Archive for Clima y Energía

Referéndum histórico en Ecuador: ¿el pueblo frenará la explotación petrolera?

Río Napo en el Parque Nacional Yasuní con la selva lluviosa en el fondo. Imagen de Peter Prokosch / GRID-Arendal a través de Flickr (CC BY-NC-SA 2.0).

Por primera vez un país usará el voto popular para decidir si rechaza o no un proyecto petrolero existente. Ocurrirá el próximo 20 de agosto en Ecuador y el resultado puede sentar un precedente histórico en cuanto a acción climática . 

La ciudadanía se acercará a votar por “Sí” o por “No” ante la consulta sobre si prohibir la extracción de petróleo en una gran parte del Parque Nacional Yasuní,  una región vital para la salud de la cuenca amazónica y del planeta.

Que la Justicia haya dado luz verde a este referéndum es una victoria lograda por pueblos originarios y movimientos ambientalistas tras 10 años de lucha.

A esa década de marchas y contramarchas es a la que hace mención la activista Greta Thunberg cuando se une al Sí a Yasuní diciendo: “Esta consulta popular demuestra que cuando los políticos y los gobiernos no actúan ¡LA GENTE SÍ LO HACE!”. 

¿Por qué es importante proteger al Parque Nacional Yasuní? 

Albert Michaud via Flickr (CC BY-NC-SA 2.0)

El Parque Nacional Yasuní y el aledaño Territorio Ancestral huaorani conforman una de las zonas con mayor biodiversidad en el mundo. Por eso, ya en 1989, la UNESCO lo declaró reserva de la biósfera.

Para imaginar la vida silvestre que habita en este territorio, vale decir que sólo en especies de árboles, hay más en Yasuní que que en toda Norteamérica y que en una hectárea de esta selva habitan 100.000 especies de insectos (sumados a 150 especies de anfibios, 121 de reptiles, 598 de aves, unas 204 de mamíferos y cerca de 3.100 vegetales). 

Foto: Peter Prokosch

Otro dato que ilustra este paraíso natural es que en sus ríos y lagunas se pueden encontrar delfines rosados, una de las 33 especies en peligro de extinción de la Amazonía. 

Además de ser el hogar de los últimos pueblos indígenas en aislamiento voluntario del país, los Tagaeri, Taromenane y Dugakaeri, quienes dependen de una selva saludable para seguir existiendo. 

¿Ya se extrae petróleo en el Parque Nacional Yasuní? 

Sí, ya existen siete bloques petroleros que se encuentran total o parcialmente dentro del PNY. La mayoría han sido explotados desde hace décadas, y en todo ese tiempo, hubo derrames masivos de petróleo, contaminación de ríos y problemas socioeconómicos para las comunidades. 

Camiones de petróleo siendo transportados en barcazas entre sitios de extracción, tráfico regular a lo largo del río Napo ya que no hay carreteras en estas áreas. Imagen de Kimberley Brown – Mongabay.

Si bien muchos ecuatorianos y ecuatorianas pueden encontrarse ante la disyuntiva de que votando por el “Sí” están frenando una actividad económica que genera riqueza, los datos demuestran que desde que Ecuador se convirtió en un país exportador de crudo en 1972, lejos de terminar con el hambre en país, ocurrió todo lo contrario. 

Es decir, el mayor foco de pobreza se ha concentrado justamente en la Amazonía. Y la explicación de que esto ocurra es que, como explica el economista Carlos Larrea en el diario El País, “la Ley Orgánica de Ordenamiento de las Finanzas Públicas (2020) señala que las ganancias del negocio petrolero deben destinarse al pago de la deuda externa”. Así las cosas, la Amazonía se sacrifica y el dinero nunca se reinvierte en desarrollo social.

Entonces, ¿qué se vota en el referéndum? 

Napo Wildlife Center, Yasuni National Park, Ecuador. Foto: Peter Prokosch Flickr

La pregunta es la siguiente: “¿Estás de acuerdo con que el gobierno ecuatoriano mantenga indefinidamente en el subsuelo el petróleo crudo del ITT, conocido como Bloque 43?” 

Ante esto, la decisión popular del 20 de agosto determinará si se prohíbe de ahora en más la actividad extractiva en el Bloque 43 o ITT (por el nombre de los campos Ishpingo-Tambococha-Tiputini) donde 12 plataformas petroleras y 225 pozos producen 54,800 barriles de petróleo al día.

Y también definirá si las empresas deben desmontar la infraestructura petrolera que nunca se debió instalar en la parte este del parque. 

“Lo que sucederá, con suerte, es que establezcamos un precedente en el que tengamos la posibilidad de cuestionar la dependencia del petróleo“, explica Melissa Moreano Venegas, Profesora de la Universidad de los Andes Simón Bolívar en Quito y coeditora del libro “La Explotación de Yasuní: En Medio del Colapso Global del Petróleo” consultada por Mongabay.

En este sentido, Ramiro Ávila, abogado de Yasunidos y catedrático universitario, remarca que lo que se decide es  “si optamos por una forma de vida que no se basa en la explotación del ser humano ni en el extractivismo agresivo de la naturaleza. Eso es lo que está en juego”.

Aclaración: Ese mismo día también, se realizará una consulta que trata de impedir la entrada de la minería en otra Reserva de la Biosfera, la del llamado Chocó andino, en la región de Quito.

Fuentes: El País y Mongabay

Go to Source
Author: Meri Castro

Cambio climático y salud: el calor afectará tu trabajo antes que la Inteligencia Artificial

¿Habías escuchado hablar del “estrés térmico ocupacional”? Presta atención, porque este término le pone nombre a las consecuencias en la salud que las olas de calor implican para las y los trabajadores

La ciencia ya constató que el cambio climático está afectando la salud de las personas. Entonces, podríamos decir que el estrés térmico es un claro ejemplo de cómo esta influencia negativa se experimenta. 

Las causas del estrés térmico son las olas de calor, cada vez más frecuentes y extensas debido al cambio climático que ponen en riesgo especialmente a quienes trabajan al aire libre, en fundiciones, hornos, fábricas, etc

Es que las temperaturas elevadas son más difíciles de sobrellevar cuando se trabaja en determinadas condiciones ambientales, usando vestimenta de seguridad obligatoria y realizando actividad física. 

El grupo de trabajadores al que nos referimos está en lugares cerrados de mala climatización, ventilación y alta humedad (como fábricas, depósitos, cocinas, entre otros.) También quienes trabajan a la intemperie, como albañiles, agricultores, recolectores de residuos, deliveries y otros. 

Son ellos y ellas quienes, durante un evento extremo, pueden sufrir un exceso de calor en el cuerpo por encima de los niveles tolerables. Al pasar ese límite, sus capacidades fisiológicas se alteran. 

Recordemos que para que el cuerpo funcione de forma normal, es imprescindible mantener la temperatura corporal de 37°. Si esto se supera y se trabaja en condiciones de estrés térmico, algunos de los riesgos que aparecen son: 

  • Mayor probabilidad de que ocurra un accidente laboral
  • Dolencias relacionadas al calor: agotamiento, calambres, deshidratación, pérdida de conocimiento, sarpullido y golpe de calor. 
  • Agravar enfermedades de base, como las cardiovasculares, diabetes e hipertensión.  

En conclusión, el calor es un peligro para la salud porque cuando la temperatura central del cuerpo supera los 38° ya se pueden producir daños a la salud y, a partir de los 40°, la muerte

Considerando que los veranos son cada vez más tórridos en toda la región y teniendo en cuenta que se espera que aumenten las olas de calor debido al cambio climático, esta amenaza se extiende a muchos más tipos de trabajos y condiciones. Sobre todo se hace especialmente peligrosa en los trabajos al aire libre.

Ante la crisis climática surgen nuevas realidades. Estar informados para poder prevenir cualquier riesgo es importante. Por eso, comparte esta información con amistades y familiares para que estén alertas cuando arranque la temporada estival. 

Fuentes: Navarra.es y El Surti

Go to Source
Author: Meri Castro

Vuelos baratos en Europa : ¿cómo los subsidios a la industria aérea calientan más el planeta? 

Volar en Europa es 30 veces más barato que viajar en tren, lo que fomenta la modalidad de transporte más contaminante, trascendió a través de un reciente informe realizado por Greenpeace Europa Central y del Este

La diferencia notoria de precio que existe entre ambos transportes es el resultado de escandalosas reducciones de impuestos en beneficio de la industria aérea. Así, en el continente europeo las personas terminan por contribuir a un planeta más caliente cada vez que salen de vacaciones.

La huella ambiental de viajar en avión

Volar es una de las actividades más contaminantes que una persona puede hacer y de las más difíciles de compensar. A diferencia de comer una hamburguesa de carne o conducir un coche -que tienen versiones más sustentables-, no hay manera de volar sin cambiar el clima. Tanto que algunos expertos han dicho que las propuestas que compensan las emisiones de vuelo son defectuosas.

Además, esto ocurre en un contexto en el que olas de calor, incendios, sequías e inundaciones se suceden sin tregua desde que se inició el verano en el hemisferio norte. 

Sin embargo, seguimos volando como si hacerlo no tuviera consecuencias en el clima. Mira sino el mapa de Flightradar que muestra los vuelos el martes más caluroso de julio.

Con esto no buscamos negar las comodidades de volar. Pero es tiempo de preguntarnos si una actividad a la que un porcentaje muy bajo de la población mundial tiene acceso (apenas 11% de las personas de todo el mundo volaron en 2018*) tiene derecho a generar 2.5% de la contaminación de carbono y avivar el cambio climático cuyas consecuencias pagan los más pobres.

Dentro de la contaminación que generan los vuelos, existe un mal aún mayor: el de los vuelos privados que sólo realiza un grupo más reducido de personas. En Europa también, la cantidad de este tipo de viajes aumentó 64% el año pasado. 

Para dar el panorama más preciso posible, también es justo decir que el consumo de un ciudadano o ciudadana europeo o norteamericano es mucho más elevado que el de uno de Latinoamérica o África. En este sentido, en el norte el acceso a más bienes y servicios hace que su huella ambiental sea mayor que en el sur

Este mapa confeccionado por la NASA que muestra cómo los gases de efecto invernadero se fueron acumulando desde 2020 a 2021. Si prestás atención, se nota que el norte contamina más (por ende, tiene aún mayor responsabilidad en esta crisis climática). 

Como dice la bióloga argentina Irene Wais “El norte de América y Europa están en deuda ambiental y ética con toda la humanidad, y miran América del Sur con la voracidad de un predador extractivista”.

Vuelos baratos en Europa, subsidiar al transporte que más contamina no es buen negocio

Así como lo lees: para las mismas rutas, viajar en tren cuesta hasta el doble que hacerlo en avión, en promedio, según el análisis que se difundió en julio pasado, mes que además terminó siendo el más cálido registrado en la historia. 

Para llegar a esta conclusión, se compararon pasajes para 112 rutas en 9 países distintos. Así notaron que llegar a Londres desde Barcelona por tren es 30 veces más caro que subirse a un avión

“Tickets de €10 sólo son posibles porque otros pagan el precio verdadero, como por ejemplo los trabajadores y los contribuyentes” dijo a The Guardian la activista de Greenpeace, Lorelei Limousin. “Por el bien de las personas y del planeta, los políticos tienen que actuar para revertir esta situación y hacer que el tren sea una opción accesible.”

Protesta pacífica de XR y Greenpeaceen el Aeropuerto de Ámsterdam pidiendo que se prohíban los vuelos privados.

En total, subirse a un avión es más barato que tomar un tren en 79 de las 121 rutas estudiadas, constató Greenpeace. Entonces vale preguntarse: ¿Cómo se supone que la humanidad logre reducir las emisiones que calientan al planeta si los gobiernos apoyan con dinero público a las empresas aéreas, que son las que más daño generan? 

La ceguera optativa de los líderes políticos y la avaricia de los intereses privados es tal que pasan por alto que el tren tiene conexiones regulares y confiables, a buena velocidad y contamina mucho menos . 

Por eso, si tienes la fortuna de viajar a Europa, cuando elijas cómo desplazarte recuerda que las mejores rutas para viajes domésticos son Lisboa – Porto y Madrid – Barcelona y para internacionales, Berlín – Praga, Zurich – Viena y Praga – Budapest. 

En tu ciudad o de viaje, busca la forma de moverte más sustentable. Es decir, la que menos (o ningún) combustible fósil queme ?

* Según un estudio realizado por Stefan Gössling, profesor en la Universidad de Linneo en Suecia

Fuente: The Guardian

Go to Source
Author: Meri Castro

Día del Sobregiro de la Tierra 2023: en deuda con el planeta, otra vez

Hoy es el Día del Sobregiro de la Tierra. Esto significa que estamos consumiendo de manera insostenible y que si como humanidad tuviéramos que vivir exclusivamente de lo que el planeta puede generar a su ritmo natural, en este 2 de agosto se nos acabarían los recursos. 

Vista de ropas descartadas en el medio del Desierto de Atacama, provenientes de Europa y Estados Unidos.

Estamos pidiéndole al suelo, al mar, a los acuíferos, a los bosques y selvas, etc., más de lo que pueden darnos en 365 días. Los estamos sobre exigiendo, presionando y quedando en deuda. 

Antes de que alguien quiera achacar esta situación al solo hecho de que somos cada vez más personas en el mundo, que quede claro que no es por eso nada más. Es el sistema lo que está mal, citando a la siempre justa y contestaria Lisa Simpson

Se produce suficiente, lo que está mal es la distribución desigual y el derroche que nadie frena. También el querer sostener un ritmo de consumo acelerado (comprar – tirar – comprar) que no tiene que ver con necesidades reales sino con alimentar las ganancias de los grupos económicos.

En definitiva, como sociedad global estamos demandando los recursos de 1.7 planetas Tierra para cubrir nuestras necesidades, según lo reporta la Red Global de la Huella Ecológica (GFN, por sus siglas en inglés). A partir de hoy estamos tomando de prestado al futuro cercano. 

Así luce un campo a medio deforestar en Finlandia.

Asimismo, en particular cada país tiene su propia fecha según el consumo de recursos y servicios que hace. Por ejemplo, Chile entró en sobregiro el pasado 15 de mayo, siendo por cuarto año consecutivo el primer país latinoamericano en entrar en sobregiro ecológico. Argentina se excedió el 24 de junio y Colombia lo hará el 8 de noviembre

¿Qué podemos hacer para frenar el sobregiro ecológico? 

Jornada de intercambio de ropa en el día del sobregiro en Alemania.

Para cambiar esta tendencia de tener las cuentas en rojo con nuestro planeta hay que frenar la creciente presión sobre los ecosistemas y dejar de sobreexplotar los recursos naturales. 

Así dicho puede parecer una tarea inabarcable pero en la práctica se trata de: 

  • Consumo responsable: a nivel de la ciudadanía, comprar menos y hacerlo durar, elegir productos y servicios que sean ecológicamente sostenibles y producidos de manera ética. Comer más plantas y menos animales. 
  • Eficiencia energética: reducir el consumo de energía en nuestros hogares y lugares de trabajo. Un dato interesante: si a nivel global aumentáramos el uso de fuentes de electricidad bajas en carbono de 39% a 75%, se atrasaría el sobregiro en 26 días.
  • Reducir el desperdicio de alimentos en el sistema retrasaría en 13 días el día del sobregiro.
  • Movilidad sostenible: crear ciudades con transporte eficiente y accesible, más caminables y seguras para los ciclistas.
  • Acción climática: exigir a los gobiernos y empresas que lideren acciones para reducir las emisiones, restaurar bosques y mejorar la prevención de incendios forestales, y logrando una conservación efectiva en nuestras Áreas Protegidas.

Cada esfuerzo cuenta y puede marcar la diferencia en la búsqueda de un futuro más equitativo y sostenible para todos y todas.

Go to Source
Author: Meri Castro

Antártida preocupa por la disminución de hielo marino: ya perdió el equivalente a una Argentina de masa helada

Iceberg al norte de la isla D’Urville, Antártida. © Tomás Munita / Greenpeace .

Se encontró que el hielo marino de la Antártida ha caído a niveles sin precedentes para esta época del año -la más fría-, lo que ha puesto en alerta a la comunidad científica. Este triste récord, ¿se relaciona con el cambio climático?

El comportamiento habitual de los hielos marinos es retraerse en verano, con el calor, y regenerarse en invierno, con las temperaturas bajas. Sin embargo, este año esto no ocurrió.

Al comparar el promedio de hielo marítimo que hubo entre 1981 y 2010 con el que había el mes pasado, la ciencia comprobó que se habían perdido 2,6 millones de kilómetros cuadrados. Es decir, este julio una masa helada en el mar del tamaño de toda Argentina dejó de existir.

Los especialistas estiman que el cambio climático -con el mes de julio más caluroso jamás registrado- está detrás de este nuevo récord.

¿Qué está pasando con el hielo marino en la Antártida? 

El barco de Greenpeace Arctic Sunrise en la península antártica con un equipo de científicos independientes
© Tomás Munita / Greenpeace

Desde hace 45 años, los científicos monitorean el ciclo natural del hielo en este continente que ocupa el extremo más austral de nuestro planeta. Así determinaron que el comportamiento esperable es que el hielo marino se retraiga durante el verano (hacia fines de febrero) y vuelva a acumularse durante el invierno. 

Pero este año el invierno llegó y eso no ocurrió. El hielo marino no ha regresado a ningún lugar cercano a los niveles esperados. De hecho, se encuentra en los niveles más bajos para esta época del año desde que comenzaron los registros.

Respecto del año pasado -que ya había sido bajo por demás-, no se recompusieron 1,6 millones de kilómetros cuadrados de hielo, según datos del Centro Nacional de Datos de Hielo y Nieve (NSIDC, por sus siglas en inglés).

Como explica el ambientólogo Diego Werner también desde su cuenta en Twitter, si bien “Se espera que el hielo disminuya con los años a un ritmo gradual (como viene haciendo), pero este año ese ritmo se aceleró muchísimo”. 

El climatólogo Leandro Díaz reflexiona desde su cuenta de Twitter: “¿Es todo por culpa del cambio climático? El calentamiento global y en las regiones polares del Hemisferio Sur contribuyen a menos hielo. Sin embargo, otra parte asociada a la variabilidad de la circulación atmosférica contribuye a este año particularmente muy anómalo”.

Y añade: “Tenemos el gran desafío de comprender mejor qué es lo que está pasando en una región clave para saber lo que pueda suceder con el clima global y del Hemisferio Sur en las próximas décadas”.

Lo que es innegable es que esta baja en el hielo marino antártico muestra a las claras que “El juego ha cambiado”, como dijo Ted Scambos, glaciólogo de la Universidad de Colorado Boulder, al ser consultado por la CNN. “Algo importante en una gran parte del planeta de repente se está comportando de manera diferente a lo que vimos en los últimos 45 años”.

La situación de la Antártida es delicada. Además de lo que ocurre con los hielos marinos, lo cierto es que algunas de las partes del continente se estaban calentando más rápido que en cualquier otro lugar del planeta. Así lo comprobó el equipo de Greenpeace en el viaje que realizó a bordo del Arctic Sunrise a principios de 2022.

Además, nuestra expedición también fue un llamado de advertencia para resguardar el casquete polar de la Antártida, que está perdiendo masa tres veces más rápido ahora que en la década de 1990 y que contribuye al aumento global del nivel del mar.

Hielos marinos en Antártida y el Ártico: ¿en qué se diferencian?

Los hielos marinos en la Antártida no se han visto tan afectados por el calentamiento global como los del Ártico, que sí tienen una trayectoria descendente constante a medida que se acelera la crisis climática.

Sin embargo, desde 2016, los científicos han comenzado a observar una fuerte tendencia a la baja en los hielos marinos antárticos. “Algo radical ha cambiado en los últimos dos años”, resalta Scambos. Como él, muchos especialistas ya no descartan que el cambio climático sea un factor importante para la desaparición del hielo.

Otros de los factores que inciden en la pérdida de hielo marino son la fuerza de los vientos del oeste alrededor de la Antártida y las temperaturas oceánicas más cálidas al norte del límite del océano Antártico que se mezclan con el agua que normalmente está algo aislada del resto de los océanos del mundo.

Por todo esto, señala Scambos, “Es más probable que no veamos que el sistema antártico se recupere como lo hizo, digamos, hace 15 años, durante un período muy largo en el futuro, y posiblemente ‘nunca’”.

En definitiva, estamos frente a otro síntoma que muestra que algo cambió en nuestro hogar, la Madre Tierra. Debemos de prestar atención porque la Antártida no es sólo un ecosistema único y frágil. Además, es clave para que la vida de la humanidad sea posible. Primero, porque los hielos son el almacenaje de agua dulce en estado sólido y, segundo, porque contribuye a la regulación de la temperatura del planeta, lo que significa que su desaparición podría tener efectos en cascada mucho más allá del continente.

Go to Source
Author: Meri Castro