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Biodiversidad y coronavirus

Día Mundial del Medio Ambiente: ¿qué se celebra? - ACNUR

Los humanos existen dentro de una red de vida. Esta red es un sistema complejo e interconectado en el que cada parte juega un papel importante. Cuando un componente se cambia o se elimina, todo el sistema se ve afectado y esto puede acarrear consecuencias.

LA SOLUCIÓN ES LA NATURALEZA
La naturaleza está relacionada con algunos de los desafíos más apremiantes que enfrentan los humanos hoy en día. Purifica el aire que respiramos, limpia el agua que bebemos y produce la variedad de alimentos que necesitamos para mantenernos saludables y resistir enfermedades. Permite a los investigadores médicos comprender la fisiología humana y proporciona sustancias para el desarrollo de medicamentos. Incluso ayuda a mitigar el cambio climático al absorber el carbono, reducir la contaminación del aire y ayudar a enfriar las ciudades

EL DESAFÍO ES HUMANO
La acción humana ha reducido la biodiversidad y modificado las estructuras de la población de vida silvestre a un ritmo sin precedentes. En los últimos 50 años, la población humana se ha duplicado, el tamaño de la economía mundial casi se ha cuadruplicado y el comercio mundial ha aumentado unas diez veces. Se necesitarían los recursos de 1,6 planetas Tierra para satisfacer la demanda de los humanos cada año, y más especies están en riesgo de extinción que en ningún otro momento.

BIODIVERSIDAD Y CORONAVIRUS
La aparición de la COVID-19 ha puesto en evidencia que cuando destruimos la biodiversidad destruimos el sistema que sustenta la vida humana. Cuanto más biodiverso es un ecosistema, más difícil es que un patógeno se propague rápidamente o domine. La pérdida de biodiversidad brinda la oportunidad de que los patógenos pasen entre los animales y las personas.

La deforestación, la invasión de hábitats de vida silvestre, la agricultura intensiva y la aceleración del cambio climático han alterado el delicado equilibrio de la naturaleza. Hemos cambiado el sistema que naturalmente nos protegería y hemos creado condiciones que permiten la propagación de patógenos, incluidos los coronavirus.

Alrededor del 75% de todas las enfermedades infecciosas emergentes en humanos son zoonóticas, lo que significa que se transmiten de animales a personas. A nivel mundial, mil millones de personas son contagiadas cada año y millones de ellas mueren debido a las enfermedades causadas por los coronavirus. La naturaleza nos está enviando un mensaje.

LLEGÓ LA HORA DE LA NATURALEZA
La pandemia de COVID-19 es una oportunidad de reinventar nuestra relación con la naturaleza y reconstruir un sistema mundial más amigable con el medio ambiente. Abordar el surgimiento de las enfermedades zoonóticas requiere atender su causa raíz: el impacto de las actividades humanas. A medida que crece la población mundial y nos acercamos al umbral de los 10.000 millones de habitantes, debemos comprender mejor la red de vida en la que existimos y entender su funcionamiento como un sistema íntegro. Es hora de reinventar nuestra relación con la naturaleza y ponerla en el centro de nuestra toma de decisiones.

Fuente: World environment day

Mina Cardenilla es multada por daño ambiental

SMA multa por más de $5.200 millones a Mina Cardenilla ALa Superintendencia del Medio Ambiente (SMA) multó a la Sociedad de Exploración y Desarrollo Minero (Explodesa), titular de Mina Cardenilla, por 8 mil 862 Unidades Tributarias Anuales (UTA), equivalentes a más de $5 mil 247 millones.

La sanción se dio luego de que los profesionales de la SMA, en conjunto con el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) y la Corporación Nacional Forestal (CONAF), detectaran nueve infracciones, incluyendo el cargo de elusión al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA).

De este modo, se estableció que el proyecto operó al menos 6 meses más del tiempo autorizado y extrajo más de 1,4 millón de toneladas brutas de cobre de manera ilícita. Al mismo tiempo, se constató una ampliación de la cantera de extracción de mineral en casi 8 hectáreas sobre lo autorizado así como la creación de dos nuevos sectores de extracción de mineral (Lumbrera Norte y Lumbrera Sur), lo que afectó la vegetación nativa del sector.

Sobre este caso, el Superintendente del Medio Ambiente, Cristóbal De La Maza, expresó que “esta sanción es la segunda más alta cursada por la SMA y la más alta para una única infracción, y obedece a la importancia y la extensión del daño ambiental causado por esta minera al bosque nativo y a la flora y fauna en estado de conservación de la zona, como guayacanes (Porlieria chilensis) en estado vulnerable. Esperamos ahora que la compañía presente su Plan de Reparación, que tiene por objeto mitigar el gravísimo impacto ambiental causado a la Cordillera El Melón en la Región de Valparaíso”.

El proyecto se emplaza en la comuna de Catemu, Región de Valparaíso, dentro del sitio prioritario para la conservación Cordillera El Melón, establecido en la Estrategia Nacional de Biodiversidad. Fue aprobado con la Resolución de Calificación Ambiental (RCA) y su faena se centra en la explotación de cobre a cielo abierto, para una producción de 15 mil toneladas mensuales de mineral durante una vida útil de 7 años.

Tras la notificación de esta sanción, la empresa puede pagar su multa a la Tesorería General de la República, o bien, reclamar de ilegalidad ante el Tribunal Ambiental de Santiago dentro de un plazo de 15 días hábiles, en cuyo caso no será exigible el pago mientras el proceso legal no haya concluido.

Los antecedentes fueron derivados al Consejo de Defensa del Estado (CDE) para que evalúe la necesidad de entablar las acciones judiciales que correspondan.

Fuente: Radio U. Chile.

¿Qué son los bioplásticos?

bioplasticosLos bioplásticos son un tipo de plásticos que se caracterizan por estar fabricados a partir de materiales orgánicos (de ahí que se denominen con el prefijo “bio”) y que, en consecuencia, son biodegradables. Este tipo de materiales imita al plástico pero, siendo exquisitos en su denominación, no se puede estar hablando realmente de plástico, ya que no se produce a partir del petróleo. Sin embargo, debido a que su uso está destinado principalmente a la sustitución de los plásticos de un solo uso, se han popularizado con este nombre.

Los plásticos de un solo uso son los envoltorios, las bolsas de supermercado, las pajitas para sorber líquidos, los cubiertos y vajilla desechables, etc. Estos objetos, que forman parte común de muchas acciones de nuestra vida cotidiana, están fabricados con diferentes tipos de plásticos de la industria petroquímica (los más comunes son polietileno, polipropileno, o ABS y PET entre otros muchos). Estos plásticos no son biodegradables y, en consecuencia, su utilización en este tipo de usos conlleva la generación de una gran cantidad de basura aunque se estén popularizando el reciclaje de botellas de plástico o las telas elaboradas con botellas.

Por el contrario, el uso de bioplásticos, a pesar de generar la misma cantidad de basura, no conlleva un problema medioambiental, ya que se trata de materiales que se degradan rápidamente en la naturaleza, por lo que no se acumulan en forma de basura.

¿Por qué se investigan los bioplásticos?
El desarrollo de los bioplásticos no es casual, sino que es la respuesta de la inteligencia humana al problema que plantea el plástico tradicional. Una de las principales ventajas que presenta el plástico tradicional es que es un material muy resistente. Esto hace que sea muy útil cuando se quiere usar para fabricar objetos que deban tener una gran durabilidad. Sin embargo, cuando este material se aplica en objetos de “usar y tirar”, la cantidad de basura plástica que se produce es ingente, e imposible de gestionar por el medio ambiente.

Existen diversas soluciones a este problema que van desde prescindir del uso del plástico en objetos de un solo uso a reciclar los desechos para darles una nueva vida. No obstante, la realidad es que más del 70% del plástico de un solo uso que se produce en muchas sociedades desarrolladas acaba en el medio ambiente y, en especial, en los océanos, lo que ha dado lugar que actualmente sea la principal contaminación de la mayoría de los océanos del planeta.

Desgraciadamente, las políticas y la concienciación de la necesidad de reciclar y prescindir el plástico de un solo uso no están teniendo el calado y el impacto necesarios en algunos sectores de la población, lo que hace que la contaminación por culpa del plástico continúe aumentando cada año. De este modo, una de las posibles soluciones que permitiría que ese 70% del plástico que acaba en el medio ambiente no supusiera un problema, pasaría por que simplemente no fuera plástico el material que se usase en los productos de consumo.

Este es el objetivo de los bioplásticos, sustituir los plásticos tradicionales para evitar que la contaminación que generan sea insostenible. Gracias al uso de bioplásticos, los restos de envases y envoltorios que terminen en los océanos de todo el mundo se degradarán de forma natural por el contacto con el agua y los agentes climáticos, destruyéndose y emitiendo moléculas orgánicas que no tengan un impacto dañino sobre en entorno.

Fuente: Ecologiaverde

El senador por Aysén Antonio Horvath (RN) se define ante megarrepresas

“Prefiero alternativas menos invasivas”

Para él, es fundamental definir la vocación de las cuencas antes de instalar megaproyectos en ellas. “Y si hay que expropiar derechos de agua para salvaguardar el ecoturismo o la biodiversidad, hagámoslo”. Acusa que la indecisión estatal para apoyar alternativas renovables impone la lógica de las represas y la energía nuclear.

Más tiempo del que quisiera ha gastado el senador RN Antonio Horvath en hacer aclaraciones. Hace un mes tuvo que salir al paso de que su nombre apareciera en un proyecto de acuerdo firmado por Eduardo Frei, Andrés Allamand y Adolfo Zaldívar impulsando la hidroelectricidad y entregando un espaldarazo a las cinco represas de HidroAysén. “Si me metí en eso fue para suavizar ese texto”, apunta.

La semana pasada le bajó el pulgar a otros seis senadores que hicieron un llamado al Ejecutivo para que patrocine un proyecto de ley a favor de la opción de la energía nuclear. Horvath contraataca: “Esa iniciativa fue declarada inadmisible y no tuvo el respaldo de la sala del Senado”, dice sobre la intención de Jaime Orpis, Ricardo Núñez, Juan Antonio Coloma, Jorge Pizarro, Pablo Longueira y Baldo Prokurica. “En su mayoría son parlamentarios de la zona norte, donde hay que impulsar la geotermia con subsidios del Estado”, dice. “No me niego al estudio de la energía nuclear, pero con este potencial: pequeñas y medianas centrales, centrales de pasada, geotermia, mareomotriz, biocombustibles, cómo tomar un paso irreversible en cuanto a la seguridad o al manejo de los residuos radioactivos “.

-¿Podría estar el lobby detrás de ese llamado?
-Ellos representan regiones que tienen intereses mineros y sería bueno que transparenten si hay lobby de las mineras detrás.

El senador por la Región de Aysén tiene otra definición pendiente: las cinco megarrepresas del proyecto HidroAysén. “Se está poniendo la carreta antes de los bueyes. Existe un compromiso presidencial para definir previamente el manejo integrado de las cuencas del país, especialmente donde hay pensados proyectos o mega proyectos. Por ejemplo, si el ecoturismo en el Futaleufú es prioritario para la comunidad o la región, y los derechos de agua pertenecen a una empresa, el Estado tiene que comprárselos. Si hay que comprar o expropiar derechos de agua para salvaguardar el ecoturismo o la biodiversidad, hagámoslo”.

-¿El Estado tiene la voluntad de hacerlo en favor de la ciudadanía?
-La voluntad del Estado debe definirse por las prioridades ciudadanas. Si la comunidad presiona por una determinada línea, a las autoridades no les va a quedar otra que hacerse eco de ello.

-Esa idea no le va a gustar a las empresas hidroeléctricas.
-Por eso hay que definir de antemano la vocación de las cuencas, si no, las empresas van a traer proyectos absurdos como las líneas de trasmisión, porque van a privilegiar la ruta más económica y eso no es compatible con los intereses locales o regionales.

-¿Cuál debiera ser la vocación de la cuenca del Baker, donde se pretenden construir dos megarrepresas?
-En la zona austral no son muchas las cuencas y hay que definir su uso ahora. En la región se hizo el ordenamiento territorial participativo en un período de cuatro años y están los elementos para sentar en la mesa a los actores y a los que pretenden hacer los proyectos para ver si llegan a algún acuerdo. Ahora, si me pregunta a mí, las vocaciones en la región están claras: las áreas de conservación son la mitad de la región; la acuicultura está zonificada, no como en la Región de Los Lagos, que se saturó; la agricultura y la ganadería tradicionales en una línea orgánica; el turismo en toda época del año, y sólo las fórmulas de energía que permitan compatibilizar con eso.

-¿Las megarrepresas permiten compatibilizar con eso?
-Hay que definir el manejo integrado de cuencas, las áreas de baja inundación y las rutas posibles de interconexión, si las hay. Pero tiene que haber mucha claridad en lo que gana la región con estos proyectos: si van a llevar problemas sociales y ambientales o van a resolver problemas. Esa discusión está pendiente.

-Usted ha dicho que llevan su posición sobre las megarrepresas de un lado a otro: defínase.
-No soy blanco o negro, pero estoy a favor de centrales renovables. Prefiero alternativas menos invasivas, pero hay que empujarlas para que sean realidad y, en vez de eso, el Estado le pone obstáculos administrativos para hacerlas competitivas. Es el mismo Estado el que nos hace jugar en esta lógica de represas gigantes o energía nuclear”.

CONECTIVIDAD SIN CABLES

Horvath aclara otro tema: su postura a favor de la conectividad austral por vía terrestre nada tiene que ver con facilitar una ruta a las líneas de trasmisión de Transelec para el proyecto de HidroAysén. “Planteo la conectividad sólo para el camino. Estamos hablando de un camino de penetración, que permite el paso de dos vehículos en forma segura, pero que se adapta a la naturaleza. Eso quiere la zona austral. Pero las torres son incompatibles. En ese sector tienen que buscar un valle paralelo o hacerlo subterráneo o submarino. Ahora, sabemos que submarino vale ocho veces más. Es el Estado y las regiones los que tienen que poner las reglas del juego: por este valle sí, por este valle no”.

-O sea, usted descarta que la ruta continental sea una luz verde al tendido eléctrico de las megarrepresas.

-Lo descarto, definitivamente.

Al rescate de las araucarias

<P>Al rescate de las araucarias</P>Científicos trabajan en su conservación genética en Nahuelbuta
Se emplazan en tres zonas fundamentales de la geografía de la Novena Región, pero es en una de ellas -la zona sur de la Cordillera de Nahuelbuta- donde la especie adquiere características únicas y donde tiene sus principales problemas de conservación. Expertos de la Universidad de Concepción trabajan para torcer su inexorable destino.
El 97% del total de su población tapiza de bosque siempre verde la zona andina de la Novena Región. El resto de su singular y altiva belleza se reparte en dos zonas de la Cordillera de Nahuelbuta. Sin embargo, es en la zona sur de este cordón montañoso costero y a los pies de un pequeño villorio donde las araucarias llevan a cabo su principal batalla contra el deterioro y la extinción.

Para su fortuna no están solas en esta cruzada. Un grupo de académicos de la Universidad de Concepción -encabezado por el Dr. Cristián Echeverría- trabaja hace más de 10 años en Villa Las Araucarias para preservar la diversidad genética de una especie declarada monumento natural de Chile en 1990 y que en esta zona costera adquiere características particulares que la hacen única. Primero, porque se presume que hace unos mil años atrás este sector fue un refugio glaciar que estuvo aislado del resto de la biodiversidad que habitó la cordillera de la Costa, lo que otorgó características genéticas distintas a esta singular conífera. Segundo, porque crece a unos 600 metros sobre el nivel del mar (la de los Andes crece sobre los 900 m. y sus hermanas de la zona norte de Nahuelbuta, a 800 m.).

 

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La mano del hombre

Justamente el hecho de crecer a baja altura es lo que tiene a este grupo de araucarias en peligro: quedó al alcance del hombre, que la explotó en forma irracional para dar paso a la agricultura y la ganadería. En 50 años, la superficie ocupada por esta araucaria pasó de mil a sólo 50 hectáreas, que son las que hoy intenta recuperar desde 1999 este grupo de científicos.

Cristián Echeverría, doctor y académico de la Facultad de Ciencias Forestales de la Universidad de Concepción, explica a La Nación que la zona de investigación, ubicada a 80 kilómetros de Temuco, está en manos de privados y que para lograr la restauración han debido hacer frente a las múltiples amenazas: el fuerte nivel de degradación ocasionado por el daño del fuego, el constante cambio de suelo para uso de agricultura, ganadería e introducción de plantaciones exóticas y la extracción inadecuada de los frutos del árbol. “Mucha gente saca los piñones apaleando las ramas y a escopetazos, hiriendo a los árboles hembra e impidiendo que vuelvan a reproducirse. Por eso, una de nuestras tareas es educar a la población para que entienda el valor de preservar esta especie, trabajando en las escuelas de la zona con los niños en esos valores. Hay malas prácticas que hay que erradicar cuando se cosechan los piñones”, dice el académico.

Los fondos obtenidos por Echeverría fueron conseguidos en Inglaterra, país donde estudió y donde la araucaria es un árbol muy conocido debido a que la reina Victoria -alrededor del año 1800- promovió el estilo de plantar araucarias en todos los castillos del país. “Ese antecedente nos permitió reunir fondos ingleses para desarrollar proyectos de conservación de araucarias en Chile entre 2006 y 2007”, dice.

Recuperación

Los privados dueños de los predios donde crecen las araucarias se han comprometido con el equipo de científicos a no tocarlas, a cercar las zonas para que no ingrese ganado al bosque y a permitir que las araucarias que crecen en invernadero producto del esfuerzo científico sean plantadas en la misma zona. Un trabajo metódico y paciente. “Lo que hacemos es colectar semillas (piñones) en época de cosecha -entre marzo y abril- las que almacenamos en bolsas plásticas en cámaras de frío. Los mejores niveles de geminación se logran con semillas pretratadas con frío”, dice el experto.

Entre julio y agosto las semillas son plantadas en bolsas negras con sustrato donde son criadas por dos años en un invernadero. Cuando cumplen el tiempo suficiente, son llevadas al mismo lugar donde se recolectaron y son plantadas para que se unan al bosque.

Desde 1999 el grupo de científicos ha logrado producir mil 200 plantas, que se han repartido en varios propietarios. Pero no todas llegan a vida adulta. “Al principio hubo mucha mortalidad. Hemos ido aprendiendo de eso, de las heladas, del tipo de suelo, de las condiciones asociadas al sitio, etc”, explica Echeverría.

Al esfuerzo de científicos y privados se unieron algunos organismos públicos (Conama, Bienes Nacionales, Conaf, Seremi de Agricultura y Municipalidad de Carahue), con el objeto de buscar en forma conjunta estrategias de conservación de estos bosques y además tener una herramienta exitosa a aplicar en la restauración de otras especies, como el alerce.

Por el momento, el sueño de estos científicos es seguir desarrollando el poblado de estas coníferas a una escala mayor, sensibilizando a la comunidad local y consiguiendo nuevos fondos que les permitan continuar con su tarea. “Nos preocupa en especial la araucaria del sur de la Cordillera de Nahuelbuta porque presenta diferencias genéticas que la hacen única, distinguiéndose de la que crece en el resto de Chile y Argentina. Además, estamos felices de haber realizado esta actividad con niños, pues ellos están ávidos de aprender e informarse. Eso nos motiva para seguir trabajando, seguir consiguiendo fondos y seguir realizando esta recuperación del bosque”, indicó.

Fuente: www.lanacion.cl