De Vulnerable a Preocupación Menor: gato güiña cambiasu estado de conservación

El análisis, encargado por el grupo de especialistas de felinos de la IUCN, evidencia
los resultados de los esfuerzos de conservación realizados durante la última
década.


Tras un análisis realizado por un grupo de científicos, entre ellos el investigador
CEDEL UC, Nicolás Gálvez, a partir de octubre de 2025 el gato güiña, felino
endémico de Chile y Argentina, cambia su estado de conservación de Vulnerable a
Preocupación Menor, según las categorías definidas por la Lista Roja de la IUCN.
“Esto no significa, necesariamente, una mejora en la especie”, indica Gálvez.
Este cambio es posible gracias a la reevaluación que se realiza del felino tras 10
años desde su último análisis. Desde 2015, la especie ha contado con una mayor
cobertura y mejor calidad de la investigación desarrollada “tanto en el
conocimiento sobre la ecología de la especie en distintos usos de suelo, como
también sobre los cambios en el hábitat durante los últimos 20 años”, comenta el
investigador.
De esta forma, el análisis descarta una “mejora real” en el estado de
conservación, y apunta, más bien, a un avance en el conocimiento científico y en la
calidad de los datos disponibles.

Análisis
El análisis se enfocó en seis grupos geográficos que han sido reconocidos y
estudiados como relevantes para la estructura poblacional del gato güiña en la
literatura. Estos se ubican en la zona Norte, compuesto por las regiones de
Coquimbo, Valparaíso, Metropolitana y O’Higgins; otro grupo en la zona Centro,
compuesto por las regiones del Maule, Ñuble y Biobío; luego el grupo denominado
“Los Lagos”, que abarca las regiones de La Araucanía, Los Ríos y Los Lagos; los
territorios de Chiloé, Aysén y un grupo en argentina compuesta por las provincias de
Chubut, Neuquén y Río Negro. Esto corresponde a una extensión total de 246
mil km 2 y un área de ocupación de 105 mil km 2.
Además, y por primera vez, se incluyó el uso de suelo de plantaciones forestales
y paisajes agrícola del sur de Chile. “Durante la última década hemos contado con abundante evidencia de la ocurrencia de la especie en estos lugares”, explica Gálvez.


De esta forma, el estudio propone que la güiña está compuesta por una población
que, en su estimación mínima, superaría los 26 mil ejemplares, mientras que en su
estimación máxima alcanzaría los 101 mil individuos maduros.

La Lista Roja de la IUCN
La Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza
(IUCN, por sus siglas en inglés), es un instrumento fundado en 1964 que busca ser
un barómetro del riesgo de extinción de especies a nivel mundial.
La Lista analiza el estado de conservación de especies animales, hongos y
plantas, y se ha convertido en un importante referente en el riesgo de extinción de
más de 169 mil especies evaluadas.
La lista contempla distintas categorías, que estiman el nivel de riesgo de cada
especie. De ellas, son tres las que plantean un estado de amenaza para la especie:
En Peligro Crítico, En Peligro y Vulnerable.
Por otro lado, la categoría donde queda recategorizada la güiña, Preocupación
Menor, plantea que la especie se encuentra fuera de amenaza y que no cumple
con los criterios de evaluación planteados para aquellas categorías que
implican un mayor riesgo.

Criterios de evaluación
“Para las estimaciones de población se ocuparon los valores más conservadores”,
señala el investigador. Uno de ellos es el número de individuos estimados. Para la
categoría Vulnerable, la lista plantea que la especie debe estar en el umbral de los
10 mil individuos, encontrándose la güiña con una estimación inferior que supera los
25 mil individuos.
Por otro lado, el estudio arrojó que del 2000 al 2022, el hábitat de la especie ha
disminuido en un 4% con una tasa anual de 0,2%. “Para Vulnerable tendría que
haber una reducción de 30% en 18 años”, explica Gálvez.

Los valores considerados en el estudio buscan hacerse cargo de la incertidumbre
que existe al momento de realizar el trabajo de campo, “para estar alineados con un
principio precautorio y así no estar sobrestimando la población”.

Territorios críticos
Según el análisis realizado por el equipo de investigadores e investigadoras, cada
grupo geográfico plantea diferentes desafíos. Así, el estudio realizado, además
de considerar un cambio de categoría de la especie, también identifica territorios
donde esas poblaciones se encuentra en un estado crítico.
Se trata de la Zona Norte, Centro y las provincias argentinas identificadas. En las
primeras dos, es clave el rol de los remanentes de bosque esclerófilo, y acciones de
conservación y prevención de incendios.
De la misma forma, se puede reconocer a individuos del sur de Chile como
poblaciones clave para el resguardo de la especie, cuyo cuidado, a través de
distintas medidas que se sostengan en el tiempo, se vuelve fundamental.
“Como la protección de bosque nativo, fragmentos en paisajes agrícolas,
regularización de las parcelaciones, mitigación de atropellos y tenencia
responsable de mascotas, particularmente de gatos”, sentencia Gálvez.

Estado Verde
El análisis realizado también buscó aplicar, por primera vez sobre esta especie, el
Estado Verde de la IUCN, rúbrica que mide la disminución de su población
tomando como hito inicial un punto histórico de referencia.
En este caso, para el análisis se consideró como punto de referencia mediados del
siglo XIX, específicamente 1850, año desde el cual se puede evidenciar la
expansión agrícola para la producción de trigo y políticas de quema, militarización y
colonización europea que modificaron gran parte de la distribución de la güiña.
En concreto, en este análisis la especie resultó con un porcentaje de disminución
de un 67%, lo que se considera como moderado. El legado de conservación
sería medio, lo que supone que, sin las medidas de conservación tomadas durante
las últimas décadas, como protección de hábitats, prevención de incendios y educación ambiental, la especie podría estar en peligro o incluso extinta en zonas como el norte y centro de Chile.
Sin embargo, existe incertidumbre en el potencial de recuperación de la especie a
100 años. Debido a factores como el cambio climático y el aumento en la densidad
humana, catalogan esta proyección como indeterminada.
Aun así, el estudio asegura que, si se da continuidad a las acciones de
conservación, cinco de las seis unidades geográficas identificadas para la
güiña podrían entrar en un estado de conservación óptima.


Autores
El análisis, realizado en el marco de la Lista Roja y encargado por el grupo de
especialistas de felinos de la IUCN, es producto de un trabajo de dos años realizado
por un equipo de investigadores e investigadoras compuesto por Gálvez junto a
Constanza Napolitano, de la Universidad de los Lagos; Felipe Ibacache, del Wildlife
Ecology and Coexistence Lab., del CEDEL UC; Ilaria Agostini, del CENAC del
Parque Nacional Nahuel Huapi, Argentina, y miembro del Grupo de Ecología y
Conservación de Carnívoros de la Patagonia; y Patricio Pliscoff del Centro de
Estudios Territoriales de la Universidad de los Andes, Chile.
Por otro lado, el análisis que permitió determinar el Estado Verde de la güiña fue
realizado por Gálvez, Napolitano, Agostini y Pliscoff, junto al miembro de la IUCN
Cat Specialist Group, Elliot Carlton.

Más de un centenar de personas intoxicadas nuevamente en Quintero-Puchuncaví

Desde la semana pasada, cientos de personas -especialmente niñas, niños y jóvenes-, han acudido a los servicios de emergencia con síntomas de intoxicación por exposición a contaminantes. Vecinos acusan fuerte olor a gas y cloro en el ambiente.

07 de octubre, 2025. Una nueva intoxicación masiva afecta desde la semana pasada a los habitantes de las comunas de Quintero y Puchuncaví, en la Región de Valparaíso.

El pasado lunes 29 de septiembre se registraron 106 atenciones de salud para estudiantes y funcionarios de los colegios Alonso de Quintero, Santa Filomena y Valle de Narau, además del Liceo Politécnico de Quintero, las que resultaron en 39 diagnósticos por T59, código de la Clasificación Internacional de Enfermedades utilizado para describir el efecto tóxico de gases y vapores en las personas. 

En los días posteriores, se reportaron nuevos casos de niñas, niños y jóvenes intoxicados en colegios de la comuna de Puchuncaví y en la localidad de Horcón, mientras los vecinos acusan percibir “un fuerte olor a cloro” -como informó la Escuela Multidéficit Amanecer, de Puchuncaví, en un comunicado-, razón por la que han tomado las medidas pertinentes para mantener la salud de los niños que asisten a estos centros, entre las que destacan la suspensión de actividades físicas, el uso de mascarillas en el exterior y la utilización de purificadoras de aire en las aulas.

Diversos habitantes de Ventanas aseguraron sentir un “fuerte olor a gas” previo a estas intoxicaciones -el domingo 28 de septiembre-, por lo que muchos vecinos del eje Quintero-Puchuncaví-Concón exigen respuestas desde las autoridades para entender a cabalidad este problema e identificar el gas que han estado inhalando los niños y adultos que habitan esta zona.

Al respecto, Katta Alonso, fundadora de la agrupación Mujeres de Zona de Sacrificio en Resistencia (MUZOSARE), asegura que ante estos hechos resulta crucial detener el complejo industrial para comprender qué contaminantes emite cada empresa y, con esa información, poder tener un diagnóstico claro para tomar las medidas pertinentes. 

“Hay Contaminantes Orgánicos Persistentes (COPs), S02, material particulado y gas, y ni siquiera sabemos quién los emite. Tenemos un cocktail de contaminantes que no conocemos, entonces amerita tener la información para solucionar el problema. También es necesario que se fiscalicen los barcos, sus descargas y funcionamiento porque tampoco hay normativa, sobre todo para los hidrocarburos”, afirma Alonso, para quien además es urgente contar con la voluntad política para que se cumpla la sentencia de la Corte Suprema y para que la normativa se adecúe a lo recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS). “No podemos seguir así, porque es un verdadero genocidio ambiental para nuestros niños y toda la poblacion de esta zona”, sostiene la representante de la agrupación. 

Por su parte, Roxana Núñez, abogada y experta en Incidencia de Greenpeace Andino, expresa su preocupación por este nuevo caso de vulneración de derechos a las comunidades de Quintero-Puchuncaví, “sobre todo si se tiene en consideración que estas intoxicaciones afectan con mayor fuerza a mujeres y a adolescentes entre los 10 y 19 años, como se ha comprobado con el paso de los años”. Ante este escenario, la abogada llamó a, al menos, declarar alerta sanitaria, lo que permitiría facilitar la fiscalización y la paralización del complejo industrial, algo que se concretó el pasado miércoles 8 de octubre, cuando el Ministerio de Medio Ambiente anunció esta medida para las comunas de Concón, Quintero y Puchuncaví. 

Coincide con este diagnóstico Cristina Lux, abogada senior de la Asociación Interamericana para la Defensa del Ambiente (AIDA): “La situación requiere atención urgente. En la zona de Quintero y Puchuncaví, la infancia está desprotegida. Nadie sabe lo que respira y lo que está enfermando a los niños y a las niñas. Presentaremos las acciones que correspondan en tribunales nacionales y ante organismos internacionales para proteger la vida de quienes viven en la zona, especialmente de la infancia”, adelanta.  

“Urge que las empresas se hagan responsables de sus residuos y la contaminación que provocan, así como que el Estado se haga cargo no sólo de la salud de los habitantes de esta zona, sino también de su bienestar, garantizando los derechos a un ambiente sano, especialmente para la niñez. En este sentido, resulta inexplicable que las estaciones de monitoreo no presenten registros de alzas que impliquen una situación de emergencia, mientras la realidad evidencia un panorama completamente distinto. Es francamente inaceptable que a 6 años del histórico fallo de la Corte Suprema (que, en 2019, ordenó identificar con precisión los contaminantes presentes en el aire de la zona) las personas sigan sin saber cuáles son los tóxicos que los están intoxicando”, puntualiza la abogada de Greenpeace, quien asegura que en los próximos días presentarán acciones legales con el objetivo de proteger y reparar los daños causados en las comunidades.

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Author: Prensa Chile

Greenpeace en Chile celebra 30 años de independencia política y económica

Este 5 de octubre celebramos un nuevo año en nuestra historia. En esta oportunidad queremos que puedan ver reflejados nuestros valores mediante estas imágenes históricas que son solo una pequeña muestra de las diferentes luchas que Greenpeace, junto a activistas, celebridades, socios y socias, comunidades y voluntariado, ha realizado en los últimos 30 años en Chile.  

Nuestra misión por proteger el medioambiente inspira y motiva a las miles de personas que han sido testigos de la labor que realizamos en nuestro país. 

“Con mucho orgullo, celebramos un año más de Greenpeace en nuestro país. Somos una organización independiente económica y políticamente que  utiliza la confrontación pacífica y creativa para exponer los problemas ambientales.  Desde sus inicios y a lo largo de estos años, nuestra alma y motor  han sido las personas que, con voluntad y convicción dedican parte de su tiempo a proteger nuestro planeta” declaró Matías Asun, Director de Greenpeace en Chile.

Nuestros valores son:

INDEPENDENCIA: GREENPEACE NO DEPENDE DE EMPRESAS NI GOBIERNOS 

Somos independientes política y económicamente, es decir, no aceptamos dinero de empresas ni de gobiernos, ni respondemos a intereses particulares. Nos financiamos solo con las donaciones de personas naturales, supporters,  las que constituyen el pilar de nuestra organización y representan el soporte de Greenpeace.

Gracias a ellos, además, es que podemos enfrentar con libertad cualquier amenaza ambiental.

TRANSPARENCIA: GREENPEACE PROMUEVE EL DEBATE ABIERTO 

En nuestra constante lucha por visibilizar las amenazas que acechan al medio ambiente y en nuestra búsqueda de soluciones, no tenemos adversarios ni aliados permanentes justamente para garantizar la independencia en el cuidado del ambiente.

Si una empresa o gobierno está dispuesto a escuchar nuestras demandas y hacer reformas, trabajaremos con ellos para alcanzar nuestros objetivos, pero si cambian en sus propuestas, nosotros también cambiaremos. Lo que nos importa son los hechos y no las palabras, y nuestra prioridad es una sola: la protección del medioambiente.  

AUDACIA: GREENPEACE SE HACE CARGO DE SUS ACCIONES HASTA EL FINAL

Desde que comenzamos a defender el medioambiente en el año 1971, hasta hoy,  los activistas y voluntarios de Greenpeace alrededor del mundo seguimos uno de nuestros valores primordiales: la no violencia.

Ya sea cuando nos colgamos de un edificio, hasta cuando reciclamos, sabemos que estamos marcando una diferencia. Lo que hacemos es dejar que nuestras acciones hablen por nosotros y no imponernos mediante la fuerza.

PACIFISMO: GREENPEACE BUSCA UN MUNDO JUSTO Y SOLIDARIO

Buscamos garantizar la capacidad de la Tierra para nutrir la vida en toda su diversidad.

Queremos un mundo justo, pacífico, digno, sano, solidario y equitativo, donde las personas ejercen su poder, actúan y deciden vivir en armonía con el medio ambiente y la biodiversidad.

Tal como indica nuestro nombre, siempre sustentados en el valor que nos define hace 53 años: la Paz. 

DIVERSIDAD: GREENPEACE ACTÚA JUNTO A LA GENTE

Tenemos la convicción de que una organización que fomenta la diversidad e integración de distintas personas es esencial para proteger el lugar en que vivimos.

Por eso, para cumplir nuestros objetivos de cuidado del planeta, trabajamos junto a comunidades locales, celebridades, seguidores, supporters activist@s y ciberactvist@s y todos quienes, voluntariamente, quieran formar parte de nuestra organización. 

En Greenpeace creemos firmemente en el poder de las personas para salvar el medioambiente. 

CREATIVIDAD: GREENPEACE NO DEJA INDIFERENTE

La creatividad y el uso de medios no convencionales son nuestra herramienta para promover nuestros ideales, realizar denuncias sociales y transmitir los valores de nuestra organización. Buscamos generar contenido con ingenio y de esta manera dar a conocer nuestros mensajes.

No queremos dejar indiferente a nadie a la hora de formar conciencia pública en los ciudadanos y ser insistentes respecto a la importancia de cuidar el medioambiente. 

Nada de esto hubiera sido posible sin el apoyo de personas que defienden el medio ambiente y están dispuestas a movilizarse y alzar la voz, son quienes nos permiten seguir creciendo. Celebra con nosostros un nuevo año de Greenpeace en Chile y ¡Gracias!

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Author: Editor

Desperdicio de alimentos: un problema tan social como ambiental

Mingueras recolectando desperdicios de la feria libre @Greenpeace. 

Mientras en el mundo cada año se pierden más de mil millones de toneladas de alimentos, en Chile se estima que se pierden 5,2 millones de toneladas de alimentos anualmente, y que el 68% de la producción de frutas y verduras no llega a ser consumida; un problema grave si consideramos que hasta el 10% de las emisiones de gases de efecto invernadero proviene desde este fenómeno.

Santiago. 26 de septiembre de 2025. El reporte Food Waste Index 2024, publicado por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, dio a conocer que, durante 2022, desde el comercio minorista, los proveedores de servicios alimentarios y los hogares se desperdiciaron en el mundo 1.050 millones de toneladas de alimentos, lo que equivale a la pérdida de una quinta parte (19%) de los alimentos disponibles para los consumidores. 

Pero eso no es todo, adicionalmente un 13% de los alimentos se pierden en la cadena de suministro en el período comprendido entre después de la cosecha y la venta al por menor, según estimaciones de la FAO. 

Y en el plano local, la situación no es tan distinta: según la investigación de Daniel Durán, académico de la Facultad de Ingeniería y Negocios de la Universidad de las Américas, en Chile cada año se desperdician 5,2 millones de toneladas de alimentos y que un 68% de la producción nacional de frutas y verduras no llega a consumirse.

Para Roxana Núñez, abogada y experta en incidencia en Greenpeace, el problema del desperdicio de alimentos es uno de los conflictos medioambientales en la actualidad: “Cuando entendemos que la agricultura es la principal responsable de la pérdida de bosque nativo y la deforestación, o que el 70% del agua extraída en el mundo es utilizada por esta industria, comprendemos lo antiético que es terminar botando una parte importante de estos alimentos a la basura”, expresa.

La abogada además pone en relieve el enorme impacto de este problema en el calentamiento del planeta y la crisis climática, al estimarse que entre el 8% y 10% de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) son generadas por el desperdicio de alimentos, algo que es incluso cinco veces más alto que lo generado por todo el sector de la aviación en el mundo.

Pero el desperdicio de alimentos no sólo es un problema medioambiental y climático, sino también uno económico y social. En efecto, se estima que el 8,2% de la población mundial puede haber padecido hambre y, al menos, un 28% se habría visto afectada por inseguridad alimentaria moderada o grave durante 2024, de acuerdo al estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo 2025. 

Para Constanza Astorga, Líder de Programas de Seguridad Alimentaria en Fundación Gastronomía Social, el desperdicio de alimentos no es solo una pérdida económica y ambiental, sino también tiene un impacto social profundo: mientras toneladas de comida se descartan a diario, miles de personas enfrentan inseguridad alimentaria, la imposibilidad de tener acceso físico ni económico a alimentos básicos. 

“Desde Gastronomía Social creemos en la gastronomía como herramienta de cambio, por eso, trabajamos a través de líneas de acción como la seguridad alimentaria o la consciencia medioambiental. Ejemplo de ello es el programa Minga con el que, desde 2022, hemos podido diseñar un modelo en constante crecimiento, que se basa en la formación de mujeres mayores en el rescate de alimentos destinados al descarte desde ferias libres y a su vez formándolas en materias de conservación y generación de productos de alto valor gastronómico. A través de este programa generamos emprendimiento y empoderamiento económico para mujeres mayores, hasta la fecha ya hay cuatro cooperativas de mujeres mingueras, en las que participan mujeres de las comunas de La Pintana y Cerro Navia, entre otras, dedicadas al rescate de frutas y verduras que posteriormente convierten en conservas artesanales”, destaca Astorga y agrega que, del mismo modo, desde 2020 con Comida para Todos articulan redes multisectoriales, desde espacios comunitarios hasta el mundo público y privado, para que alimentos destinados al descarte lleguen a comedores sociales y, gracias al inmenso poder innovador de la cocina, transformen el descarte en platos nutritivos y dignos para personas en vulnerabilidad.

Para lograr controlar este problema, las expertas coinciden en que es necesario trabajar en diversos frentes. Para Roxana Núñez, en primer lugar, es necesario ajustar la cantidad de alimentos que se producen en el mundo. “Vivimos en una cultura de consumo que valora la presentación por sobre lo funcional, lo que ha llevado a que muchas veces se desperdicien alimentos sólo por no cumplir criterios estéticos y eso es verdaderamente un despropósito, sobre todo cuando entendemos que para producir esos alimentos se ha arrasado con ecosistemas completos y se han utilizado recursos cada vez más escasos en el planeta”, asegura. 

Del mismo modo, la abogada cree que es fundamental también generar políticas públicas que promuevan una mayor circularidad en esta industria, para aprovechar la mayor parte de la producción alimentaria y lograr disponer sosteniblemente de los posibles residuos generados. 

Por su parte, Constanza Astorga puntualiza que actualmente en Chile, son muchos los que trabajamos para prevenir y reducir las pérdidas y desperdicios de alimentos. “Existen bancos de alimentos, municipios, empresas que impulsan lo imperfecto y quienes, incluso desde ollas comunes, trabajan silenciosamente y están logrando reducir las pérdidas y desperdicio de alimentos. Desde nuestro lugar, estamos seguros de que juntos, con una intención de colaboración profunda y con soluciones innovadoras, aportamos a transformar un problema complejo en oportunidades para un sistema alimentario más justo”, comenta Astorga.

“El desperdicio de alimentos es un fenómeno que no sólo despilfarra agua, suelos, energía y trabajo humano, sino que además contamina y genera una alta cantidad de emisiones (responsables directas de la crisis climática), todo mientras millones de personas sufren inseguridad alimentaria o, directamente, hambruna. Cuando analizamos los desafíos de la humanidad, tanto en materia social y ambiental, nos damos cuenta lo urgente que es generar cambios radicales en nuestra forma de producir y consumir (y, peor aún, desperdiciar) estos alimentos”, concluye Núñez.

Desperdicio cero: el viaje de los descartes de feria a la mesa comunitaria

Aquí las imágenes del trabajo de Fundación Gastronomía Social y Greenpeace que revelan la recolección de desperdicios en la feria libre y el trabajo de voluntarios cocinando estos alimentos  descartados para  transformarlos en  almuerzos a la comunidad. 

 Sofia Yanjari / Greenpeace
 Sofia Yanjari / Greenpeace
 Sofia Yanjari / Greenpeace
 Sofia Yanjari / Greenpeace
 Sofia Yanjari / Greenpeace
 Sofia Yanjari / Greenpeace
 Sofia Yanjari / Greenpeace
 Sofia Yanjari / Greenpeace

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Author: Prensa Chile

Cambio climático y bananas: una amenaza para la seguridad alimentaria mundial

Baratas y nutritivas, las bananas son una de las frutas infaltables en las góndolas de todos los mercados del mundo. Pero esto puede cambiar muy pronto en tanto la crisis  climática está contribuyendo a una escasez creciente, alertan desde la revista norteamericana Time.

Plantación de plátanos en el campamento Zé Maria do Tomé, en Chapada do Apodi (CE), municipio de Limoeiro do Norte.
© Nilmar Lage / Greenpeace
Plantación de plátanos en el campamento Zé Maria do Tomé, en Chapada do Apodi (CE), municipio de Limoeiro do Norte.

Está comprobado que los patrones climáticos cambiantes -que incluyen temperaturas más cálidas y más humedadexponen a los cultivos a distintas enfermedades. Si bien esta situación no es nueva porque se venía registrando desde hace varios años, se espera que con la crisis climática sin freno, la tendencia continúe creciendo

En la actualidad son dos enfermedades, la Sigatoka Negra y la Tropical Race 4, las que afectan al cultivo de banana en distintos puntos del planeta, incluídos los países productores claves como Colombia y Perú. 

Al mismo tiempo, incluso pequeños periodos de días muy calurosos durante la temporada de cultivo  pueden provocar grandes pérdidas en el rendimiento que se obtiene de una parcela al final de la temporada.

Por eso, los expertos advierten que si no se logra implementar una solución efectiva a tiempo, en dos o tres décadas las cadenas de suministro se verán severamente afectadas. Vale aclarar que esto no significa que dejará de haber bananas en las góndolas pero sí que los precios se elevarán sustancialmente. 

Mercado de alimentos en São Paulo, Brasil.
Agricultora Augustine Wanyanga cerca de plátanos, Sauri, condado de Siaya.  © Steve Morgan / Greenpeace

Por supuesto, éste no es el único alimento que se ve amenazado por la crisis climática.  El rendimiento de los cultivos del maíz, la soja, el arroz y el trigo, que están en la base de la alimentación mundial, pueden verse reducidos y llegar a la escasez. Todo esto supone un verdadero riesgo para la seguridad alimentaria en las próximas décadas. 

Desde FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) alertan que lo que viene es que “Los seres humanos, las plantas, el ganado y la pesca estarán expuestos a nuevas plagas y enfermedades que florecen sólo a determinadas temperaturas y condiciones de humedad. Esto implicará nuevos riesgos para la seguridad alimentaria, la inocuidad de los alimentos y la salud humana”

Cuando de alimentos se trata, no sólo estamos ante un problema que afecta a quienes consumen sino a quienes trabajan en la producción y comercialización. Por caso, la industria de la banana emplea a millones  millón de trabajadores en todo el mundo, (por ejemplo en el sector de exportación se emplea a más de 1 millón de personas) siendo Latinoamérica y el Caribe las dos regiones responsables del 80% de las exportaciones, según datos de FAO y otros organismos internacionales. La única manera de cuidar esta fuente de trabajo que se ve amenazada por la crisis climática y por otras circunstancias comerciales locales -como restricciones a la exportación y la reducción de zonas de cultivo- es evaluar la realidad y obrar de manera anticipada. 

La productora ecológica Kunthea Ouk con sus plátanos ecológicos. © Peter Caton / Greenpeace
Agricultora Augustine Wanyanga cerca de plátanos, Sauri, condado de Siaya.

En definitiva, se trata de estar preparados para lo que viene. En este sentido, como apuntan desde FAO: “Las prácticas de producción alimentaria sostenible y las estrategias de adaptación y mitigación del cambio climático se sostienen mutuamente. La integración de ambas es un factor clave tanto para la práctica y promoción sostenible de alimentos como para el desarrollo de políticas de adaptación al cambio climático”. 

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Author: Meri Castro