Archive for Clima y Energía

El iceberg gigante A23a, el más antiguo del mundo, se desintegra tras casi cuatro décadas

El iceberg más antiguo del mundo, que también supo ser el más grande, comenzó su proceso de desintegración final tras casi cuatro décadas desde su desprendimiento de la Antártida. 

El MODIS (espectrorradiómetro de imágenes de resolución moderada) del satélite Aqua de la NASA capturó esta imagen del iceberg, llamado A-23A, 5-2025. © https://earthobservatory.nasa.gov/

Las aguas en las que se encuentra, al norte de la isla Georgia del Sur, son cada vez más cálidas lo que acelera su desaparición que se estima podría suceder en apenas unas semanas, según expertos del British Antarctic Survey (BAS). 

Para graficar el rápido deterioro que viene sufriendo el bloque conocido como A23a basta decir que ya perdió más de la mitad de su volumen original. Mientras a principios de año llegó a pesar cerca de 1 billón de toneladas y cubrir casi 4.000 km² -un área que representa casi la mitad de la superficie del Parque Nacional Los Glaciares, en Santa Cruz-, actualmente se estimó a través de imágenes satelitales que conserva una extensión aproximada de 1.770 km² y alcanza 60 kilómetros de ancho en su parte más extensa.

En este contexto, con numerosos fragmentos menores a la deriva representan un riesgo para la navegación en el Atlántico Sur.

Si bien la formación de icebergs es parte del ciclo natural de las plataformas de hielo antárticas y de Groenlandia, los expertos del BAS advierten que el ritmo de este fenómeno ha aumentado en las últimas décadas, en paralelo con la pérdida de masa de las plataformas de hielo, probablemente como consecuencia de la crisis climática producida por las actividades humanas.

Elefantes marinos hembras en la bahía de Fortuna, Georgia del Sur, en el océano Atlántico.  © Markus Mauthe / Greenpeace
Témpanos de hielo flotan en el agua.
Icebergs al norte de la isla Georgia del Sur en el Océano Atlántico.  © Markus Mauthe / Greenpeace

Así es que este evento se inscribe en una tendencia que muestra que desde el año 2000 las plataformas antárticas perdieron aproximadamente 6.000 gigatoneladas (mil millones) de hielo. Tal situación contribuyó al aumento del nivel del mar y podría desencadenar cambios irreversibles en la circulación oceánica, especialmente en la Antártida occidental. Además, el ingreso masivo de agua dulce proveniente de las plataformas altera la salinidad de los mares, con impactos directos en los ecosistemas.

Los científicos advierten que esta dinámica podría acercarnos a “puntos de inflexión” irreversibles en regiones particularmente vulnerables, como la Antártida occidental, con consecuencias globales para la estabilidad de los océanos. La desaparición de A23a es mucho más que el final de un gigante de hielo: es un recordatorio tangible de cómo la crisis climática acelera transformaciones en las regiones polares que hasta hace pocas décadas parecían impensadas.

Pingüinos rey en la bahía Fortuna, Georgia del Sur, en el océano Atlántico. © Markus Mauthe / Greenpeace

La historia del gigante en retirada

En 1986 se desprendió del continente y encalló en el mar de Weddell, donde permaneció anclado al lecho oceánico durante más de tres décadas. En 2024, volvió a ponerse en marcha a merced de la poderosa corriente circumpolar antártica. Para fines del año pasado, te contábamos que empezaba su último viaje al continuar su deriva por el océano Austral. 

En marzo de 2025, A23a encalló nuevamente, esta vez en aguas poco profundas cerca de la isla Georgia del Sur, a unos 90 kilómetros de la costa. Poco después el iceberg se desplazó otra vez, recorriendo hasta 20 kilómetros diarios gracias a la velocidad que le imprimían las poderosas olas del mar. Recientemente rodeó la isla y cerró su recorrido. 

A través de este largo camino que lo fue derivando hacia el norte, A23a ingresó en aguas menos frías, lo que provocó que enormes fragmentos comenzaran a desprenderse. Para los científicos, la resistencia que demostró ha sido sorprendente. La mayoría de los icebergs no logran llegar tan lejos al abandonar el resguardo del clima antártico. Sin embargo, ahora su destino está sellado: su desintegración completa es solo cuestión de tiempo. Los científicos estiman que podría producirse en semanas, marcando el final de una estructura que durante casi cuatro décadas fue objeto de seguimiento y estudio en la comunidad científica internacional.

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Author: Meri Castro

Olas de calor habituales e incendios forestales frecuentes en Europa: la señal de un clima que cambió para siempre

Otro verano boreal y una noticia que se repite. Así es que la prensa del mundo vuelve a hablar de las olas de calor que vive Europa. Catalogan al mes de junio como el más caluroso registrado mientras, la semana pasada, la región mediterránea y los Balcanes atravesaban la tercera ola de calor. 

Greenpeace desvela una pancarta en la sede de la ONU en la Conferencia sobre el Clima de Bonn, pidiendo medidas más contundentes para superar el límite de 1,5 grados. © Marie Jacquemin / Greenpeace

En este contexto, es probable que esta temperada estival sea recordada como una de las más duras en la historia reciente de la región, dice el diario Infobae

Un año atrás, el Secretario General de la ONU ya había advertido al respecto, cuando dijo que las olas de calor ya no son fenómenos esporádicos sino que se han convertido en una amenaza cotidiana para millones de personas en todo el mundo. Ahora,  con amplias regiones del planeta registrando temperaturas récord e incendios forestales, la previsión quedó confirmada. 

La situación en el hemisferio norte debería servirnos de advertencia para lo que podría vivirse en nuestras latitudes a partir del 21 de diciembre próximo. Informarse puede ser el disparador para exigir acciones concretas de prevención en nuestro país, así que te contamos qué está ocurriendo al otro lado del océano.

Verano 2025 en Europa: las olas de calor no dan tregua

El periódico El País señala la extensión del fenómeno que lleva los termómetros al máximo, graficando que “desde los picos del Mont Blanc en Francia hasta las laderas quemadas del Vesubio, al sur de Italia, las temperaturas extremas están causando muertes por golpe de calor, como la de un trabajador agrícola este martes en Lleida y están cebando incendios en España, Portugal, los Balcanes y Turquía”, lo que causó víctimas y empeoró la calidad del aire. 

Con 43,4º, Badajoz registró este domingo la temperatura más alta de España. Turquía registró un récord nacional de temperatura de 50,5°C en Silope, al sureste del país, mientras que en otras localidades cercanas las temperaturas rondaron los 50°C. Chipre documentó un récord de 44,6 °C en julio, reportaron desde la ONU.

Greenpeace España utiliza cámaras térmicas en varias ciudades españolas para documentar cómo el calor entra en los hogares, 2025. © Greenpeace

Los países del norte, como Alemania, tampoco se salvan de esta situación. Incluso el Reino Unido ya va por la cuarta ola de calor del verano. En Escandinavia también hace calor. Finlandia registró más de 15 días con temperaturas superiores a los 30°C. Noruega y Suecia se han visto afectadas por temperaturas anormalmente altas, generando alertas de un riesgo extremo de incendios forestales.

“Las grandes olas de calor, intensificadas por las altas temperaturas superficiales del mar en el Mediterráneo occidental, provocaron un estrés térmico muy intenso en amplias zonas del oeste y el sur de Europa”, detallan desde la web especializada, Climática. Como consecuencia, se han interrumpido las actividades al aire libre, agrícolas y laborales. Por supuesto, la salud de las personas se vió impactada también. 

Olas de calor e incendios forestales en Europa y Canadá

Incendios forestales en Ourense, España. © Miguel Riopa / Greenpeace

En el planeta donde todo está conectado, el calor trae más oportunidades para que se inicie y propague el fuego. De manera que en medio de las olas de calor, España vive la peor ola de incendios forestales de los últimos 20 años, que ya se extendió hacia las laderas del sur de los Picos de Europa y llevó a las autoridades a cerrar parte del popular Camino de Santiago el lunes. “Los incendios tienen características especiales debido al cambio climático y a la inmensa ola de calor”, comentó la Ministra de Defensa Margarita Robles a la Cadena de Radio SER. Esto constituye una de las peores temporadas de incendios del sur de Europa atraviesa en dos décadas, con España y Portugal entre los países más afectados. 

Mientras tanto, Canadá vive su segunda peor temporada de incendios forestales registrada, que ya ha arrasado 7,8 millones de hectáreas y podría prolongarse durante semanas, según informaron funcionarios del gobierno federal. 

Un análisis realizado en junio sobre la temporada de incendios de 2025 en Canadá, publicado por la Universidad de las Naciones Unidas en Shibuya, Japón, concluyó que los incendios son una “clara manifestación” del cambio climático y que el clima cálido y seco de la primavera provocó temperaturas 2,5 °C por encima del promedio.

“Ésta es nuestra nueva realidad… cuanto más suben las temperaturas, más incendios vemos”, dijo Mike Flannigan, titular de la cátedra de investigación en servicios predictivos, gestión de emergencias y ciencia del fuego en la Thompson Rivers University de Kamloops al diario The Guardian.

El fuego arrasa en Europa y en América del Norte, reporta la Agencia de Noticias Reuters

Y continuó explicando que las temperaturas más altas prolongan la temporada de incendios y aumentan la frecuencia de los rayos que los desencadenan. Un clima más cálido también hace que la atmósfera absorba la humedad del combustible, la vegetación muerta y el suelo del bosque, creando condiciones ideales para que se inicien los incendios, añadió. “Esto significa que más material se seca, queda disponible para arder cuando llega el fuego, lo que genera llamas más grandes, mayor intensidad y hace que sea difícil o incluso imposible apagarlos”, señaló.

El mundo no está preparado: es necesario actuar YA

El panorama es crítico. La Organización Meteorológica Mundial dejó en claro que estos eventos son una clara señal de que el mundo aún no está preparado para enfrentar un fenómeno que será cada vez más frecuente e intenso debido al cambio climático

Por eso, desde Greenpeace venimos advirtiendo que se necesitan medidas urgentes para mitigar y prevenir los impactos devastadores de la crisis climática. Es necesario reconocerla y que se avance en la protección de ecosistemas que son vitales para la regulación climática como los bosques, océanos, glaciares y humedales. 

Más deforestación, destrucción de glaciares y humedales, significa más eventos climáticos extremos e inundaciones. ¡Estamos a tiempo!


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Author: Meri Castro

Los glaciares como escultores del paisaje: nuevo estudio científico usa Inteligencia Artificial para conocer más sobre la erosión que generan

Paisaje al norte del río Clyde.

Los glaciares, esas imponentes masas de hielo que nos deslumbran con su belleza y que apreciamos por su papel como reguladores del clima y fuentes de agua dulce, también tienen otra misión silenciosa: esculpir el paisaje.

Ahora, gracias al uso de machine learning (aprendizaje automático, que es una rama de la inteligencia artificial), un equipo de científicos logró generar la visualización más completa hasta el momento que muestra cómo los glaciares erosionan la tierra a diferentes velocidades, determinadas por el clima, la geología y el calor. Además, la investigación brinda un dato muy importante: la tasa estimada de la erosión futura contemporánea para más de 185.000 glaciares en todo el mundo. 

¿Qué significa que los glaciares “tallan” el paisaje?

Retracción del glaciar Schlatenkees, Austria – 2024

Primero debemos comprender que los glaciares no son bloques inmóviles de hielo. Se desplazan lentamente por la pendiente debido a la fuerza de la gravedad, de un modo similar al agua de un río que busca el valle. En la superficie, el deshielo puede filtrarse entre las rocas y volver a congelarse durante la noche, lo que contribuye a fracturarlas. 

Este movimiento, aunque a veces imperceptible a simple vista, es constante y ocurre por el peso del hielo, la acumulación de nieve en zonas altas, entre otros factores. Al avanzar, los glaciares arrastran rocas y sedimentos que actúan como verdaderas herramientas de desgaste, tallando el terreno.

Es decir, que estos gigantes helados se desplazan, desgastan y modifican la forma de la superficie terrestre, creando formas y relieves característicos. A esto se conoce como erosión glacial.

Por citar un ejemplo, en Canadá los imponentes cuerpos helados tallaron los profundos valles de Banff y erosionaron los suelos de lo que hoy es la provincia Ontario. Al mismo tiempo, los glaciares depositaron sedimentos fértiles en la zona de las praderas. Al día de hoy, siguen transformando la superficie de la Tierra.

¿Qué resultados obtuvo la investigación? 

El trabajo logró proyectar la erosión glacial para 85% de los glaciares actuales. Entre los resultados se muestra que el 99% de los glaciares analizados presentan tasas de erosión estimadas entre 0,02 y 2,68 milímetros por año, un rango equivalente al grosor de una tarjeta de crédito. Estas cifras permiten estimar que, en conjunto, los glaciares remueven cerca de 23 gigatoneladas de material rocoso anualmente. 

La investigación fue realizada por la geógrafa Sophie Norris de la Universidad de Victoria (UVic) junto a un equipo internacional y publicada el 7 de agosto en la publicación Nature Geoscience.

Estos datos nos muestran cómo los glaciares moldean el terreno, cuánto material arrastran y depositan cada año, y por qué eso importa: para anticipar cambios en montañas y valles y entender cómo circulan los nutrientes que mantienen vivos ríos, lagos y océanos.

Al respecto, Norris, autora principal del estudio, explicó en un comunicado que “las condiciones que provocan la erosión en la base de los glaciares son más complejas de lo que pensábamos. Nuestro análisis reveló que muchas variables influyen significativamente en las tasas de erosión: la temperatura, la cantidad de agua bajo el glaciar, el tipo de rocas presentes en la zona y la cantidad de calor que proviene del interior de la Tierra”.

Oso polar en el glaciar Nordenskioldbreen en retracción, Alto Ártico en Svalbard.

Cuando hablamos de glaciares debemos resaltar que el contexto de crisis climática que atravesamos, se ven amenazados por la quema de combustibles fósiles, el aumento de las temperaturas globales, la tala de bosques, la expansión de los proyectos mineros y las fronteras petroleras que siguen poniéndolos bajo presión.

Por eso, debemos recordar que su pérdida representa una amenaza directa a la vida tal como la conocemos: sin glaciares, no hay agua; sin agua, no hay futuro.

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Author: Meri Castro

Se sumaron más días abrasadores en todo el mundo: otro costo real del cambio climático 

Un nuevo estudio científico  confirma que entre el 1 de mayo de 2024 y el 1 de mayo de 2025 -periodo que marcó el año más caluroso de la Tierra jamás registrado casi la mitad de la población mundial (4.000 millones de personas) sufrió al menos un mes más de calor extremo debido al cambio climático.

Ola de calor en la Costa Oeste, California, julio 2024. © David McNew / Greenpeace
Un huevo se dejó en el asfalto durante una ola de calor extrema el 10 de julio de 2024 en el Parque Nacional del Valle de la Muerte. © David McNew / Greenpeace

Dicho de otra manera, el cambio climático ha duplicado el número de días de calor extremo en todo el mundo en ese marco temporal. Así lo confirmó el informe más reciente de World Weather Attribution, Climate Central y el Centro del Clima de la Cruz Roja que traduce en datos duros y comprobados uno de los efectos de vivir en un mundo que está cada vez más caliente. 

Entre los casos analizados en Latinoamérica se encuentran Argentina, donde el cambio climático añadió 22 días de calor extremo de un total de 55. Sin el cambio climático inducido por el hombre, una persona media en el país habría experimentado sólo 33 de esos días.

En tanto el caso de México es aún más agudo: experimentó 82 días de calor extremo. Sin el cambio climático inducido por el hombre, la persona promedio en el país habría experimentado sólo 31 de esos días. Esto significa que el cambio climático añadió 51 días de calor extremo.

En este video, la periodista argentina especializada en ambiente, Laura Rocha, lo explica en detalle:

Los efectos invisibles de las ola de calor en la salud humana

“Las olas de calor no dejan un rastro de destrucción como los incendios forestales o las tormentas. Sus efectos son en su mayoría invisibles, pero silenciosamente devastadores: un cambio de solo 2 o 3 °C puede significar la diferencia entre la vida y la muerte para miles de personas”, advierte el Dr. Ben Clarke, investigador del Centro de Política Medioambiental del Imperial College de Londres.

En el estudio más reciente del que fue parte junto a científicos del Imperial College London y la London School of Hygiene & Tropical Medicine, se descubrió que la ola de calor que afectó a Europa entre el 23 de junio y el 2 de julio pasados provocó al menos 1.500 muertes adicionales atribuibles al cambio climático

El personal de Greenpeace monitorea la temperatura de la superficie en Roma, utilizando una cámara térmica.

Este trabajo muestra “lo peligroso que ya es el cambio climático con solo 1,3 °C de calentamiento. Sin embargo, podríamos alcanzar los 3 °C en este siglo, a menos que los países aceleren la transición de los combustibles fósiles a las energías renovables. Esto provocaría olas de calor más intensas en Europa, causando más muertes y ejerciendo una mayor presión sobre los sistemas sanitarios”, apunta el Dr. Clarke. 

El informe calculó que el uso de combustibles fósiles triplicó el número esperado de muertes. Milán, Barcelona, París, Londres y Roma fueron algunas de las ciudades más afectadas. La mayoría de las víctimas tenían más de 65 años. Estas cifras ya superan el número de muertes de desastres anteriores como las inundaciones de Valencia en 2024 o las de Alemania y Bélgica en 2021.

Activistas de Greenpeace España cubrieron el emblemático monumento de las Setas de Sevilla con una enorme pancarta que mostraba el mensaje: “Están destruyendo el planeta. Y tú lo estás pagando”. © Pedro Armestre / Greenpeace

Los científicos advierten que el número de víctimas seguirá creciendo si el mundo no deja de quemar carbón, petróleo y gas.

El calor extremo ya tiene su propia fecha de calendario

Desde 2022 el 2 de mayo es el Día de Acción por el Calor (Heat Action Day en inglés), una jornada que busca generar conciencia sobre los efectos del calor extremo en las personas y el planeta, eventos que son cada vez más intensos, frecuentes y mortales. Liderado por las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y la Media Luna Roja y socios , esta fecha busca movilizar a las ciudades, comunidades y organizaciones de todo el mundo para tomar medidas simples de prevención de enfermedades relacionadas al calor extremo.

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Author: Meri Castro

El poder de las personas movilizadas logró una decisión histórica. ¡Vivir en un ambiente con un clima sano es un derecho humano individual!

Por primera vez en la historia la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) reconoció la existencia de un derecho humano a un clima sano, derivado del derecho a un ambiente sano, y se refirió al deber de los Estados de actuar contra las causas del cambio climático, mitigar las emisiones, determinar el impacto climático de actividades y avanzar progresivamente hacia el desarrollo sostenible. Celebramos esta victoria que es el resultado del arduo trabajo y el liderazgo de las comunidades y pueblos indígenas más vulnerables.

Sequías, inundaciones, incendios, deslizamientos y emergencia alimentaria. Con la crisis climática y las desigualdades sociales golpeando con más fuerza, menos de la mitad de las personas que viven en las ciudades se sienten seguras frente a fenómenos meteorológicos extremos, lo que afecta de forma desproporcionada a comunidades que han sido históricamente marginalizadas y, paradójicamente, han tenido una baja o nula contribución a la crisis climática global

Durante años, muchos líderes han postergado las acciones necesarias para hacer frente a la crisis climática, permitiendo que las causas del problema, como la contaminación de grandes industrias (petroleras y agroindustriales), se profundicen. Mientras tanto, el costo de mitigar y adaptarse a los impactos del cambio climático sigue aumentando, afectando cada vez más a nuestras comunidades, hogares y medios de vida.

En este escenario un grupo de personas valientes, afectadas por la crisis climática alzaron la voz, por sus comunidades y por todos nosotros, ante tribunales de todo el mundo. Por ello, desde Greenpeace celebramos las iniciativas que supieron decir BASTA y pusieron límites, derechos y responsabilidades frente a la crisis climática que afecta especialmente a América Latina y el sur global. ¡Y lograron resultados!

Como respuesta a una solicitud presentada por los gobiernos de Chile y Colombia a la Corte Interamericana de Derechos Humanos -el máximo tribunal de derechos humanos de las Américas- reconoció que la emergencia climática no es sólo una crisis ambiental, sino una amenaza directa a los derechos humanos en América Latina y el Caribe. 

La decisión además se convirtió en el proceso más participativo en la historia de la corte, con 265 observaciones escritas y más de 150 intervenciones orales, organizaciones internacionales, pueblos indígenas y actores de la sociedad civil presentaron argumentos orales y escritos, incluyendo a Greenpeace Internacional y Andino. Estos testimonios enriquecieron el proceso y garantizaron que el derecho internacional se construyera desde los territorios, no sólo desde los escritorios del poder.

Un camino hacia la justicia climática, ambiental y social

En enero del año 2023 la República de Colombia y la República de Chile presentaron a la Corte Interamericana de Derechos Humanos una solicitud de opinión consultiva para “aclarar el alcance de las obligaciones estatales, en su dimensión individual y colectiva, para responder a la emergencia climática en el marco del derecho internacional de los derechos humanos”. Se sostuvo que era clave prestar especial atención a los impactos diferenciados que sufren personas de diversas regiones y poblaciones, tanto como la naturaleza y en la supervivencia humana. 

En el pedido ambos países subrayaban que la emergencia climática representa una amenaza directa para la vida, la seguridad alimentaria, el acceso al agua y otros derechos esenciales. De acuerdo con informes del IPCC, el calentamiento global podría alcanzar los 1,5 °C entre 2030 y 2052, lo cual representa un riesgo crítico de daños irreversibles. Entre las consecuencias destacadas están el aumento de la migración climática, la pérdida de biodiversidad, la inseguridad alimentaria y las crecientes desigualdades sociales y económicas.

En la solicitud se destacaba cómo las regiones andina y amazónica, en particular, enfrentan un riesgo elevado frente a la crisis climática. 

Uno de los aspectos más importantes planteados en la solicitud fue la necesidad de adoptar un enfoque interseccional, intergeneracional y de derechos humanos, que reconociera la vulnerabilidad diferenciada de ciertos grupos, como niños, pueblos indígenas, comunidades afrodescendientes, mujeres y personas con discapacidad, entre otros. Según datos citados, el 80% de las personas desplazadas actualmente por fenómenos climáticos son mujeres y niñas.

Antecedentes en la judicialización de la crisis climática en clave de derechos humanos.

En 2017, la Corte IDH ya había reconocido el derecho a un medio ambiente sano como derecho autónomo. Sin embargo, se consideraba necesario precisar aún más el alcance de las obligaciones estatales, tanto a nivel nacional como internacional, para afrontar las causas y consecuencias del cambio climático, incluyendo las responsabilidades de actores no estatales y de entidades subnacionales.

En este contexto, la solicitud de Chile y Colombia destacó la importancia de establecer estándares interamericanos que orientaran la respuesta climática regional. Esto debía incluir medidas de mitigación, adaptación, restauración y cooperación internacional, considerando criterios de responsabilidades comunes pero diferenciadas. Este principio reconoce que, si bien todos los países deben actuar, no todos han contribuido por igual al calentamiento global ni tienen la misma capacidad para enfrentarlo.

Finalmente, el documento resaltó que ya existían precedentes internacionales —como los litigios en curso ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos y los pronunciamientos del Comité de Derechos Humanos de la ONU— que evidencian una tendencia global hacia la judicialización del cambio climático.

Una garantía para los derechos de las generaciones presentes y futuras.

La Corte Interamericana de Derechos Humanos pudo aprovechar esta oportunidad histórica para establecer estándares sólidos para la protección de las personas en toda la región. Pudo actuar en favor de las personas más vulnerables a la emergencia climática, aclarando las obligaciones en materia de derechos humanos que estos gobiernos asumieron en la región de las Américas. Pudo ejercer presión moral y legal sobre nuestros líderes para que tomen medidas climáticas adecuadas, basadas en la ciencia establecida, para regular a los contaminadores climáticos y defender los derechos humanos.

Puso así de forma inequívoca los derechos de las personas y de la naturaleza, tanto de esta como de las futuras generaciones, por encima de los intereses de los intereses económicos que han contribuido a la crisis.

Ahora que el tribunal cumplió con su parte todos tenemos un papel que desempeñar, apoyando a las comunidades que dieron esos primeros pasos importantes en los tribunales y exigiendo responsabilidades a nuestros líderes. Deben cumplir con su deber para con todos nosotros, actuando ahora para garantizar la justicia climática para las personas afectadas y un futuro seguro y medios de vida sostenibles para todos.

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Author: Meri Castro