Organizamos un evento virtual infantil para presentar la reciente edición de Semillas Andinas, nuestra revista sobre medio ambiente creada para la niñez.
En este número compartimos información sobre residuos, cómo separarlos y reciclarlos.
Además, los pequeños activistas podrán aprender a generar menos desechos y a reutilizar diferentes materiales.
El encuentro estuvo súper entretenido. 120 participantes se sumaron desde Chile, Argentina y Colombia y, por primera vez, hubo niños y niñas conectados desde sus colegios. ¡Cursos enteros nos saludaban!
Para guiar todo lo que teníamos para contar estuvo al mando Valeria Argenzio, Coordinadora de Loyalty, quien fue dando paso a nuestras invitadas.
Tatiana Céspedes, integrante del Equipo de campañas de Greenpeace, nos mostró desde Colombia los diferentes tipos de residuos y cómo separarlos y reciclarlos.
Por su parte, junto a Andrea Camorino, voluntaria de Greenpeace Argentina, aprendimos a reutilizar cajas y rollos de cartón de diferentes tamaños para transformarlos en una ciudad en miniatura. Así jugamos y cuidamos al planeta al mismo tiempo .
Revive el encuentro Semillas Andinas – Taller de reciclaje
Durante el evento también estrenamos un nuevo capítulo de la serie animada Lina y los Amigos del Arcoíris.
En cada episodio exponemos los problemas ambientales que atravesamos desde la mirada de Lina, una niña de nueve años que vive en un barco con su abuelo Günther. Junto a sus amigos viven diferentes aventuras, desde defender el Mar Argentino de la pesca intensiva y la exploración petrolera, hasta proteger los bosques y aportar soluciones para el problema de la contaminación por residuos.
En esta oportunidad, la superheroína de Greenpeace emprende un viaje que la lleva hasta Colombia. Allí lucha para que se genere menos basura y nos deja un mensaje muy interesante sobre el consumo responsable.
Una vez más, gracias al apoyo de nuestros socios y socias pudimos llevar un mensaje de amor y cuidado de la naturaleza a las nuevas generaciones. A través de su aporte nos permiten desarrollar iniciativas como la revista Semillas Andinas y la serie animada Lina y los Amigos del arcoíris para impulsar la educación ambiental.
El objetivo siempre es el mismo: llegar a más personas y convertirlas en defensores y defensoras del planeta .
Hoy es el Día del Sobregiro de la Tierra. Esto significa que estamos consumiendo de manera insostenible y que si como humanidad tuviéramos que vivir exclusivamente de lo que el planeta puede generar a su ritmo natural, en este 2 de agosto se nos acabarían los recursos.
Vista de ropas descartadas en el medio del Desierto de Atacama, provenientes de Europa y Estados Unidos.
Estamos pidiéndole al suelo, al mar, a los acuíferos, a los bosques y selvas, etc., más de lo que pueden darnos en 365 días. Los estamos sobre exigiendo, presionando y quedando en deuda.
Antes de que alguien quiera achacar esta situación al solo hecho de que somos cada vez más personas en el mundo, que quede claro que no es por eso nada más. Es el sistema lo que está mal, citando a la siempre justa y contestaria Lisa Simpson.
Se produce suficiente, lo que está mal es la distribución desigual y el derroche que nadie frena. También el querer sostener un ritmo de consumo acelerado (comprar – tirar – comprar) que no tiene que ver con necesidades reales sino con alimentar las ganancias de los grupos económicos.
En definitiva, como sociedad global estamos demandando los recursos de 1.7 planetas Tierra para cubrir nuestras necesidades, según lo reporta la Red Global de la Huella Ecológica (GFN, por sus siglas en inglés). A partir de hoy estamos tomando de prestado al futuro cercano.
Así luce un campo a medio deforestar en Finlandia.
Asimismo, en particular cada país tiene su propia fecha según el consumo de recursos y servicios que hace. Por ejemplo, Chile entró en sobregiro el pasado 15 de mayo, siendo por cuarto año consecutivo el primer país latinoamericano en entrar en sobregiro ecológico. Argentina se excedió el 24 de junio y Colombia lo hará el 8 de noviembre.
¿Qué podemos hacer para frenar el sobregiro ecológico?
Jornada de intercambio de ropa en el día del sobregiro en Alemania.
Para cambiar esta tendencia de tener las cuentas en rojo con nuestro planeta hay que frenar la creciente presión sobre los ecosistemas y dejar de sobreexplotar los recursos naturales.
Así dicho puede parecer una tarea inabarcable pero en la práctica se trata de:
Consumo responsable: a nivel de la ciudadanía, comprar menos y hacerlo durar, elegir productos y servicios que sean ecológicamente sostenibles y producidos de manera ética. Comer más plantas y menos animales.
Eficiencia energética: reducir el consumo de energía en nuestros hogares y lugares de trabajo. Un dato interesante: si a nivel global aumentáramos el uso de fuentes de electricidad bajas en carbono de 39% a 75%, se atrasaría el sobregiro en 26 días.
Reducir el desperdicio de alimentos en el sistema retrasaría en 13 días el día del sobregiro.
Movilidad sostenible: crear ciudades con transporte eficiente y accesible, más caminables y seguras para los ciclistas.
Acción climática: exigir a los gobiernos y empresas que lideren acciones para reducir las emisiones, restaurar bosques y mejorar la prevención de incendios forestales, y logrando una conservación efectiva en nuestras Áreas Protegidas.
Cada esfuerzo cuenta y puede marcar la diferencia en la búsqueda de un futuro más equitativo y sostenible para todos y todas.
Se encontró que el hielo marino de la Antártida ha caído a niveles sin precedentes para esta época del año -la más fría-, lo que ha puesto en alerta a la comunidad científica. Este triste récord, ¿se relaciona con el cambio climático?
El comportamiento habitual de los hielos marinos es retraerse en verano, con el calor, y regenerarse en invierno, con las temperaturas bajas. Sin embargo, este año esto no ocurrió.
Al comparar el promedio de hielo marítimo que hubo entre 1981 y 2010 con el que había el mes pasado, la ciencia comprobó que se habían perdido 2,6 millones de kilómetros cuadrados. Es decir, este julio una masa helada en el mar del tamaño de toda Argentina dejó de existir.
Los especialistas estiman que el cambio climático -con el mes de julio más caluroso jamás registrado- está detrás de este nuevo récord.
¿Qué está pasando con el hielo marino en la Antártida?
Desde hace 45 años, los científicos monitorean el ciclo natural del hielo en este continente que ocupa el extremo más austral de nuestro planeta. Así determinaron que el comportamiento esperable es que el hielo marino se retraiga durante el verano (hacia fines de febrero) y vuelva a acumularse durante el invierno.
Pero este año el invierno llegó y eso no ocurrió. El hielo marino no ha regresado a ningún lugar cercano a los niveles esperados. De hecho, se encuentra en los niveles más bajos para esta época del año desde que comenzaron los registros.
Respecto del año pasado -que ya había sido bajo por demás-, no se recompusieron 1,6 millones de kilómetros cuadrados de hielo, según datos del Centro Nacional de Datos de Hielo y Nieve (NSIDC, por sus siglas en inglés).
Como explica el ambientólogo Diego Werner también desde su cuenta en Twitter, si bien “Se espera que el hielo disminuya con los años a un ritmo gradual (como viene haciendo), pero este año ese ritmo se aceleró muchísimo”.
Imaginate la repercusión y reacciones que habrían si este gráfico representara un índice de bolsa o valor de algún activo tipo petróleo… Pero no, sólo es la [variación de] presencia de hielo en el continente donde está el 70% del agua dulce del mundo y regula el clima global… https://t.co/RMm8m5oPjn
El climatólogo Leandro Díaz reflexiona desde su cuenta de Twitter: “¿Es todo por culpa del cambio climático? El calentamiento global y en las regiones polares del Hemisferio Sur contribuyen a menos hielo. Sin embargo, otra parte asociada a la variabilidad de la circulación atmosférica contribuye a este año particularmente muy anómalo”.
Y añade: “Tenemos el gran desafío de comprender mejor qué es lo que está pasando en una región clave para saber lo que pueda suceder con el clima global y del Hemisferio Sur en las próximas décadas”.
Lo que es innegable es que esta baja en el hielo marino antártico muestra a las claras que “El juego ha cambiado”, como dijo Ted Scambos, glaciólogo de la Universidad de Colorado Boulder, al ser consultado por la CNN. “Algo importante en una gran parte del planeta de repente se está comportando de manera diferente a lo que vimos en los últimos 45 años”.
La situación de la Antártida es delicada. Además de lo que ocurre con los hielos marinos, lo cierto es que algunas de las partes del continente se estaban calentando más rápido que en cualquier otro lugar del planeta. Así lo comprobó el equipo de Greenpeace en el viaje que realizó a bordo del Arctic Sunrise a principios de 2022.
Además, nuestra expedición también fue un llamado de advertencia para resguardar el casquete polar de la Antártida, que está perdiendo masa tres veces más rápido ahora que en la década de 1990 y que contribuye al aumento global del nivel del mar.
Hielos marinos en Antártida y el Ártico: ¿en qué se diferencian?
Los hielos marinos en la Antártida no se han visto tan afectados por el calentamiento global como los del Ártico, que sí tienen una trayectoria descendente constante a medida que se acelera la crisis climática.
Sin embargo, desde 2016, los científicos han comenzado a observar una fuerte tendencia a la baja en los hielos marinos antárticos. “Algo radical ha cambiado en los últimos dos años”, resalta Scambos. Como él,muchos especialistas ya no descartan que el cambio climático sea un factor importante para la desaparición del hielo.
Otros de los factores que inciden en la pérdida de hielo marino son la fuerza de los vientos del oeste alrededor de la Antártida y las temperaturas oceánicas más cálidas al norte del límite del océano Antártico que se mezclan con el agua que normalmente está algo aislada del resto de los océanos del mundo.
Por todo esto, señala Scambos, “Es más probable que no veamos que el sistema antártico se recupere como lo hizo, digamos, hace 15 años, durante un período muy largo en el futuro, y posiblemente ‘nunca’”.
En definitiva, estamos frente a otro síntoma que muestra que algo cambió en nuestro hogar, la Madre Tierra. Debemos de prestar atención porque la Antártida no es sólo un ecosistema único y frágil. Además, es clave para que la vida de la humanidad sea posible. Primero, porque los hielos son el almacenaje de agua dulce en estado sólido y, segundo, porque contribuye a la regulación de la temperatura del planeta, lo que significa que su desaparición podría tener efectos en cascada mucho más allá del continente.
Esta nota es una reivindicación para los árboles que están en las veredas que caminamos a diario; en los parques y plazas donde nos dispersamos y en su ambiente natural, donde los intereses privados los tumban sin piedad.
Es una valoración tardía a los árboles que son talados o quemados intencionalmente para hacer espacio a los intereses del agronegocio y los inmobiliarios. Y para todos los que es nuestro deber salvar a tiempo, porque necesitamos de ellos para cuidar el suelo, tener aire limpio, medicina y para que sigan siendo hogar de otras especies.
La nota original fue escrita por Kiana Kaz en colaboración para Intersectional Environmentalist e invita a apreciar a los árboles que están a nuestro alrededor, a mirarlos con atención y aprender las lecciones valiosas que tienen para quien quiera ver.
Paciencia
Los árboles nos enseñan sobre la paciencia al tomarse todo su tiempo para crecer. No se apresuran, se enfocan en el momento presente. absorbiendo los rayos del sol, los nutrientes y el agua que los ayudan a prosperar.
Al igual que los árboles, nosotros también necesitamos confiar en el proceso de nuestro propio crecimiento. Yendo paso a paso, alcanzaremos nuestro máximo potencial.
Fortaleza
Los árboles son muy resilientes. Continúan creciendo a pesar de distintos desafíos. los cambios ambientales o las pestes. Sus fuertes raíces les permiten soportar incluso las más duras tormentas.
De esta manera, demuestran la fortaleza interna que tienen para afrontar los cambios de la vida y demuestran la importancia de permanecer firmes y enraizados para lograrlo.
Flexibilidad
Estos seres vegetales son expertos en adaptarse a su ambiente. Crecen buscando la luz del sol, extienden sus raíces para encontrar agua y cambian sus hojas con las estaciones. Nos dan un ejemplo de cómo ser flexibles, de cómo dejar ir y adaptarnos a los pequeños cambios de la vida, y encontrar soluciones creativas para sobrellevar los obstáculos que podamos tener.
Conexión
Los árboles son parte de una vasta red de organismos que dependen unos de otros para sobrevivir. Ellos nos recuerdan que la humanidad también está interconectada con todas las formas de vida y que nuestras acciones tienen efecto dominó en el mundo que nos rodea.
Así, nos enseñan el poder de la comunidad y la importancia de fomentar las conexiones y relaciones con otros.
Venimos de semanas de noticias ambientales shockeantes. Al día más caluroso jamás registrado le siguió la ola de calor en Europa y, en medio de todo esto -aunque tal vez menos comentado-, países de todo el mundo fueron golpeados por inundaciones devastadoras.
Los registros de los destrozos generados por el agua llegaron desde España, Inglaterra, India, Turquía y Japón. Una vez más, la crisis climática se muestra con toda su contundencia, causando estragos en la vida de la gente en todas partes.
Aquí un pantallazo de lo que se vivió en diferentes partes del planeta:
Turquía
Over the last few days, extreme flooding in:
Spain. Again.
England. Again.
India. Again.
And now Turkey. Again. (see below)
Anybody telling you “this is normal” is hindering you from prioritising more time with your loved ones as the planet overheats.pic.twitter.com/w1EiVemuNm
Mientras la población sufre, las empresas de combustibles fósiles siguen potenciando la crisis e incrementando sus ganancias Ignoran la ciencia y continúan perforando en busca de petróleo y gas, enriqueciéndose cada vez más mientras ocurren situaciones de emergencias climáticas como estás.
La solución es una sola: exigir que empresas y gobiernos que tomen medidas para frenar YA las emisiones de gases de efecto invernadero al tiempo que aplicamos todas las soluciones de regeneración del suelo posible, dejamos de deforestar y desmontar y restauramos el ambiente.
Ya basta. Es hora de unirnos y exigirles a las grandes petroleras que dejen de perforar en busca de nuevos combustibles fósiles y empiecen a pagar por sus daños climáticos.