bidones de agua y otros elementos necesarios. Haz click aquí

OSCA Chile

Lanzó una campaña solidaria para apoyar a comunidades en la comuna de Arauco, Región del BioBío. Haz click aquí

Los incendios son fenómenos socioecológicos muy complejos. Su gestión requiere de un trabajo multidisciplinario que apunte a disminuir sus impactos y prevenir su ocurrencia.

Considerando el contexto de cambio climático que puede favorecer el régimen de incendios con fenómenos como las olas de calor y las sequías, se requiere urgente una mayor atención al manejo preventivo del combustible, diversificando los paisajes y evitando construir más riesgo., mitigando los impactos que los incendios tienen en la población y el medio ambiente.

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Author: Lau Colombo

7 maneras en que la generación Z (y tú) pueden involucrarse en la acción climática ahora

La Gen- Z, la generación de personas nacidas desde mediados o finales de la década de 1990 a mediados de la década de 2000, tiene sus referentes climáticos en todo el planeta

Solo para mencionar a algunos de los activistas climáticos que fueron surgiendo en África (que tal vez te interese conocer) se destacan Raeesah Noor-Mahomed (18 años – Sudáfrica) ; Yero Sarr (20 años – Senegal); Fatna Ikrame El Fanne (22 años – Marruecos) y Elizabeth Watuthi (Kenia). Cada uno de ellos es ejemplo de cómo de los millennials a los Gen-Z podemos exigir un mejor futuro para nuestras generación y todas las que vendrán. 

Si te preguntas cómo puede alguien del Gen-Z participar en conversaciones climáticas y activar por un futuro vivible y mejor, aquí te contamos algunas ideas que comparte Safina Okumu desde Greenpeace Kenia.

1. Únete a protestas pacíficas que surjan cerca tuyo 

Organizaciones de jóvenes, especialmente el sur global donde están las áreas más afectadas, se están movilizando para reclamar acción urgente para frenar la crisis climática. 

Por ejemplo Fridays For Future (el movimiento que comenzó en 2018 cuando Greta Thunberg empezó a faltar al colegio para ir a sentarse frente al Parlamento Sueco) continúa armando acciones en distintas ciudades a las que seguro podés sumarte.

2. Firma peticiones y compártelas en las redes sociales 

Sabemos que la brecha tecnológica existe (hay un buen porcentaje de jóvenes que no tiene acceso a internet) pero para quienes sí podemos acceder, el mundo está muy bien conectado. Usar las redes para visibilizar causas y noticias, unirte a peticiones, enviar mensajes a los tomadores de decisiones y sumarte a hashtags para hacer oír tu opinión es una gran herramienta. No la menosprecies. 

3. Protege los espacios verdes 

Evitar la poda de árboles centenarios, cuidar el arbolado urbano existente, lograr que municipios creen nuevas plazas y parques en espacios que estaban en desuso o eran codiciados solo con fines inmobiliarios, incentivar la plantación de flora autóctona, la lista de lo que puede hacer un millennial o Gen-Z consciente por su entorno es muy larga y motivadora. 

No lo dudes: dedicar tu tiempo a proteger estos espacios verdes marca la diferencia.

Como dijo el último Premio Nobel Dr. Wangari Maathai: “Nos debemos a nosotros mismos y a las generaciones futuras conservar el ambiente para poder legar a nuestros niños un mundo sustentable que nos beneficie a todos.”

 4. Usa tus talentos para una causa 

Otra manera en que la Gen-Z puede darle voz a la causa climática es usando el arte para crear conciencia e inspirar a la acción. 

Pinta lo que la degradación de la biodiversidad es para vos, compone tu interpretación de lo que un mundo libre de plástico y petróleo sería, haz un video para Tik Tok, cualquiera sea tu forma de expresión puede ser canal para el mensaje que quieras dar. Luego, solo muéstralo al mundo. 

5. Sigue aprendiendo 

La jerga que se usa para explicar el cambio climático puede ser muy difícil de entender en un principio. Sin embargo, con dedicación y constancia, millennials y Gen-Z podemos tener una mejor comprensión de este fenómeno y de los problemas de justicia climática que nos afectan. Así podemos liderar el camino para proteger lo que amamos. Buscar libros que bajen estos temas a tierra es una gran forma de seguir aprendiendo. 

6. Usa a la ley 

Desde los niños de las escuelas de Kenya a los señores suizos, las personas de todas las edades están usando a la ley para demandar justicia climática y pedir a los grandes contaminadores que respondan por el daño que generan.  

Con los reportes del IPCC en mano y alentados por victorias legales como la que se ganó a Shell en las cortes de Sudáfrica, el mensaje a los criminales climáticos cada vez se escucha más fuerte: “nos veremos en el Juzgado”. 

7. Cuenta tu historia climática 

Nunca somos demasiado jóvenes (o viejos) para compartir nuestras experiencias. Contar tu historia y escuchar la de otros es una forma poderosa de conectar, inspirar y moldear nuevos futuros. ¿Cómo te impacta la crisis climática? ¿Qué te da fuerzas para seguir luchando? Cuenta tu historia.  

Fuente: Nota original

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Author: Meri Castro