De Oppenheimer a la conmemoración del Día Internacional contra los Ensayos Nucleares

Por Luz Le Dantec, Coordinadora de Loyalty

La reciente aparición en cines de la película Oppenheimer nos hace adentrarnos en la figura del conocido como “padre” de la bomba atómica. Oppenheimer fue un físico teórico, hijo de inmigrantes judíos alemanes, y que entre 1943 y 1945 dirigió el Laboratorio de Los Álamos. Allí lideró la primera prueba atómica conocida como Trinity, la que dio pie al posterior lanzamiento de bombas en Hiroshima y Nagasaki.

Pero… tú te preguntarás ¿Qué tiene que ver la bomba atómica con los ensayos nucleares?

Es cierto, las bombas nucleares y las bombas atómicas son armas devastadoras con diferencias significativas en cuanto a su diseño y poder destructivo, pero ambas se basan en la fisión nuclear. Por esta razón, cobra relevancia la importancia de la conmemoración de este 29 de agosto como el Día Internacional Contra los Ensayos Nucleares.

Este tipo de armas letales para el mundo han sido erradicadas gracias al trabajo y a la participación activa de todos quienes formamos parte de Greenpeace: socios, seguidores, activistas y voluntarios.  Como resultado, hoy las personas no ven las armas nucleares como una amenaza real.  

Vamos con un poquito de historia

Nuestros comienzos como organización están relacionados a la lucha contra los ensayos nucleares.

Todo empezó el 15 de septiembre de 1971, cuando un pequeño equipo de personas defensoras del medio ambiente zarpó desde la ciudad de Vancouver, Canadá, en una embarcación pesquera llamada Phyllis Cormack. La bandera de Greenpeace estaba firme en el puente del barco.

Su misión era protestar contra las pruebas nucleares subterráneas que el ejército estadounidense realizaba en Amchitka, una pequeña isla volcánica frente al oeste de Alaska. El grupo sabía que la acción individual y no violenta podía ser un importante agente de cambio y estaba decidido a “enfrentar la bomba”, pero sus miembros todavía no sabían si tenían las habilidades necesarias.

Durante el recorrido, la Guardia Costera de los Estados Unidos los interceptó en su camino y nunca pudieron arribar a Amchitka. 

El viaje fue declarado inútil, pero cuando regresaron a casa cientos de personas les dieron la bienvenida en el puerto de Vancouver. Allí se enteraron de que su acción inaugural había provocado una oleada de interés público y generado una empatía colectiva por su causa.

Sin embargo, la “paz verde” no llegó y el 6 de noviembre de 1971 explotó una bomba atómica subterránea en la isla, lo que provocó fisuras en el territorio y envió radiación mortal hacia el medio ambiente. 

Ninguno de los jóvenes a bordo pensó que de esa aventura nacería una organización ambientalista que cambiaría el mundo. Hoy, después de más de 50 años seguimos reuniendo a millones de personas con el mismo espíritu y único fin de cuidar nuestro planeta.

La lucha continúa

En 1972, después de nuestra primera acción, Estados Unidos abandonó sus ensayos nucleares en la isla de Amchitka, Alaska. Pero había mucho más por hacer.

Dos años más tarde, Francia finalizó las pruebas nucleares atmosféricas en el Pacífico Sur luego de protestas internacionales de las que fuimos parte.

Y veinte años después, tras la visita de nuestro barco Rainbow Warrior en el sector de Atolón de Mururoa, las autoridades francesas también detuvieron las pruebas nucleares en la zona. Además, sumaron el compromiso de detenerlas si otras naciones nucleares lo hacían. Acciones que, sin duda,  no serían posibles sin nuestra convicción y propósito común. 

Las recompensas 

En 1995 las acciones de nuestra organización para detener los ensayos nucleares en Francia recibieron atención internacional, donde más de 7 millones de personas se sumaron a nuestras peticiones para frenarlos. 

Francia, Reino Unido, Estados Unidos, Rusia y China se comprometieron a firmar el Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares. La Organización de las Naciones Unidas lo adoptó y fue firmado por 185 países y rectificado por 169 en 1996.

¿Qué establece el tratado? 

1-Que cada Estado Parte se compromete a no realizar ninguna explosión de ensayo de armas nucleares o cualquier otra explosión nuclear y  prohíbe y previene cualquier explosión nuclear de esta índole en cualquier lugar sometido a su jurisdicción o control.

2-Cada Estado Parte se compromete asimismo a no causar ni alentar la realización de cualquier explosión de ensayo de armas nucleares o de cualquier otra explosión nuclear, ni a participar de cualquier modo en ella.

El legado que llega hasta el presente

El pequeño equipo que zarpó desde Vancouver tenía una idea tan poderosa que podía hacer que las personas cambien de mentalidad. Así la primera “bomba mental” estalló en la conciencia colectiva.  De esta forma, el coraje y la poderosa historia de la tripulación encendieron una oposición masiva a futuras pruebas nucleares.

Es por eso, que hoy, en este día tan importante para nosotros, queremos agradecerte por ser parte de este equipo, en el que trabajamos para defender el medio ambiente, promover la paz y estimular a más personas a cambiar actitudes y comportamientos que ponen en riesgo a nuestro planeta. 

¡Dato freak! 

La plataforma interactiva Nuke Map, desarrollada por el historiador Alex Wellerstein, permite conocer los efectos de diferentes tipos de bombas.
Prueba los efectos que tendría una bomba nuclear en Chile: https://nuclearsecrecy.com/nukemap

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Author: Editor

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