La nueva edición de Semillas Andinas, la revista de Greenpeace sobre medio ambiente para niños y niñas, ya está lista y queremos compartirla contigo.
En este número nos sumergimos en las profundidades de los océanos para aprender más sobre ellos. ¿Qué son?, ¿cuáles son las amenazas que sufren?, ¿cómo podemos protegerlos? ¿quiénes viven allí?
Los pequeños defensores del planeta podrán descubrir todo esto y más a través de diferentes juegos y actividades.
La revista también incluye información sobre nuestra flota de barcos y la primera acción que realizamos en el mar.
Además, los niños y las niñas podrán conocer datos interesantes sobre la ballena franca austral y poner manos a la obra para crear una medusa con materiales reciclables.
Cada edición de Semillas Andinas está pensada para que los pequeños Guerreros del Arcoíris aprendan sobre distintas temáticas ambientales y a la vez se diviertan con diferentes propuestas.
Si te falta algún número, te invitamos a descargarlo para completar tu colección:
Los “tickets climáticos” están cobrando fuerza en Europa. Con ellos, la ciudadanía puede usar el transporte público y los trenes gratis o a precios más accesibles. La medida llega en un contexto crítico en el que las tarifas energéticas se disparan como consecuencia de que Rusia limita cada vez más las exportaciones de gas natural al continente.
Por ejemplo, en Alemania se llevó el costo mensual del transporte a 9 eurosy en España los trenes ofrecen descuentos o son gratuitos. Por su parte, los tickets climáticos de Austria permiten viajar por el país por no más de 3 euros al día o por 1 euro dentro de la región.
También se sumaron Luxemburgo, Malta y 50 ciudades europeas a esta solución. Como era de esperarse, fue muy bien recibida porque representa un alivio para las economías hogareñas al mismo tiempo que reduce las emisiones de gases de efecto invernadero ayudando a cumplir metas climáticas.
Los beneficios de los tickets climáticos no terminan ahí. Desde que se pusieron en uso llevaron a un menor uso de autos particulares y, por ende, a menos embotellamientos. Ante estos resultados abrumadores, ¿por qué no fueron adoptados por todos los gobiernos europeos?
Cuando el costo de moverse deja a muchos a pie
Para ir al trabajo. Para pasar a buscar del colegio a niños y niñas. Para hacer trámites. Para pasear. El transporte es parte de nuestras vidas pero con los costos de la energía y del combustible en alza constante, la movilidad se está haciendo más inaccesible.
En el caso europeo, el transporte es el segundo mayor gasto en los presupuestos hogareños, después de los relacionados con la vivienda en sí. Es por eso que los sectores de más bajos ingresos, estudiantes, personas ancianas y con discapacidad, mujeres y niñez suelen vivir en zonas suburbanas o rurales, lo que los convierte en los más vulnerables quedando con poco (o nulo) acceso a la movilidad.
Sumado a todo esto, el sistema de transporte basado en combustibles fósiles es responsable del 30% de las emisiones de gas de efecto invernadero de Europa, acelerando la crisis climática que golpea más fuerte a estos grupos que recién mencionamos.
Sin embargo, y aún ante los evidentes beneficios que los tickets climáticos demostraron tener, solo un puñado de los 27 miembros de la Unión Europea los han implementado, y algunos solo de manera temporaria.
A pesar de esto, hay que tomar lo positivo. Por eso, Herwig Schuster, experto en transporte de la Campaña Movilidad para todos de Greenpeace Europa, asegura que estos esquemas de transporte público demuestran que si hay voluntad política el Estado puede usar a este sector para ayudar a las personas en tiempos de crisis.
Según Schuster, ahora es el momento correcto para crear sistemas de tickets climáticos, hacerlos accesibles y con métodos de reserva fáciles y para invertir en una infraestructura de transporte que use energías limpias. Solo así podemos abordar las crisis climática, energética y económica.
Hoy en día es difícil negar que sentimos y sufrimos elcambio climático ennuestra vida diaria en mayor o menor medida. Olas de frío y calor, tormentas extremas, sequías, inundaciones, incendios, plagas, desertificación, pérdida de bosques, etc. ¿Por qué sucede y que debería suceder para evitar que la situación se agrave?
Nos pone en alerta que el informe más reciente del Panel intergubernamental del Cambio Climático (IPCC) “Climate Change 2022: Mitigation of Climate Change” advierta que con los objetivos y políticas actuales, estamos acercándonos al precipicio, al límite de calentamiento del planeta (1,5 °C de acuerdo con establecido por 195 naciones en 2015 en el Acuerdo de París)
Los principales riesgos para América Central y del Sur son la falta de acceso al agua potable, efectos sanitarios graves (debido al aumento de las epidemias), la degradación de los ecosistemas de los arrecifes de coral (debido al blanqueamiento de los corales), sequías frecuentes y/o extremas que pondrán en peligro la seguridad alimentaria y las inundaciones, los corrimientos de tierra, la subida del nivel del mar, las mareas de tempestad y la erosión costera que puede generar daños severos a la vida y a medios de subsistencia.
Un barrio de la ciudad de San Francisco cubierto de cenizas y humo debido a los incendios de California de 2020.
Aunque parezca un escenario de película apocalíptica ya estamos sufriendo los impactos, las pérdidas y los daños que exponen los informes internacionales.
Chile se ha posicionado dentro de los diez países más afectados por el Cambio Climático de acuerdo al índice de Riesgo Climático Global de Germanwatch. La solución es abandonar los combustibles fósiles: tenemos que decirle adiós al carbón.
Olas de calor:
Las olas de calor tiene consecuencias tanto ambientales como en materia de consumo energético (mayor consumo de aires acondicionados, por ejemplo), pero también se ve impacto en la salud de las personas y la calidad de vida.
El aumento gradual de temperatura está siendo responsable de mayores niveles de estrés hídrico, evidenciados por el retroceso de los glaciares en la cordillera de los Andes y a su vez, el incremento de un proceso de desertificación (SAyDS , 2007).
A nivel estacional, se ha encontrado que los veranos tienden a ser más prolongados y los inviernos más moderados. Asimismo, se ha identificado una disminución en la ocurrencia de heladas y un incremento en la frecuencia de olas de calor (TCNCC, 2015).
En Chile los impactos se viven día a día con un sostenido aumento de la temperatura y de los fenómenos de olas de calor. Al mismo tiempo, hemos experimentado una tendencia a la baja de precipitaciones con una extensa sequía que ha sido lo peor de los últimos 100 años.
Incendios e inundaciones:
La crisis climática ya es una realidad y la sequía es uno de sus impactos más palpables y, junto al fenómeno de La Niña aumentan las condiciones para que sucedan eventos climáticos cada vez más graves.
Incendio de los lagos Martin y Steffen en Bariloche, Argentina. Foto: Marcelo Martinez
Los incendios en bosques y humedales no son nuevos, se repiten todos los años y la mayoría de ellos son intencionales y es urgentedetenerlos. La quema de pasturas para ganadería intensiva y la gran cantidad de plantaciones exóticas suman aún más las posibilidades de que se expandan los fuegos..
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Animales quemados por incendios en Corrientes, Argentina. Foto: Emilio White
Falta de agua:
Sequía en Chile
En un contexto de cambio climático y sequía, el principal desafío del país es respecto a la seguridad hídrica. Hoy son sólo las personas y los ecosistemas los que ven amenazado su acceso al agua, mientras los sectores productivos continúan consumiendo grandes cantidades de agua.
Las grandes industrias como la minería, la agricultura industrial y la forestales, además de consumir el 98% del agua del país ,afectan directamente con sus actividades la capacidad de almacenar agua de los ecosistemas. Altísimo consumo de agua, destrucción de glaciares, humedales, suelos y bosques, son algunos de los impactos de estas actividades que no han adaptado su nivel de consumo al contexto de cambio climático.
Avance de la deforestación:
Los bosques y sus suelos almacenan más carbono que cualquier otro ecosistema terrestre y juegan un papel vital en la mitigación de la inestabilidad del clima. Manteniendo los bosques intactos, es decir como extensiones ininterrumpidas de paisaje forestal, aumenta su capacidad de recuperación frente al cambio climático.
Bosque chaqueño Foto: Axel Indik
Lamentablemente, la deforestación anula este efecto. Cuando se destruyen y degradan los bosques se libera a la atmósfera el carbono presente (ya sea por quema, degradación de los suelos, etc.) y al mismo tiempo se reduce o elimina totalmente la capacidad de fijación de CO2 de la masa forestal. Es decir, pasan de ser un “sumidero” o almacén que absorbe el carbono a ser una “fuente” de liberaciónde esos mismos gases que quería absorber. Y cuanto más tardemos en reducir estas emisiones, peores serán las consecuencias y más nos costarán en el futuro en términos económicos, sociales y ecológicos.
Hoy Chile, dadas las proyecciones de cambio climático, debe resguardar el agua para las personas y ecosistemas protegiendo los ecosistemas hídricos de importancia como glaciares (que pueden aportar hasta el 60% caudales de los ríos), humedales, bosques nativos, entre otros.
Foto: Sebastián Pani
No al carbón
La generación energética a base del carbón es de las mayores amenazas a la que se enfrenta nuestro clima. El carbón es el combustible fósil que más contribuye al cambio climático y las centrales térmicas de carbón son la mayor fuente de emisiones de CO2 producidas por el ser humano. Nuestro país debe tomar medidas urgentes que logren abandonar el carbón para 2030. Más carbón significa más cambio climático.
La actividad de las carboneras afecta la salud de las poblaciones cercanas, contamina el medio ambiente y además, aumenta la temperatura del planeta.
En Quintero-Puchuncaví, región de Valparaíso, la contaminación del aire supera los límites permitidos por la Organización Mundial de la Salud, se producen intoxicaciones masivas, hay derrames de petróleo y carbón, la tierra está quemada y ya casi no existe la pesca.
Las carboneras emiten dióxido de azufre, vanadio, óxido de nitrógeno, material particulado, mercurio y níquel, entre otros gases contaminantes y metales pesados que llegan a la atmósfera y contaminan el aire, el mar y la tierra.
Chile debe descarbonizar su matriz energética de manera urgente, con una transición basada 100% en energías renovables.
Derretimiento de glaciares
Greenpeace en Chile
Hoy en día la mayor parte de los glaciares andinos están retrocediendo a ambos lados de la Cordillera de los Andes como consecuencia de la crisis climática. Este derretimiento viene acompañado de un aumento constante de temperaturas medias que crean condiciones ideales para que año a año los glaciares estén más retraídos.
Los cuerpos de hielo son altamente sensibles a los cambios del clima y, si la temperatura general aumenta, los glaciares se derriten más. Estos fenómenos también se observan en diferentes partes del mundo.
Explotación en el mar
El barco de Greenpeace Esperanza confronta la plataforma petrolera Brent C de Shell para protestar contra los desechos tóxicos en el mar.
Los océanos también son reguladores de la temperatura terrestre: sin ellos, la temperatura rondaría los 36°C por encima de los valores diarios. Aportan entre el 50% y 80% del oxígeno que se libera a la atmósfera. A su vez, cumplen un rol fundamental al capturar entre el 20% y 30% del carbono procedente de las emisiones de gases de efecto invernadero y lo almacenan en el fondo marino. De esa manera, contribuyen a la mitigación del cambio climático.
Sin embargo, y de acuerdo a un reporte de las Naciones Unidas, la absorción de carbono que realizan los océanos se está viendo alterada por la actividad humana y, al igual que con la deforestación de bosques, esto podría invertir su rol como regulador del clima para transformarlos en aceleradores del calentamiento global.
Foto: Gabriel Bulacio
Los océanos han absorbido más del 90 % del exceso de calor del sistema climático. De aquí a 2100, absorberán entre dos y cuatro veces más calor que en el período comprendido entre 1970 y el momento actual, si el calentamiento global se limita a 2 °C.
Foto: Gabriel Bulacio
Por otro lado, la extracción y combustión de petróleo genera un gran volumen de emisiones extra, que se sumarán a las vigentes, y a las emisiones del resto de los países, lo que profundiza el cambio climático, vulnerando así la subsistencia de las generaciones presentes y futuras. A su vez, la exploración sísmica impacta directamente en el poder de resiliencia del océano, propiciando el colapso del principal mitigador del cambio climático.
Hoy es fundamental la ambición climática para mantener el aumento de temperatura en 1.5, ya que un aumento mayor afectará irreversiblemente a nuestros océanos. En un escenario de aumento de 2°C por ejemplo, se perderían el 100% de los corales a nivel global.
Unos océanos sanos juegan un papel clave en la vida del planeta. No solo son la fuente de alimento para millones de personas, sino que son fundamentales para regular el clima.
Cuando las pesqueras arrasan con las especies, degradan el ecosistema y favorecen el cambio climático.
Además de avanzar hacia la ambición climática, necesitamos que los gobiernos a nivel internacional acuerden en la ONU, el año próximo, un tratado global por los océanos, que proteja el 30% de los océanos para 2030 de las diferentes amenazas que hoy enfrentan.
Inundaciones en Jakarta, India.2019. Al menos 21 personas fallecieron por la catástrofe
Más inundaciones, más sequías, menos nieve y más calor se esperan para los próximos años si los gobiernos no toman acciones urgentes. Cada ecosistema destruido redunda en menor capacidad de adaptación al cambio climático en la región dónde ocurre la destrucción. Sin una acción climática urgente, la crisis climática hará cada vez más vulnerable a nuestro país y esto pondrá en jaque nuestra seguridad alimentaria, energética, de infraestructura y económica.
Desde Greenpeace trabajamos con campañas para impulsar la protección de ecosistemas (bosques, humedales, océanos, lecho marino etc) a través de leyes, de medidas más justas para evitar la destrucción ambiental y para ellos necesitamos de la participación y el apoyo de cada persona a la hora de poner estos temas en la agenda pública y de reclamar a nuestros gobernantes.
A principios de este año se hizo viral la noticia sobre la existencia de un basural en medio del desierto de Atacama. Allí se acumulan la ropa, el calzado y los accesorios que desecharon desde Estados Unidos, Europa y Asia. Ante la noticia, las redes sociales explotaron de indignación al saber que esa “basura” eran productos en perfecto estado, inclusive muchos de ellos aún con sus etiquetas puestas.
Resulta que en el desierto de Atacama hay un basural de ropa. Sí, un lugar donde hay -por lo menos- 100.000 toneladas de prendas. Muchas tienen etiqueta y nunca fueron utilizadas. pic.twitter.com/hqUtmZER96
Si bien esto se conoció este año, lo cierto es que el basural existe desde hace décadas en medio de un ambiente único en el mundo y a apenas unos kilómetros de Santiago de Chile.
La sorpresa que causó se explica también porque al derroche de recursos que implica descartar algo que podría seguir usándose, se suma la contaminación que producen todas esas toneladas de ropa que se desintegran muy lentamente al sol.
Hay que decir que las prendas que terminan en un basural, contaminan. Para empezar los componentes químicos de las fibras se transfieren al suelo y luego a las napas de agua, polucionando las reservas del desierto más árido del planeta.
A su vez, al estar a la intemperie se desprenden microplásticos que el viento arrastra hasta el mar y que son ingeridos por los peces. Por último, cuando se generan incendios se desprende un material particulado que es respirado en las ciudades cercanas.
Esta rueda contaminante no se detiene: cada día siguen llegando al puerto de Iquique 20 toneladas de ropa para ser desechadas. Es por eso que las imágenes de esas montañas de basura textil nos ayudan a entender el verdadero precio de la moda rápida (industria que genera tantas emisiones de dióxido de carbono como toda la Unión Europea) y cómo lo pagamos con la salud de nuestro planeta y de quienes lo habitamos.
La basura textil es el síntoma; la moda rápida es la causa
En el quinto episodio de nuestro podcast “Sonido Ambiente” convocamos a especialistas y referentes para poner bajo la lupa a esta forma de producción llamada fast fashion. Juntos, desentrañamos los secretos de este sistema cuyas ganancias se basan en estimular al máximo el consumo y el descarte sin medir los costos ambientales.
Un esquema que logró en 15 años duplicar la cantidad de ropa producida al mismo tiempo que, lanzando 50 micro tendencias al año, acortó la vida útil de las prendas que se usan un 36% menos que antes (es decir, una remera, un jean, unos zapatos se usan entre 1 a 7 veces y se tiran.)
Además, conocemos a quienes están trabajando para democratizar la moda sostenible en Chile, Argentina y España. En definitiva, todos coinciden en que el primer paso es tomar un momento antes de comprar algo nuevo para preguntarse: ¿realmente necesito esto?, ¿cuánto me va a durar? Cuando tengamos esas respuestas, podemos intentar conseguir esa ropa intercambiando con amigos o en tiendas de segunda mano. Y, cuando todo esto no sea posible, recién entonces comprar nuevo a marcas responsables.
Cumplimos un año más en Chile y estamos de festejo. ¡El feliz cumpleaños también es para ti!
Gracias a nuestros socios activistas seguimos adelante defendiendo el medio ambiente, cuidando los ecosistemas y a toda la naturaleza que nos rodea.
¿Sabes cuándo comenzamos? En octubre de 1995 se realizó la constitución de Greenpeace en Chile de manera oficial y desde entonces compartimos un largo recorrido.
Hoy quiero recordar contigo algunos de los triunfos que conseguimos junto a ti y a diversas organizaciones ambientales y comunidades locales que trabajan para proteger el medio ambiente.
• Después de años de impulsar las campañas #ChileSinPlásticos y #ExigeAlternativas logramos la aprobación de la ley que prohíbe las bolsas plásticas y de la ley que regula e impide la entrega de artículos de plástico de un solo uso.
• Junto a miles de personas pudimos detener el proyecto HidroAysén y evitar la construcción de cinco mega represas en la Patagonia chilena.
• Conseguimos el cierre definitivo de Mina Invierno luego de 10 años de lucha con la comunidad local de la Región de Magallanes.
• Logramos detener el avance de la industria salmonera en el canal de Beagle, uno de los lugares más australes del mundo. Gracias a la presión de miles de personas, la comunidad Yagán, y a nuestra campaña Patagonia sin salmoneras el Servicio Nacional de Pesca anuló cuatro concesiones para salmonicultura que la empresa Nova Austral tenía en Puerto Williams.
• Junto a diversas organizaciones conseguimos en 2008 que el Congreso aprobara por unanimidad el proyecto de ley que declara a Chile ¨Zona Libre de Caza de Cetáceos¨.
Tú eres parte de estas victorias, de nuestras campañas y acciones. Tú las haces posible. Sigamos juntos defendiendo lo que nos importa.