Día Mundial de las Ballenas y los Delfines: todo lo que tienes que saber para ayudarlos.

Humpback Whale in Tonga. © Paul Hilton / Greenpeace

Desde 1986, cada 23 de julio se conmemora su día. La iniciativa fue impulsada por la Comisión Ballenera Internacional (CBI) con el objetivo de generar conciencia sobre la importancia de estos animales en el equilibrio del ecosistema marino y, de esa manera, evitar su caza, actividad que los llevó a estar cerca de su extinción. 

Desde Greenpeace señalamos que la caza comercial llevó a la desaparición de tres millones de ballenas en el último siglo. 

Nuestra organización está históricamente vinculada a esta causa porque fuimos un actor fundamental para lograr que la Comisión Ballenera Internacional (CBI) decretara en 1982 una moratoria a la caza comercial de ballenas que entró en vigencia en 1986, prohibiendo desde entonces su caza.

Una de las primeras campañas de Greenpeace fue contra la caza comercial de ballenas, que había devastado a la especie y la había llevado al borde de la extinción durante la primera mitad del siglo XX.

A pesar de esta normativa, Japón, Islandia y Noruega continuaron con las capturas bajo la implementación de un falso programa científico, desafiando la normativa internacional y las crecientes protestas ecologistas.

Ballenas, los mamíferos más grandes y maravillosos del mundo

Ballena Franca Austral

Las ballenas pertenecen a un grupo de mamíferos marinos conocidos como cetáceos. Es decir que sus crías se alimentan de leche materna. Existen dos tipos principales: las dentadas (como el cachalote) y las barbadas (como la ballena jorobada y la azul).

Una curiosa cría de ballena jorobada, de aproximadamente 2-3 días de edad.
Cachalotes en Sri Lanka

Se las considera como las “ingenieras” de los ecosistemas que habitan porque cumplen un rol central en su estructura y dinámica, ayudando a mantenerlos en equilibrio.   

Gracias a su gran tamaño, y al tipo de presas que depredan, afectan el ciclo de nutrientes. Por ejemplo, almacenan grandes cantidades de carbono directamente en sus cuerpos, y a través de sus fecas (ricas en hierro, nitrógeno y otros nutrientes) pueden estimular el crecimiento de pequeñas algas conocidas como fitoplancton, que se transforman en alimento de miles de especies en el océano, como peces, aves y mamíferos marinos,  incluídas las ballenas. 

Como explican desde el Instituto de Conservación de Ballenas, “Estos eventos de fertilización también pueden facilitar la mitigación de los impactos negativos del cambio climático. La cantidad de hierro contenido en las fecas de las ballenas puede llegar a ser 10 millones de veces mayor que el nivel de hierro en el ambiente marino, desencadenando importantes florecimientos de fitoplancton, que a su vez secuestran miles de toneladas de carbono de la atmósfera anualmente”.

La gran mayoría de las ballenas son migratorias, moviéndose desde sectores de alimentación a sectores de crianza. 

Por todo esto, el estado de las poblaciones de ballenas actúa como indicador de la salud de su entorno en general,sirviendo para entregar alertas tempranas sobre posibles cambios en los ecosistemas. 

Incluso al morir, sus enormes cuerpos que caen al fondo marino cumplen una función clave, convirtiéndose en la mayor y más nutritiva fuente de alimento, capaz de sostener una sucesión de conjuntos de  animales grandes (que se conocen como macrofaunales) por varias décadas.

Sobre los delfines, los nadadores más inteligentes

Delfines giradores en Sri Lanka.

En la naturaleza, son nadadores elegantes y ágiles como pocos, además de ser muy veloces: pueden alcanzar más de 30 kilómetros por hora. Durante sus desplazamientos salen a menudo a la superficie del mar para respirar, haciéndolo una media de dos o tres veces por minuto. 

Viajan en grupos sociales y se comunican entre sí por un complejo sistema de chirridos y silbidos que del mismo modo les sirve para ecolocalizar a sus presas. Pueden producir hasta 1.000 “ruidos de clic” por segundo. Estos sonidos viajan bajo el agua hasta que encuentran objetos, luego regresan a sus remitentes de delfines, revelando la ubicación, tamaño y forma de su objetivo. 

Se encuentran en los océanos tropicales y otras aguas cálidas de todo el mundo. En el pasado, los delfines eran buscados por su carne y grasas. Hoy en día, la pesca del delfín se encuentra muy limitada pero siguen en peligro por la pesca comercial de otras especies como el atún, y pueden quedar mortalmente enredados en redes y otros equipos de pesca.

Además de la caza, ¿qué otros peligros acechan a las ballenas?

“Las ballenas corren diversos riesgos producto del impacto del cambio climático y del accionar humano. Los océanos están expuestos por la pesca intensiva, la búsqueda de hidrocarburos y la contaminación con materiales tóxicos, entre ellos, vertidos de petróleo, productos químicos, residuos plásticos e industriales, lo cual representa una amenaza para las ballenas y otras especies marinas”, explica Matías Arrigazzi, especialista en biodiversidad de Greenpeace Andino.

Al mismo tiempo, “La pesca intensiva no sólo provoca una disminución en la población de peces y crustáceos, sino que además reduce considerablemente la cantidad de alimento al que las ballenas pueden acceder. Por otro lado, otros riesgos que los cetáceos sufren son los choques con embarcaciones o enmallamientos que pueden provocar su muerte”, agrega Arrigazzi. 


“A esto se le suma la contaminación acústica producto de actividades como la exploración sísmica, lo que impacta directamente en el comportamiento y la salud de las ballenas para comunicarse, alimentarse y habitar los océanos”

Greenpeace, décadas trabajando por la defensa de las ballenas

El trabajo de nuestra organización fue fundamental para frenar la matanza de ballenas. En alta mar, hemos puesto nuestros cuerpos, gomones y barcos entre los arpones de los cazadores y estos mamíferos marinos.

Lancha inflable del barco de Greenpeace MY Esperanza expone con un cartel a los patrocinadores corporativos de la caza de ballenas, junto a una ballena minke muerta mientras es trasladada por el Kyo Maru No. 1.(2006)
Inflable del barco MY Esperanza de Greenpeace muestra una pancarta de “Gortons”, corporaciones patrocinadoras de la caza de ballenas, junto a una ballena minke muerta mientras es trasladada por el Kyo Maru No. 1.
Greenpeace protesta contra los balleneros con una pancarta que dice en español "Salven a las ballenas" en el puerto de Paita, Perú.
Greenpeace protesta contra los balleneros.

También, participamos en forma activa de los debates en los organismos internacionales y nos manifestamos pacíficamente ante las embajadas y los gobiernos de países balleneros para que suspendan la cacería de manera definitiva.

Hoy celebramos su día contigo porque sabemos que juntos podremos seguir trabajando para proteger a esta especie única.


¿Qué más se puede hacer para proteger a las ballenas y los delfines?

Para que las ballenas, los mamíferos marinos más grandes que existen, los delfines -y toda la vida marina en su conjunto- estén a salvo, necesitamos océanos saludables.

Por eso, ante este panorama crítico desde Greenpeace resaltamos que es necesario avanzar con políticas locales y acuerdos globales que permitan proteger los océanos.

También luchamos para que el Tratado Global de Plásticos se haga realidad y permita abordar la contaminación por plásticos a nivel mundial, regulando su producción, consumo y gestión de residuos a lo largo de todo su ciclo de vida. Considerando que este tipo de contaminación es uno de los grandes problemas de los océanos, ya que se calcula que ocho millones de toneladas de plástico entran al océano cada año, según afirmó el oceanógrafo Simon Van Gennig (PhD) al diario Clarín

Asimismo, destacamos lo importante de luchar contra el crisis climática y de biodiversidad para cuidar las poblaciones de estos mamíferos y el bienestar de sus siguientes generaciones.

Dile Sí a la protección de las ballenas en protegelasballenas.org

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Author: Meri Castro

El Top 9 de cetáceos en Chile: cuáles son y dónde están 

Día Mundial de las Ballenas y Delfines

Chile es uno de los países con mayor diversidad de cetáceos del mundo. En nuestras aguas se han registrado 43 especies, entre las que podemos encontrar ballenas, delfines, marsopas, zifios y cachalotes.

La organización ambientalista invita a sumarse a la campaña por la protección de estos cetáceos en protegelasballenas.org 

Este 23 de julio, en el Día Internacional de las Ballenas y Delfines, Greenpeace Chile recuerda que nuestro país es hogar, ruta y refugio para algunas de las especies más grandes del planeta.

“A todos cuando niños nos hicieron estudiar la corriente de Humboldt que, como recordaremos, gracias a su riqueza en nutrientes convierte al océano Pacífico en una gran zona de alimentación. Debido a esta corriente sitios como el Golfo de Corcovado, el Estrecho de Magallanes, la Isla Grande de Chiloé y las aguas australes de Aysén y Magallanes son corredores migratorios donde cientos de ballenas se alimentan, socializan, paren o enseñan rutas a sus crías”, asegura Silvana Espinosa, experta en clima y ecosistemas en Greenpeace Chile. 

Más allá del asombro que provocan, las ballenas y los delfines cumplen funciones ecológicas fundamentales, por ejemplo, desempeñan un papel destacado en la capacidad del océano para fijar, almacenar y secuestrar carbono, siendo una parte importante de la compleja red de vida marina que hace del océano el mayor sumidero de carbono del planeta, moviendo nutrientes vitales que estimulan el crecimiento del fitoplancton.

Aquí una galería de 9 cetáceos que existen en Chile:

1. Ballena Azul (Balaenoptera musculus)

Ballena Azul Chile © Cristina Harboe/Greenpeace

Ubicación: En el noroeste de Chiloé se encuentra una de sus áreas de alimentación más importantes del hemisferio sur. Está en peligro por colisiones, pesca de krill y tráfico marítimo. 

Estado: En Peligro. Chile alberga sólo cerca de 100 individuos, de una población global bajo el 2% de su número original. 

Características: Las ballenas azules, los animales más grandes que han habitado el planeta -superando incluso a los dinosaurios- inspiran asombro y maravilla. El ejemplar más grande registrado medía 33 m de largo. Su corazón es del tamaño de un auto  pequeño; un niño podría arrastrarse por sus arterias; y producen el sonido más fuerte de la Tierra, incluso si su frecuencia es demasiado baja para que los humanos lo perciban.

Alimentación: Al alimentarse, las ballenas azules pueden engullir más de 100 toneladas de agua y krill, para luego cerrar la boca y contraer los pliegues de la garganta, expulsando así el agua y filtrando el krill a través de sus barbas.

2. Ballena Jorobada (Megaptera novaeangliae)

Ballena Jorobada Chile © Jonathan González /Greenpeace

Ubicación: Ha sido identificada en Chiloé, el Archipiélago de Humboldt y Magallanes. Cada año migra miles de kilómetros desde aguas tropicales hasta el sur de Chile para alimentarse. 

Estado:  Vulnerable. Alta mortalidad por tráfico marino. 

Características: El nombre de la Ballena Jorobada proviene de la forma que hace al sumergirse a  bucear, doblándose y tomando una forma de “joroba” Son especies costeras y de nado lento, con una velocidad promedio entre 5 a 15 km/h, aunque pueden acelerar hasta 25km/h. Esta especie es la segunda con más mortalidad entre todas las ballenas debido al tráfico marítimo, por lo que la presencia de grandes embarcaciones implica un riesgo para ellas, producto de las colisiones. Llega a medir 19 metros y a pesar 48 toneladas.

Alimentación: La dieta de la ballena jorobada es una de las más diversas:se alimenta tanto de especies planctónicas -como el krill y otros pequeños crustáceos- y también de cardúmenes de pequeños peces. 

3. Ballena Franca Austral (Eubalaena australis)

Ballena Franca Austral © Santiago Salimbeni /Greenpeace © Santiago Salimbeni / Greenpea

Ubicación: Se ha encontrado en el  Golfo de Penas, isla Grande de Chiloé. 

Estado: En peligro. Menos de 50 individuos maduros en Chile.

Características: Es una ballena muy lenta, con buceos de sólo 10 minutos. Nada cerca de la costa por lo que era la especie de ballena “predilecta” de los cazadores, lo que casi la lleva a la extinción. Su cabeza presenta diferentes tubérculos blanquecinos, no presenta aleta dorsal, tiene un soplo característico en forma de “V” y a pesar de ser bastante robusta y lenta le gusta hacer saltos fuera del agua. 

Alimentación: La ballena Franca Austral es un depredador generalista que se alimenta de zooplancton. Su espectro trófico incluye adultos y estadios juveniles del krill, ictioplancton y larvas del bogavante.

4. Ballena Fin o Rorcual Común (Balaenoptera physalus)

Ballena Fin Archipiélago Humboldt © César Villarroel / Greenpeace.

Ubicación: Se ha registrado a lo largo de toda la costa chilena. Es la segunda especie más grande del mundo, 

Estado: En Peligro Crítico. Amenazada por colisiones por embarcaciones. 

Características: Es el segundo cetáceo más grande después de la ballena azul, puede llegar a medir hasta 27 metros y tener entre 50 y 100 pliegues gulares en el vientre, Alcanza velocidades de natación de hasta 30 km/hr, bucea a profundidades de más de 230 m y suele emerger oblicuamente sacando primero la cabeza.Generalmente se observan en pares de madre con su cría o en grupos de hasta 10 individuos, aunque en zonas de alimentación pueden verse hasta 100 ejemplares dispersos.

Alimentación: La ballena Fin se alimenta de pequeños crustáceos, cardúmenes compactos de peces pelágicos y calamares, variando la predominancia del tipo de presas en su dieta según el área geográfica. 

5. Ballena Sei (Balaenoptera borealis)

Ballena Sei  © César Villarroel /Greenpeace.

Ubicación:  Esta especie habita en las regiones de Aysén y Magallanes. 

Estado: Está clasificada en Peligro Crítico. Su población mundial cayó más del 80 % en la década de 1970. 

Características: El cuerpo de este cetáceo es delgado y esbelto, pudiendo medir 18 metros de largo. Posiblemente sea la más rápida de las ballenas, nadando a velocidades de 50 km/hr. Se suelen ver en grupos de 2 a 5 individuos, pero en zonas de alimentación pueden observarse grupos más numerosos.

Alimentación: La ballena Sei suele alimentarse utilizando la técnica de filtrado de presas no consumidas por otras ballenas, por ejemplo, copépodos. También puede alimentarse de eufáusidos, cardúmenes de peces y calamares. Entre los depredadores naturales de la especie se encuentra la orca.

1. Delfín Chileno (Cephalorhynchus eutropia)

© Vladimir Cerda Greenpeace

Ubicación: El rango de distribución de Delfín Chileno está restringido a aguas costeras frías y someras (menos de 200 metros de profundidad) del Pacífico oriental en las costas de Chile desde Valparaíso (33°S) a Isla Navarino, Canal Beagle y Cabo de Hornos (55°15’S) hasta cerca de la entrada este del Estrecho de Magallanes. 

Estado: Vulnerable. La población total de Delfín Chileno parece ser muy pequeña, unos cuantos miles como máximo. Se estima que la especie está disminuyendo. Adicionalmente, el tráfico marítimo, principalmente relacionado a la acuicultura, podría afectar el comportamiento de los delfines chilenos. Las redes “anti lobos marinos” utilizadas en la salmonicultura también amenazan a los delfines que podrían quedar atrapados en ellas.

Características: Única especie endémica de cetáceo en en el país. Es decir, sólo puede ser observado en aguas chilenas. Este particular cetáceo también se caracteriza por ser la especie de delfín más pequeña, llegando a medir entre 1,2 y 1,7 metros, y pesar entre 30 y 65 kg. Se sabe que vive en grupos de 2 a 15 individuos y a veces hasta 100 en el norte de su distribución. 

Alimentación: Se alimenta de crustáceos, cefalópodos (calamares y pulpos) y peces incluyendo sardinas, anchoveta y róbalo. Se alimenta también de alga verde

2. Delfín Austral (Lagenorhynchus australis)

© Jonathan González /Greenpeace

Ubicación: Delfín Austral tiene registro desde Concón (32º55’ S) hasta el paso de Drake (59º10’ S) y el Estrecho de Magallanes. Se ha encontrado un grupo residente en los alrededores de la isla Tabón, comuna de Calbuco en 41º54’30”S. El Delfín Austral se encuentra a menudo cerca de la costa, donde puede ser fácilmente observado. 

Estado: Preocupación menor. Se estima que la especie Lagenorhynchus australis es abundante a través de todo su rango de distribución, pero no hay datos disponibles de su población global.

Características: Es un delfín robusto que puede pesar hasta 115 kilogramos y medir hasta 2,18 metros los machos; 100 kilogramos y 1,80 metros las hembras.Los delfines más jóvenes son de colores grises más claros que los adultos. Esta especie se observa en grupos de entre 5 a 30 individuos. Les gusta correr las olas, saltando del agua en salidas largas y de bajo ángulo. También nada rápido y salta alto en el aire para caer estrepitosamente de espaldas en el agua. El patrón de conducta del grupo de Delfín Austral es moverse en paralelo a la costa. 

Alimentación: Se alimenta de moluscos, cefalópodos (como calamares y pulpos), crustáceos y peces, sus presas más frecuentes son: congrio dorado, jibia, lamprea y bacalao austral. La alimentación de Delfín Austral parece estar asociada con especies demersales (de fondo), que caza cerca o en la cobertura de algas.

3. Cachalote (Physeter macrocephalus)

© Paul Hilton / Greenpeace

Ubicación: Se distribuye frente a las costas de Chile en toda su extensión, varios avistamientos en el norte de Chile (29ºS a 29º16’S) al suroeste de la Reserva Nacional Pingüino de Humboldt a una profundidad de 1000 metros. Frecuente en el Estrecho de Magallanes en Punta Dungeness, Puerto Espora, Banco Orange y Bahía Inútil, se sugiere que aún cuando la especie es fundamentalmente pelágica oceánica atlántica y pacífica, utiliza habitualmente el estrecho de Magallanes como ruta de migración.

Estado: Vulnerable. Se estima que la población global puede fluctuar entre 200 mil y 2 millones de individuos. Diezmada durante la caza comercial, esta especie fue capturada de forma indiscriminada, principalmente por el aceite extraído de su capa de grasa y del órgano espermaceti (estructura presente en su cabeza).

Características: Uno de los rasgos más característicos es su enorme y cuadrangular cabeza, que al menos en machos, corresponde al 40% del tamaño total de su cuerpo. Las hembras pueden medir 12 metros, mientras que los machos alcanzan los 18 metros de largo. Los cachalotes pueden bucear a grandes profundidades de 300 o 600 m, incluso existen registros de que han alcanzado los 2.000 metros de profundidad en busca de calamares gigantes, su principal presa. 

Alimentación:Se alimenta principalmente de calamar gigante, pulpos y jibias que obtiene a grandes profundidades. Su dieta puede incluir pequeños tiburones, rayas y peces.

4. Orca (Orcinus orca)

. © Robert Marc Lehmann / Greenpe

Ubicación: Se extiende a todo lo largo del país desde la Primera a Duodécima Regiones y Península Antártica. Orcinus orca es una especie habitual en los archipiélagos patagónico y fueguino, aunque no abundante. 

Estado: Datos insuficientes. Aunque los datos disponibles están lejos de la abundancia real, faltando información para muchas áreas como las altas latitudes del hemisferio norte y áreas extensas del Pacífico Sur, el Atlántico Sur, y el Océano Índico, se estima una población mundial cercana a las 50 mil orcas.

Características: La especie más grande de los delfines, pueden llegar a medir 9,8 metros, en el caso de los machos, y 7,7 m, las hembras, alcanzando pesos entre 2,6 y 9 toneladas. Los machos poseen una aleta dorsal alta y triangular que puede llegar a medir hasta 1,8 m, particularmente en el Hemisferio Norte, mientras que en las hembras llegan a medir hasta un metro y son curvadas hacia atrás.

Alimentación: Son uno de los predadores más grandes del océano, su variada dieta depende de la disponibilidad de alimento y está compuesta de una variedad de animales de sangre caliente y fría que incluye pinnípedos (lobos marinos), peces, tiburones tortugas, cefalópodos, calamares, aves marinas y cetáceos (incluyendo la gran Ballena Azul), cuyas partes preferidas para orca son la lengua, los labios y las regiones genitales.

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Author: Prensa Chile

El lado oculto del plástico: de qué está hecho y por qué es un problema

El plástico es parte de nuestra vida de formas muy diversas, al punto que está omnipresente en todos los ámbitos que podamos imaginar, desde el hogar a la salud, desde los dispositivos electrónicos a la indumentaria, incluso podemos encontrar microplásticos dentro del cuerpo humano por los productos que consumimos y el aire que respiramos. Tan común es su presencia que ni nos cuestionamos de dónde proviene. Hasta ahora. Porque en esta nota te contamos lo que nadie dice sobre este material.   

¿Cómo está hecho el plástico?

Tal como lo sospechabas: la mayoría del plástico está hecho a partir de combustibles fósiles. En particular se usa petróleo crudo y gas natural, dos materias primas que luego de ser extraídas de la tierra, son transportadas hasta las refinerías donde se las somete a un proceso conocido como “cracking”, que los convierte en los componentes básicos del plástico. 

El cracking consiste en calentar los combustibles hasta el punto en que se separa en moléculas más pequeñas, como el etileno y propileno, que son los polímeros a partir de los cuales se fabrican los productos plásticos.

Otro dato que no suele conocerse es que ya está ocurriendo que en muchas partes del mundo, en especial Estados Unidos y Reino Unido, cada vez más cantidad de plástico se produce a partir del fracking, el conocido (y controversial) método para extraer petróleo y gas natural del subsuelo. Esto es una mala noticias para las comunidades cercanas a los sitios de fracking y para el planeta.

© Martin Katz / Greenpeace

Entonces, el plástico es un combustible fósil disfrazado 

En definitiva, el plástico no sólo está hecho a partir de combustibles fósiles sino que está hecho con ellos como componentes esenciales. Y esto daña al clima, de una u otra manera.  

Empezando desde el mismo yacimiento donde se extrae. De hecho, el fracking para extraer gas puede tener fugas de grandes cantidades de metano, un potente gas de efecto invernadero con un poder de calentamiento 80 veces mayor que el dióxido de carbono, y la quema de gas (cuando las empresas eliminan el exceso de gas quemándolo) libera dióxido de carbono (CO?) directamente a la atmósfera.

Luego viene el proceso de refinado y fabricación, que consume enormes cantidades de energía en su mayoría proveniente de combustibles fósiles, y, por último, el hecho de que gran parte del plástico una vez desechado termina en incineradoras, liberando aún más emisiones de carbono y agravando la crisis climática.

Por todo esto, la crisis del plástico y la crisis climática están más conectadas de lo que muchas personas creen. En este sentido, todo lo que podamos hacer para reducir su consumo representa un alivio para el planeta. Te compartimos estas ideas para que puedas ponerlas en acción:

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Author: Meri Castro

Se sumaron más días abrasadores en todo el mundo: otro costo real del cambio climático 

Un nuevo estudio científico  confirma que entre el 1 de mayo de 2024 y el 1 de mayo de 2025 -periodo que marcó el año más caluroso de la Tierra jamás registrado casi la mitad de la población mundial (4.000 millones de personas) sufrió al menos un mes más de calor extremo debido al cambio climático.

Ola de calor en la Costa Oeste, California, julio 2024. © David McNew / Greenpeace
Un huevo se dejó en el asfalto durante una ola de calor extrema el 10 de julio de 2024 en el Parque Nacional del Valle de la Muerte. © David McNew / Greenpeace

Dicho de otra manera, el cambio climático ha duplicado el número de días de calor extremo en todo el mundo en ese marco temporal. Así lo confirmó el informe más reciente de World Weather Attribution, Climate Central y el Centro del Clima de la Cruz Roja que traduce en datos duros y comprobados uno de los efectos de vivir en un mundo que está cada vez más caliente. 

Entre los casos analizados en Latinoamérica se encuentran Argentina, donde el cambio climático añadió 22 días de calor extremo de un total de 55. Sin el cambio climático inducido por el hombre, una persona media en el país habría experimentado sólo 33 de esos días.

En tanto el caso de México es aún más agudo: experimentó 82 días de calor extremo. Sin el cambio climático inducido por el hombre, la persona promedio en el país habría experimentado sólo 31 de esos días. Esto significa que el cambio climático añadió 51 días de calor extremo.

En este video, la periodista argentina especializada en ambiente, Laura Rocha, lo explica en detalle:

Los efectos invisibles de las ola de calor en la salud humana

“Las olas de calor no dejan un rastro de destrucción como los incendios forestales o las tormentas. Sus efectos son en su mayoría invisibles, pero silenciosamente devastadores: un cambio de solo 2 o 3 °C puede significar la diferencia entre la vida y la muerte para miles de personas”, advierte el Dr. Ben Clarke, investigador del Centro de Política Medioambiental del Imperial College de Londres.

En el estudio más reciente del que fue parte junto a científicos del Imperial College London y la London School of Hygiene & Tropical Medicine, se descubrió que la ola de calor que afectó a Europa entre el 23 de junio y el 2 de julio pasados provocó al menos 1.500 muertes adicionales atribuibles al cambio climático

El personal de Greenpeace monitorea la temperatura de la superficie en Roma, utilizando una cámara térmica.

Este trabajo muestra “lo peligroso que ya es el cambio climático con solo 1,3 °C de calentamiento. Sin embargo, podríamos alcanzar los 3 °C en este siglo, a menos que los países aceleren la transición de los combustibles fósiles a las energías renovables. Esto provocaría olas de calor más intensas en Europa, causando más muertes y ejerciendo una mayor presión sobre los sistemas sanitarios”, apunta el Dr. Clarke. 

El informe calculó que el uso de combustibles fósiles triplicó el número esperado de muertes. Milán, Barcelona, París, Londres y Roma fueron algunas de las ciudades más afectadas. La mayoría de las víctimas tenían más de 65 años. Estas cifras ya superan el número de muertes de desastres anteriores como las inundaciones de Valencia en 2024 o las de Alemania y Bélgica en 2021.

Activistas de Greenpeace España cubrieron el emblemático monumento de las Setas de Sevilla con una enorme pancarta que mostraba el mensaje: “Están destruyendo el planeta. Y tú lo estás pagando”. © Pedro Armestre / Greenpeace

Los científicos advierten que el número de víctimas seguirá creciendo si el mundo no deja de quemar carbón, petróleo y gas.

El calor extremo ya tiene su propia fecha de calendario

Desde 2022 el 2 de mayo es el Día de Acción por el Calor (Heat Action Day en inglés), una jornada que busca generar conciencia sobre los efectos del calor extremo en las personas y el planeta, eventos que son cada vez más intensos, frecuentes y mortales. Liderado por las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y la Media Luna Roja y socios , esta fecha busca movilizar a las ciudades, comunidades y organizaciones de todo el mundo para tomar medidas simples de prevención de enfermedades relacionadas al calor extremo.

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Author: Meri Castro

4 datos increíbles sobre los árboles que nos invitan a protegerlos

“Los árboles están queriendo decirnos algo desde hace mucho tiempo sólo que hablan en una frecuencia demasiado suave como para que las personas los escuchemos”

Richard Powers, escritor estadounidense

Te queremos contar un secreto (aunque quizás ya lo sepas): los árboles son seres magníficos. Tras su presencia es apacible y estoica porque guardan historia, sabiduría, fuerza vital, lazos comunitarios y una conexión profunda con todo lo que sostiene la vida, tal como la conocemos. En esta nota te contamos algunos datossobre ellos para que te maravilles y quieras cuidarlos aún más.

1. Son de los organismos vivos más antiguos que existen

El primer dato es asombroso: los árboles es que están entre los organismos vivos más longevos de la Tierra. En Chile el alerce abuelo alcanza los 30 metros de altura y tiene una edad estimada de 5.486 años. Es decir que es 600 años más antiguo que el pino bautizado Matusalén, que vive en California y que es el árbol no clonal más antiguo del mundo, una planta que no comparte un sistema radicular común. Dentro de la familia de los árboles clonales, que viven más tiempo aún, se puede mencionar el ejemplo del Old Tjikko de Suecia, una pícea de Noruega que se cree que tiene 9558 años.

2. Tienen memoria (de verdad)

La segunda característica que demuestra la infinita complejidad de los árboles es que poseen una especie de “memoria hídrica” que influye en su capacidad para adaptarse al cambio climático. Así lo comprobó un equipo del Instituto Federal Suizo de Investigación Forestal, de la Nieve y del Paisaje. Los árboles responden a los cambios climáticos inmediatos, pero, sobre todo, guardan un recuerdo de las condiciones hídricas previas.

Este fenómeno, denominado «memoria ecológica», está permitiendo a los científicos comprender cómo los árboles podrían enfrentar los efectos del cambio climático en el futuro, según un artículo de Phys Org.

3. Nos recuerdan que pertenecemos a algo más grande 

Los árboles son seres que (sobre) viven en las ciudades que habitamos. Aún confinados a respirar a través de un pequeño cuadrado de tierra en las veredas, contorsionándose para adaptarse al poco espacio que queda entre edificios, resistiendo los daños de camiones que arrancan sus ramas y podas inescrupulosas, ellos resisten, brotan, florecen, dan frutos.

En medio de urbes grises, dan hogar a aves y algunos insectos, y por sobre todo, nos recuerdan -igual que el cielo, el sol, la lluvia y las estaciones- que los humanos también somos naturaleza, que la necesitamos para estar sanos y felices. Nos reconectan con una pertenencia mucho más amplia y ancestral, con la vida misma

4. Sólo cuidando a los árboles y a los bosques podremos lograr limitar el aumento de la temperatura global en 1.5°

Una plantación en la región de Aysén con árboles más antiguos.

Los árboles son uno de los depósitos de carbono más importantes del planeta; porque absorben este elemento del aire mediante la fotosíntesis y lo almacenan en sus hojas, raíces y troncos. Esto significa que esta función ayuda a regular el clima de la Tierra

Sin embargo, cada año, 10 millones de hectáreas de bosques -equivalente al tamaño de Portugal- son destruídas por la actividad humana, según datos de la ONU . Este daño es devastador para la biodiversidad incluyendo a las personas que dependemos de ellos para alimento, agua potable sombra y medicina, por ejemplo. Y no sólo esto, sino que la deforestación hace que se liberen  5.6 mil de millones de toneladas de gases de efecto invernadero al año, equiparable a las que producen la industria de la aviación y del transporte juntas.  

Si protegemos y restauramos los bosques y cuidamos a cada árbol, las emisiones se podrían reducir de manera drástica (en 4 gigatoneladas por año), lo que ayudaría a lograr que el calentamiento global no suba de los 1.5°C recomendados en el Tratado de París. 

Además, a medida que el aumento de las temperaturas y las olas de calor se vuelven moneda corriente, las ciudades pueden beneficiarse de los árboles que permiten enfriar las urbes entre 2 y 8°C.

¿Qué se necesita para proteger nuestros árboles y bosques?

? Exijamos políticas ambientales más ambiciosas: Los gobiernos deben tomar medidas urgentes para proteger nuestros bosques y combatir la crisis climática. 

? Pidamos justicia y avancemos en la legislación ambiental para frenar la deforestación y los incendios forestales: es urgente avanzar hacia la penalización de estos crímenes ambientales. 

? Plantemos árboles nativos: Al elegir especies autóctonas de cada región, contribuimos a restaurar los ecosistemas locales y a fortalecer la biodiversidad.

? Cuidemos los espacios verdes urbanos: Los parques y plazas son pulmones verdes que mejoran nuestra calidad de vida.

? Apoyemos iniciativas de reforestación: Participemos en proyectos de restauración de bosques y apoyemos a las organizaciones que trabajan en la protección y defensa  de nuestros ecosistemas.

Los árboles han sobrevivido a cambios climáticos y cataclismos a lo largo de la historia. Hoy, más que nunca, necesitamos su fortaleza y resiliencia. Un primer paso, es detener los desmontes, así estaremos asegurando un futuro más verde y saludable para las próximas generaciones, o al menos dando esa oportunidad.

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Author: Meri Castro