Cómo hackear el discurso de las corporaciones a través del activismo

Rex Weyler vestido de yaguareté en una acción realizada en Argentina.

Rex Weiler fue cofundador de Greenpeace Internacional y al día de hoy recuerda que, allá por 1975, junto a otros compañeros entendió que si quería llegar con sus mensajes a más personas necesitaba crear una nueva narrativa que no se basara solo en datos duros y lógica pura

Entonces, cuando fue el momento de defender a las ballenas frente a las flotas que las cazaban año a año, pasaron de las palabras a los hechos y se subieron a una pequeña embarcación -la Phyllis Cormack- para ir hasta el lugar donde todo ocurría. 

Océano adentro, se enfrentaron con las flotas balleneras, lograron bloquearlas y regresaron con imágenes de la matanza, de la sangre en el agua, de los y las jóvenes defendiendo a las ballenas y de la decadente maquinaria de saqueo industrial. 

A partir de entonces, desde el movimiento ecológico moderno encontramos una nueva forma de comunicar más y mejor ya no a través de la lógica dura sino de los activistas que cuentan la historia de una manera más honesta y mejorada gracias a la acción directa no violenta

Éste es el más claro ejemplo de por qué si los activistas queremos cambiar a la sociedad, debemos encontrar los medios para entrar en el discurso público a gran escala porque es allí desde donde la verdad emerge. 

Irrumpir en el discurso social para cambiar la sociedad 

Todas las personas debemos poder contar nuestra historia. Sin embargo, para poder hacernos oír los ciudadanos comunes debemos hacernos lugar entre medio del poder y el dinero de las corporaciones, poniendo en acción nuestros pros.

De nuestro lado tenemos una verdad moral, la fuerza de cada individuo, la creatividad, el liderazgo moral genuino, el compromiso de trabajar por la verdad sin buscar beneficio propio, el poder de nuestra historia y la capacidad de exponer la historia fraudulenta de colonizadores, opresores y saqueadores. 

Además no hay que olvidar que la dinámica de la narrativa para ser efectiva necesita más que datos y lógica, requiere drama, personajes y de un compromiso visible. 

Pensemos cómo todas estas capacidades se condensan en uno de muchos ejemplos, el de Rosa Parks quien en 1955 se negó a ceder su asiento a un hombre blanco mientras viajaba en un colectivo en Alabama. Fue ese gesto contundente lo que la convirtió en la figura más importante del movimiento por los derechos civiles en Estados Unidos. 

Volviendo a la línea ambiental, podemos mencionar toda la trayectoria de Extinction Rebellion desde las primeras acciones de los activistas de cerrando 5 puentes en Londres o protestando en los estudios de la BBC exigiendo a la emisora estatal que “dijera la verdad” sobre la crisis ecológica hasta hoy.

Y no podemos dejar de hablar de Greta Thunberg y la huelga que comenzó ya hace 4 años frente al Parlamento de Suecia y apenas meses después inspiró la Huelga Global por el Clima que movilizó a 7.6 millones de jóvenes en 185 países

Estos actos de desobediencia civil representan un cambio significativo en la respuesta pública ante la crisis climática y la pérdida de biodiversidad. Y es esta desobediencia la que lleva a los poderosos a un terreno donde la modesta fuerza de la mayoría se pone en juego. 

El status quo puede (y siempre lo hizo) negar sus crímenes contra la humanidad y la naturaleza. Chevron niega el daño hecho a las comunidades en Ecuador con sus derrames tóxicos de petróleo. Monsanto niega que sus pesticidas causen cáncer. La industria petrolera niega lo que ahora todos sabemos: que las emisiones de carbono causan calentamiento global. 

La acción directa de los movimientos de jóvenes actuales deja expuestos estos engaños a la vista de todos. Por eso, una vez que cambiamos la narrativa pública entramos en una cancha en la que nuestras fuerzas, verdad, rectitud moral y el poder de las personas sí importa e inclina la balanza. 

La élite industrial y financiera puede discutir con nosotros -como siempre hizo- pero una vez que este cambio hacia una historia genuina en vez la fraudulenta impuesta por ellos se da, ya no pueden deshacer ese viraje.

En conclusión, si queremos un mundo más justo el mejor camino es comprometerse con la acción directa pacífica, porque de otra manera, la verdad no prevalecerá. 

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Author: Meri Castro

“Ningún árbol tiene reemplazo”, una cruzada para reverdecer las ciudades

Hoy ningún árbol tiene reemplazo”. No esperemos a que una nueva ola de calor nos agobie para recordar esta gran verdad que tan claramente expresó el naturalista argentino César Massi en un post en su Instagram.

Post de @cesarmassi

Debemos insistir en la importancia de los árboles como aliados indispensables para las ciudades, las presentes y futuras, porque de ellos dependemos para morigerar el efecto “isla de calor” y hacer más llevadera la vida en las urbes.

Porque como dice Massi “Hoy no se puede sacar ni un solo árbol. Salvo ejemplares riesgosos (árboles enfermos o viejos) hay que buscarle la vuelta para conservarlos. Tenemos que tener más verde, no menos. Necesitamos mejor infraestructura verde y más diversa, no una más deteriorada. Tenemos una gran tarea por delante para pensar hoy el arbolado que se va a bancar condiciones muy diferentes (duras) dentro de algunas décadas”

Activistas de Greenpeace Alemania protestando en plantas de energía de biomasa. En sus carteles se lee: “Protejan los bosques, no los quemen”  

Por eso, quitar ejemplares hoy se convierte en un acto criminal. “Si hoy extraes un árbol de 40 o 50 años (o más) necesitas el mismo tiempo para reemplazarlo y al menos 10 o 15 años para que de buena sombra. Hoy hace 40 grados. Y en el verano no baja de 35. Dentro de 10 o 15 años quizás vivamos en ciudades con 45 grados o más. Más lo que calienta el cemento”.

En este sentido, sumamos el post de la bióloga y ecólogo Irene Wais que muestra a la perfección la diferencia que marcar tener árboles en las ciudades: 

Si te preguntas qué puedes hacer vos por los árboles en las ciudades, te damos varias ideas:

  • Apadrina un árbol, dale tiempo y cuidados al ejemplar vegetal que tengas en tu cuadra, a los de la plaza más cercana, a los de tu patio. 
  • No pienses en pedir la extracción de un árbol solo por cuestiones estéticas o de comodidad
  • Pedí a tu municipio que cuide a los que ya existen o que plante nuevos. 
  • Súmate a jornadas de plantación que organizan ONGs
  • Busca a grupos de vecinos y vecinas que ya estén trabajando en el tema, ¡cada vez son más!
  • Compra en viveros especializados en especies autóctonas 

No hay que olvidar que más allá de las ciudades, los bosques y sus suelos almacenan más carbono que cualquier otro ecosistema terrestre y juegan un papel vital en la mitigación de la creciente inestabilidad del clima. Tú también puedes defender a los bosques que aún quedan en pie.

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Author: Meri Castro

Vacaciones sustentables: 6 consejos para ser un turista responsable

¿Sos team verano? ¿No cambias tus vacaciones al sol y con calorcito por nada del mundo? No en vano esta estación sigue siendo la temporada más fuerte para el turismo y, por ende, la que la mayoría elige para su merecido descanso. 

Considerando que la sustentabilidad y el cuidado de nuestro ambiente no se toman vacaciones, te contamos algunas ideas para hacer turismo responsable en este verano 2022/2023

Primero, bajemos a tierra el concepto de turismo responsable. Podemos pensarlo como una forma de conectar con el destino al que viajemos, considerando su particularidad y su belleza, su cultura y su naturaleza, como algo que también tenemos que cuidar mientras estemos allí. 

Por eso, dentro de las posibilidades que tengamos, podemos tomar decisiones que impacten de la menor medida posible en el lugar que vamos a visitar.

1. Equipaje: menos es mejor 

El armado de la maleta siempre trae complicaciones. Pero si hablamos de hacerla lo más sustentable posible, entonces que tenga lo necesario sin excedernos en peso es clave porque cuanto menos peso transportamos, menos combustible consume el transporte en que nos movamos (avión, micro/bus, coche.)

Por supuesto, si el mismo trayecto puedes hacerlo en tren tanto mejor. La aviación civil es responsable de cerca del 3,5% del cambio climático, según datos del IPCC, por eso si hay formas de evitar este medio, estás reduciendo en mucho tu huella al viajar.

Si eres de los que quiere proteger el equipaje de cualquier golpe o posible robo te recomendamos conseguir fundas de tela reutilizables para no tener que recurrir a los plásticos que se colocan en los aeropuertos. 

2. Alojamiento

La oferta de hoteles y hospedajes que incorporan políticas de sustentabilidad son cada vez más. Una vez más, si está entre tus posibilidades, elige al que haga las cosas bien.

De todas formas, si desde el hotel mismo no tienen buenas prácticas, puedes reducir tu huella pidiendo que no se laven las toallas ni cambien las sábanas a diario, que es una de las prácticas que más gasto de agua genera. 

Si el desayuno o alguna comida están incluídas en la tarifa, sirve la cantidad de alimentos que vas a consumir y evita desperdiciar

3. Evitar plásticos de un solo uso 

Arma tu kit con un para bolsas de telas, sorbete de metal y botella y cubiertos reutilizables (estos últimos pueden ser de bambú). 

Una vez en viaje, antes de salir cada día y dependiendo de las actividades que hagas, guárdalas en tu mochila y sal preparado para cualquier compra que tengas que hacer en el camino.

4. Qué hacer con los residuos

Un buen primer paso es averiguar si la ciudad tiene un plan de separación en origen y reciclaje. O bien prestar atención, cuando ya estés allá, preguntar o prestar atención a si ves tachos diferenciados. Esto te va a ayudar mucho a gestionar tu basura y dejar una huella ínfima.

Si no lo hubiera, se hace más importante aún evitar los plásticos de un solo uso tanto como puedas. Vuelve a mirar el punto anterior ? 

Otra buena idea para reducir plásticos es tomarte un minuto de más para ver si ese alimento envuelto en plástico no se puede conseguir en el mismo mercado suelto o con otro tipo de envoltorio biodegradable. 

5. Elige comprar local 

Esto vale tanto para operadores turísticos como para artesanos, restaurantes y comercios en general. Que tu dinero quede en las personas que realmente viven allí es una forma de apostar por una industria turística más ética

Recuerda que hay muchas comunidades locales que dependen del turismo como su principal fuente de ingresos y tu compra es una forma de apoyarlos.

6. Respeta la flora y fauna del lugar

Dejamos este consejo para lo último pero no por eso es menos importante. Así sea que visites el mar, un río, la montaña, un bosque, un desierto llévate de vuelta cualquier residuo que generes

Además, no le des de comer a los animales silvestres e intenta disfrutar sin alterar el ritmo natural de ese lugar. 

No te lleves piedras, caracoles ni nada como souvenir. 

Viajar y conocer lugares nuevos es de los mayores tesoros que podemos tener. Cuidar y preservar esos espacios donde encontramos paz y belleza es el mejor aporte que podemos hacer. 

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Author: Meri Castro

Del campo a tu mesa: evitar desperdiciar alimentos puede cambiar el mundo

“La comida no se tira” es una frase que seguro escuchaste decir más de una vez en la niñez. Es una verdad que no pierde vigencia pero parece que, después de décadas de supermercados, consumo desmedido y abundancia, ya no es tan obvia como antes.  

Porque en los hechos, un tercio (?) de todos los alimentos producidos a nivel mundial se pierden o se desperdician, de acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

En esta nota ponemos sobre la mesa la forma en que desperdiciamos alimentos y cómo esto tiene un costo desproporcionado para la salud humana y del planeta. Después de leer esto, cuando te sientes a comer ya no verás tu alimento como un simple plato de comida. 

Producción de alimentos: ¿en qué etapa se desperdicia más? 

Desperdiciar alimentos es un problema que se muestra evidente con solo pensar en las millones de personas en todo el mundo que no tienen su plato de comida diaria asegurada (lo que se conoce como inseguridad alimentaria). 

Con la cantidad de comida que se tira se podría alimentar a toda la población de la Tierra actualmente y la que se espera que seamos en 2050.

Este problema se complejiza cuando se consideran también todos los recursos (tierra, agua y energía) que se utilizaron para producir esos granos, vegetales y carnes que, finalmente, terminaron en la basura

Y si a esto le sumamos que esta forma particular del agronegocio empuja a la llamada “frontera agropecuaria” más y más sobre ambientes naturales, provocando su degradación y destrucción e incluso la pérdida de biodiversidad se conforma así una situación crítica.

Pollos desechados en una gran explotación avícola en Valladolid. Greenpeace España denuncia que la agricultura industrial es una auténtica bomba de tiempo y que urge acabar con este modelo destructivo, que pone en riesgo la salud del planeta y de las personas.

Pero no todos los actores tienen la misma responsabilidad en esto. La pérdida significativa de alimentos muchas veces es resultado de las decisiones y acciones de los proveedores en la cadena alimentaria, excluyendo a los minoristas, proveedores de servicios de alimentos y consumidores, de acuerdo con la FAO. 

Según explica en su informe El Estado Mundial de la Agricultura y la Alimentación las fallas se dan de la siguiente manera: 

En la producción y cosecha los desperdicios se deben a:

  • Recolecciones en momentos inapropiados
  • Condiciones climáticas
  • Prácticas utilizadas en la recolección y la manipulación, y los problemas en la comercialización.

En el almacenamiento:

  • Almacenamiento inadecuado
  • Decisiones tomadas en etapas tempranas de la cadena de suministro que hacen que los productos tengan una vida útil más corta.

En el transporte:

  • Mala infraestructura o una logística comercial ineficaz. 

Es importante visibilizar este proceso previo a que los alimentos lleguen a nuestras manos porque si se trabajara para optimizar cada una de estas etapas se reducirían las pérdidas y los beneficios serían enormes. Por ejemplo: reducir los costos de producción, aumentar la eficiencia del sistema alimentario, mejorar la seguridad alimentaria y la nutrición y contribuir a la sostenibilidad del ambiente.

Y por casa… ¿cómo andamos? 

En conclusión, el desperdicio de alimentos en los hogares es el de menor incidencia en esta problemática. Sin embargo, es el más rápido de revertir y hace una gran diferencia tanto a nivel ambiental (un pequeño gran ejemplo: la comida que no va a la basura evita terminar en vertederos donde generan emisiones contaminantes) como en la economía familiar.

Son varios los motivos que pueden llevar a desechar comida. Los más comunes son una mala planificación de las compras y las comidas, un exceso de compra (influido por porciones y tamaños de envases demasiado grandes), confusión sobre las etiquetas (fechas de consumo preferente y de caducidad) y un almacenamiento inadecuado en el hogar. Tenerlos presentes te va a ayudar a no caer en ellos otra vez. 

El Mercado Raspail es el punto de venta agroecológico más grande de París.

Algunas ideas para poner en práctica y ser parte de la solución:

  • Compra local: las cadenas agroalimentarias cortas que eliminan intermediarios y, por lo tanto, reducen la pérdida y desperdicio de alimentos durante la cosecha, el traslado y la venta.
  • Planifica y compra solo lo necesario.
  • Súmate a un grupo de consumo: los grupos facilitan la relación entre las personas que se dedican a la agricultura y las consumidoras, proporcionando productos locales, de temporada, y ecológicos directamente de las primeras a las segundas.

Considerando que para 2050 el crecimiento de la población mundial conducirá a un incremento en la demanda y producción de alimentos, todo lo que podamos hacer para aprovechar al máximo lo que ya producimos se hace vital para hacer un uso inteligente y realmente sustentable de nuestras tierras productivas.

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Author: Meri Castro

Greenpeace logró la protección de 8 nuevos ecosistemas en el Océano Antártico pero la deuda con los santuarios marinos persiste

Pasó otro año y la Comisión del Océano Antártico (CCAMLR) no creó los prometidos santuarios marinos, otra vez. A pesar del abrumador apoyo de los gobiernos, no se logró consenso para proteger amplias áreas de la Península Antártica, Antártica Este y el Mar de Weddell. Así, la colonia de crianza de peces hielo más grande del mundo -donde hay 60.000 nidos aprox.- quedó sin protección alguna.

Detalle del fondo marino en la Isla Venga, Antártida.

A pesar de esto, hay que mirar el vaso medio lleno en el que Greenpeace tiene un gran mérito. Se nombraron 8 nuevos Ecosistemas Marinos Vulnerables, zonas de fondo marino antártico únicos de gran biodiversidad, donde desde ahora la pesca está prohibida. 

7 de estos sitios fueron documentados durante salidas de buceo hechas desde el barco de Greenpeace, Arctic Sunrise, y cubren 70 km2 en total. Su importancia radica en que la diversidad asombrosa de esponjas y corales que tienen en que son hogar de especies como pulpos y peces de hielo.  

La Dra Susanne Lockhart y John Hocevar, Director de la campaña Océanos de Greenpeace preaparándose para sumergirse en la isla Half Moon, Antártida.

La Dra. Susanne Lockhart, científica líder de la expedición de Greenpeace, dijo al respecto:

“Es preocupante que la Comisión no haya logrado el consenso. Sin embargo, la protección de estos 7 sitios propuestos por Greenpeace, y uno adicional, nos da esperanza. Porque así comunidades maduras no están amenazadas por las actividades de pesca en el fondo marino.”

Por su parte, la Dra. Laura Meller de la campaña Protege a los Océanos expresó estar contenta de haber conseguido protección para estos Ecosistemas Marinos Protegidos que son “pequeños universos que no se repiten en ningún otro lugar de la tierra”. 

Registro de una estrella pluma vista durante una inmersión en el Estrecho Bransfield, Antártida.

Meller aprovechó también para expresar que la Comisión falló al no poder tomar medidas en la medida en que lo necesitan los océanos y la crisis climática y remarcó que “billones de personas dependen de la salud de los océanos, que juegan un rol vital para pelear contra el colapso climático”.

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Author: Meri Castro