Celebramos el Día de la Niñez en una jornada en defensa de las ballenas

El domingo 10 de agosto pasado, el Parque O’Higgins, en Santiago, se transformó en el escenario de un encuentro inolvidable para grandes y pequeños. En el marco de nuestra campaña “¡Dile Sí a las ballenas!”, más de 300 personas participaron de una experiencia única para celebrar el Día de la Niñez y, al mismo tiempo, levantar la voz por la protección de esta especie.

El clima soleado acompañó un panorama para todas las edades con actividades gratuitas y educativas. La gran protagonista fue una ballena jorobada inflable de 17 metros de largo (¡su tamaño real!), que nos acompañó durante la mañana. Por la tarde, se sumaron dos corpóreos de ballenas inflables que llenaron de vida el parque y despertaron la curiosidad de niñas, niños y adultos.

Diversión y aprendizaje para compartir en familia

Las personas que se acercaron a nuestro stand pudieron disfrutar de talleres de origami y coloreado dedicados a los más pequeños. Además, realizamos dinámicas educativas sobre el mar y todos los que firmaron la petición en defensa de las ballenas recibieron premios sorpresa.

También hubo fila para vivir una experiencia diferente: subirse a uno de nuestros botes inflables con carteles de campaña y tomarse una foto como verdaderos activistas de Greenpeace.

Les damos las gracias a los donantes que se acercaron para retirar sus premios especiales y también a todos los que se sumaron a nuestro equipo durante la jornada. Con cada aporte seguiremos fortaleciendo el movimiento global por la protección de las ballenas.

Mira el reel completo aquí

Una experiencia con propósito

Esta fue una oportunidad única para aprender, disfrutar y al mismo tiempo ser parte de una campaña a favor del océano y la fauna marina. La participación y la buena disposición de las familias marcaron el espíritu del encuentro, que combinó diversión, conocimiento y compromiso ambiental. 

Más allá de los juegos y los premios, todos los asistentes se llevaron un mensaje clave: las ballenas enfrentan graves amenazas y es urgente proteger su hábitat.

Este evento fue solo una muestra de lo que podemos lograr juntos. La defensa de los océanos y sus especies necesita de la voz y la acción de personas comprometidas como tú.

Gracias a quienes participaron y compartieron este Día de la Niñez con nosotros. Fue un panorama perfecto para decir en comunidad Sí a las ballenas ??.

¡Nos vemos en el próximo encuentro!

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Author: Editor

Contaminación acústica: cuando el ruido enferma, el silencio de los parques cura

El crecimiento económico que persiguió el mundo en las últimas décadas vino acompañado de niveles de polución muy altos que afectan el aire, los suelos, los mares y cursos de agua, etc. De entre todos los distintos tipos de contaminación posibles, hay uno que influye a diario en quienes vivimos en las ciudades (y de la que no se suele hablar tanto): la acústica

Traffic in Jakarta. © Adhi Wicaksono / Greenpeace
Tráfico durante la hora pico en Yakarta.

En un informe de 2022 el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) llamaba ya la atención sobre esto, destacándolo como un grave problema ambiental en la actualidad

En esta nota te proponemos aprender más sobre esta problemática y sus consecuencias que es el paso previo para generar un cambio cultural y comenzar a valorar y administrar la tranquilidad en las zonas urbanas.

¿Qué es la contaminación acústica? 

La contaminación acústica se produce cuando hay ruidos (es decir, sonidos no deseados) demasiado fuertes y persistentes. Los casos más comunes son los que proceden de fuentes convencionales, como carreteras, ferrocarriles, aeropuertos e industrias y también de actividades domésticas o de ocio. 

 “El 70% del ruido urbano proviene de motores, especialmente el transporte público, los colectivos y las motos”, explicó el especialista Emmanuel Ferrario, docente universitario de economía del comportamiento para Infobae en Vivo, a la vez que destacó que el ruido de estos vehículos es el principal causante de la contaminación sonora en la ciudad.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), cuando los niveles de ruido superan los 55 decibeles durante el día, y 40 decibeles por la noche, las personas empiezan a experimentar molestias. 

La OMS también señala que el nivel de ruido para garantizar una buena salud y bienestar no debe superar los 65 decibeles (dBA). Para entender cuándo se sobrepasa el umbral entre lo tolerable y lo nocivo citamos a Beatriz Garzón, investigadora independiente del CONICET NOA Sur y directora del Grupo de Hábitat Sustentable y Saludable (GhabSS), quien ejemplifica: “65 dBA equivalen al sonido que produce un grupo de personas conversando en voz muy alta, el  que se percibe en un restaurante abarrotado sin tratamiento acústico, o el que genera un teléfono sonando cerca del oído”. 

En casos de exposición constante a niveles superiores a 75 decibeles, el riesgo de daños auditivos se incrementa considerablemente. 

¿Cómo nos afecta la contaminación acústica a las personas y animales? 

Este fenómeno afecta no sólo al oído, sino también la calidad del sueño, la concentración y el bienestar general. Por eso, se lo considera perjudicial para la salud en todos los grupos de edad y sociales, y también altera y pone en peligro la supervivencia de especies presentes en las ciudades y zonas afectadas.

Los efectos adversos del ruido para las personas pueden variar desde sensación de angustia; alteraciones del sueño y afectación del bienestar; deterioro cognitivo; hipoacusia (pérdida parcial o total de la capacidad auditiva) y acúfenos (percepción de sonidos en ausencia de una fuente externa, como zumbidos o pitidos en los oídos); efectos adversos en el momento del parto; y efectos en la calidad de vida, la salud mental y el bienestar. 

A su vez, la exposición al ruido del tráfico es un factor de riesgo para el desarrollo de enfermedades cardiovasculares y metabólicas, como aumentos de tensión, hipertensión arterial, cardiopatía coronaria y diabetes.

El PNUMA advierte que el ruido es una amenaza para los animales, ya que altera las comunicaciones y el comportamiento de varias especies, incluyendo aves, insectos y anfibios. El ruido también afecta los patrones de reproducción de las especies e incluso las expulsa de sus hábitats, con posibles implicaciones ecológicas importantes. 

Una solución natural: parques urbanos tranquilos

Let's Green Our Cities - Park in Bogota. © Nirian / Getty Images
Parque en Bogotá.
Let's Green Our Cities - Park in Valencia. © Pedro Armestre / Greenpeace
Parque en Valencia.

Lo interesante de estos problemas es que muchas veces la solución se encuentra en volver a lo básico. Por ejemplo, crear y preservar cada vez más espacios silenciosos a fin de proporcionar paisajes sonoros urbanos agradables, en especial aquellos que provienen de la naturaleza y aportan beneficios a la salud. 

Con esta misión cuentan desde National Geographic nació Quiet Parks International (QPI), una organización sin ánimo de lucro que certifica y protege lugares pacíficos en medio de las urbes más grandes y bulliciosas del planeta, para ello controla que el ruido de fondo no supere los 45 decibelios (similar al al ruido de una calle poco transitada o de una conversación tranquila).  

La organización está estudiando la posibilidad de crear parques urbanos tranquilos en ciudades como Nueva York, Nueva Orleans, París y Brisbane (Australia). En tanto, la Reserva Nacional Río Clarillo, en Chile, se encuentra en distintas fases del proceso. 

En 2024, el QPI reconoció a la Reserva Natural de NambiRand, en Windhoek (Namibia), como el primer Parque Natural Silencioso de África, subrayando el compromiso de la reserva de 200.000 hectáreas con la conservación de su entorno natural prístino y el fomento de un santuario tranquilo para humanos y animales.

Esperamos aportar a esta conversación tan importante porque consideramos que si aprendemos a valorar el silencio, podremos construir ciudades donde el ruido no tape lo más importante: nuestra calidad de vida.

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Author: Meri Castro

Escaladores de Greenpeace protestan desde un puente en Reino Unido para pedir fin a la era de los plásticos

Un equipo internacional de activistas de Greenpeace ha descendido en rappel desde el puente Forth Road de Escocia para impedir que un petrolero de INEOS entregue su cargamento de gas estadounidense procedente de la fracturación hidráulica a la planta petroquímica de Grangemouth.

La protesta de Greenpeace se dirige contra el gigante químico INEOS, propiedad del multimillonario Sir Jim Ratcliffe, que se opone a los esfuerzos de los Estados miembros de la ONU para lograr un Tratado Global sobre los Plásticos que frene la contaminación plástica. INEOS es el mayor fabricante de plásticos del Reino Unido, con una producción diaria de entre 30.000 y 35.000 millones de nurdles (gránulos) en su planta de Grangemouth, suficiente para fabricar 60 millones de botellas de plástico.

La acción se produce menos de dos semanas antes de que los gobiernos se reúnan en Ginebra (Suiza) para la sexta y última ronda de negociaciones sobre el Tratado Global sobre los Plásticos (del 5 al 14 de agosto).

Greenpeace exige que en estas conversaciones se acuerde una reducción de la producción mundial de plástico de al menos un 75 % para 2040, y que la ONU excluya de las negociaciones del tratado a los grupos de presión de INEOS y otras empresas de combustibles fósiles. Los productores de plásticos, incluido INEOS, han enviado a cientos de grupos de presión para ejercer su influencia en cada etapa de las negociaciones hasta la fecha. Los grupos de presión han empleado tácticas como la intimidación y el acoso para bloquear un acuerdo que incluye límites a la producción de plástico.

Los 10 escaladores se enfrentan al gigantesco petrolero INEOS “INDEPENDENCE”. El buque ha pasado los últimos 10 días cruzando el Atlántico con 27.500 metros cúbicos de etano con destino a Grangemouth, donde INEOS lo utilizará en la producción de plástico virgen.

Amy Cameron, directora de programa de Greenpeace Reino Unido, declaró:

“La contaminación por plásticos ha alcanzado un punto crítico: está envenenando nuestra tierra, mares, aire e incluso nuestros cuerpos. El Tratado Global sobre Plásticos nos ofrece una oportunidad única en una generación para abordar el problema de una vez por todas, por lo que no sorprende que INEOS y su multimillonario jefe, Jim Ratcliffe, estén haciendo todo lo posible para detenerlo.

Ratcliffe intenta distraernos con equipos deportivos y patrocinios, pero no vamos a permitir que llene nuestro planeta de plástico para llenarse los bolsillos de ganancias. Ratcliffe intenta bloquear un Tratado Global sobre Plásticos sólido, así que hoy lo bloqueamos”.

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Author: Editor

Ultra fast fashion: la moda que se usa una vez y contamina durante siglos

La industria de la moda rápida (la que produce y comercializa de forma masiva prendas de vestir a bajo costo y a un gran ritmo de renovación) sigue perfeccionando sus estrategias para conseguir cada vez más compradores en todo el mundo. Su crecimiento es tal que se ha transformado en “ultra fast fashion”, acelerando a un nivel impensado la cantidad de ventas. 

Trash Queen "Buy Nothing Day" Street Performance in Taipei. © JD Huang / Greenpeace
“La moda rápida de hoy, la basura del mañana”. © JD Huang / Greenpeace

Lo cierto es que se esmeran en fabricar y vender más cantidad de productos lo más rápido posible pero su sistema sigue siendo nocivo para el planeta y las personas. De hecho, Shein -la más conocida de las marcas de esta industria- es una de las compañías textiles más contaminante del sector moda, que ya es un rubro conocido por su costo ambiental.

Al ritmo de los hauls (videos donde se muestran y comentan compras de ropa) que se multiplican en Instagram y Tik Tok, en esta nota volvemos a entrar en un tema que nunca pasa de moda.

En 2022 Greenpeace comprobó los peligros del gigante de la moda

Ya en 2022, Greenpeace Alemania alertaba que el modelo de negocio de la marca de ultra fast-fashion SHEIN estaba basado en el uso de químicos peligrosos y destrucción ambiental. A través de un informe reveló que tras testear 47 productos, encontró que 7 (es decir, 15% del total) contenían químicos que excedían los límites regulatorios establecidos por la Unión Europea (incluso 5 de ellos los superaba en un 100%).

Laboratory Tests of SHEIN Textiles in Germany. © Kay Michalak / Greenpeace
Por encargo de Greenpeace, los textiles de la empresa de venta por correspondencia SHEIN se someten a análisis para detectar sustancias tóxicas como compuestos orgánicos volátiles (COV) en el Instituto Ambiental de Bremen, Sociedad para el Análisis y la Evaluación de Contaminantes mbH. Preparación de las muestras mediante trituración y análisis. Larissa Stein prepara las muestras para el cromatógrafo de gases. © Kay Michalak / Greenpeace

Para realizar el estudio, Greenpeace Alemania compró 42 de estos ítems (prendas de vestir y calzado para hombres, mujeres, niños y bebés) de los sitios de SHEIN de Austria, Alemania, Italia, España y Suiza y los 5 restantes a través de una tienda temporal en Munich, Alemania. Luego los enviaron a laboratorios independientes para ser analizados. Los resultados -que detectaron niveles muy altos de ftalatos (compuesto que hace que los plásticos sean más flexibles y duraderos) en zapatos y formaldehído en un vestido de niña– probaron que la empresa tiene una actitud descuidada hacia la salud humana y del ambiente al usar estos químicos perjudiciales en pos de generar ganancias monetarias. De esta manera, la compañía radicada en Nanjing, China, estaba rompiendo las normativas medioambientales de la UE referidas a estas sustancias y poniendo en riesgo a consumidores y trabajadores. 

Viola Wohlgemuth, campañista de Economía Circular y Tóxicos de la oficina alemana explicó entonces: “En esencia, el sistema lineal de la moda rápida es totalmente incompatible con un futuro climático estable. Pero aún peor es que el surgimiento del ultra fast fashion está acelerando más la crisis climática. Por eso, debería ser frenada a través de legislación vinculante. Aplicar alternativas como dejar de comprar prendas nuevas debería ser la norma.”

Moda ultra rápida + influencers = ventas en ascenso 

En este círculo de consumo voraz y descarte sin pausa, hay un factor extra que contribuye a que las ventas de SHEIN y Temu -el otro gigante- hayan aumentado de manera exponencial. Utilizan una estrategia de marketing muy inteligente de la que una de las patas más eficaces es valerse de las redes sociales y los influencers para llegar a la mayor cantidad de público, entre ellos adolescentes, niños y niñas.

Algunas naciones empiezan a tomar nota de esta forma de consumo exagerada y sus consecuencias. Por ejemplo, hace un mes Francia promulgó una nueva legislación que prohíbe la publicidad de marcas de moda rápida e introduce ecoimpuestos por prenda e impone sanciones a plataformas. Además, la normativa incluye la obligación de un etiquetado que visibiliza el impacto ambiental en cada prenda, la prohibición de publicidad para marcas de fast y ultra fast fashion, y sanciones a influencers que promuevan este tipo de consumo.

Las instagramers españolas de Clima Bar le ponen humor y lo cuentan así:

Ropa que es puro plástico y que vuelve al ambiente (para contaminarlo)

El ultra fast fashion  también se caracteriza por la velocidad en que lleva los productos al mercado. “Desarrollaron un sistema de micro-producción con prueba digital y con AI. Busca micro-tendencias en las redes, ofrece diseños hechos con AI, testea una prenda con 100 unidades, y si vende bien pueden escalarla en 48 h”, explica en su newsletter, Dafna Nudelman, Comunicadora en sostenibilidad y Fundadora de @lalocadeltaper.

Esta última evolución de la moda rápida obliga a los proveedores a entregar a una velocidad vertiginosa, con pedidos realizados tres veces más rápido que su competidor más cercano, Zara, y enviados directamente a clientes de todo el mundo por transporte aéreo (el transporte aéreo emite entre 60–80 veces más CO? por kilo que el marítimo).

Si al menos la indumentaria que comercializa esta industria fuera de buena calidad… pero no es así. Su modelo de negocios es conocido por los grandes volúmenes de prendas hechas en base al petróleo. Nudelman, lo dice con claridad: Shein utiliza un 82% de materiales sintéticos en sus prendas, “en la comparativa es el que más plástico usa”.

Al final de todo este ciclo que sólo genera beneficios a unos pocos quedan los impactos sociales y ambientales, que no los paga ninguna empresa sino las personas y el planeta. Cada segundo, un camión cargado de textiles termina en un vertedero o es incinerado en el mundo. El resto, una inmensa cantidad, se envía a países de África del Este y del Sur Global.

Te mostramos cómo son los basureros textiles del mundo en esta nota:


Parte de lo que termina en la basura es entre 40% y 70% de la ropa que se compra en línea y se devuelve. “Un porcentaje importante de las más de 60.000 toneladas que llegan a Atacama”, apunta la comunicadora.


Como decíamos, los motivos por los que NO elegir las opciones de la moda ultra rápida son muchos. 

Si te quedaste con ganas de seguir profundizando en el tema, te recomendamos el episodio de nuestro Podcast “Sonido Ambiente”:  

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Author: Meri Castro

Ceguera vegetal: qué es y cómo afecta la conservación de nuestro planeta

Existe un fenómeno llamado “ceguera vegetal” que le pone nombre propio a la tendencia que tenemos las personas a menospreciar a la flora que nos rodea. Se trata de una conducta que puede tener consecuencias negativas no sólo en el ambiente, sino también en la salud humana. Te contamos por qué.

Greenpeace Austria visita un huerto de albaricoqueros en la región de Wachau para observar los albaricoqueros en plena floración.

Si el tema te genera escepticismo, basta con que intentes responder a las siguientes preguntas: ¿cuál fue el último animal que viste? ¿Puedes recordar su color, tamaño y forma? ¿Y distinguirlo de otros animales?

Bien, ahora, ¿cuál fue la última planta que viste?

Si las imágenes mentales que tienes de los animales son más precisas que las de las plantas, no estás solo. Desde la niñez reconocemos con más facilidad que los animales son seres vivos antes que pensar lo mismo de las plantas. 

Incluso un estudio realizado en Estados Unidos evaluó la capacidad de notar una de dos imágenes mostradas en rápida sucesión, utilizando fotos de plantas, animales y objetos no relacionados. El resultado fue que los participantes detectaban con mayor precisión las imágenes de animales que las de plantas.

Es por esto que en el año 1998, Elisabeth Schussler y James Wanderseelos, educadores de botánica y biología estadounidenses, decidieron bautizar a esta tendencia consolidada con el término  “ceguera vegetal” y la definieron como la incapacidad de la sociedad en general de ver las plantas en su propio entorno, mientras que sí pueden reconocer fácilmente animales u otros objetos, imágenes y seres vivos.

Considerando la importancia que tienen (y siempre han tenido) las plantas para nuestra supervivencia, ¿cómo es que nos convertimos en “ciegos vegetales”? 

Una cuestión de clasificación

Hay razones cognitivas y culturales que predisponen a que nos sea más fácil distinguir a los animales que a las plantas. Por empezar, nuestro cerebro agrupa a todos los vegetales como un solo conjunto (basándose en que casi no se mueven, crecen unos al lado de otros y, por lo general, tienen el mismo color) y luego los cataloga como que no representa una amenaza. Esta es una manera sumamente efectiva del sistema visual y de la mente para optimizar los 10 millones de bits de información visual que pasan por segundo por la retina humana.

Después, opera cierta preferencia por seres que tienen un comportamiento biológico similar al nuestro. Como primates, tendemos a notar primero a quienes son parecidos a nosotros. Es decir que, hay un elemento social que hace que visualmente nos atraigan más. 

Así vista la ceguera vegetal puede parecer algo sin mayores implicaciones, pero no es así. Existen miles de especies de plantas en peligro de extinción en todo el mundo. Sin embargo, debido a esta falta de atención que les tenemos, la ciencia consigue menos fondos para que se las estudien y protejan. 

Por eso, tenemos que intentar conectar con los ecosistemas en su totalidad, observarlos y valorarlos en su complejidad y belleza, para conservar al reino vegetal y a toda la vida que depende de él.

Flor local. Los páramos son conocidos por albergar comunidades de plantas y animales con una alta biodiversidad. Solo sobreviven en temperaturas muy bajas y húmedas.
Pueblo de los Guaraní-Kaiowa cerca de la ciudad de Caarapo en Brasil.

Como explican en la revista chilena Endémico:

“Las plantas son los organismos que han modificado las condiciones del planeta; sin plantas no habría fotosíntesis y, por tanto, no habría oxígeno para respirar ni la capacidad de transformar la energía solar en materia viva. La fotosíntesis ha provocado grandes cambios en la atmósfera terrestre a lo largo del tiempo geológico, provocando la formación y el cambio de la superficie física del planeta. Además, la vegetación es en gran parte el soporte, y con quien interactúan, la mayoría del resto de los seres vivos. Sin embargo, muy pocas personas son capaces de reconocer las plantas de su entorno más próximo.”

Ideas para revertir la ceguera vegetal y disfrutar más de la naturaleza

El primer paso es aumentar la frecuencia y las formas en que observamos a las plantas. En este sentido se puede empezar por buscar información y hablar con otros sobre las especies que vemos en los parques. También se puede empezar a visitar jardines botánicos, jugar a identificar los distintos árboles, arbustos y hierbas que crecen en las veredas de tu barrio o prestar más atención a las plantas que crecen en tu balcón.

Una genciana en flor en la isla subantártica de Enderby.

Dawn Sanders, de la Universidad de Gotemburgo en Suecia, quien colabora en proyectos de arte ambiental en el Jardín Botánico local, ha descubierto que las imágenes y las historias son fundamentales para lograr que los estudiantes se conecten con las plantas y comiencen a hacerse preguntas sobre sus experiencias, como por ejemplo, cuántos años pueden vivir.

Racimo de flores blancas con centros rojos, Borneo, Malasia.

Con los más pequeños, incluso los dibujos animados o libros que tengan de protagonista a una especie vegetal marcan la diferencia.

En definitiva, es cuestión de usar la imaginación porque la ceguera hacia las plantas no es ni universal ni inevitable. Aunque nuestros cerebros humanos puedan estar predispuestos a esta ceguera vegetal, podemos superarla con una mayor conciencia.

Flores cerca de la Estación Científica Zackenberg, Groenlandia.

Como dicen desde la revista Endémico: “es urgente tener el conocimiento de la vegetación de nuestro entorno inmediato. Esto aumentaría nuestra conciencia ambiental y nuestra capacidad para tomar decisiones informadas para una vida en armonía con el ambiente que nos rodea y permea”. 

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Author: Meri Castro