Activistas de Greenpeace abordan y ocupan una plataforma de Shell en altamar que se dirige a un pozo petrolero 

  • Activistas de Greenpeace provenientes de Argentina, Turquía,  Estados Unidos y Reino Unido abordaron un barco contratado por la empresa Shell en el océano Atlántico con un banner que lleva el mensaje “Dejen de perforar. Sean responsables”. 

A dos días del anuncio de ganancias de Shell, cuatro activistas de Greenpeace Internacional abordaron un el White Marlin en el mar, al norte de las Islas Canarias, como parte de una protesta pacífica en contra de la devastación climática generada en todo el mundo por esta empresa y el resto de la industria de combustibles fósiles, que no se han hecho responsables ni pagado por  las pérdidas y daños ocasionados.

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Los cuatro activistas Carlos Marcelo Bariggi Amara, de Argentina; Yakup Çetinkaya, de Turquía; Imogen Michel de Reino Unido y Usnea Granger, de Estados Unidos se encuentran ocupando la carga del barco, una plataforma petrolera y gasífera de Shell. Los otros dos activistas Yeb Saño de Filipinas y Waya Pesik Maweru de Indonesia intentaron abordar pero no pudieron. 

Los activistas se acercaron al buque de 51.000 toneladas en tres botes lanzados desde el Arctic Sunrise, barco de la organización Greenpeace, y usaron escaleras plegables para llegar a cubierta.

Carlos Bariggi, activista argentino

Esta plataforma es una pieza clave de equipamiento que le permitirá a Shell  trabajar sobre ocho nuevos pozos en el Pozo Pingüinos de petróleo y gas, en el Mar del Norte. Los activistas llevan suministros suficientes para estar en la plataforma por días. 

Carlos Bariggi Amara, activista argentino que forma parte de la protesta pacífica, sostuvo: “Llegamos hasta acá para realizar una denuncia, para exponer a las petroleras que operan en el mar, a las grandes corporaciones que buscan más riquezas y a los gobiernos que buscan ganar elecciones sin que les importe el futuro de su pueblo y los vacíos ambientales que dejan. Somos personas de 6 puntos del mundo diferentes, pero atravesados por la misma problemática, personas que nos identificamos con una inmensa población qué necesita y quiere ser escuchada”. 

“En mi país, también llevamos una lucha similar junto a la comunidad. La industria petrolera busca avanzar, en este momento en Buenos Aires, a sólo 300 km de la Costa Atlántica. Hay proyectos que pueden convertir a las playas del Mar Argentino en el próximo desastre ambiental. En Argentina, el gobierno y corporaciones impulsan la falsa premisa de desarrollo y progreso. Sin embargo, las exploraciones sísmicas y perforaciones offshore solo dejan riquezas a unos pocos, pero un clima extremo para todos”

Yeb Saño, Director Ejecutivo de la oficina de Greenpeace en el Sudeste Asiático que se unió como voluntario junto a Greenpeace Internacional en esta actividad directa y no violenta sostuvo: 

Yeb Saño,

Shell debe dejar de perforar y asumir su responsabilidad en la crisis climática. Estamos realizando esta acción hoy porque cuando Shell extrae combustibles fósiles, causa una oleada de muerte, destrucción y desplazamientos alrededor del mundo, lo que genera el peor impacto en las personas que tienen el menor grado de responsabilidad en la crisis climática”. 

No nos detendremos hasta obtener justicia climática. Haremos que los que contaminan, paguen. Deben asumir su responsabilidad luego de décadas de generar ganancias a costa de la injusticia climática, y pagar por las pérdidas y daños que han causado. También, deben acelerar una transición justa hacia las energías renovables que son limpias y baratas, de forma que beneficie a las comunidades, los trabajadores y el clima” 

Greenpeace activists approach Shell oil platform in Atlantic Ocean north of the Canary Islands

El  buque White Marlin está llevando una plataforma de almacenamiento y descarga flotante  [FPSO] para un proyecto de desarrollo, ya que Shell planea explotar cada gota de petróleo del Pozo  Pingüinos. Esta plataforma de producción petrolera es el primer y nuevo buque tripulado por Shell en el Mar del Norte en los últimos 30 años. Como pico de producción, se espera obtener el equivalente a 45.000 barriles de petróleo por día, y la empresa ya ha sugerido que esto podría llevar a nuevas áreas de exploración. 

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La acción de hoy tiene lugar unas semanas después de que Wael Sawan asumiera como director ejecutivo de Shell. Esta semana, Shell anunciaría las ganancias obtenidas durante el año pasado . La compañía ha obtenido ganancias exorbitantes de elevados precios de la energía, empujados por la guerra entre Rusia y Ucrania. 

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Author: Prensa Chile

7 maneras en que la generación Z (y tú) pueden involucrarse en la acción climática ahora

La Gen- Z, la generación de personas nacidas desde mediados o finales de la década de 1990 a mediados de la década de 2000, tiene sus referentes climáticos en todo el planeta

Solo para mencionar a algunos de los activistas climáticos que fueron surgiendo en África (que tal vez te interese conocer) se destacan Raeesah Noor-Mahomed (18 años – Sudáfrica) ; Yero Sarr (20 años – Senegal); Fatna Ikrame El Fanne (22 años – Marruecos) y Elizabeth Watuthi (Kenia). Cada uno de ellos es ejemplo de cómo de los millennials a los Gen-Z podemos exigir un mejor futuro para nuestras generación y todas las que vendrán. 

Si te preguntas cómo puede alguien del Gen-Z participar en conversaciones climáticas y activar por un futuro vivible y mejor, aquí te contamos algunas ideas que comparte Safina Okumu desde Greenpeace Kenia.

1. Únete a protestas pacíficas que surjan cerca tuyo 

Organizaciones de jóvenes, especialmente el sur global donde están las áreas más afectadas, se están movilizando para reclamar acción urgente para frenar la crisis climática. 

Por ejemplo Fridays For Future (el movimiento que comenzó en 2018 cuando Greta Thunberg empezó a faltar al colegio para ir a sentarse frente al Parlamento Sueco) continúa armando acciones en distintas ciudades a las que seguro podés sumarte.

2. Firma peticiones y compártelas en las redes sociales 

Sabemos que la brecha tecnológica existe (hay un buen porcentaje de jóvenes que no tiene acceso a internet) pero para quienes sí podemos acceder, el mundo está muy bien conectado. Usar las redes para visibilizar causas y noticias, unirte a peticiones, enviar mensajes a los tomadores de decisiones y sumarte a hashtags para hacer oír tu opinión es una gran herramienta. No la menosprecies. 

3. Protege los espacios verdes 

Evitar la poda de árboles centenarios, cuidar el arbolado urbano existente, lograr que municipios creen nuevas plazas y parques en espacios que estaban en desuso o eran codiciados solo con fines inmobiliarios, incentivar la plantación de flora autóctona, la lista de lo que puede hacer un millennial o Gen-Z consciente por su entorno es muy larga y motivadora. 

No lo dudes: dedicar tu tiempo a proteger estos espacios verdes marca la diferencia.

Como dijo el último Premio Nobel Dr. Wangari Maathai: “Nos debemos a nosotros mismos y a las generaciones futuras conservar el ambiente para poder legar a nuestros niños un mundo sustentable que nos beneficie a todos.”

 4. Usa tus talentos para una causa 

Otra manera en que la Gen-Z puede darle voz a la causa climática es usando el arte para crear conciencia e inspirar a la acción. 

Pinta lo que la degradación de la biodiversidad es para vos, compone tu interpretación de lo que un mundo libre de plástico y petróleo sería, haz un video para Tik Tok, cualquiera sea tu forma de expresión puede ser canal para el mensaje que quieras dar. Luego, solo muéstralo al mundo. 

5. Sigue aprendiendo 

La jerga que se usa para explicar el cambio climático puede ser muy difícil de entender en un principio. Sin embargo, con dedicación y constancia, millennials y Gen-Z podemos tener una mejor comprensión de este fenómeno y de los problemas de justicia climática que nos afectan. Así podemos liderar el camino para proteger lo que amamos. Buscar libros que bajen estos temas a tierra es una gran forma de seguir aprendiendo. 

6. Usa a la ley 

Desde los niños de las escuelas de Kenya a los señores suizos, las personas de todas las edades están usando a la ley para demandar justicia climática y pedir a los grandes contaminadores que respondan por el daño que generan.  

Con los reportes del IPCC en mano y alentados por victorias legales como la que se ganó a Shell en las cortes de Sudáfrica, el mensaje a los criminales climáticos cada vez se escucha más fuerte: “nos veremos en el Juzgado”. 

7. Cuenta tu historia climática 

Nunca somos demasiado jóvenes (o viejos) para compartir nuestras experiencias. Contar tu historia y escuchar la de otros es una forma poderosa de conectar, inspirar y moldear nuevos futuros. ¿Cómo te impacta la crisis climática? ¿Qué te da fuerzas para seguir luchando? Cuenta tu historia.  

Fuente: Nota original

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Author: Meri Castro

Un sorbo de microplásticos: ¿el agua embotellada es mala para la salud?

Si nuestra relación Contaminación Plástica / Humanidad fuera un partido de fútbol, lo estaríamos perdiendo por goleada. ¿Por qué? Porque una nueva investigación confirma que cada uno de nosotros come, bebe y respira entre 78.000 y 211.000 partículas de microplásticos al año

¿Cómo llegan esas partículas plásticas que miden menos de cinco milímetros a nuestro cuerpo? Principalmente a través del agua embotellada (94 microplásticos por litro) pero también de la cerveza, el azúcar y la sal. 

Este resultado se pone más difícil de remontar cuando nos enteramos que el aire que inhalamos también llena nuestro cuerpo de plástico, Según dos estudios realizados en Francia y Turquía  la cantidad de partículas de microplástico por m³ es de de 9,80. Como referencia, el Manual de Factores de Exposición de la EPA indica que una persona de entre 31 y 51 años inhala una media de 16 m³ de aire al día.

Si te estás preguntando ¿qué tan dañino es esto para el organismo? La respuesta es que si bien se ha documentado que puede causar reacciones alérgicas y muerte celular, aún no se ha podido determinar, en un gran grupo de personas, una correlación entre el consumo de microplásticos y los problemas de salud.

Esta información nos llega a través de la investigación “Human Consumption of Microplastics“, publicada en Environmental Science & Technology, que presenta un análisis de 26 estudios de todo el mundo. Y que nos sirve para recordarnos que el resultado de este partido aún no es definitivo y que podemos darlo vuelta.

Tal vez si tenemos siempre presente esta frase poderosa que dice “lo que le pase a la tierra, nos pasará” podamos empezar a despertar la empatía y la sensibilidad de saber que somos uno solo con el planeta. Aún estamos a tiempo de limpiar, regenerar y amar a nuestra  Madre Tierra y a sus habitantes, sin olvidar que al hacerlo nos estaremos cuidando y sanando a nosotros mismos

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Author: Meri Castro

Por qué transformar el transporte en la ciudades es clave para combatir el cambio climático

Cada 28 de enero es el Día Mundial por la Reducción de la emisión de CO2 (dióxido de carbono), una fecha creada por la Organización de Naciones Unidas (ONU) para hablar sobre el calentamiento global y las consecuencias que esta problemática trae para la humanidad.

Considerando que en promedio la mitad de las ciudades está ocupada por automóviles y que éste es uno de los consumos urbanos que puede acabar con los sistemas que nos dan vida en el planeta, es importante profundizar un poco más sobre este tema. 

Ciudades, vehículos y dióxido de carbono

Amamos a nuestras ciudades. Tienen todo lo que necesitamos, son lindas, cambiantes y tienen mucho para entretenernos y divertirnos. Sin embargo, tienen una contra: a pesar que las urbes ocupan sólo 2% de la tierra, emiten el 70% de los gases contaminantes

La forma en que nos movemos es la gran responsable de que vivamos en ollas de generación de emisiones de gases de efecto invernadero. De éstas, ? son generadas por el transporte urbano.

Esto ocurre porque los coches, buses, trenes, etc., para funcionar queman combustible generando dióxido de carbono (CO2), uno de los principales gases causantes del cambio climático. 

A esto hay que sumarle que, como comprobó una investigación de Greenpeace, los atascos generan más quema de combustible. ¿Imaginan cuánto se agrava el problema en ciudades como Bogotá que, en 2020, quedó tercera entre 416 urbes con más congestión vehicular?  

Con este dato no queremos hablar mal de las ciudades, ¡para nada! Por el contrario, buscamos entender cómo podemos mejorarlas porque en convertirlas en sustentables está la clave de frenar parte de la causa del cambio climático, de mejorar la calidad del aire que respiramos y contribuir a la salud de todos los seres y del planeta.

Escucha más sobre el tema en nuestro Podcast Sonido Ambiente Episodio 3: Hora de Bajar un cambio:

Dióxido de carbono y cambio climático, ¿cómo se relacionan? 

Como no siempre es claro de qué se habla cuando se dice “efecto invernadero”, ¿lo repasamos juntos? 

Cuando los gases llegan a la atmósfera, incluido el CO2, retienen parte del calor que el sol nos envía, al igual que en un invernadero. Sin ellos, nuestro planeta sería un bloque de hielo. Ahora bien, cuando la cantidad de estos gases aumenta y se altera el equilibrio, el clima cambia y se comporta de manera distinta.

Los combustibles fósiles son los grandes responsables de las emisiones de dióxido de carbono, el principal gas que acentúa el denominado “efecto invernadero”. Por mucho tiempo se creyó que el uso de petróleo, gas y carbón tendría un límite: las reservas existentes. Hoy podemos comprobar que la crisis climática antecede el anunciado agotamiento de las reservas. Esta crisis pone un límite claro y urgente al uso de esos combustibles.

En definitiva, el hombre está modificando el clima del planeta. La crisis climática es una realidad y es evidente la relación directa que hay entre nuestros hábitos cotidianos, nuestro estilo de vida y las emisiones que se generan a la atmósfera.

Es por esto que movernos en bicicleta o caminando para distancias cortas; evitar viajes en coche en los que solo va una persona y exigir que el transporte público sea accesible y utilice energías más limpias es una gran manera de cuidar nuestro hogar: el planeta Tierra. 

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Author: Meri Castro

Gánale la pelea a los plásticos desechables: ideas para reducir su uso y cuidar al planeta

En noviembre se realizo la primera ronda de negociaciones en Uruguay para elaborar lo que será un Tratado para Frenar la Contaminación Plástica a nivel mundial. Se llegó a esta instancia luego de que el pasado mes de marzo, en Nairobi, 170 naciones respaldaron una resolución histórica de Naciones Unidas relacionada al uso del plástico que incluye un acuerdo vinculante que se espera esté en funcionamiento en 2024. 

Mientras se termina ese documento final, ¿qué podemos hacer en nuestro día a día para reducir el uso de plástico?  Porque si bien su existencia hizo la vida moderna mucho más fácil, el precio que el planeta pagó por su producción ha sido muy alto. 

De hecho, hasta hace relativamente poco no se mostraba la enorme huella ambiental que conlleva este negocio ni los enormes riesgos de fabricar objetos de un solo uso a base de este material. 

Hoy comprendemos que la gran mayoría de los vasos, botellas, bolsas, sorbetes, cubiertos,  etc, hechos a base de plástico -un derivado del petróleo- están pensados para descartarse al primer uso. Y, a pesar de que se los anuncia como objetos reciclables, rara vez llegan a esa instancia. 

En cambio, terminan en basurales (o en mares, ríos y todo tipo de ecosistemas) donde permanecen por siempre porque, al ser un material sintético, no se biodegradan. 

Para ponerte en acción y  eliminar gradualmente los plásticos de un solo uso, te compartimos las nuevas recomendaciones hechas por el PNUMA y la iniciativa Ciclo de Vida.   

Ideas para reducir los plásticos de un solo uso 

  1. Opta por alternativas reutilizables 

Primero, es importante que entendamos que el problema no es el material sino el uso que hacemos de él. Debemos dejar de lado el concepto de que algo sea descartable y estirar su ciclo de vida lo más posible

Es por eso que siempre se insiste en los ya clásicos:

  • Llevar tu bolsa de tela para las compras. Si te animás, también tus propios recipientes (frascos, tuppers) para las compras a granel. 
  • Tener tu botella reutilizable, rellenarla y llevarla con vos cada vez que sales de tu casa.
  • Usar cubiertos reutilizables en la oficina o llevar los de bambú cuando sabés que comerás afuera. 

Estas medidas no solo traen beneficios al planeta sino que al comercio le ayuda a “ahorrar en gastos de suministro y almacenamiento asociados a los plásticos desechables, mientras que los clientes pueden evitar pagar costos adicionales por bolsas o contenedores de compras”, explica Claudia Giacovelli, oficial de programas de la Unidad de Ciclo de Vida del PNUMA.

  1. Darle más de un uso a los objetos 

Sabemos que en la ciudad es casi imposible evitar en el 100% de los casos que nos den algo descartable. Por eso esta idea que es súper sencilla puede ser muy revolucionaria: si te dieron un sorbete, cubiertos, una bandeja plástica, un vaso o lo que sea no lo descartes al primer uso. Lávalo, guárdalo ¡y Usalo muchas veces más!  

Un dato que te puede interesar: las alternativas de un solo uso hechas de otros materiales no son necesariamente mejores. Por ejemplo, una bolsa de compras de papel debería ser utilizada de cuatro a ocho veces para tener un impacto ambiental menor al de una bolsa de plástico de un solo uso. 

  1. Apoyar a las empresas que trabajan por la economía circular

La postura facilista para el mercado es echar en quienes consumen toda la responsabilidad de la disposición final de un producto. Pero esto no solo es ridículo sino injusto.

Las empresas y los gobiernos deben comenzar a hacerse cargo de su parte. Son muchas las formas de apostar a la circularidad: 

  • Los productos deben diseñarse para ser livianos y duraderos para maximizar la reutilización
  • Producir usando energía renovable y materiales reciclados
  • Reducir la huella de carbono de los transportes buscando insumos locales y evitando fletes desde lugares lejanos
  • Pensar en el ciclo final del producto haciéndose cargo de su reciclado o procurando que pueda compostarse 

Como consumidores, elegir marcas y emprendedores que ya estén implementando medidas como ésta es clave. Y siempre claro, poner el consumo responsable en acción. 

Mientras desde el lugar que le toca a cada persona disminuimos el plástico de un solo uso en nuestras vidas, esperamos que el Tratado para Frenar la Contaminación Plástica vea la luz en el  plazo previsto. 

Como bien lo dijo Graham Forbes, líder de la campaña de plásticos de Greenpeace USA, “esta es una gran oportunidad para terminar con la era del plástico”. Según Forbes “está claro que el reciclaje de plástico es un concepto fallido, la única solución es construir sistemas de reutilización y refill. Un tratado fuerte sobre el plástico significaría un mundo más seguro y un mejor futuro para nosotros y para la niñez”. 

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Author: Meri Castro