Aprovechando los días soleados, el pasado sábado 12 de octubre realizamos un taller presencial de educación ambiental en el que 30 niños y niñas, junto a sus familias, vivieron una jornada inolvidable.
Nuestros socios y socias se acercaron con los más pequeños para aprender más sobre el gato andino, también conocido como el “Fantasma de Los Andes”, y la fauna nativa. Además, descubrieron qué son y cómo funcionan las cámaras trampa (los dispositivos que utilizamos para estudiar a los animales en su hábitat sin molestarlos).
La cita fue en el Parque Mahuida, en la comuna de La Reina, Santiago, y contó con la guía de Dominique Charlin, especialista en biodiversidad de Greenpeace Chile, y de Bernardo Segura, colaborador de la Alianza Gato Andino (AGA). Como expertos en el tema, compartieron todo lo que saben y mostraron la forma en que se utilizan las cámaras trampa para cuidar y proteger diferentes animales.
Esta hermosa actividad estuvo enmarcada en nuestra campaña “Subamos la Voz! Bajemos Los Bronces” que busca sumar a miles de personas para que juntos frenemos el avance del proyecto minero que amenaza el hábitat del gato andino, además del agua, el aire y la biodiversidad de la Región Metropolitana.
Una jornada muy especial para los pequeños defensores del planeta
Los protagonistas indiscutidos del taller fueron los 30 niños y niñas -quienes concurrieron junto a sus mamás, papás, abuelos o tíos-. Para iniciar la actividad, lo primero que recibieron fue un kit de Activistas Por El Planeta.
Desde el primer momento, mostraron mucho interés y entusiasmo por conocer cada detalle del gato andino, las amenazas a las que se ve expuesto y, en especial, por ver de cerca la herramienta que permite aprender sobre su forma de vida: las cámaras trampa.
De la mano del equipo de voluntarios y especialistas en biodiversidad, hubo una primera parte de introducción teórica y luego comenzó el taller práctico. Así, paso a paso,los pequeños activistas descubrieron las cámaras trampa, las tomaron en sus manos, aprendieron sobre su funcionamiento y, como broche de oro, las instalaron.
Otro de los momentos más emotivos fue cuando los niños accedieron a imágenes inéditas del gato andino. Tener fotografías de esta especie es poco común ya que es muy escurridiza y, por eso, es difícil de encontrar y aún más de registrar -por algo le dicen “el Fantasma de Los Andes”-.
El taller duró dos horas y media que fueron todo aventura, aprendizaje y diversión. Al momento de cerrarlo, cada pequeño activista recibió su diploma de participación en una hermosa ceremonia.
Mira cómo vivimos el Taller “Greenpeace en acción – Siguiendo la huella del gato andino”
Nuestra apuesta por la educación ambiental como semilla de un futuro mejor
Una vez más, comprobamos lo lindo y gratificante que es crear espacios interactivos donde, como comunidad, aprendamos juntos a proteger el medio ambiente. En esta oportunidad, el cupo fue limitado, pero pronto estaremos creando instancias de mayor alcance para nuestros socios y socias.
Es que estamos convencidos de que generar espacios de educación ambiental es la mejor manera de sembrar la semilla del activismo y la defensa de los derechos de la naturaleza en las infancias. Así continuarán con el legado de construir un futuro pensando en lo colectivo, única salida posible para la crisis ambiental que atravesamos.
Por último, y como siempre, queremos agradecer a todos por su participación y por el aporte que hacen mes a mes para que juntos sigamos protegiendo nuestra naturaleza.
Este 5 de octubre celebramos un nuevo año en nuestra historia. En esta oportunidad queremos puedan ver reflejados nuestros valores mediante estas imágenes históricas que son solo una pequeña muestra de las diferentes luchas que Greenpeace, junto a activistas, celebridades, socios y socias, comunidades y voluntarios, ha enfrentado en los últimos 29 años en Chile.
Nuestra misión por proteger el medioambiente inspira y motiva a las miles de personas que han sido testigos de la labor que realizamos en nuestro país.
“Con mucho orgullo, celebramos un año más de Greenpeace en nuestro país. Somos una organización independiente económica y políticamente que utiliza la confrontación pacífica y creativa para exponer los problemas ambientales. Desde sus inicios y a lo largo de estos años, nuestra alma y motor han sido las personas que, con voluntad y convicción dedican parte de su tiempo a proteger nuestro planeta” declaró Matías Asun, Director de Greenpeace en Chile.
Nuestros valores son:
INDEPENDENCIA: GREENPEACE NO DEPENDE DE EMPRESAS NI GOBIERNOS
Somos independientes política y económicamente, es decir, no aceptamos dinero de empresas ni de gobiernos, ni respondemos a intereses particulares. Nos financiamos solo con las donaciones de personas naturales, supporters, las que constituyen el pilar de nuestra organización y representan el soporte de Greenpeace.
Gracias a ellos, además, es que podemos enfrentar con libertad cualquier amenaza ambiental.
TRANSPARENCIA: GREENPEACE PROMUEVE EL DEBATE ABIERTO
En nuestra constante lucha por visibilizar las amenazas que acechan al medio ambiente y en nuestra búsqueda de soluciones, no tenemos adversarios ni aliados permanentes justamente para garantizar la independencia en el cuidado del ambiente.
Si una empresa o gobierno está dispuesto a escuchar nuestras demandas y hacer reformas, trabajaremos con ellos para alcanzar nuestros objetivos, pero si cambian en sus propuestas, nosotros también cambiaremos. Lo que nos importa son los hechos y no las palabras, y nuestra prioridad es una sola: la protección del medioambiente.
AUDACIA: GREENPEACE SE HACE CARGO DE SUS ACCIONES HASTA EL FINAL
Desde que comenzamos a defender el medioambiente en el año 1971, hasta hoy, los activistas y voluntarios de Greenpeace alrededor del mundo seguimos uno de nuestros valores primordiales: la no violencia.
Ya sea cuando nos colgamos de un edificio, hasta cuando reciclamos, sabemos que estamos marcando una diferencia. Lo que hacemos es dejar que nuestras acciones hablen por nosotros y no imponernos mediante la fuerza.
PACIFISMO: GREENPEACE BUSCA UN MUNDO JUSTO Y SOLIDARIO
Buscamos garantizar la capacidad de la Tierra para nutrir la vida en toda su diversidad.
Queremos un mundo justo, pacífico, digno, sano, solidario y equitativo, donde las personas ejercen su poder, actúan y deciden vivir en armonía con el medio ambiente y la biodiversidad.
Tal como indica nuestro nombre, siempre sustentados en el valor que nos define hace 53 años: la Paz.
DIVERSIDAD: GREENPEACE ACTÚA JUNTO A LA GENTE
Tenemos la convicción de que una organización que fomenta la diversidad e integración de distintas personas es esencial para proteger el lugar en que vivimos.
Por eso, para cumplir nuestros objetivos de cuidado del planeta, trabajamos junto a comunidades locales, celebridades, seguidores, supporters activist@s y ciberactvist@s y todos quienes, voluntariamente, quieran formar parte de nuestra organización.
En Greenpeace creemos firmemente en el poder de las personas para salvar el medioambiente.
CREATIVIDAD: GREENPEACE NO DEJA INDIFERENTE
La creatividad y el uso de medios no convencionales son nuestra herramienta para promover nuestros ideales, realizar denuncias sociales y transmitir los valores de nuestra organización. Buscamos generar contenido con ingenio y de esta manera dar a conocer nuestros mensajes.
No queremos dejar indiferente a nadie a la hora de formar conciencia pública en los ciudadanos y ser insistentes respecto a la importancia de cuidar el medioambiente.
Nada de esto hubiera sido posible sin el apoyo de personas que defienden el medio ambiente y están dispuestas a movilizarse y alzar la voz, son quienes nos permiten seguir creciendo. Celebra con nosostros un nuevo año de Greenpeace en Chile y ¡Gracias!
Llegó el momento de repasar 9 buenas noticias sobre logros en la justicia ambiental y climática que sucedieron en estos últimos meses. Cada una nos hace avanzar muchos casilleros en la lucha por un mundo más justo y sustentable para todos.
1. Colombia. Comunidades indígenas ganaron demanda por acuerdo de créditos de carbono
La Justicia se expidió a favor de seis tribus locales que exigían la invalidez de un convenio para canjear créditos de carbono en la Amazonía, basándose en que tal acuerdo se había firmado sin su consentimiento. Su reclamo fue escuchado y, gracias a ello, la Corte Constitucional del país anuló el documento, lo que constituyó un fallo histórico en defensa de los derechos indígenas.
2. Brasil. Taladores ilegales y usurpadores de tierras fueron expulsados de la Tierra Indígena Karipuna
El pueblo Karipuna logró establecer un sistema para monitorear y denunciar actividades de deforestación dentro de sus territorios, y frenar así los diferentes tipos de saqueos y abusos de sus recursos que han sufrido a través de la historia.
En los últimos días de julio, y trabajando con el apoyo de grupos de la sociedad civil como Greenpeace Brasil y el Consejo Indigenista Misionero (CIMI), su lucha dio un gran paso adelante. Gracias a la información que pudieron ir recabando y enviando a las autoridades, las fuerzas del orden expulsaran a quienes realizaban actividades criminales en la zona, lo que condujo a una fuerte disminución de la deforestación.
Esta gran victoria es clave para la supervivencia del pueblo Karipuna.
3. Reino Unido. La Corte Suprema favoreció una victoria por la acción climática
Otro fallo histórico, esta vez en Reino Unido donde el Tribunal Supremo dictaminó que el impacto climático de la quema de carbón, petróleo y gas debe ser tenido en cuenta al evaluar y proponer futuros proyectos de extracción de combustibles fósiles.
El veredicto se dio en la causa llevada adelante por Sarah Finch y el Grupo Acción Weald, y apoyada por Greenpeace Reino Unido, que denunciaba los planes de nuevas perforaciones en el condado de Surrey. Con esta sentencia no solo se frena cualquier perforación en Surrey, sino que alcanza a posibles aprobaciones que puedan darse en el futuro en el país y, por eso, es una victoria para celebrar.
4. Hungría – Avances en la preservación de áreas naturales
El tribunal supremo del país falló a favor de Greenpeace en una demanda que buscó preservar el lago Fert?/Neusiedler See. De esta manera, se logró proteger un hábitat natural que estaba en la mira de un proyecto de construcción turística de gran envergadura, que era incluso respaldado por el propio gobierno.
5. Canadá – Montreal prohibió el gas natural en edificios nuevos
Es una realidad: entre octubre y abril del próximo año se dejarán de instalar sistemas y aparatos de calefacción alimentados con combustibles fósiles en los edificios pequeños nuevos en la Comunidad Metropolitana de Montreal (CMM).
Esta medida alcanzará a la mitad de la población de Québec y evitará el equivalente a la contaminación generada por más de 100 mil vehículos de motor, según explicó Patrick Bonin, responsable de la campaña de Clima y Energía de Greenpeace Canadá.
Esta es una noticia para celebrar porque desde la organización llevaban años trabajando con el fin de retirar el gas de los edificios, en una acción conjunta como parte de la coalición “Saquemos el gas”.
Además, la medida se alinea con el plan climático de Montreal, que apunta a tener edificios con cero emisiones en 2040, así como con el objetivo de Québec de neutralidad de carbono para 2050.
6. Sudáfrica. TotalEnergies dajará de explorar por nuevo gas
La empresa ha decidido dejar sus actividades de exploración en las plataformas offshore del país. Esto marca una victoria significativa en la pelea contra la extracción de combustibles fósiles que tanto dañan a nuestro planeta.
7. Taiwán – Se aprobó la Ley de Conservación Marina
Después de cuatro años de campaña por parte de Greenpeace Sudeste Asiático, se aprobó la Ley de Conservación Marina con el objetivo de establecer áreas protegidas para resguardar los ecosistemas acuáticos.
La normativa prevé la creación de un comité compuesto por organizaciones de la comunidad civil que estará a cargo de planificar, establecer y gestionar las áreas designadas.
8. Canadá y Sudáfrica – Freno al greenwashing
Dos países que tuvieron más victorias ambientales, en este caso relacionadas al greenwashing (es decir, la utilización del marketing para crear una imagen ilusoria de responsabilidad ecológica).
Greenpeace Canadá se anotó un triunfo contra Pathways Alliance, un grupo de presión formado por las mayores empresas de combustibles fósiles del país, a quien había denunciado en 2023 por hacer una campaña publicitaria engañosa.
Gracias a los esfuerzos de muchos, incluido el propio Buró de Competencia (el regulador de la competencia en Canadá), en junio de este año se aprobó una nueva ley que fortalece las normativas contra el greenwashing. En respuesta, Pathways Alliance eliminó por completo su sitio web.
Mientras tanto, en Sudáfrica, un regulador publicitario determinó que TotalEnergies había hecho una afirmación “engañosa” sobre su compromiso con el desarrollo sostenible. Este es un precedente crucial para la nación, demostrando que las empresas no pueden ocultar sus prácticas dañinas con afirmaciones falsas.
9. República Democrática del Congo – El pueblo Batwa People fue reconocido como guardián vital de la biodiversidad
Tras una batalla legal de décadas, la Comisión Africana de Derechos Humanos y de los Pueblos falló a favor del pueblo Batwa en un caso de desalojo forzoso de un parque en la República Democrática del Congo. Con este veredicto histórico se reafirmó que expulsar a las comunidades indígenas no es la solución a la crisis climática.
Cada vez se escucha más el término “triple crisis planetaria” pero ¿sabes con exactitud qué significa?
La triple crisis climática señala al cambio climático, la contaminación y la pérdida de biodiversidad como los tres problemas ambientales más graves a los que nos enfrentamos como humanidad. En la definición, especifica que los tres están relacionados entre sí.
De esta manera se puede nombrar con precisión el hecho de que estamos frente a problemáticas que repercuten en el equilibrio natural y conllevan grandes riesgos para la vida misma. Por eso mismo, demandan nuestra atención urgente.
La definición oficial surgió de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC, comúnmente conocida como ONU Cambio Climático), uno de los tres tratados que se adoptaron en la Cumbre para la Tierra de Río (1992).
Ahora bien, adentrémonos para saber más detalles de cada una de las causas detrás de la crisis climática que atravesamos.
1. Cambio climático
Cuando hablamos de cambio climático nos referimos a las modificaciones a largo plazo en las temperaturas y patrones climáticos, como explica la ONU. Si bien estos cambios pueden tener causas naturales, lo cierto es que desde el siglo XIX no ocurrió eso sino que fuimos las personas -con las actividades que desplegamos- las responsables del calentamiento global.
En particular, la quema de gas, carbón y petróleo en la industria y el transporte pero también la construcción y la agricultura, generan gases de efecto invernadero que elevan la temperatura del planeta al ritmo más rápido de los últimos 2000 años.
Un planeta más caliente que trastoca los patrones climáticos desencadena eventos más extremos que se repiten con más frecuencia. Así se explica que haya sequías más intensas, escasez de agua, incendios que se propagan con más voracidad, inundaciones que se repiten más seguido, deshielo de los polos y aumento del nivel del mar, tormentas catastróficas y disminución de la biodiversidad.
2. CONTAMINACIÓN
La contaminación muestra muchas caras posibles. Una de las más conocidas es la que deriva de los residuos plásticos que quedan en mares y otros sistemas naturales, descomponiéndose a través del tiempo en partículas más y más pequeñas (los microplásticos) que se depositan en la tierra, flotan en las aguas y hasta quedan suspendidos en el aire. Estas partículas plásticas hacen un recorrido que termina en los cuerpos de personas y animales, complicando la salud de todos.
Otro de los tipos más conocidos (y peligrosos) es la contaminación del aire que respiramos y cuyas fuentes son variadas: el tráfico vehicular, las fábricas, los incendios forestales, los volcanes y el uso de combustibles y tecnologías contaminantes en los hogares (por formas de calefaccionar o cocinar).
Esta polución es la principal causa de enfermedades y muertes prematuras a nivel mundial. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), nueve de cada diez personas respiran aire con niveles de contaminantes que superan las directrices recomendadas.
Esta segunda problemática ambiental está relacionada con el cambio climático, puesto que muchas de las emisiones que contaminan el aire son también las que quedan en la atmósfera y derivan en calentamiento global y cambio climático.
3. PÉRDIDA DE BIODIVERSIDAD
La tercera pata de la crisis planetaria es la disminución en la diversidad de todo tipo de formas de vida. Esto incluye extinciones locales o globales de especies de animales, de plantas, de hongos, de microorganismos y también a la variedad de genes y ecosistemas.
Este daño -muchas veces irreparable– es producto de los cambios en el uso de la tierra, entre ellos el avance de la frontera agropecuaria y de los intereses inmobiliarios que desmonta y deforesta sin piedad, la sobreexplotación de recursos y el cambio climático.
Para ejemplificar cómo un clima cambiante afecta la biodiversidad basta decir que cuando las aguas de los mares están más calientes, se vuelven más ácidas y llevan a la muerte a los corales. Otro caso que se vio recientemente en distintos países, entre ellos México, donde tras varios días de temperaturas extremas distintos animales silvestres, como los monos, se desvanecieron del calor.
“Coral blanqueado causado por el carbón y el gas.”
Este enorme problema no sólo implica que se pierdan formas de vida únicas y valiosas, sino que también impacta directamente en la disponibilidad de alimentos y agua potable, poniendo en riesgo la seguridad alimentaria y los recursos hídricos necesarios para la vida humana. Además, esta pérdida pone en jaque la resiliencia de los ecosistemas, lo que afecta la capacidad para enfrentar desafíos ambientales futuros.
En definitiva, la triple crisis planetaria nos recuerda que la humanidad no puede subsistir sola. Necesitamos de la red de relaciones naturales, pues de ella dependemos la calidad de la vida misma y la posibilidad de un futuro verde, justo y feliz. Entonces, es momento de actuar
Tu apoyo es el motor de nuestras campañas. ¡Ayúdanos a seguir protegiendo el medio ambiente!
Se acerca un nuevo aniversario de la conformación de la Primera Junta Nacional de Gobierno de nuestro país.
Es decir, estamos frente a una nueva oportunidad de recordar, celebrar y reafirmar la decisión que tomamos como nación aquel 18 de septiembre de 1810 cuando elegimos empezar a transitar un largo camino hacia la independencia.
Desde Greenpeace, sentimos que éste es un valor que nos emparenta puesto que la independencia está en el corazón mismo de nuestra organización. Por este motivo, jamás aceptamos aportes de empresas, gobiernos ni partidos políticos, y eso es lo que nos permite actuar de manera libre.
Nuestro trabajo es financiado por más de 3 millones de socios en todo el mundo. De esta manera, cuidando de nuestra independencia económica, podemos asumir riesgos y hacer frente a los objetivos comprometiéndonos de forma exclusiva con los individuos y la sociedad civil.
Desde nuestro lugar como guardianes del mundo natural, estamos convencidos de que mostrar amor y respeto por la tierra en la que habitamos, más allá de las fronteras, es una de lasformas más significativas de homenajear la historia y la cultura de la que todas y todos somos parte activa.
Parque Nacional Torres del Paine.
Por eso, en estas Fiestas Patrias te propongo un repaso por las luchas ambientales que Greenpeace lleva adelante desde el norte al sur de Chile porque honrar al país donde vivimos es honrar y proteger nuestra diversidad.
En defensa de la riqueza biodiversa de esta larga y angosta faja de tierra
La oficina de Greenpeace se creó en 1993. En suma, llevamos 31 años defendiendo la vida silvestre y los ecosistemas del país, comprendiendo que cuidar de los sistemas naturales que nos sostienen es también proteger nuestra propia existencia y la de quienes vendrán.
En estas tres décadas podemos hablar de tres grandes batallas que venimos dando en las tres regiones de Chile. En el norte buscamos frenar el avance de la actividad minera, en la zona central alertamos sobre la crisis hídrica y en el sur denunciamos el impacto de la industria salmonera en los mares.
El norte, la minería y los glaciares
Vista aérea proyecto minero Pascua Lama.
Comencemos por citar al caso más emblemático: Pascua Lama. Este proyecto se convirtió en un referente a nivel nacional de la destrucción de glaciares en manos de la minería y evidenció de manera clara todos los impactos e irregularidades de esta industria sobre glaciares y ecosistemas de montaña, por lo demás tan importantes en el contexto de la crisis de agua que enfrentamos.
En 2020, y tras un extenso proceso de casi dos décadas, se confirmó el cierre del proyecto Pascua Lama. Durante ese tiempo, fue denunciado de manera incansable por las comunidades de El Huasco y diferentes organizaciones ambientales y sociales del país. Fue, también, un reclamo apoyado por la ciudadanía en general que se dio cuenta de que los glaciares no pueden tener dueño y menos ser destruidos en beneficio de actividades mineras.
Este caso dejó claro que Chile precisa una protección definitiva y concreta para los glaciares del país, sobre todo de aquellos que se encuentran en la zona norte y centro y que están en constante amenaza. Debemos evitar que otros proyectos mineros avancen y destruyan estos ecosistemas claves. A estas alturas se trata de una medida estratégica para el cuidado del medioambiente y la provisión futura de agua del país.
La zona central y la crisis hídrica
Tenemos el triste récord de ser el único país de América dentro de los 20 países con mayor riesgo hídrico, según el relevamiento del Instituto de Recursos Mundiales (WRI). A su vez, desde hace 14 años vivimos una grave sequía que se combina con el intenso consumo de agua. Como resultado, tenemos niveles significativos de estrés hídrico en la mayoría de las cuencas desde Coquimbo hasta El Maule, alcanzando niveles que van desde altos hasta extremos.
De hecho, solo en lo que va del año, el gobierno ha emitido Decretos de Escasez Hídrica en 49 comunas de Chile, repercutiendo en más 1.600.000 personas.
En la zona central, y según datos del reporte ‘Seguridad Hídrica en Chile: Caracterización y perspectivas de futuro’, elaborado por el Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia [CR]2, la situación registrada en las últimas seis décadas se asocia, en especial, a dos factores: en primer lugar, el incremento en el consumo de agua (los usos consuntivos – pertenecientes o relativos al consumo – se han duplicado, impulsados por el desarrollo de las industrias agrícola y forestal), y, en menor medida, la disminución en la disponibilidad hídrica superficial.
Ante esta situación debemos cuidar cada gota de agua disponible. En este sentido, Silvana Espinosa, vocera de Campañas en Greenpeace, considera que ¨es pertinente hacer un llamado al sector agrícola a generar mayores eficiencias en sus modelos de producción, reduciendo considerablemente los recursos que utilizan en estos procesos y aumentando los estándares de calidad con los que se miden¨.
Nuestra compañera también apunta que “las instituciones deben cambiar el modelo y poner el foco en la defensa de este recurso, protegiendo el agua como un derecho para todas las personas y defendiendo los ecosistemas que permiten su reserva y suministro, como bosques, glaciares, ríos y humedales, entre otros”.
En este delicado contexto hídrico, el proyecto minero Los Bronces Integrado -que busca expandirse en las afueras de la capital- tiene la potencialidad de emplear alrededor de 1.300 litros de agua por segundo. Es por esto, que exigir que se frene su avance es clave para proteger nuestras reservas hídricas.
Son 1.400 las concesiones otorgadas para el cultivo de salmones a nivel nacional. La mayoría están concentradas en las regiones de Los Lagos, Aysén y Magallanes, de las cuales el 30% se encuentra dentro de áreas protegidas.
Como venimos alertando desde Greenpeace, la salmonicultura intensiva es una amenaza para los océanos del sur de nuestro país. A través de los años, esta actividad ha traído aparejados numerosos episodios críticos como escapes de especímenes, muerte de especies en peligro de extinción en mallas de la industria y generación de toneladas de contaminación.
Dentro del listado destaca el caso de la Reserva Nacional Kawésqar (RNK) en la Región de Magallanes, en los confines de la Patagonia chilena, cuyo territorio es de alto valor ecológico por la existencia de numerosas especies de fauna como ballenas, orcas, delfines, lobos y elefantes marinos.
Sin embargo, la acción de la salmonicultura a lo largo de los años ha protagonizado diferentes desastres ambientales: favorecimiento de marea roja, escapes masivos de salmones, sobreproducciones, anaerobia, etc.
En conclusión, sobran pruebas que demuestran que no existe la salmonicultura sustentable. La única oportunidad que tienen los mares, fiordos y canales para recuperarse es el retroceso de esta dañina industria. Por eso, exigimos que se detenga ya la expansión de la salmonicultura a nuevos espacios y la ampliación de la producción en los ya existentes.
Estos tres ejes sobre los que trabajamos de manera ardua desde Greenpeace ponen de manifiesto que la fuerza nace de la articulación entre el activismo, la defensa de nuestro planeta y los lazos comunitarios. Así, y solo así (entiéndase, no con nacionalismos que nos alejan de la conciencia como parte de la biodiversidad) podremos pensar en un futuro sostenible para Chile.