Ballena observada desde la embarcación de Greenpeace
El Witness ya hace unas semanas terminó su paso por la región de Magallanes en el marco de la campaña No más salmoneras en la que se sumó a la lucha por proteger los mares del sur de la expansión de la industria salmonera.
La información relevada por la tripulación es tanta y tan valiosa que aún nos queda por mostrarte una joyita: los registros de la biodiversidad de la Patagonia chilena.
Porque además de los bellos paisajes, desde la embarcación pudieron ver ballenas, elefantes marinos y muchas otras especies que hoy se ven amenazadas por la expansión de la industria salmonera.
Mira las postales increíbles que nos dejó la expedición del Witness en los fiordos y canales de Magallanes.
Delfines en el mar patagónico.Elefantes marinos en la costa del mar patagónico, observados desde el Witness.
También los tripulantes contaron que en este viaje de documentación se dejaron ver diferentes especies de aves en medio de los imponentes paisajes protagonizados por glaciares y bosques nativos.
Relevar ambientes tan ricos e inhóspitos es una forma de dar a conocer la maravilla del mundo que habitamos. Y, considerando que sólo se puede cuidar aquello que se conoce, la difusión es el primer paso para defender nuestro planeta.
Por eso, que no se nos olvide que cada uno de estos animales y el ecosistema entero están amenazados por la expansión de la salmonicultura en el sur de Chile. El tiempo de actuar es ¡ahora!
¿Cuánto hace que no pasas un rato en la plaza o parque más cercano? ¿Estuviste un buen rato al aire libre durante esta semana? Es muy probable que al responder estas preguntas, caigas en la cuenta que la mayoría de tu rutina transcurre puertas adentro.
No te sientas mal por eso, quienes vivimos en ciudades vivimos 90% del día en interiores y frente a pantallas. Estar al sol, sintiendo el viento en el rostro, no es algo diario siquiera. Ni hablar de estar rodeados de naturaleza.
Pero esta situación in door no es algo natural, en el sentido literal de la palabra. Lo cierto es que los humanos somos seres biológicos y estamos fisiológicamente adaptados para estar en ciertos ambientes, para correr, jugar, cazar. Básicamente, para ser activos.
Por este motivo, cuando tenemos un momento para poner los pies en el pasto, mirar árboles, plantas y horizonte , nos sentimos mejor enseguida. Por el contrario, cuanto menos tiempo estamos en entornos naturales, más nuestro ánimo decae.
¿Qué es el síndrome de déficit de naturaleza?
En Occidente, uno de los primeros en darse cuenta que existía una relación entre el bienestar de hombres y mujeres y la frecuencia con que estaban en un entorno natural fue el periodista y escritor Richard Louv.
En su libro de 2008, Last Child in the Woods (El último niño de los bosques), acuña el término “síndrome de déficit de naturaleza” para referirse a las consecuencias en la salud que trae esa carencia de contacto con el medio silvestre. Entre ellas, dificultad de atención, enfermedades cardiovasculares y, la más importante, por generalizada: depresión.
Esto se explica porque, según comprueban diversas investigaciones relevadas en el libro, la exposición directa a la naturaleza es esencial para el desarrollo humano, especialmente de los niños, y cuando nos falta, nuestra salud se resiente.
Pasar al menos 2 horas a la semana en la naturaleza hace bien a la salud.
Para contrarrestar el síndrome de déficit de naturaleza basta buscar el espacio verde más cercano y visitarlo lo más seguido posible. Si lo haces, pronto sentirás sus efectos positivos: desarrollo y potenciación de todos los sentidos, facilidad de integrar aprendizajes, enriquecimiento de la creatividad o desarrollo general de las habilidades psicológicas de los niños a través del vínculo con todo lo natural, etc.
La práctica japonesa Shinrin-yoku (“terapia de bosque”) es uno de los antecedentes de esta visión que propone tener el hábito de conectar con el mundo natural para estar más sano y feliz. Surgió en 1980 cuando se dió una crisis de salud en todo el país insular.
Las enfermedades relacionadas con picos de estrés se dispararon a raíz de los trabajos cada vez más tecnológicos e industriales. Fue entonces que se recurrió a estas experiencias inmersivas en la naturaleza, guiadas por personas capacitadas, para sanar a los pacientes y mejorar su atención, sistema inmunológico y humor.
Algunos años después nuevos estudios publicados en la revista Nature confirmaron que pasar al menos 2 horas a la semana en la naturaleza hace bien a la salud.
Y con esto no estamos diciéndote que vayas a escalar una montaña o a vacacionar a una cabaña en medio de la selva Cada momento que puedes dedicar a caminar por la plaza o salgas a un patio o terraza a ver el cielo y tomar sol, cuenta. Y siempre que puedas, visita alguna reserva urbana para lograr esa dosis de naturaleza que tu cuerpo y mente necesitan
Residentes de South Sulawesi evacúan la zona tras inundaciones y deslizamientos de tierra causados por deforestación masiva, en 2020.
Es importante que hablemos de desplazados climáticos porque nuestro continente, el americano, está cuarto en el ranking de migraciones internas forzadas por eventos climáticos en la última década. Y sólo en 2022, 2 millones de americanos debieron migrar por este motivo.
No podemos seguir mirando para otro lado. Una realidad signada por el cambio climático modifica, de manera inevitable,la vida de todos los habitantes del planeta. La propia experiencia diaria y la misma ciencia lo comprueban día a día. Sin embargo, no todos nos vemos afectados de la misma manera.
Existen personas (mucho) más vulnerables que otras a las consecuencias del calentamiento global. Son ellas las quetras un evento climático extremo (inundaciones, huracanes, sequías, incendios, etc.) no sólo quedan desprotegidas sino que, al momento de rehacer su vida, se encuentran con una encrucijada: ¿relocalizarse o subsistir en zonas cada vez más hostiles?
¿Quiénes son considerados desplazados o refugiados climáticos?
Desde hace 5 años aproximadamente, la comunidad de El Bosque, en Tabasco, está viviendo en carne propia las consecuencias del cambio climático. Su hogar está siendo engullido por el océano. Más de 30 familias se han visto desplazadas, en tanto toda la comunidad está en peligro de desaparecer.
El término “desplazados o refugiados climáticos” se utiliza para denominar a quienes han tenido que dejar sus hogares y la zona en la que habitualmente viven forzados por el cambio climático y los desastres naturales asociados a éste.
Se trata, claro, de una una migración forzada que por lo general se da dentro del propio país. Es decir que suele generar desplazamiento interno antes de alcanzar niveles que obligan a las personas a cruzar fronteras.
Otro punto clave es saber que toda migración, incluso los desplazamientos climáticos, son complejos e implican un proceso de decisión en las que influyen varias cosas. Por eso, en la literatura científica se dividen en dos grupos: los de inicio súbito y los de inicio gradual.
Como El Bosque, vemos con mayor frecuencia la aparición de personas desplazadas climáticas.
Las primeras son más fáciles de identificar porque serían, por ejemplo, las generadas luego de huracanes, inundaciones, terremotos o incendios. En cambio, cuando hablamos de inicios graduales como la sequía, el deshielo de glaciares o el incremento del nivel del mar, tienden a ser más difusos.
Una muestra de la dificultad para identificar estos casos es el dado en el diario El País en el que se cita que se encontró un fuerte vínculo entre las migraciones y la agricultura. Con sequías, no hay cultivos. Y sin cultivos, no hay ingresos, por lo que las personas eligen moverse de su lugar.
Vale sumar acá este dato para comprender la magnitud de este fenómeno: tan solo el año pasado en el mundo, la sequía fue la tercera razón de desplazamiento interno relacionada al clima.
Las cifras del desplazamiento climático en 2022
En alza. Es lógico que a medida que el cambio climático se hace sentir con más fuerza, crezcan los números de desplazamientos forzosos de personas dentro de las fronteras de sus países debido a desastres como inundaciones, tormentas, incendios forestales y sequías.
Así lo determinó un nuevo informe del Centro de Monitoreo de Desplazamientos Internos (IDMC) difundido por Diálogo Chino. En total, se contabilizaron 31,8 millones de desplazamientos internos por fenómenos meteorológicos extremos. América es una de las regiones más golpeadas, con 2,1 millones.
Edificios y calles cubiertas de arena en la costa de Nueva Jersey tras el Huracán Sandy.
Estos números duplicaron los valores con respecto a 2021, en gran parte debido a las devastadoras inundaciones de Pakistán. Además, los desplazamientos relacionados con catástrofes durante el año también fueron un 41% superiores a la media de la última década. Las inundaciones fueron responsables de la mayoría —seis de cada diez— de estos desplazamientos forzosos, seguidas por tormentas, sequías, deslizamientos de tierras y, por último, temperaturas extremas.
Para finalizar, si bien los especialistas remarcan que se ha avanzado en materia de atención ante los desplazamientos climáticos en América Latina y destacan los avances de Colombia y México liderando leyes específicas en el tema, lo cierto es que aún hay mucho por mejorar.
¡No hay excusas! Empieza hoy mismo a sumar tu parte en la lucha contra el cambio climático. Mira estas 6 formas en las que puedes hacer la diferencia:
Transportarse de manera sustentable para reducir las emisiones
Hoy en día, el sector del transporte genera la mayor cantidad de emisiones de carbono a nivel mundial, según datos oficiales de Naciones Unidas. Sustituir el uso del coche por el transporte público es una acción individual que tiene enormes beneficios a nivel ambiental (puede llegar a reducir hasta en 2,2 toneladas la cantidad anual de emisiones de carbono por persona).
Por eso el sabido consejo de caminar o ir en bicicleta cuando se trata de distancias cortas y de priorizar el autobús y el tren en distancias medias y largas tiene más vigencia que nunca.
Te contamos por qué cambiar el transporte es clave para combatir el cambio climático, en esta nota.
Más vegetales y menoscarne
La huella de carbono de la producción de alimentos está relacionada al uso de terreno y a las emisiones de gases de efecto invernadero. Uno de los ejemplos más recientes es el de España, donde se sabe que la dieta en los hogares contribuye en 19% al cambio climático.
No requiere la misma cantidad de suelo y agua producir vegetales que carne. Sólo por mencionar un ejemplo, para un kilo de lentejas, se necesitan 1250 litros de agua mientras que para la misma cantidad de pollo son necesarios 4300 litros.
Otra forma de dimensionar el impacto de nuestra dieta es pensar que si consumimos carne de cerdo una o dos veces a la semana, añadimos 140 kilogramos a las emisiones anuales de gases de efecto invernadero. Lo mismo que si condujéramos un auto de gasolina durante 577 kilómetros.
Por todo esto, una buena forma de reducir la huella ambiental y las emisiones derivadas de nuestra alimentación es consumir menos lácteos y productos de origen animal y más de origen vegetal.
Exige y presiona a tu gobierno y a las empresas para que tomen medidas que cuiden a nuestro hogar, la Tierra. Es la única manera de asegurarnos un futuro sostenible de verdad.
Por eso, ya sea sumándote a movilizaciones, uniéndote a movimientos ambientales o firmando peticiones, haz oír tu voz.
Energías limpias + consumo responsable de los recursos
Sabemos que la transición energética de energías fósiles (carbón, petróleo y gas natural) a limpias (eólica, solar, etc.) es clave para frenar el cambio climático. También sabemos que, como consumidores, lo que podemos hacer queda acotado a la oferta con la que contamos.
En este sentido, cada vez más viviendas particulares, escuelas y pequeñas empresas que eligen paneles y termotanques solares para abastecerse de electricidad. Al mismo tiempo, hay otras buenas señales como que en nuestro país se viene trabajando muy fuerte en la electro movilidad. Así, junto con Colombia, somos los dos países que lideran hoy la la transición en lo que es vehículos eléctricos.
Las energías limpias vienen ganando terreno y, junto con los hábitos que hacen un uso responsable de los recursos, permiten reducir emisiones contaminantes de una manera significativa.
Reduce el desperdicio de alimentos
Un tercio (?) de todos los alimentos producidos a nivel mundial se pierden o se desperdician, de acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO.)
Si bien este número se engrosa debido a mal funcionamiento en la cadena alimentaria (producción, cosecha, almacenamiento y transporte), hay mucho que podemos hacer desde nuestros hogares para reducir este problema.
Planificar tus compras, comprar producción local y sumarte a un grupo de consumo son algunas de ellas. Te contamos más en esta nota.
La Unesco observa el 17 de mayo como el día para crear conciencia sobre el tratamiento de desperdicios para que puedan tener un nuevo uso. Uno de los productos más usado en la sociedad -el plástico- solo alcanza el 9% de reciclado efectivo.
16 mayo.- Un inédito estudio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), publicado este año, graficó una realidad que ha sido extensamente abordada: la gravedad de la contaminación por plásticos a nivel global. De acuerdo con la investigación, en 2019 se generaron más de 350 millones de toneladas de residuos de este material y alrededor de dos tercios provenía de plásticos con una vida útil menor a cinco años. De ese total, el 40% eran envases, seguidos muy de lejos por los bienes de consumo que alcanzan el 12%. Junto con el abuso de los llamados plásticos de un solo uso, el principal problema es que no se ha logrado instaurar una cultura del reciclaje. Si bien el 15% del plástico se recoge para ser reciclado, finalmente el 40% no pasa por el proceso y termina siendo eliminado como basura. ¿El resultado? El reciclado efectivo alcanza sólo el 9%. Chile no escapa de esta realidad. Según la Asociación de Industriales del Plástico (ASIPLA), de las 970 mil toneladas de plásticos que se consumieron en Chile el 2020, se reciclaron alrededor de 92 mil, lo que equivale a 9,6% del consumo total. Por lo mismo, distintas empresas desarrollan estrategias para crear productos comprometidos con el cuidado del planeta. Waterlogic es una de ellas, ya que cada año ayuda a ahorrar 25,2 billones de botellas de plástico de un solo uso. Cada año, Waterlogic, empresa internacional perteneciente al Grupo Culligan, ayuda a evitar que billones de botellas de plástico contaminen nuestro planeta con sus dispensadores de agua, que ofrecen una solución sostenible para empresas y hogares. Por su sistema conectado a la red y sus opciones de filtración y purificación, los usuarios obtienen agua de alta calidad de forma ilimitada sin necesidad de usar botellones. Los dispensadores de agua sin bidón representan, por lo tanto, una tecnología ecológica que soluciona uno de los principales problemas de contaminación en el mundo: reducir el consumo de botellas de plástico. Sobre Waterlogic Fundada en 1992, Waterlogic fue una de las primeras empresas en introducir los dispensadores de agua con conexión directa a la red, a clientes de todo el mundo. Desde entonces, ha estado a la vanguardia del mercado promoviendo el diseño de productos y calidad del agua, con aplicación de tecnologías propias, sostenibilidad, ventas y servicio de primera clase. Inspirados por la innovación y la conciencia medioambiental, la compañía ha adoptado tecnologías superiores para crear productos de vanguardia, altamente certificados, enfocados en suministrar el agua más fresca y de mejor sabor, de la forma más segura y sostenible.