Como cada 26 de enero, hoy celebramos el Día Mundial de la Educación Ambiental, una misión en la que estamos comprometidos todo el año, creando siempre nuevos espacios de encuentro y divulgación.
A través de este ámbito pedagógico,compartimos información y conocimientos para que personas de diferentes edades empaticen y comprendan los problemas que marcan la realidad de nuestro entorno natural(por ejemplo, la contaminación, el cambio climático y la pérdida de la biodiversidad, entre otros).
A partir de ese entendimiento -que no es solo intelectual-, buscamos fomentar la adopción de prácticas sostenibles y responsables para con nuestro planeta y todos los seres que lo habitan. Y, así, crear un futuro verde, sustentable y feliz.
Desde nuestra organización creemos en el poder transformador de la educación ambiental porque la vemos en acción a diario . Y, por eso, generamos diferentes materiales para lograr que los objetivos que propone sean realidad.
Nuestra revista para la niñez, clave para la educación ambiental
Si todavía no la conoces, te presento Semillas Andinas, la revista medioambiental dedicada a las infancias. Es uno de los proyectos de Greenpeace Andino (Greenpeace Argentina, Chile y Colombia) que nos llena de orgullo.
La creamos para acercar diferentes temáticas ambientales a niños y niñas de una manera sencilla y entretenida. En cada edición abordamos un tema especial (Glaciares, Bosques, Reciclaje, Mar Patagónico, entre otros) con mucha información, tips y actividades para aprender a cuidar el planeta en familia o en la escuela.
> Aquí te comparto la colección con todos los números de Semillas Andinas para disfrutar y releer.
Este material único y tan necesario es posible gracias al aporte de nuestros socios y socias. Con su donación mensual permiten que el mensaje de protección del ambiente circule, se multiplique y genere conversaciones de valor en la sociedad.
Educación Ambiental: una guía respetuosa para conocer el ambiente desde la niñez
Acompañar a niños y niñas en el descubrimiento del mundo que los rodea es una tarea maravillosa de la que nos sentimos muy honrados de poder participar.
Sabemos del tesoro que se nos comparte y, conscientes de eso, lo hacemos desde un lugar de humildad. Al mismo tiempo que intentamos no caer en la visión adultocéntrica, que puede terminar limitando las experiencias y la comprensión de las cosas.
Es así que creamos herramientas y oportunidades para sumarnos e incentivar su aventura de aprendizaje, sabiendo que no se trata solo de instruirlos sobre qué es lo que ven y conocen, sino en intercambiar sensaciones e ideas.
En definitiva, concebimos a la educación ambiental como un espacio donde los más pequeños y jóvenes pueden sumar su voz, que es igual de válida que la de los mayores. Porque creemos que no existe modo más enriquecedor de crear innovadoras visiones y soluciones.
Aún más cuando son las nuevas generaciones las que heredan la mala gestión que se hizo sobre el planeta y quienes levantan la posta de continuar la lucha ambiental por conservar y regenerar nuestro hogar .
Más materiales de educación ambiental para guardar
Semillas Andinas es una de las propuestas en las que trabajamos con el fin de seguir educando a favor del ambiente. Además, creamos diferentes guías descargables para aprender, disfrutar y compartir.
Guía infantil – Conectando en vacaciones 33 actividades divertidas para niños y niñas que aman la naturaleza
Para cerrar, quiero resaltar que lo más motivador de la educación ambiental es que cada uno, desde su lugar, tiene la posibilidad de hacer su parte hablando de los hábitos y esas convicciones sustentables que te mueven.
Tú también puedes sembrar la semilla del cambio en tu comunidad. ¡Anímate! Conviértete en activista por nuestro planeta Tierra y de toda la biodiversidad que lo habita.
A medida que nos adentramos en estos tiempos de crisis climática global, se imponen nuevos desafíos que llevan también a revisar las ideas, soluciones y herramientas con las que buscamos crear conciencia e incentivar a la acción.
Una sombra de un activista de Greenpeace Indonesia sostiene una pancarta que dice “Esta máquina lucha contra el cambio climático” durante la conmemoración del Día Mundial de la Bicicleta y el Día Mundial del Medio Ambiente en Yakarta.
Por bastante tiempo, las calculadoras de huella de carbono han ayudado a entender cuánto cada persona contribuía al problema del cambio climático para buscar, luego, mejorar hábitos.
Al día de hoy, cientos de estas calculadoras están online y si contestas qué transportes usas más a menudo, qué dieta lleva y si lavas tu ropa con agua caliente o fría tendrás tu medida de sustentabilidad
Pero la realidad es más compleja de lo que la huella de carbono y las calculadoras pueden asimilar. Y las medidas que se necesitan para frenar los peores escenarios de esta crisis requieren un cambio.
De ahí, emerge un concepto nuevo y más integrador, el de “sombra climática”.
¿Qué es la sombra climática?
Es un concepto más holístico que el de huella porque busca trazar un panorama completo sobre la suma de todas las decisiones que toma cada persona y del impacto que tienen en el planeta. Fue acuñado por primera vez por la escritora estadounidense Emma Pattee
En un artículo que Pattee escribió en 2021, detalló: “[Tu sombra climática es] una forma que se despliega detrás tuyo. Adonde vayas, te sigue también, abarcando no sólo cuánto usas el aire acondicionado o tu coche, sino también cómo votas, cuántos hijos decidiste tener, dónde trabajas, cómo inviertes tu dinero, cuánto hablas sobre cambio climático, y si tus palabras amplifican la urgencia, la apatía o la negación”.
Cuanto más grande sea tu sombra, más grande es tu impacto individual positivo al hacer cosas buenas por el planeta.
Para que se entienda aún mejor, mientras que la huella de carbono puede achicarse si instalas un panel solar en el techo, al contrario de esto, tu sombra climática crecería con esta acción e incluso cuando les comentas a tus vecinos sobre esta acción para cuidar al ambiente.
Es que ya el solo mensaje que envía ver un panel solar funcionando en tu casa influye en tu sombra, haciéndola más amplia. (De hecho, existen estudios que demuestran que usar energía limpia en los hogares incentiva a otros residentes cercanos a imitar este buen hábito).
En otras palabras, en vez de incentivar sólo acciones individuales, tu sombra climática llama a inspirar a que otros sean más sustentables, sea algo que buscas a propósito como si no.
El problema con la huella de carbono
Las calculadoras de huella de carbono, por su propia naturaleza, resaltan las acciones individuales e ignoran la responsabilidad de las grandes industrias como el rol que juegan los gobiernos en regularlas.
Greenpeace Indonesia celebra un Festival de Verano 2.0 sostenible que utiliza energía 100% renovable en el lado del área de la central eléctrica de carbón Celukan Bawang del 23 al 25 de agosto de 2019.
De hecho, una de las críticas que se le hace a esta herramienta es que fue cooptada por las compañías de petróleo para redireccionar la culpa y la atención bien lejos de ellas mismas y ponerla sobre los consumidores.
Otro de los aspectos controversiales es su forma de medir la huella. No tienen en cuenta que hay quienes tienen una mayor huella de carbono porque tienen pocas opciones entre las que elegir. Tal vez se conducen muchos kilómetros porque no hay servicios públicos de transporte o tienen comidas que implican gran uso de recursos porque no hay variedad de vegetales disponibles en su zona.
Los yakartanos cruzan el distrito comercial de Sudirman en Yakarta.
Éste desequilibrio en el concepto es lo que molestó a Pattee. Entonces, la escritora entendió que, al final, “gran parte de nuestra huella de carbono se define por fuerzas que están fuera de nuestro control. Nosotros no definimos en cómo las ciudades se diseñan ni cómo funciona el transporte público. Ni siquiera controlamos en qué país nacemos”.
Se basa en esto para defender este nuevo concepto que incorpora y que resulta más preciso para reflejar el impacto más amplio que las personas tenemos en el entorno (desde cuánto reciclamos o si usamos tazas de café no biodegradables).
El transporte público es un sector que sólo con buscar ser más accesible y asequible, puede generar enormes beneficios para personas, familias, comunidades y el ambiente en general.
Esto es así porque al mejorar la movilidad de los individuos se mejoran las oportunidades económicas, la salud y la calidad de vida.
A continuación compartimos hechos y cifras que muestran por qué los gobiernos que afirman querer abordar la crisis climática y combatir la desigualdad, deben ocuparse del transporte.
1- El transporte accesible cambia la vida de las personas y es, a la vez, una herramienta poderosa contra la crisis climática
Incorporar mejoras tendientes a la sustentabilidad puede marcar una gran diferencia si consideramos que el transporte es responsable de alrededor del 15% de las emisiones de gases de efecto invernadero a nivel mundial.
Además, si es cada vez más eficiente moverse en forma colectiva, puede hacer que se prefiera dejar de usar el propio vehículo. Eso sí, si los precios de los boletos son muy altos esto desincentiva a quienes quieren usar este servicio, llevando a que haya más coches en las calles, lo que deriva en más congestión del tráfico y más emisiones contaminantes.
En este sentido el ejemplo de lo hecho por Alemania durante el verano de 2022 puede mostrar un posible camino. El país redujo de manera drástica el costo del transporte, lanzando un ticket mensual de €9.
Con esta medida, en los primeros 3 meses de esta experiencia, un estimado de 10% de los viajes de tren reemplazaron a los que se hubieran hecho en coche, según una encuesta de Deutsche Bahn y la Asociación de Compañías de Transporte. El efecto positivo fue equivalente a sacar de circulación a 1.5 millones de vehículos de circulación.
Un modelo de boletos climáticos como éste ahorrarían energía, dinero y contaminación, además de tiempo para quienes viajan. Y por esto es que la buena movilidad favorece a la justicia climática.
Optimizar al sector también permite conectar a hombres y mujeres con oportunidades que hoy les son negadas. De hecho, el transporte público es la única vía de conexión que mantiene unidas a comunidades de bajos recursos, para quienes además los gastos que implica viajar se llevan gran parte del presupuesto mensual.
Por supuesto, hacer más barato el transporte es sólo un primer paso a tomar. Luego hay que trabajar en la calidad y el alcance de esos servicios que se deben mejorar.
2. El transporte accesible es esencial para la equidad social.
Bajar los precios del transporte es una tarea cada vez más necesaria en un contexto global en que la energía y los costos de vida están en alza.
Sólo con un transporte público accesible se puede evitar lo que se dio en llamar “doble vulnerabilidad energética” que afecta a muchas familias de todo el mundo. Se trata de la situación crítica de tener que afrontar los viajes cada vez más caros además de los gastos de electricidad, calefacción y cocción de alimentos.
Es que son las comunidades más marginadas las que sufren más cada aumento, sea de tren, buses o tarifas. A la par son quienes deben usar medios de transporte más atestados y tienen menos opciones de conexión para entre los lugares que frecuentan.
3. Sólo habrá transporte accesible si tomamos en cuenta las desigualdades y la violencia contra las mujeres.
En promedio, son las mujeres las que más usan (y más dependen de) el transporte público. La contradicción es que también son quienes se sienten 10% y 6% más inseguras que los hombres cuando utilizan el metro y los buses.
Las mujeres y la comunidad LGBTQIA+ se ven obligadas a pagar costos extras para viajar con más seguridad -en general, esa diferencia queda oculta en los registros oficiales-. Por ejemplo, suelen usar taxis o tomar rutas menos directas en el transporte público.
Esta es la realidad aún en países centrales. Por caso, un estudio realizado en la Universidad Rudin de Nueva York encontró que las mujeres y disidencias gastan entre 26 y 50 dólares más en promedio por mes que los hombres para transportarse de manera más segura y llamó a este extra “impuesto rosa”,
En India se han logrado avances en el transporte al tomar en cuenta la desigualdad de género. Siguiendo una campaña de Greenpeace India, el nuevo gobierno electo de Karnataka sumó buses gratuitos para que las mujeres puedan moverse en todo el estado.
Con esto buscan aumentar las oportunidades de trabajo para este grupo, que es bajo (32,8% de la fuerza laboral del país.)
Esta medida permitió aumentar el 23% la movilidad en las primeras 2 semanas. El éxito de este programa, y de otros en toda India, muestra los enormes beneficios económicos que puede generar abordar las necesidades de movilidad de las mujeres.
4. El transporte público accesible beneficia a 1 de cada 6 personas con discapacidad en todo el mundo.
Se estima que son 1.3 mil millones de personas con alguna discapacidad significativa en todo el planeta. Esto representa 16% de la población total o 1 de cada 6 de nosotros, por lo que dar mejor servicio es vital.
Londres suele usarse como ciudad modelo para la accesibilidad del transporte público. Tal vez porque un tercio de las estaciones de metro no tienen escalones y porque todos los buses son amigables para quienes se mueven en sillas de ruedas. Sin embargo, aún queda mucho para lograr que sea 100% accesible para todas las personas.
Japón también ha hecho su aporte en este sentido. Tokio, por ejemplo, tiene una flota de buses de piso bajo y las estaciones en la mayoría de las ciudades se renovaron para ser accesibles. En 2020, todos estos avances fueron mostrados en los Juegos Paralímpicos.
Con todo, aún quedan muchas realidades por atender para que los transportes públicos logren ser amigables para personas con otras discapacidades, como pueden ser ciegos o con disminución en la visión o sordos. Y esto corre también para adultos mayores que pueden encontrar dificultades para moverse en estaciones e incluso para subir a buses, trenes, etc.
En definitiva, mejorar la accesibilidad del transporte para las personas con discapacidad es esencial porque si un sistema no es apto para todos por igual, entonces no es realmente sustentable.
5. Las áreas rurales también merecen transporte público.
En muchas zonas rurales de todo el mundo, las personas no tienen acceso a redes de transporte público en absoluto. Mientras que aquellas en las que sí lo hay, los usuarios pagan más que sus conciudadanos en zonas urbanas (además de tener tiempos de viaje más largos).
Por todo esto, mejorar el acceso a las redes de transporte público en áreas rurales no solo reduce las emisiones de gases de efecto invernadero, sino que también conecta a las personas con servicios clave, como la atención médica.
En definitiva, es tiempo que gobiernos y empresas trabajen para llevar al transporte público a un nivel superador que utilice fuentes de energía renovables y que esté pensado para que todas las personas puedan usarlo, sin que sus precios sean una traba.
Se trata de pensarlo como una estrategia para crear ciudades más sustentables, con menos coches y más conectadas. Y mientras eso sucede, se van disminuyendo emisiones contaminantes, se crea empleo, se incrementan los niveles de actividad física, se mejoran las conexiones sociales y se reduce la soledad.
2023 ha superado el récord de temperatura mundial, confirmó hace apenas unas horas la Organización Meteorológica Mundial. Así las cosas, todo parece indicar que las altas temperaturas llegaron para quedarse y, con ellas, las olas de calor, las sequías y los incendios se repetirán con más frecuencia.
Con una línea roja simbólica entre el pueblo de Lützerath y la mina de lignito a cielo abierto de Garzweiler, en Renania del Norte-Westfalia, los activistas de Greenpeace protestan contra la destrucción del pueblo por parte de la empresa carbonífera RWE. En el centro de la tela está escrito “LÍMITE DE 1,5°C”. Para que Alemania pueda contribuir a limitar el calentamiento global a 1,5 grados, en esta zona ya no se puede extraer carbón.
Por eso, además de acercarte información para estar preparados para cuando acontezcan las olas de calor, continuamos luchando para frenar las causas que generan el cambio climático.
Los ciudadanos de Seúl metieron los pies en el agua del río Chungyechun para refrescarse del calor extremo del verano.
Durante el año hemos sido testigos de cómo las olas de calor abrasadoras se repitieron en todas las latitudes. De los 66,7° C alcanzados en Irán, a los 58,5° C en Río de Janeiro, pasando por los 50° C alcanzados en Iraq, Marruecos y Argelia, los 49,5°C de Turquía a los 400 C a los que se llegó el pasado mes de junio en Siberia.
Ahora, es lógico esperar que el verano que ya estamos viviendo en nuestro hemisferio traiga situaciones similares.
De hecho, en Chile se advirtió que tendremos un verano más cálido de lo normal en gran parte del país. De acuerdo a un estudio realizado por Patricio González del Centro de Investigación y Transferencia en Riego y Agroclimatología (CITRA) de la Universidad de Talca, para Santiago, Talca, Chillán y Los Ángeles se esperarían olas de calor con 35°C de temperatura promedio con registros de picos históricos de hasta 43°C.
Las temperaturas se acercan a los 100 grados Fahrenheit cuando una persona pasa junto al termómetro de un banco el 24 de julio. Una implacable ola de calor arrasó la costa este y el sur de Estados Unidos mientras las temperaturas peligrosamente altas hicieron que los meteorólogos advirtieran sobre los peligros de la deshidratación y la exposición.
Detrás de esto, la ciencia confirma la incidencia del sospechoso de siempre. Es que sin el cambio climático, la mayoría de esas olas de calor no se habrían producido. Así lo determinaron diversos estudios de atribución y lo difunde el informe más reciente de Greenpeace España 2023. Un año récord de eventos climáticos y de emisiones de CO2.
Ante esta realidad climática, las personas, la naturaleza y el resto de las especies nos vemos afectados.
Respecto de los efectos en el ambiente, se observa que las olas de calor, sumadas a condiciones de poca humedad y fuertes vientos, propician la expansión de los incendios forestales, cuya ocurrencia se ha incrementado dramáticamente durante la última década.
En este contexto, el fuego arrasa con los hábitats y con las vidas de miles de especies.
Para nosotros, se hace más común sufrir dolores de cabeza, hinchazón de manos y pies, sudoración excesiva, deshidratación e, incluso, la muerte.
Por todo esto, es tiempo de tomar cartas en el asunto poniendo en práctica estos siete hábitos caseros para refrescarte y colaborar con el cuidado del ambiente.
Frente a las olas de calor, ¿cómo podemos ayudar?
Estos son los 7 hábitos caseros que te proponemos para paliar las olas de calor de una forma más ecológica y, al mismo tiempo, contribuir a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) que producen el calentamiento global.
Cocina
Evita precalentar el horno. A menos que necesites una temperatura específica, empieza a calentar la comida justo al encender el horno, y antes de que finalice la cocción, apágalo, para que los alimentos se terminen de cocinar con el calor residual. Ahorrarás energía que luego notarás en tu boleta, en tu huella de emisiones y en la temperatura de tu casa.
Habitaciones
Las horas más frescas del día, al amanecer y por la noche, son ideales para buscar corrientes de aire jugando con las puertas y ventanas de tu casa. Luego cuando suba el calor, cierra tus cortinas y evita que entre el sol y el aire caliente del exterior.
Aparatos
Mantén una temperatura moderada en tu casa o lugar de trabajo. Sé prudente con el uso del aire acondicionado, pues este gasta mucha electricidad y además utiliza HFCs, que son unos gases de síntesis que tienen un potentísimo efecto invernadero. También, las luces y aparatos eléctricos, junto con los electrodomésticos, generan calor y consumen electricidad, por eso apágalos cuando no los necesites.
Camas
Utiliza sábanas de algodón o de otras fibras naturales. Con estos tejidos frescos evitarás transpirar, te ayudarán a descansar mucho mejor y contribuirás al cuidado del medioambiente evitando fibras plásticas.
Terrazas
Si cuentas con plantas de interior y exterior, echa agua sobre su tierra cuando la temperatura sea baja, así podrás evitar perder riego por evaporación y refrescar la atmósfera cargada de calor del exterior. Esto ayudará a disminuir el uso de ventiladores y aire acondicionado.
Vestimenta
Usa ropa ligera. Busca marcas que hagan ropa con material reciclado o que sólo usen tejidos libres de tóxicos o tintes naturales. Ayudarás al planeta y a las personas.
Transporte
Los vehículos son responsables aproximadamente del 30% de todas las emisiones de GEI. En las ciudades se incrementan todavía más las temperaturas debido a las enormes moles de hormigón, el asfalto, los aparatos de refrigeración y el uso de vehículos. Evita usar el auto, muévete en transporte público o en bici en las horas de menos calor.
Ante olas de calor adaptarnos al contexto que nos toca vivir es clave para cuidar nuestra salud y la del planeta. Entonces, ten a mano estos ideas y empieza cuanto antes a implementarlas .
Greenpeace espera que este tratado permita alcanzar el objetivo 30×30: la protección del 30% de los océanos para el año 2030, iniciativa impulsada por diversas organizaciones ambientalistas, científicos y personas alrededor del mundo.
Este martes, el senado aprobó el Tratado Global de los Océanos de Naciones Unidas, lo que transforma a Chile en el primer país del mundo en ratificar este importante acuerdo, cuyo objetivo es la conservación de la biodiversidad marina en alta mar.
“Es una muy buena noticia para los océanos y su biodiversidad. Chile de manera transversal y en distintos gobiernos, tuvo un rol preponderante en el logro de este tratado a través de cada uno de sus delegados, los que impulsaron de forma activa la elaboración de este acuerdo a lo largo de todo el proceso. Celebramos la ratificación que hoy realizó el senado de forma unánime y esperamos que sea una potente señal para que los demás países lo ratifiquen y entre pronto en vigor”, afirmó Estefanía González, Subdirectora de Campañas de Greenpeace Chile.
20 años de negociaciones
El año 1982 Las Naciones Unidas constituyeron un acuerdo que estableció derechos soberanos de los países sobre sus costas y que, entre otras cosas, fijó las zonas económicas exclusivas en las 200 millas. Este tratado se llamó Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar y se mantiene vigente desde el año 1994 (Chile firmó en 1997).
Sin embargo, este tratado consideró obligaciones mínimas sobre el cuidado y conservación de la biodiversidad del mar más allá de los límites soberanos. De ahí, que el año 2004 se iniciara el primer equipo de trabajo de la ONU para detectar los “vacíos” que dejó este acuerdo. En paralelo, el año 2005, Greenpeace lanzó su primer escrito llamando a la ONU a crear áreas marinas protegidas en alta mar. “Las aguas internacionales representan 2/3 de los océanos y quedaron sin herramientas para su protección y por lo mismo, vulnerables para ser sometidas a diversas actividades industriales destructivas, sin ningún tipo de control o fiscalización”, explica Estefanía González, Subdirectora de Campañas de Greenpeace Andino.
Para presionar, en virtud de generar un cambio, la organización ambientalista comenzó una cruzada por lograr la protección del 30% de los océanos para el año 2030, convocatoria que movilizó a 5,5 millones de personas a través del mundo y sumó a figuras como Jane Fonda y Javier Bardem.
Humpback Whales swim underwater, just off the coast of Tonga.
La solicitud fue escuchada y el 2015, la Asamblea General de las Naciones Unidas recomendó el desarrollo de un nuevo acuerdo. En seguida, se creó el primer “Comité Preparativo” y posteriormente se organizó una serie de encuentros intergubernamentales en los que se definieron los elementos clave para este nuevo tratado.
Mientras duraron las negociaciones, Greenpeace participó de forma activa y directa con los gobiernos locales y en Naciones Unidas, elaborando estudios y presentando informes que detallaron las amenazas a las que están sometidos los océanos, y la importancia de preservar los ecosistemas marinos. “Desde Chile participamos directamente en las negociaciones en Nueva York, hicimos llegar a la cancillería chilena los argumentos e informes que fundamentaban la importancia de acordar este tratado. Fueron muchos años de arduo trabajo”, recuerda González.
Finalmente, en marzo del año pasado los Estados miembros llegaron a un acuerdo y la ONU aprobó un nuevo Tratado Global de los Océanos, que avanza en la protección de alta mar y toda su biodiversidad “Estamos hablando de la adopción de uno de los tratados ambientales más importantes de las últimas décadas y en el que, a lo largo de todo su proceso, los países de nuestra región y particularmente Chile, tuvieron un rol clave liderando su debate”, afirma la vocera de Greenpeace.
60 países
Para que este tratado entre en vigor, debe ser ratificado por al menos 60 países, lo que se espera se cumpla previo a la Conferencia de las Naciones Unidas sobre los Océanos que se realizará en Francia, en junio de 2025. “Por eso es histórico que Chile sea el primero en dar este paso, es una señal importantísima y urgente. Sin un tratado vigente, no podemos avanzar en las acciones de protección que el planeta necesita. Esperamos que nuestra ratificación sea una invitación a que el resto de los Estados se sumen pronto a esta iniciativa y aseguremos el cuidado de nuestros océanos. Pero también es necesario que esta posición a favor que hemos mostrado a nivel internacional, se exprese a nivel local, donde hay muchas áreas marinas siendo afectadas por actividades industriales, como la salmonicultura, y esto se debe frenar”, añade González.