Vacaciones en el mar ??: activa estas 5 ideas para cuidar la vida marina ?

La playa es el destino perfecto para gran parte de las personas que veranean cada temporada. Olas, sol, arena y relax son un combo indiscutido al que en esta nota le añadimos un elemento más: el turismo responsable. 

Si estás por viajar a la costa, te proponemos poner en práctica estos tips sustentables para  disfrutar sin dañar a la naturaleza.

Respetar el ecosistema marino ?

Para guardar el recuerdo de ese lugar soñado o de tal momento único mejor tomar lindas fotos que llevarte algún elemento natural de la playa porque cada caracola, rama o piedra cumple un propósito. 

Por ejemplo,  con el paso del tiempo las conchas se degradan y se convierten en arena. Esto ayuda a mantener los bancos de las playas para que podamos regresar a nuestros lugares favoritos año tras año. Incluso, otros tipos de conchas ayudan a criaturas como cangrejos ermitaños a encontrar un hogar a medida que crecen.

Por hermosas y tentadoras que sean, deja las conchas en las playas. Tampoco extraigas seres vivos de su hábitat, deja las piedras o rocas en su sitio y cuida de las plantas, algas y corales.

Convivir con los animales silvestres ?

La regla de oro en este caso es: mantener la distancia con todos los animales silvestres. Si te cruzas con peces, reptiles, aves, anfibios e incluso monos, aprecia su belleza y mira su comportamiento sin interferir en sus lugares y acciones.

Es sencillo, hay que respetar su espacio para tener una convivencia feliz. En especial, si alguna especie está en momentos sensibles como el apareamiento, la anidación o el cuidado de sus crías. 

Lo mismo si vas a hacer snorkel o buceo, disfruta de la vida marina sin tocar corales, mejillones u otros animales marinos. 

No participes en actividades ruidosas de deportes acuáticos, como motos acuáticas.

No ofrecer ningún tipo de alimento a los animales silvestres ?

Alimentar a animales salvajes es una mala idea y esto vale para todas las especies sea cual sea el lugar de dónde estén. 

Si les das comida lejos de generar un beneficio para ellos estarás haciendo todo lo contrario.  Por un lado, pueden acostumbrarse, lo que los hace perder su capacidad de caza -y con ello su sobrevivencia-, y podría también interferir con sus ciclos migratorios, lo que afectaría su reproducción y con ello la conservación de la especie.

Por otro lado, si esto se vuelve una costumbre, los animales no solo se acercarán constantemente a los humanos, ya que serán asociadas con alimento, sino que las personas podrían incluso llegar a ser atacadas por el animal.

Menos plásticos, más reutilizables ?

Este hábito está en la base de todo estilo de vida sustentable y no se suspende por vacaciones. Aún más cuando se sabe que la basura plástica es uno de los materiales que más contaminan los océanos. 

Por eso, llevar tu kit de reutilizables (botella, cubiertos, bolsa de tela, sorbete de metal, vianda, etc.) es tan importante para evitar productos desechables que si son mal gestionados, terminarán sumándose a la marea plástica. 

Asegúrate de que tu basura no contamine el mar ?

Además de evitar generar desechos, es importante llevarte contigo aquellos que sí generes. Es más, si te animas a dar un paso más, también puedes juntar la basura que veas en tu camino aunque no la hayas arrojado tú ?.

Por supuesto, la mayoría de las áreas públicas cuentan con cestos. Si eliges tirar tus residuos en ellos, cuida que no estén rebalsando porque en ese caso tu esfuerzo no servirá de mucho y es probable que lo que dejes termine contaminando el mar de todas maneras.

Protección solar amigable ?

Está comprobado que algunos de los componentes de los protectores solares que se venden en el mercado quedan en el agua y terminan afectando a la fauna y flora subacuática. 

Por eso,  la próxima vez que tengas que comprar crema solar, presta atención a la etiqueta y evita las que tengan estos químicos dañinos para los océanos: oxibenzone, octinoxate, octocrylene, parabenos, triclosán

Aprovechemos estas vacaciones para conectar con el mar desde un lugar de cuidado y admiración y no olvidemos que la vida que lo habita nos necesita más que nunca ??.



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Author: Meri Castro

Qué son los refugios climáticos y por qué incorporar más en todas las ciudades 

¿Escuchaste hablar de “refugios climáticos”? Te contamos de qué se trata esta solución que cada vez más ciudades implementan para enfrentar las altas temperaturas. 

Las olas de calor son cada vez más frecuentes. Estos escenarios extremos ponen en riesgo la salud de las personas, animales y plantas por lo que, implementar estrategias de adaptación se hace vital.  

En este sentido, se escucha cada vez hablar sobre esta herramienta que permite sobrellevar los veranos agobiantes.

¿Qué son los refugios climáticos?

Los refugios climáticos pueden ser zonas naturales o urbanas que tienen condiciones ambientales benignas para protegerse de un contexto desfavorable, como el exceso de calor (o frío), la escasez de agua, el acceso deficiente a un hábitat adecuado, etc. 

De esta manera, la ciudadanía cuenta con áreas para descansar un rato, refrescarse y luego continuar con sus actividades durante los días más tórridos. 

Pueden ser naturales, como un espacio abierto con sombra o elevada presencia de infraestructura verde. Como ejemplos podemos mencionar algunos parques, paseos con arbolado y zonas de fuentes o con acceso a agua natural, como pueden ser un río o una playa. 

Y también los hay artificiales, como pueden ser ambientes cerrados con aire acondicionado o que naturalmente presentan temperaturas más confortables que en el exterior. 

Evento en un parque en Corea sobre “Plástico Cero”

Como verás, la mayoría de estos lugares no son infraestructuras nuevas sino espacios preexistentes que han sido repensados como refugios además de seguir con sus funciones originales. Viéndolo así, una biblioteca que tiene protocolo para recibir a personas que lo necesiten durante olas de calor o de frío puede ser refugio climático.

En la naturaleza es más fácil encontrar microambientes para que sirvan a este fin de adaptación. En cambio, en las ciudades es preciso planificar la incorporación de este tipo de espacios

Así surgen los bosques urbanos, otra solución basada en la naturaleza que puede ser una gran aliada ante la realidad climática. Así sumando árboles se contrarresta el efecto isla de calor, se evita el riesgo de sufrir golpes de calor y se crean entornos más sostenibles y resilientes.

¿Qué características debe tener un refugio climático?

En conclusión, los refugios climáticos deberían estar disponibles para los habitantes de las ciudades que lo necesiten y que puedan ver comprometida su salud durante eventos extremos. 

Con motivo del “día sin coches” que se celebra en toda la UE, varias organizaciones transforman la importante vía de tráfico “Burgring” de Viena en una zona de picnic y recreo. En la pancarta de atrás se lee “1.000.000 Taten für den Klimaschutz”, que denomina el proyecto actual de GP Austria y significa “1.000.000 de actos por el clima”. Los jóvenes disfrutan del espacio vial recién ganado y hacen un picnic junto a las vías del tranvía.

Entonces, se debe crear una red efectiva. En especial, en aquellas zonas donde se concentran las comunidades más vulnerables o donde las condiciones de la urbanización y de la actividad (alta densidad de coches, conglomerados densos, falta de espacios verdes y sombreado) las convierten en auténticos “hornos”.

Un refugio climático con todas las letras debe ofrecer condiciones climáticas adecuadas: interiores climatizados y exteriores sombreados, acceso a puntos de agua y servicios públicos y espacios para sentarse. Por último, estar claramente señalizados y distribuidos a lo largo de la ciudad.

Es tiempo de multiplicar estas zonas de descanso en todas las ciudades para cuidar la salud de la población.


Plantín para ser sembrado.


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Author: Meri Castro

10 ideas para un heroísmo climático en 2024 ¡Súmate a practicarlas!

Te traemos ideas para inspirarte y seguir rompiendo nuevos niveles en tu estilo de vida sustentable.

1. Comer distinto puede cambiarlo todo

De ahora en más, recuerde: lo que elegimos para cocinar y comer cada día  tiene la capacidad de reconfigurar las relaciones que los productores tienen con la tierra. Así es como algo cotidiano se puede convertir en un hábito revolucionario. 

Si empezamos a consumir frutas y verduras que son de la época que corresponde y privilegiamos los producidos en la región en vez de los importados, ayudamos a cambiar las formas en que tratamos a nuestro suelo y nuestros recursos, colaborando a que la agricultura sea más respetuosa y aporte a la regeneración. 

Pensar la alimentación fuera de lo que el mercado impone puede cambiar de raíz una industria que se convirtió en una de las más contaminantes. Además de tener un potencial sabroso: el de hacernos descubrir la diversidad de sabores que la naturaleza y de defender la identidad culinaria.

2. Ser turista responsable

Viajar y conocer lugares nuevos es una de las experiencias más interesantes que podemos hacer. La buena noticia es que también esta pasión puede disminuir su huella ambiental. 

Sin duda, si puedes elegir viajar en otro medio que no sea el avión -o disminuir los vuelos que haces al año- estarás marcando la mayor diferencia de todas. 

Luego será el momento de elegir tu hospedaje y tours considerando sus criterios ambientales (o la ausencia de ellas). Para hoteles, por ejemplo, si tienen políticas de uso de agua y manejo de aguas residuales (todos deberían tener esta información a la mano para entender el impacto que generan sobre los lugares que están construidos). 

Por último, llevar tus hábitos responsables de consumo a tu destino hará que el impacto sobre el sitio que se visita sea el menor posible. 

Explorar, conocer y disfrutar van de la mano con cuidar a nuestro planeta ??.

Familia en parque eólico.

3. Resetear el guardarropa en forma sustentable 

Las marcas de ropa -aún las que más pregonan sobre estar haciendo las cosas bien para el planeta- están fallando. Esto hace que producir indumentaria sea la segunda actividad más contaminante, después de la automotriz. 

Ante este dato, lo mejor que podemos hacer es desacelerar su consumo. Y esto se logra explorando nuevas opciones y divirtiéndote en el proceso. Usar lo que ya se tiene, intercambiar con amistades, visitar tiendas de usado (tanto físicas como on line), reparar, salirse del mandato de las tendencias que caducan rápido, heredar prendas y recircular lo que ya no uses.

4. Romper los mandatos estéticos del paisaje

Vivir en la ciudad no es sinónimo de estar separados de la naturaleza. Sólo basta bajar un poco la velocidad y empezar a apreciar con más detalle el lugar que habitamos para darnos de todo el verde y los seres que nos acompañan en medio del cemento. 

Te proponemos prestar atención a las plantas que nos circundan y a la vegetación nativa que crece entre las baldosas, en los baldíos, parques y canteros. Hay mucho por conocer en medio del cemento. 

5. Crear hábitats para polinizadores

Colaborar para cuidar a los insectos y animales que se encargan de polinizar las plantas y que hacen posible que exista 35% de los cultivos alimentarios del mundo está en nuestras manos.

Para compensar las prácticas que ponen a estas criaturas en peligro, si tenés jardín evita el uso de pesticidas. En balcones, ventanas y parques, planta diversidad de plantas nativas e instala “hoteles de insectos” (hogar de insectos benéficos como crisopas, avispas, abejas, mariquitas y abejorros encontrarán allí un buen alojamiento que polinizan las plantas y controlan la presencia de plagas, colaborando en la sanidad del jardín y la huerta).

6. Apoyar proyectos liderados por mujeres que recuperen el tejido social y la tierra

Retomamos esta idea fuerza“la situación del campo sólo la va a cambiar el poder de consumo” que dijo Felipe Roa-Clavijo, doctor en Desarrollo Internacional de la universidad de Oxford, a América Futura del diario El País para entender que cada elección cuenta

Por ejemplo, si estás en Colombia y comes los chips de ñame de las mujeres de los Montes de María apoyás no sólo la restitución del tejido social de un territorio arrasado por la guerra y contribuyes a la recuperación del bosque húmedo. 

O bien si se compran las prendas de vestir hechas de sombrillas recuperadas de Romina Palma, de Cazaparaguas en Argentina, se respalda a un emprendimiento que fomenta la educación ambiental comunitaria a través del oficio textil. 

Ése es el poder del que habla el especialista de Oxford. A hacerlo valer ?.

7. Consumir menos carne vacuna

La carne de res tiene un impacto climático mucho mayor que cualquier otro alimento que consumimos de manera habitual. Para mejorar esta huella no hace que renuncies por completo a las hamburguesas, alcanza con comenzar poco a poco a intercambiando una porción de carne de res cada semana por una porción de pollo: ¡ahorrarás 0.71 toneladas de CO2 al año por persona!

8. Comer más plantas (y hongos), y menos productos de origen animal

Relacionado con lo anterior, incorporar platos con mayor enfoque en plantas y hongos sin importar en qué punto te encuentres en tu camino hacia un estilo de vida más amigable con el clima es siempre la mejor opción posible. 

Así, con un cambio sutil estarás reduciendo tu consumo de productos de origen animal lo que significa de por sí un aumento de tu impacto positivo.

9. Empezar a compostar

En la medida del espacio que tengas y sin necesidad de dedicar enormes cantidades de tiempo, no dudes en comenzar tu propio sistema de compostaje en casa, o investigar sobre los puntos comunitarios de compostaje cercanos. Si no hay opciones disponibles, busca alguna organización sin fines de lucro o ciudadanos que aboguen por aumentar las opciones de compostaje en tu área.

Con este hábito, se reducen a la mitad los residuos que van al relleno sanitario, se ahorran emisiones de metano y se fomentan suelos saludables. ¿Qué más pedir?  

10. Preferir el vidrio o el aluminio en lugar del plástico

Siempre que puedas, elige envases de vidrio o de aluminio antes que los de plástico. 

Te decimos esto porque estos dos materiales tienen una tasa de reciclaje mucho mayor que el plástico, del que se reinserta a la cadena de producción un muy bajo (esto es así en todo el mundo).  

Claro, cuando termines de usarlos asegúrate de depositarlo en el contenedor adecuado para reciclaje ?.



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Author: Meri Castro

Las principales causas y consecuencias de las cada vez más comunes olas de calor

Diversos reportes anticipan que este verano será uno de los más cálidos de los que el país tenga registro y este verano el termómetro ya marcó peaks sobre 35º en la zona centro sur. Greenpeace asegura que el Cambio Climático influencia las modificaciones a largo plazo en los patrones climáticos mundiales.

Enero, 2023 Hace algunas semanas, la Dirección Meteorológica de Chile liberó su boletín con el pronóstico estacional para el trimestre Diciembre-Febrero que, como era de esperar, proyectó temperaturas sobre la media para este ciclo. Ejemplo de ello es lo que ocurrió en Navidad, fecha en que el termómetro marcó 36° en Los Andes y 35,9° en la comuna de Providencia. Enero no se ve distinto, el reporte proyecta temperaturas máximas sobre lo normal (+28ºC) en la zona central y norte del país, descendiendo recién a la altura de Osorno, lo que avizora un verano con varios episodios de olas de calor.

¿Qué es una ola de calor?

No existe un consenso absoluto en la definición de una ola de calor, según la Organización Mundial de la Salud (OMS) y Organización Meteorológica Mundial (OMM), se entiende como un periodo inusualmente caliente, seco o húmedo, de día o de noche, que se inicia y termina de forma abrupta, con una duración de por lo menos dos a tres días, con un impacto discernible en los seres humanos y los sistemas naturales.

Diversos reportes alertan sobre la frecuencia con la que enfrentaremos este tipo de eventos. Sin ir más lejos, durante 2023, tal como lo señaló la Organización Meteorológica Mundial (OMM) en conjunto con el Servicio de Cambio Climático Copernicus de la Unión Europea, el pasado mes de julio ha sido el más caluroso jamás registrado, con temperaturas de casi 67º en Irán y hasta 80ºC en el desierto de México. 

Y todo hace pensar que el verano traerá fenómenos similares al hemisferio sur. Al reporte de la Dirección Meteorológica de Chile se suma el estudio realizado por el académico  del Centro de Investigación y Transferencia en Riego y Agroclimatología (CITRA) de la Universidad de Talca, Patricio González, que prevé que este verano será uno de los más cálidos de la historia, en las ciudades del centro sur estudiadas en este informe: Santiago, Talca, Chillán y Los Ángeles, donde se esperarían olas de calor con 35°C de temperatura promedio y registrando peaks históricos de hasta 43°C.

Las causas tras el fenómeno 

Si bien las causas del surgimiento de olas de calor son varias, el componente humano representa una contribución importante a su ocurrencia.

Estefanía González, subdirectora de Campañas de Greenpeace, asegura que existen condiciones globales como el Cambio Climático que influencian las modificaciones a largo plazo en los patrones climáticos mundiales: “En específico, esto se observa por ejemplo en la ocurrencia de fenómenos meteorológicos extremos como las sequías, inundaciones, aumento del nivel del mar y olas de calor, entre otros”, explica.

Según la vocera de Greenpeace, el aumento de la temperatura media es consecuencia directa de la acción antrópica debido al uso indiscriminado de combustibles fósiles, los que liberan gases contaminantes como el dióxido de carbono y el metano. Estos a su vez crean el efecto invernadero, una especie de manto que cubre al planeta que captura el calor del sol y eleva la temperatura en la tierra.

Otras acciones humanas, como la deforestación, la agricultura intensiva y los cambios en el uso del suelo son agravantes de esta situación, pues la pérdida de bosques y degradación de los suelos se traduce en la eliminación de la vegetación que cumple funciones de regulación climática, que protege a los seres vivos de las altas temperatura. 

En esta misma línea, otro protagonista de las olas de calor es El Niño Oscilación del Sur (ENOS), un fenómeno climático que incide directamente en el Océano Pacífico y está compuesto por dos fases; la Niña y el Niño. “Actualmente, nos encontramos viviendo las consecuencias de la Fase El Niño, el cual se caracteriza por un anormal calentamiento de la superficie de las aguas del Océano Pacífico, lo que impacta provocando más lluvias intensas y temperaturas más altas de las normales, desencadenando incendios forestales y afección a la biodiversidad”, indica González. 

Consecuencias de este fenómeno y cómo hacerle frente

Si bien las consecuencias del calor extremo son numerosas, por lo general se clasifican en dos tipos: aquellas que afectan a las personas y las que tienen repercusiones en el medio ambiente.

En relación a la primera categoría, destacan las amenazas a la salud y el bienestar de las personas, tales como: dolores de cabeza, hinchazón de manos y pies, sudoración excesiva, deshidratación e, incluso, la muerte. 

Según la OMS, el estrés térmico -cuando el cuerpo no puede refrigerarse- puede desencadenar agotamiento o insolación y agravar afecciones como enfermedades cardiovasculares, respiratorias y renales, así como problemas de salud mental, siendo las personas mayores, los lactantes, quienes trabajan al aire libre y los enfermos crónicos los más vulnerables a estas afecciones.

“En el caso de Chile, también son vulnerables las personas con menos recursos o que no puedan tomar medidas para mitigar los efectos del calor, como acceder a áreas verdes o a infraestructuras que les permita resguardarse en las horas de más altas temperaturas”, manifiesta la vocera de Greenpeace.

Respecto de los efectos en el medio ambiente, se observa que las olas de calor, sumadas a condiciones de poca humedad y fuertes vientos, propician la expansión de los incendios forestales, cuya ocurrencia se ha incrementado dramáticamente durante la última década. 

“Históricamente, las zonas más afectadas están entre las regiones de Valparaíso y La Araucanía, consumiendo miles de hectáreas de vegetación, provocando la muerte de animales o su ahuyentamiento debido a la pérdida de sus hábitats, además de las consecuencias a nivel humano, donde se han tenido que producir evacuaciones, pérdida de enseres y hogares, afección a la salud e incluso la muerte de personas, como consecuencia de estos siniestros”, expresa Estefanía González.

Frente a estos escenarios, la protección de la naturaleza es clave. Sin ir más lejos, Chile cuenta con ecosistemas que ayudan a ser más resilientes ante los impactos de las olas de calor y a muchos de los eventos climáticos extremos, por lo que deben protegerse.

“Los bosques nativos, los océanos y los humedales, entre otros, son grandes reguladores del clima y nos permiten hacer frente a las altas temperaturas. Es vital que, frente a la ocurrencia cada vez más agresiva y recurrente de este tipo de eventos climáticos, seamos capaces de proteger estos ecosistemas de forma decidida y con sentido de urgencia”, concluye González.

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Author: Melissa Jure

Despedimos a Susi Newborn, fundadora de Greenpeace y guerrera del arcoíris

Este 31 de diciembre de 2023 falleció Susi Newborn, fundadora de Greenpeace y sobreviviente del bombardeo del barco de Greenpeace “Rainbow Warrior” en 1985.

En esta nota, la recordamos a través de algunos de los momentos de su vida como activista ??.

La historia de Susi -hija de un diplomático argentino que vivía en Inglaterra- con Greenpeace se remonta a Londres en la década de 1970. Fue entonces cuando junto a su compañera Denise Bell adquirieron y equiparon el primer barco que nuestra organización poseyó, el Rainbow Warrior

Su misión era clara: poder enfrentarse a los balleneros islandeses en el Pacífico Norte. Y nada las detuvo. Recaudaron los fondos, encontraron la embarcación indicada (terminó siendo el arrastrero Sir William Hardy de 134 pies), y reclutaron a un amigo de la infancia de Newborn – Athel von Koettlitz- para encarar la restauración. 

El esfuerzo dio frutos. En la primavera de 1978, el barco zarpó con una tripulación internacional representando a los Países Bajos, Francia, Reino Unido, Sudáfrica, Suiza, Nueva Zelanda, Australia, Estados Unidos y Canadá. 

Así, el equipo hizo frente a los balleneros islandeses y españoles y expuso al barco británico Gem por verter ilegalmente desechos nucleares en el océano. Sobre todo lo vivido en este tiempo, Newborn escribió un relato personal de la historia del Rainbow Warrior, titulado “Una hoguera en mi boca” (A Bonfire in My Mouth).

Susi (abajo al medio) junto a a la tripulación del Rainbow Warrior sostienen una pancarta con el texto “Salvemos a las ballenas”. Tomada en Shetland de camino a Islandia (1978/79).

Otro recuerdo de Susi (la primera de izquierda a derecha) siendo parte de la primera reunión de Greenpeace Internacional en Ámsterdam en noviembre de 1979. El edificio es el 98 Damrak, la primera oficina de nuestra organización en los Países Bajos.

Fue entonces cuando la Fundación Greenpeace original confió todos los derechos del nombre y la organización a un consejo internacional que incluía representantes de Canadá, EE. UU., Francia, Reino Unido, Países Bajos, Dinamarca y Nueva Zelanda. Australia y Alemania se unieron poco después. 

En la actualidad somos 26 oficinas nacionales/regionales en más de 55 países de todo el mundo. Y en ese legado, Susi Newborn tuvo mucho que ver. 

Sobrevivir a la explosión

El Rainbow Warrior continuó por años siendo una herramienta clave para realizar protestas contra las acciones dañinas al ambiente en el mundo. En 1985, Susi junto a todo la tripulación se manifestaban en Auckland, Nueva Zelanda, contra los ensayos nucleares que Francia llevaba a cabo en el atolón Mururoa en el Océano Pacífico. 

Al enterarse de esto, el país galo decidió frenar las manifestaciones y el 10 de julio, agentes secretos del país atacaron el barco concluyendo con su hundimiento y la muerte de un miembro de la tripulación identificado como Fernando Pereira.

Newborn y seis compañeros sobrevivieron a esa trágica experiencia. 

En este documental cuentan la historia del buque y su papel clave en aumentar la conciencia pública sobre las pruebas nucleares en el atolón de Mururoa en el Pacífico. 

Algunas memorias actuales

Una de las últimas visitas de Susi a nuestra región fue la que hizo en junio de 2011 a la oficina de Argentina. En esa ocasión junto al staff y voluntariado disfrutaron de la proyección estreno del documental “The Rainbow Warriors of Waiheke”.

Una imagen de 2014 de Susi participando de Climate Voter, una iniciativa para capacitar a los neozelandeses preocupados por el cambio climático a utilizar su voto en las elecciones para marcar la diferencia en beneficio de las generaciones presentes y futuras.

Con tristeza, despedimos a esta gran mujer que luchó siempre por un planeta sano, justo y verde para todas las personas. Es nuestro compromiso continuar su legado. 

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Author: Meri Castro