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Ave alimentando a su polluelo con una colilla de cigarrillo

Pájaro rayador americano dándole a su cría la colilla de un cigarrillo en una playa de Florida.

La Real Sociedad para la Protección de las Aves y la Vida Salvaje (RSPB), en Reino Unido, la mayor organización sin ánimo de lucro de Europa dedicada a la protección de la vida salvaje, describió la fotografía como “desgarradora”.

La RSPB también dice que la naturaleza está luchando para adaptarse a la basura humana.

Mason también tomó una segunda fotografía del polluelo transportando el filtro de tabaco en su pico.

“Es hora de que limpiemos nuestras playas y dejemos de tratarlas como un cenicero gigante”, declaró la fotógrafa.

Polluelo transportando la colilla.

Las aves pueden confundir los filtros de tabaco con comida y alimentar con ellos a sus crías.

“Muchos pájaros tienen curiosidad sobre las cosas que nosotros desechamos despreocupadamente, y a menudo investigan y tratan de averiguar si se puede comer o no”, le dijo a la BBC un vocero de RSPB.

“Desgraciadamente, este pájaro pensó que la colilla de cigarrillo era algo con lo que podría alimentar a su polluelo”.

“La naturaleza está teniendo dificultades para adaptarse a las cosas que le estamos haciendo a nuestro planeta: cada año, vemos más animales atrapados, heridos o muertos por productos fabricados por el ser humano”.

“Incluso estamos viendo basura usada como material para nidos”.

“Lamentablemente, para mucha gente la basura no parece dañina… como mucho hace que una zona se vea sucia; sin embargo, imágenes desgarradoras como esta revelan el verdadero impacto de arrojar basura sobre nuestra naturaleza”.

Los filtros de tabaco suelen estar hechos de fibras plásticas (acetato de celulosa) y tardan años en descomponerse en el medio ambiente.

Son el tipo que basura que más se ha recabado en playas de todo el mundo, según un informe reciente de los grupos conservacionistas Internatinoal Coastal Cleanup y Ocean Conservancy.

Fuente: BBC

“Estamos jugando a un ruleta rusa con los grados que sube o baja la Tierra”

imageLa conductora de Desafío Tierra abordó la crisis medioambiental y los desafíos que enfrenta el planeta.”El liderazgo de Greta Thunberg ha logrado convocar a miles de millones de personas en el mundo y aún así para los Gobiernos todavía es difícil optar por la vida”, afirmó.

El contexto social y ambiental en que nos encontramos nos ha puesto en un lugar que creíamos haber superado. Ese en el que las personas nos preguntamos: Y entonces, ¿cómo vamos a mantener la vida?

Habíamos llegado a un estadio en el que pensábamos que no necesitábamos nada, una ilusión omnipotente de las que estábamos desconectados de otras especies y de otras personas.

Tal vez, el desarrollo tecnológico y los avances nos tenían en esa idea de que podíamos sobrevivir solos, pero la ilusión se rompió. Y los efectos están a la vista.

La última gran marcha que ocurrió en Australia, fue aquella que los ciudadanos exigían a sus gobernantes medidas drásticas para enfrentar los efectos del cambio climático que los tienen hoy viviendo un infierno.

El liderazgo de Greta Thunberg ha logrado convocar a miles de millones de personas en el mundo y, aún así, para los gobiernos todavía es difícil optar por la vida.

Mientras tanto, nosotros estamos aquí, jugando a esta ruleta rusa extraña, con los grados que sube o baja la Tierra, a ver cuándo realmente se va romper ese equilibrio perfecto que permite que nosotros estemos sobre la Tierra.

Fuente: CNN Chile

Los grandes cambios en la historia han venido del pueblo

Discurso de Greta Thunberg
Hace un año y medio, no hablaba con nadie a menos que realmente tuviera que hacerlo. Pero después encontré una razón para hablar. Desde entonces, he dado muchos discursos y aprendí que, cuando una habla en público, debe comenzar diciendo algo personal o emocional para capturar la atención de la gente. Decir cosas como “nuestra casa está en llamas”, “quiero que entres en pánico” o “¿cómo se atreven?”.

Pero hoy no haré eso. Porque esas frases son lo único en lo que se concentra la gente. Nadie recuerda los hechos, la razón por la que digo estas cosas en principio.

No tenemos tiempo para dejar afuera a la ciencia. Durante casi un año, he estado constantemente hablando sobre la rápida disminución de nuestro presupuesto de carbono, una y otra vez. Pero, ya que esto ha sido ignorado, seguiré repitiéndolo.

En el capítulo 2, página 108, el Reporte de los 1,5 grados que el IPCC publicó el año pasado dice que, para tener un 67% de chances de limitar el aumento de la temperatura global a 1,5 grados centígrados, al 1 de enero de 2018 teníamos un presupuesto de 420 gigatoneladas de dióxido de carbono restante para emitir a la atmósfera. Por supuesto, ese número es mucho menor hoy, ya que emitimos alrededor de 42 gigatoneladas de dióxido de carbono, incluyendo el uso de la tierra. Con los niveles actuales de emisiones, nuestro presupuesto se terminará en aproximadamente 8 años.

Esto significa que los países más ricos deben hacer su parte para reducir sus emisiones a cero mucho más rápido y, después, ayudar a los países más pobres a hacer lo mismo. Así, las personas en los países menos afortunados podrán aumentar sus estándares de vida.

Estos números no incluyen la mayoría de las retroalimentaciones, los puntos de inflexión no lineares o calentamiento adicional provocado por la contaminación atmosférica tóxica. No obstante, la mayoría de los modelos asumen que las generaciones futuras de alguna manera podrán extirpar del aire cientos de millones de toneladas de dióxido de carbono con tecnologías que hoy no existen en la escala requerida y que posiblemente nunca existirán.

Ese presupuesto de carbono que nos da el 67% de probabilidades [de mantener el calentamiento global por debajo de los 1,5 grados centígrados] es el mejor escenario que plantea el IPCC.

¿Y por qué es tan importante mantenernos debajo de los 1,5 grados centígrados?

Porque, incluso con 1 grado centígrado, la gente está muriendo a causa de la crisis climática. Porque eso es lo que llama la ciencia en conjunto para evitar desestabilizar el clima y para que tengamos las mejores chances de evitar desatar reacciones en cadena irreversibles, como el derretimiento de los glaciares, del hielo polar y del permafrost ártico. Cada fracción de grado importa.

Así que aquí va otra vez. Este es mi mensaje.

Esto es lo que quiero que tomen en cuenta.

Así que, por favor, díganme, ¿cómo reaccionan a estos números sin sentir, aunque sea, algún nivel de pánico?

¿Cómo responden al hecho de que no se está haciendo prácticamente nada sin sentir el más mínimo enojo?

¿Y cómo comunican esto sin sonar alarmistas? Realmente quiero saber.

Desde el Acuerdo de París, los bancos del mundo han invertido 1,5 billones de dólares estadounidenses en combustibles fósiles. Cien compañías son responsables del 71% de las emisiones globales. Los países del G20 dan cuenta de casi el 80% de las emisiones, mientras que el 50% más pobre solo da cuenta del 10%. Sin duda, todos tenemos trabajo que hacer. Pero algunos más que otros.

Recientemente, algunos países ricos anunciaron que reducirán sus emisiones de gases de efecto invernadero en tal o cual porcentaje para esta o aquella fecha. O que se convertirán en carbono neutrales en tantos años.

A primera vista, esto puede sonar impresionante. Pero, a pesar de que las intenciones sean buenas, esto no es liderazgo. Esto no es liderar. Es engañoso. Porque la mayoría de estas promesas no incluyen aviación, transporte marítimo, importaciones y exportaciones de bienes y consumo. En cambio, sí incluyen la posibilidad de los países de compensar sus emisiones en alguna otra parte del mundo.

Estas promesas no incluyen la inmediata reducción anual que se requiere de los países ricos y que es necesaria para mantenernos dentro del presupuesto de carbono que nos queda. Emisiones cero al 2050 no significa nada si los altos niveles de emisiones continúan, incluso dentro de pocos años, ya que el presupuesto que nos queda se terminará.

Si no vemos el cuadro completo, no resolveremos la crisis. Esta COP debería centrarse en encontrar soluciones holísticas. Pero, en cambio, parece haberse convertido en una oportunidad para que los países negocien vacíos y que eviten aumentar su ambición.

Los países están encontrando formas astutas de esquivar la acción concreta. Como el conteo doble de la reducción de sus emisiones o trasladar sus emisiones a otras partes del mundo. Y, así, se retractan de sus promesas de aumento de ambición y se niegan a pagar por soluciones o a reparar daños.

Esto se tiene que terminar.

Lo que necesitamos es una drástica reducción de emisiones desde el origen.

Pero, por supuesto, solo reducir las emisiones no es suficiente. Nuestra producción de gases de efecto invernadero debe terminar.

Para mantener el aumento de la temperatura global por debajo de los 1,5 grados, tenemos que mantener el carbono en la tierra.

Fijar fechas distantes y decir cosas que dan la impresión de que se está tomando acción genera un daño mayor, ya que los cambios que se requieren no están siquiera a la vista. Las políticas que necesitamos no existen hoy, a pesar de lo que puedas escuchar de los líderes del mundo.

Y todavía creo que el peligro mayor no está en la acción. El peligro real está cuando los políticos y los ejecutivos de las empresas dan la impresión de que se están tomando acciones reales cuando, de hecho, no se hace casi nada, excepto contabilidad astuta y relaciones públicas creativas.

He sido lo suficientemente afortunada como para viajar alrededor del mundo. Y en mi experiencia, la falta de consciencia es la misma en todas partes.

No hay sentido de urgencia en ninguna parte.

Nuestros líderes no se están comportando como si estuviéramos en una emergencia. En una emergencia, tú cambias tu comportamiento. Si hay un niño parado en el medio de una carretera y los autos vienen a toda velocidad, tú no miras hacia otro lado porque lo que ves es demasiado incómodo. Tú inmediatamente corres para rescatar a ese niño.

Y sin ese sentido de la urgencia, ¿cómo nosotros, el pueblo, podemos comprender que estamos ante una crisis real? Y si las personas no están completamente conscientes de lo que sucede, entonces no presionarán a quienes ocupan cargos de poder para que actúen.

Y sin esa presión de la gente, nuestros líderes podrán salirse con la suya, sin hacer nada, que es como estamos ahora.

En apenas tres semanas, entraremos en una nueva década. Una década que definirá nuestro futuro. Ahora, estamos desesperados por alguna señal de esperanza. Bien, yo les diré que hay esperanza. Yo la he visto. Pero no viene de los gobiernos ni de las corporaciones. Viene del pueblo. El pueblo que no estaba consciente, pero que ahora está empezando a despertar. Y una vez que despertemos, cambiaremos. Podemos cambiar. La gente está lista para el cambio. Y esa es la esperanza, porque tenemos democracia. La democracia está ocurriendo todo el tiempo, no solo en los días de elecciones, sino cada segundo de cada hora.

Es la opinión pública la que dirige el mundo libre. De hecho, todos los grandes cambios en la historia han venido del pueblo.

No tenemos que esperar. Podemos empezar el cambio ahora mismo.

Nosotros, el pueblo

Fuente: Cop25

Isla de plástico

Una isla de plástico es una agrupación de residuos no biodegradables que se acumulan debido a las corrientes marinas. Estas islas de plástico se pueden formar por diferentes causas, todas ellas con origen en el ser humano:

  • Un reciclaje inadecuado o inexistente.
  • Los vertidos ilegales.
  • Ensuciar las playas, lo que deriva en que la marea y el viento esparzan la basura.
  • Ríos contaminados que desembocan en mares y océanos.
  • ¿Cómo afecta una isla de plástico al planeta?

    Aunque una isla de plástico en medio del océano nos pueda parecer algo muy lejano, lo cierto es que afecta a todo el planeta. Sus consecuencias son reales, aunque no podamos verlas directamente ni de forma inmediata. Estas son solo algunas:

    a) Agua contaminada. El agua se contamina porque los plásticos tienen una tasa muy baja de degradación. Eso significa que pasan décadas o incluso siglos flotando en el mar, lo que perjudica no solo a la flora y la fauna marinas, sino también al ser humano a través de la cadena alimenticia.

    b)
    Animales en peligro de extinción. Millones de animales mueren anualmente por ingesta de plástico o porque se enredan en ellos. Esto supone que las especies afectadas estén en peligro de extinción. En el mar Mediterráneo, la ingesta de plástico amenaza a 134 especies.

    c) Falta de alimentos
    . Las comunidades que se dedican a la pesca tienen más dificultades para encontrar alimento en el mar, lo que después les afecta económicamente al tener menos productos para vender.

    Una mala gestión de nuestros residuos se traduce en el empeoramiento del cambio climático: graves sequías, desertificación, aumento de temperaturas, inundaciones. Esto provoca que haya personas desplazadas bajo el contexto del cambio climático.

    Fuente: Datos internacionalmente conocidos

    DESTERRAR EL PLÁSTICO INNECESARIO

    Resultado de imagen para plasticosEl plástico ha sido y es clave para el progreso, pero también se ha convertido en una terrible amenaza para el planeta que urge afrontar.

    En el mundo se genera cada vez más basura. Según un informe del Banco Mundial, los desechos producidos en el planeta en 2016 alcanzaron los 2.010 millones de toneladas, y esta cifra podría dispararse hasta los 3.400 millones en el año 2050, es decir, casi un 70 % más de basura en solo treinta años. Somos hijos de la cultura del usar y tirar y este el precio que estamos pagando: no sabemos qué hacer con tanto desperdicio.

    Derf Barcker lo cuenta con mucho tino en Basura, un divertido y estridente cómic de ficción en el que documenta, en medio de las peripecias de tres amigos basureros, la cruda realidad de cuáles son nuestros residuos y adónde van: “…si acumulásemos la basura que generan todas las naciones del planeta en un solo año, obtendríamos un vertedero de más de 400 hectáreas y 120 metros de profundidad; y para cubrir nuestras necesidades de basura durante los cien próximos años, este vertedero crecería hasta 650 km², esto es, el tamaño de Los Ángeles y cuatro quintas partes de Nueva York…”


    En el reino de la basura, el plástico es soberano

    Te invitamos a hacer un pequeño ejercicio de observación: mira a tu alrededor y calcula cuántos elementos de los que ves contienen plástico… Igual ya has parado de contar para concluir con un indefinido “casi todos”, ¿verdad?

    Y es que, aunque hace unos 150 años del descubrimiento de este material y solo somos la tercera generación que utiliza plásticos de forma masiva, es tan versátil que prácticamente lo usamos para todo. Tanto, que ya ha colonizado el mar: el 80 % de las islas de basura flotantes que hay en él están formadas por este material. Además, se puede encontrar incluso en los estratos rocosos de la Tierra, dando lugar a lo que los científicos ya llaman la era geológica del Antropoceno, o lo que es lo mismo, aquella en la que la huella de la humanidad en el planeta se ha hecho visible.

    El plástico ha sido y es clave para el progreso, pero también se ha convertido en una terrible amenaza para el planeta que urge afrontar. Las instituciones y el sector privado tienen mucha responsabilidad en esto, la UE ya ha aprobado una normativa para la prohibición del plástico de un solo uso, pero el compromiso de cada uno de nosotros de cambiar nuestra forma de vivir reduciendo el plástico que usamos en el día a día será la solución determinante.


    Manuales de cabecera para dejar el plástico

    Pero ¿es posible reducir el uso del plástico en nuestro día a día sin cambiar de manera radical nuestra forma de vivir? Taxativamente sí, el escritor y divulgador ambiental José Luis Gallego  nos da algunas pistas de cómo hacerlo en su libro Plastic détox. En lo que es algo parecido a un manual de autoayuda, pero enfocado a la vida sostenible, el escritor recoge 50 ideas reducir el uso de plástico en las principales situaciones de nuestra vida cotidiana, además de una guía breve para entender algunos conceptos técnicos del mundo de los plásticos e incluso unas páginas en blanco para ir anotando nuestras experiencias personales en el cometido de crear un mundo menos contaminado de este residuo.

    Y es que la culpa no es del plástico, sino de los abusos diarios que hacemos de él, a veces sin darnos ni cuenta. Porque, ¿de verdad es imprescindible desgajar una naranja y ponerla en un plástico cuando la naturaleza ya la ha dotado de un envoltorio estupendo? El propio escritor contaba en Twitter una anécdota muy gráfica sobre el abuso en el uso de plástico: se encontró su libro en el escaparate de una librería envuelto en plástico para protegerlo del polvo o del sol, ironías de la vida:

    Imagen

    ‘Deja el plástico’, de Will McCallum es otra alternativa literaria con un título en vocativo que nos apela a luchar contra la basura inútil de cada día: dejar de beber el café en vasos de usar y tirar, lavarnos el pelo con champú en pastilla, poner la ropa en la lavadora dentro de una bolsa de rejilla que impida que se liberen microfibras… Pequeños gestos para reducir los residuos plásticos recogidos en las erres de la economía circular: rechazar el plástico siempre que tengamos la oportunidad, reducir su consumo, reutilizar el que podamos y reciclar todo lo que sea posible.

    Fuente: Sostenibilidad